Martes, 18 de agosto de 2026
MACROECONOMÍA

El crecimiento español supera al europeo, pero no se traduce aún en bienestar duradero

El economista y profesor de la Universidad Complutense Iñaki Aliende baja al detalle del crecimiento económico de España, reconociendo que las cifras "invitan a una lectura optimista", pero destacando problemas "para abordar los cuellos de botella en vivienda, empleo juvenil y productividad". Aunque "el balance agregado es positivo" llama a aprovechar la ventaja española para comenzar a reparar esas deficiencias que, a la postre, pueden truncar el crecimiento económico.

Iñaki Aliende Iñaki Aliende 26 de enero de 2026
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Personas transitan por una calle de Madrid | Unsplash / Dimitri E.
Personas transitan por una calle de Madrid | Unsplash / Dimitri E.
La economía española cerró 2025 con un crecimiento interanual del PIB cercano al 3%, muy superior al registrado en la mayoría de las grandes economías europeas. Alemania se ha movido en tasas próximas al estancamiento, mientras que Francia e Italia han mostrado crecimientos moderados. Este diferencial resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que se produce en un contexto internacional marcado por el endurecimiento monetario acumulado y la debilidad industrial europea.

"Un análisis más detallado de los indicadores de coyuntura muestra una economía que avanza con fuerza en lo macro, pero arrastra desequilibrios persistentes"
Este buen comportamiento agregado invita a una lectura optimista. Sin embargo, un análisis más detallado de los indicadores de coyuntura muestra una economía que avanza con fuerza en lo macro, pero arrastra desequilibrios persistentes que condicionan la calidad y la sostenibilidad del crecimiento.

Un crecimiento apoyado en consumo, inversión y servicios

El avance de la actividad se ha sustentado principalmente en la demanda interna. El consumo privado ha aportado algo más de dos puntos porcentuales al crecimiento, apoyado en la mejora del empleo y en la recuperación parcial del poder adquisitivo tras la contención de la inflación. La inversión también ha contribuido de forma significativa, con una aportación cercana a 1,7 puntos, un dato relevante tras varios años de debilidad relativa.

"El número de visitantes extranjeros mantiene una tendencia claramente expansiva, actuando como indicador adelantado del dinamismo del sector servicios"
El sector exterior ha tenido un comportamiento desigual. Mientras que las exportaciones de bienes apenas han contribuido al crecimiento, las exportaciones de servicios han aportado más de un punto porcentual, reflejando el papel central del turismo y de los servicios asociados. El número de visitantes extranjeros mantiene una tendencia claramente expansiva, actuando como indicador adelantado del dinamismo del sector servicios y del empleo asociado.

Actividad industrial y productividad: señales mixtas

Los indicadores de actividad real muestran una imagen más matizada. La producción industrial se sitúa claramente por encima de los niveles de referencia, con un índice superior a 110 puntos, pero su evolución es más errática que la del conjunto de la economía. Este comportamiento es coherente con el entorno europeo, donde la industria sigue siendo una debilidad.

En paralelo, la productividad del trabajo apenas supera los niveles de 2015, a pesar de que el stock de capital neto ha aumentado de forma significativa. Este desacople entre inversión y productividad sugiere que el crecimiento reciente se ha apoyado más en la utilización de factores que en ganancias de eficiencia, un elemento clave para valorar el crecimiento potencial y generar poder adquisitivo para toda la sociedad.

Inflación bajo control, vivienda desbordada

La inflación general se sitúa en torno al 3%, y la subyacente algo por debajo, consolidando el proceso de desinflación sin provocar tensiones relevantes en el mercado laboral. Los precios industriales muestran incrementos moderados, lo que apunta a una normalización de los costes empresariales.

"Los precios de la vivienda residencial crecen a tasas cercanas al 13% interanual, muy por encima del crecimiento de los salarios y del conjunto de los precios"
Sin embargo, el mercado de la vivienda constituye una excepción clara. Los precios de la vivienda residencial crecen a tasas cercanas al 13% interanual, muy por encima del crecimiento de los salarios y del conjunto de los precios. Este desequilibrio no es coyuntural y se ha convertido en uno de los principales factores de presión social y económica, con efectos directos sobre el acceso a la vivienda, la movilidad laboral y la desigualdad intergeneracional.

Empleo dinámico, pero con tensiones estructurales

El mercado de trabajo sigue mostrando un tono favorable. La afiliación a la Seguridad Social crece a tasas cercanas al 8% interanual, y las horas trabajadas continúan aumentando, lo que confirma que el crecimiento se traduce en empleo efectivo. La tasa de paro se sitúa en torno al 10,5%, en mínimos relativos del ciclo reciente.

No obstante, varios indicadores apuntan a tensiones persistentes. El coste laboral por hora ha aumentado más de un 16% respecto a 2020, mientras que la productividad apenas ha avanzado. Además, el desempleo juvenil se mantiene en niveles elevados, en torno al 25%, señalando un problema estructural que limita la acumulación de capital humano y las trayectorias laborales de largo plazo.

Estabilidad financiera con margen fiscal reducido

Desde el punto de vista financiero, la economía española presenta una situación de estabilidad. La prima de riesgo se sitúa en torno a los cuarenta puntos básicos, y el ratio de préstamos dudosos continúa descendiendo, reflejando la solidez del sistema bancario. La economía mantiene, además, una capacidad de financiación frente al exterior superior al 4% del PIB, un rasgo estructuralmente novedoso.

En contraste, la deuda pública permanece por encima del 100% del PIB, lo que limita el margen fiscal en un entorno de tipos de interés todavía elevados, pese a la reciente relajación de las condiciones monetarias.

Crecer más no es suficiente

El balance agregado es positivo: crecimiento elevado, inflación controlada y estabilidad financiera. Sin embargo, los indicadores sociales y de productividad revelan una economía que avanza a dos velocidades. España ha logrado diferenciarse positivamente en términos de crecimiento, pero sigue enfrentándose al reto de transformar ese dinamismo en mejoras sostenidas de bienestar y convergencia real con Europa.

El momento actual ofrece una ventana de oportunidad. La coyuntura es favorable y los indicadores adelantados no anticipan un cambio brusco de fase del ciclo. Aprovechar este contexto para abordar los cuellos de botella en vivienda, empleo juvenil y productividad será determinante para que el crecimiento no sea solo intenso, sino también duradero y socialmente inclusivo.
Iñaki Aliende
Iñaki Aliende
Economista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid
Iñaki Aliende es economista por la UCM y doctor en Ciencia de Datos (PhD). Profesor del Departamento de Economía Aplicada, Pública y Política Económica, es secretario académico y docente del Máster Universitario de Economía. Compagina academia y consultoría internacional (ex Banco Mundial) y es divulgador.
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