El rearme continental se enfrenta a la inexistencia de un verdadero mercado único de defensa. En esta conversación, el director de la Agencia Europea de Defensa (EDA), el general alemán André Denk —que ha participado esta semana en la
War and Peace Week organizada por el
Barcelona Centre of International Affairs (CIDOB)—, disecciona el complejo rompecabezas de coordinar a veintisiete Estados miembros que actúan como clientes exclusivos. Frente a quienes exigen una integración total e inmediata, el análisis advierte sobre los peligros de los monopolios y recuerda que
"cierto grado de fragmentación puede incluso reforzar la seguridad de suministro europea".
En este contexto, la invasión de Ucrania ha dinamitado los tabúes sobre la adquisición de armamento, impulsando plataformas de cooperación intergubernamental. Aunque la contratación nacional sigue dominando por motivos de protección laboral e industrial, Denk subraya que
"el interés por la acción conjunta y por cooperar en un marco de la UE ha aumentado de forma significativa". Esta nueva voluntad política resulta esencial para maximizar la eficiencia y garantizar la interoperabilidad de las tropas aliadas sobre el terreno.
Sin embargo, la verdadera independencia bélica sigue siendo una quimera mientras persistan las gravísimas vulnerabilidades tecnológicas y logísticas del continente. Las capitales europeas se ven forzadas a adquirir equipos en Estados Unidos o Corea del Sur ante la incapacidad de la industria local para cumplir con los plazos. Si para disuadir a Moscú
"necesitamos reforzar sustancialmente nuestras capacidades militares como un pilar europeo fuerte dentro de la OTAN", ¿logrará nuestra industria de defensa estar a la altura antes de la próxima crisis geopolítica? Ese es el horizonte de la defensa europea.
André Denk, director de la Agencia Europea de Defensa, en Barcelona. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho
¿Cuál es el papel de la Agencia Europea de Defensa?
Creada en 2004, la Agencia Europea de Defensa figura formalmente en el Tratado de la Unión Europea [TUE]. Es una agencia de la UE con un funcionamiento de carácter intergubernamental, diseñada para apoyar a los Estados miembros en el desarrollo de sus capacidades militares.
Actúa como una plataforma de cooperación para los Estados miembros y está dirigida por sus ministerios de Defensa. Al mismo tiempo, la responsable política de la agencia es la alta representante y vicepresidenta, Kaja Kallas.
¿Cuáles son los principales desafíos para construir un mercado europeo de defensa verdaderamente integrado?
En primer lugar, hay que reconocer que, en sentido estricto, no existe un mercado de defensa como tal. Solo los Estados adquieren equipos de defensa, de modo que, en el mejor de los casos, en la UE hay veintisiete clientes. Los Estados, y más concretamente los ministerios de Defensa, son también quienes definen los requisitos de las capacidades militares.
La armonización de esos requisitos es una de las tareas principales de la EDA, pero no siempre es posible diseñar equipos que se ajusten a las necesidades de todos los Estados miembros. En resumen, las políticas de defensa, incluida la adquisición, son una prerrogativa nacional, no de la UE.
Algunos Estados miembros, como usted señalaba, también
tienen industrias de defensa, ya sean grandes o especializadas. Lógicamente, quieren promover o proteger esas industrias y el empleo que generan. Otros no las tienen, lo que significa que compran equipos ya existentes, a veces fuera de la UE —por ejemplo, a Estados Unidos o a Corea del Sur—, en función del coste, de las especificaciones militares o de razones políticas.
"Aunque la contratación nacional no es óptima en términos de ahorro de costes, la contratación conjunta puede maximizar la eficiencia y reducir los problemas de interoperabilidad"
Además de la fragmentación de la oferta europea de productos de defensa, también tenemos que abordar la fragmentación de la demanda, teniendo presente que quienes deciden son los Estados miembros. Aunque la contratación nacional no es óptima en términos de ahorro de costes, la contratación conjunta puede maximizar la eficiencia y reducir los problemas de interoperabilidad.
Con la compra conjunta se compra interoperabilidad. Por otro lado, la fragmentación del mercado no es únicamente algo negativo. Cierto grado de fragmentación puede incluso reforzar la seguridad de suministro europea. Cuantos más proveedores hay, mayor es la resiliencia.
En definitiva, necesitamos más cooperación entre los Estados miembros para desarrollar y desplegar juntos grandes sistemas de nueva generación, especialmente en capacidades estratégicas habilitadoras, y la EDA puede apoyar esos esfuerzos de investigación, tecnología y desarrollo de capacidades. Pero también necesitamos ahora más adquisiciones conjuntas de equipos ya existentes y disponibles en el mercado, y eso ya está ocurriendo. Asimismo, en este ámbito la EDA apoya a sus Estados miembros: hemos creado una plataforma de gobierno a gobierno para ayudarles a preparar los llamados préstamos SAFE.
Lo que resulta crítico es mejorar la cooperación entre los Estados miembros. La integración en un mercado único de defensa es un objetivo más lejano.
López Plana consulta a Denk sobre el mercado único de defensa europeo. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho
Desde la invasión de Ucrania, ¿ha observado un mayor nivel de implicación o cooperación de los Estados miembros con la Agencia?
La agencia está dirigida y, por así decirlo, es propiedad de los Estados miembros. Son ellos quienes financian nuestro presupuesto. Estamos siempre en contacto con ellos porque son nuestros accionistas. Pero el interés por la acción conjunta y por cooperar en un marco de la UE ha aumentado de forma significativa. Eso quiere decir que existe una comprensión clara entre los Estados miembros de que quieren hacer más cosas juntos.
