Domingo, 9 de agosto de 2026
GENERALITAT VALENCIANA

Quién es Pérez Llorca, el sustituto de Carlos Mazón

"Mucho más que un simple cambio de caras": así describe la doctora en Ciencia Política Anna López Ortega el cambio en la presidencia de la Generalitat Valenciana. La dimisión de Carlos Mazón ha quedado encarrilada con el nombramiento de su "lugarteniente" Juan Francisco Pérez Llorca, quien afronta el reto de "demostrar que la etapa pos-Mazón puede ofrecer algo más que una estabilidad precaria".

Anna López Ortega Anna López Ortega 12 de noviembre de 2025
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Juan Francisco Pérez Llorca (izquierda) y Carlos Mazón (derecha) durante las negociaciones con Vox en el año 2023. | Rober Solsona / Europa Press / ContactoPhoto
Juan Francisco Pérez Llorca (izquierda) y Carlos Mazón (derecha) durante las negociaciones con Vox en el año 2023. | Rober Solsona / Europa Press / ContactoPhoto
La salida de Carlos Mazón de la presidencia de la Generalitat Valenciana abre un nuevo capítulo político en el autonomismo valenciano, pero también plantea una serie de interrogantes de difícil respuesta: sobre la estrategia del Partido Popular (PP) en la Comunitat, sobre la relación con Vox y sobre la estabilidad de la legislatura. La designación de Juan Francisco Pérez Llorca como su sucesor encarna esta tensión entre continuidad y cambio, entre mantener el equilibrio de poder alcanzado y abrir un nuevo horizonte con —también— nuevas incertidumbres.

"Pérez Llorca es un hombre de Mazón: su lugarteniente político y principal negociador con Vox, siendo un relevo reconocible para la dirección nacional"
Pérez Llorca, alcalde de Finestrat desde 2015 y secretario general del PP valenciano, es, ante todo, un hombre de Mazón: su lugarteniente político y negociador principal con Vox. Esa proximidad ofrece al PP valenciano la posibilidad de mantener la hoja de ruta trazada por el anterior president —una gestión marcada por la convivencia y connivencia con la derecha radical y por la prioridad de conservar la paz orgánica dentro del partido—. Para el PP nacional, su figura representa un relevo reconocible, una apuesta que no rompe con lo construido y que garantiza una transición sin, aparentemente, fracturas internas. Si algo ha revelado la salida de Mazón es que el PP valenciano es cualquier cosa menos una organización con una sola voz y un sentir unánime.


Desde ese ángulo, su llegada puede interpretarse como un "manifiesto de orden" tras el desgaste insostenible que ocasionaba Mazón a los populares. La encuesta publicada el 9 de octubre por EL PAÍS señalaba que el 71% de los valencianos consideraba que el ya expresident debía dimitir. Las imágenes y sobre todo el sonido del funeral de Estado en València evidenciaron que su continuidad era política e institucionalmente algo inviable. El relevo se convirtió, más que en una decisión estratégica, en una necesidad para evitar que el PP se hundiera en una crisis institucional y electoral de mayor calado.

Sin embargo, el cambio no llega libre de sombras. Pérez Llorca acudirá este viernes como testigo en la causa que investiga la gestión de la DANA de 2024. Esa doble carga —política y judicial— añade complejidad al proceso. El nuevo presidente deberá gestionar no solo el presente, sino también la herencia política del pasado: las decisiones, errores y silencios que marcaron la etapa de Mazón y que hoy pesan sobre el crédito del Partido Popular valenciano.

Pérez Llorca como puente hacia Vox

Al mismo tiempo, la gran cuestión reside en la relación con Vox y en si la Comunitat Valenciana inaugura una nueva etapa de subordinación o de independencia respecto al partido de Santiago Abascal. Pérez Llorca, arquitecto de los pactos provinciales y negociador del acuerdo exprés con Vox en 2023, aparece como la persona idónea para mantener esa línea de diálogo. Pero ahí radica también su principal riesgo: consolidar la imagen de un PP rehén de sus socios, incapaz de imponer su propio relato político ante la nueva estirpe de pactos que Vox pretende imponer a los populares, empezando precisamente en la Comunitat, que a buen seguro será su prototipo, como ya lo fue en 2023, para posterior desgracia de Feijóo. La dependencia parlamentaria puede obligar al PP a aceptar que Vox sea, de facto, quien fije las prioridades ideológicas del Consell.

"El nombramiento de Pérez Llorca sitúa a la política valenciana en una encrucijada de continuidad de proyecto del PP y la necesidad de una renovación"
El nombramiento de Pérez Llorca —si finalmente se confirma— sitúa a la política valenciana en una encrucijada delicada: la continuidad
del proyecto conservador del PP, la negociación imprescindible con Vox para mantener la gobernabilidad y la necesidad de una renovación que se perciba más allá de un simple cambio de nombres. Para la oposición, tanto el PSPV-PSOE como Compromís, este escenario supone una oportunidad para tensar la cuerda y forzar un adelanto electoral que en estos momentos no interesa a ninguno de los actores de la derecha. Para el PP, en cambio, representa el reto de recomponer su narrativa y demostrar que la etapa pos-Mazón puede ofrecer algo más que una estabilidad precaria. Sin duda, la atención a las víctimas de la DANA será, o debería ser, una de las prioridades de Pérez Llorca.

Por todo ello, la elección de Juan Francisco Pérez Llorca abre tres frentes simultáneos: recuperar la legitimidad institucional del PP valenciano tras meses de erosión continuada, reconstruir un gobierno compartido con Vox que no ahonde en el desgaste electoral propio y, además, redefinir un liderazgo con suficiente crédito político y social para llegar con opciones reales a 2027.

Así que la decisión de Génova sobre el candidato y el rumbo del PP en la Comunitat Valenciana no es solo un gesto interno en clave organizativa, pues también marcará la dirección política de todo el partido, con la mirada puesta en los comicios autonómicos que se avecinan (Extremadura, Castilla y León, Andalucía) y quién sabe si en unas generales anticipadas. Entre la continuidad y la renovación, entre Vox y la búsqueda del centro, el futuro del PP valenciano —y en buena medida, del propio Feijóo— se juega en este relevo que es mucho más que un simple cambio de caras.
Anna López Ortega
Anna López Ortega
Doctora en Ciencia Política por la Universitat de València (UV, España) y licenciada en Periodismo y Ciencia Política por la misma Universidad.
Autora del libro 'La extrema derecha en Europa' (Tirant, 2025). Ha sido becaria en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Cuenta con más de 15 años de experiencia profesional en asesoría política y parlamentaria en diferentes gabinetes e instituciones públicas. Sus principales líneas de investigación abordan temas vinculados a la nueva extrema derecha, los delitos de odio y el análisis y comportamiento electoral. Desde 2016, imparte docencia en la UV en áreas de conocimiento de ciencia política, periodismo y sociología, en la Universidad Internacional de Valencia y en el Instituto Valenciano de Administración Públicas.
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