El domingo pasado la Argentina asistió a las urnas para celebrar unas elecciones locales que, más que un proceso electoral común, funcionaron como un plebiscito sobre el disruptivo Gobierno de Javier Milei. ¿El resultado? El peronismo fue castigado con dureza, y, salvo en los bastiones que siguen siendo dominados por la influencia kirchnerista —como sucede en buena parte del conurbado bonaerense—, el país le dio el voto de confianza legislativo a La Libertad Avanza.
"El país que dejó Alberto Fernández en 2023 tenía ya un pie volando sobre el abismo. Eso define hoy muchas cosas en una Argentina que viene de dos décadas complicadas"
Para arrancar con el análisis, es preciso tener en cuenta una realidad irrefutable: el país que dejó Alberto Fernández en 2023 tenía ya un pie volando sobre el abismo. Y eso define hoy muchas cosas en Argentina: son tres generaciones ya las que han aprendido a vivir en la cuerda floja durante los últimos veinticuatro años, y, sin duda alguna, cualquier opción política, económica y social que los aleje de esa situación, ya tan lamentablemente habitual, está mereciendo el voto de confianza de la mayoría. Es decir, aquello de "más vale mal conocido que bueno por conocer", en un lugar en el que el precio de las cosas puede cambiar hasta tres veces en un mismo día, cada vez tiene menos vigencia.
Por qué Javier Milei
No es fácil responder a la interrogante de cómo es posible que un proyecto tan alejado de la praxis política tradicional, del statu quo, liderado por un político tan estrafalario como Milei cuya apuesta fuerte es el liberalismo radical, esté teniendo resultados electorales arrasadores durante los dos últimos años. Pero, para acercarse un poco a la respuesta, resulta imprescindible tener en cuenta que, de la pesadilla del corralito de 2001,
el pueblo argentino aún no ha terminado de despertar. La crisis económica ha sido y sigue siendo una constante.
"La inflación más alta del mundo, una devaluación devastadora y los índices de pobreza en máximos históricos se convirtieron en la base argumentativa de un pueblo cansado de demagogia"
El cáncer que generó aquel derrumbe económico, desde entonces, no ha hecho más que expandirse, convirtiéndose en una metástasis que arrasa con todo lo que toca en el territorio de lo político y lo social. Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández dejaron un legado de corrupción sin precedentes, cuyas consecuencias hoy se hacen presentes en causas abiertas y condenas a la expresidenta y a sus funcionarios —como el caso de corrupción conocido como "causa vialidad" o "de obra pública" por el que fue condenada a seis años de prisión y a una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos—. No menos importantes fueron las apuestas político-económicas erradas de Mauricio Macri; la deuda impagable que generó su gobierno difícilmente se puede borrar del imaginario colectivo. Eso, más el apocalíptico panorama económico que dejó Alberto Fernández, con la inflación más alta del mundo, una devaluación devastadora y los índices de pobreza en máximos históricos, se convirtió en la base argumentativa de un pueblo que, desde hace dos años, en las urnas, ha dicho "basta". En pocas palabras, los argentinos están cansados de discursos, de demagogia.
Ahora bien, ¿cuáles son las causas del reciente fenómeno electoral, además de las predicciones inmediatas? La semana pasada, publicamos en Agenda Pública piezas sobre la situación de La Libertad Avanza previa al escrutinio legislativo que definiría su
midterm;
y el panorama no resultaba favorecedor. El importante escándalo de corrupción de Karina Milei, además del varapalo electoral en la provincia de Buenos Aires,
auguraban cualquier resultado menos uno tan optimista para el actual Gobierno. Pero hoy la situación ya es otra: con más del 40,84% de votos a favor y con 64 diputados (frente al 31% de Fuerza Patria —la coalición peronista—, con 44 diputados),
el proyecto libertario radical de "el León", sigue siendo la apuesta fuerte de los argentinos. Es decir, el pueblo ha votado a favor de un Estado menos intrusivo, de la reducción fiscal en sectores clave como el campo, la apertura de mercado como política vertebradora a nivel nacional, y, sencillamente, por alejarse de la sombra de quienes en no pocas ocasiones los llevaron a bailar en la cornisa del abismo. La pregunta, entonces, es:
¿son solo esas cuestiones internas las que decidieron la elección, o existe algún agente externo que haya ejercido algún tipo de presión sobre el electorado argentino?