"El propósito de la EDA es actuar como una plataforma de cooperación para que los Estados miembros adquieran capacidades militares muy necesarias para la seguridad de nuestro continente"
Ese es precisamente el propósito de la EDA: actuar como una plataforma de cooperación para que los Estados miembros adquieran capacidades militares muy necesarias para la seguridad de nuestro continente, de nuestros países y de nuestros ciudadanos.
¿Cómo ve la evolución de la relación entre la OTAN y la defensa europea?
Hay una cosa clara: la OTAN es responsable de la defensa colectiva de Europa. Se encarga de la planificación y de las operaciones de defensa, mientras que la UE apoya a sus Estados miembros en el refuerzo de sus capacidades militares, en la definición y el desarrollo de capacidades —ahí es donde entra la EDA— y en la regulación y la oferta de incentivos financieros a través del presupuesto de la UE, administrado por la Comisión Europea.
Veintitrés Estados miembros son también aliados de la OTAN, así que no tiene sentido oponer la UE a la OTAN.
Se complementan.
La verdadera cuestión es la del reparto de cargas que reclama Estados Unidos. En concreto, los Estados miembros de la UE —o mejor dicho, los aliados de la UE, aquellos Estados miembros que son también aliados de la OTAN— deben asumir una mayor responsabilidad en la defensa colectiva de Europa, tanto en el marco de la OTAN como en el de la Unión Europea.
Eso ya está ocurriendo, con un aumento importante del gasto en defensa en toda la UE. Estamos en el 2,2% del PIB en 2025 y la proyección es del 2,4% del PIB en 2026, incluyendo la inversión. Parte de ese avance se está produciendo de forma cooperativa, también gracias al apoyo y a los incentivos de la UE, como los reglamentos SAFE y EDIP. En el futuro habrá más medidas con el Fondo Europeo de Competitividad. Aun así, siguen siendo necesarios más esfuerzos y más cooperación entre los Estados miembros.
"La UE y la OTAN deben trabajar de forma complementaria, sin sustituirse ni duplicarse. Eso es exactamente lo que estamos viendo ahora"
Esto se aplica en origen, para reducir dependencias en las cadenas de suministro de la UE y mitigar cuellos de botella como materias primas o componentes, y también en fases posteriores, en capacidades concretas donde la dependencia colectiva de la UE respecto a capacidades estadounidenses sigue siendo elevada. Es el caso de capacidades estratégicas habilitadoras como ISR —inteligencia, vigilancia y reconocimiento—, el reabastecimiento en vuelo o la supresión de defensas aéreas enemigas.
En resumen, la UE y la OTAN deben trabajar de forma complementaria, sin sustituirse ni duplicarse. Eso es exactamente lo que estamos viendo ahora. Los esfuerzos de la UE sirven para cumplir los objetivos de capacidades de la OTAN.
El director de la EDA valora la relación entre la Unión Europea y la OTAN. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho
¿Cree que Europa tiene actualmente la capacidad industrial para absorber el reciente aumento del gasto en defensa?
Sobre la capacidad de producción de la industria europea de defensa no dispongo de cifras concretas. Lo que sí vemos es un aumento importante de la actividad en la industria europea de defensa. Es una señal muy prometedora, pero
todavía queda mucho por hacer en el plano industrial para cubrir todas las necesidades, no solo en términos de volumen, sino también de plazos de entrega.
Tenemos que llegar a un punto en el que los pedidos de equipos relativamente sencillos se traduzcan, en el mejor de los casos, en entregas inmediatas o muy rápidas. Aún no estamos ahí, pero ese es exactamente el objetivo al que debemos aspirar.
¿Cuál es su visión sobre la participación del Estado en las empresas de defensa?
Existen distintos enfoques y distintas tradiciones, y yo soy completamente neutral siempre que esas empresas de defensa entreguen lo que se necesita. Cuando pone en marcha actividades, la Agencia Europea de Defensa se centra específicamente en la industria europea de defensa, y no más allá. Ese es nuestro foco principal. Que haya participación estatal o que se trate de una entidad organizada de forma privada es algo que corresponde decidir a las empresas y a los Estados.
El destacado militar alemán también analiza el contexto de la relación entre EE. UU. y Europa. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho
¿Cuándo cree que la Unión Europea podría alcanzar un nivel de capacidades que le permita depender menos de Estados Unidos?
Eso es difícil de medir. En este momento, nosotros, como aliados, permanecemos unidos y defendemos juntos el territorio de la OTAN.
"Todo depende del nivel de gasto en defensa que los Estados miembros estén dispuestos a sostener y de las inversiones que hagan"
Pero si la pregunta es cuándo podría la Unión Europea llegar a ser completamente independiente de Estados Unidos, es muy difícil decirlo. Todo depende del
nivel de gasto en defensa que los Estados miembros estén dispuestos a sostener y de las inversiones que hagan, no solo para cumplir los objetivos de capacidades de la OTAN, sino también en capacidades estratégicas habilitadoras que actualmente proporcionan los estadounidenses.
Espero que no sea necesario planificar sin los estadounidenses, pero tenemos que estar preparados como europeos. Necesitamos reforzar sustancialmente nuestras capacidades militares como un pilar europeo fuerte dentro de la OTAN. Eso es también lo que esperan los estadounidenses.
En eso estamos trabajando: en apoyar a los Estados miembros para que creen capacidades que puedan disuadir de forma creíble a un potencial adversario, en este caso Rusia.
Gracias.