Una boleta única: un cambio radical en materia de transparencia electoral
Asistir a una sede electoral, coger una boleta, marcar con una cruz la opción del candidato o candidata a elegir, y colocarlo en una urna, es, por increíble que parezca, una novedad en la Argentina.
En las elecciones del pasado 26 de octubre, se implementó, finalmente, ese sistema. Para muchos argentinos, esta innovación confirmó que el sistema de votaciones era arcaico y que, en no pocas ocasiones, la complicación generada por el gran número de boletas (una por candidato) favorecía los fraudes y manipulaciones electorales según los intereses de los partidos dependiendo del distrito.
Al respecto, Delia Ferreira Rubio, abogada y expresidenta de Transparencia Internacional, destacó la importancia de esta innovación para el fortalecimiento del proceso democrático y la transparencia en las elecciones, en una entrevista para el medio Cadena 3. Además de los beneficios económicos y de la agilización en el proceso, Rubio dijo: "Evita el voto cadena y problemas recurrentes como la falta de boletas de algún partido en las mesas. Con la boleta única, la oferta electoral está garantizada, y el elector solo debe marcar con una cruz o una tilde de su preferencia". También, destacó que el sistema antiguo daba pie a la realización de trampas por parte de algunos partidos que podían imprimir menos boletas a cambio de algún pago ilegal.
Miedo al pasado reciente
Otro gran motivo para comprender este fenómeno fue que el votante argentino rechaza el desgaste institucional y económico que dejó el pasado kirchnerista. Prueba de ello es que, en Capital Federal (la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), La Libertad Avanza sacó más de veinte puntos de ventaja al kirchnerismo. El diario La Nación publicó que la misma Cristina Fernández de Kirchner estalló en furia contra Axel Kicillof, el gobernador bonaerense, por el desdoblamiento electoral, en una llamada telefónica con uno de los dirigentes de su formación política tras darse a conocer los resultados.
"Lo que parecía hace poco más de un mes una señal de buen augurio, no fue más que la alerta que necesitaban los indignados con el antiguo régimen para manifestar su descontento en las urnas"
También, el rotativo argentino cuenta, sin revelar el nombre exacto del autor de la frase, que en el búnker kirchnerista se escucharon cosas como: "A Axel le sirvió para ganar, pero ahora vemos que fue un triunfo pírrico". Y es que, efectivamente, el triunfo del 7 de septiembre no fue más que una alerta para todos los votantes anti kirchneristas. En pocas palabras, lo que parecía hace poco más de un mes una señal de buen augurio, no fue más que la alerta que necesitaban los indignados con el antiguo régimen para manifestar su descontento en las urnas. Pero más allá de las palabras están los datos: el kirchnerismo solo ganó en 36 de los 137 municipios bonaerenses.
El rescate millonario de Trump: ¿apoyo, o injerencia antidemocrática?
Hace un par de semanas, Javier Milei negoció en la capital estadounidense con Donald Trump por un préstamo por 20.000 millones de dólares. ¿El objetivo? Fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina.
Pero este punto es más complejo de lo que parece. Aquel día, Trump no dio manga ancha a Milei sin imponer sus condiciones. Jamás lo ha hecho y Argentina no está entre sus prioridades. Resulta que, tras aquella negociación, el mandatario estadounidense fue claro y contundente: "Si pierde [La Libertad Avanza], no vamos a ser generosos con Argentina". No hace falta mucho entendimiento para hacer la lectura que se desprende de ese condicionamiento.
El tema es de suma relevancia, sobre todo a nivel regional, porque estaríamos hablando del caso de un presidente estadounidense condicionando el rescate económico a un país latinoamericano dependiendo de los resultados de una elección interna. ¿Es eso una injerencia directa en la política argentina y una vulneración a su soberanía? Para un grupo de parlamentarios de Estados Unidos, la respuesta es muy clara: es una intromisión irresponsable. Resulta que legisladores del Partido Demócrata
le enviaron una carta a Donald Trump pidiéndole de inmediato que suspendiera cualquier avance respecto al préstamo pactado para Argentina. "En lugar de subsidiar a un país extranjero para influir en las elecciones de mitad de mandato en nombre de su amigo —y debilitar aún más a los agricultores estadounidenses en el proceso—,
deberían priorizar la reducción de los costos para las familias estadounidenses y el fortalecimiento de la competitividad agrícola del país", sostenía ese texto.
"Como así era previsible, el lunes inmediato al domingo electoral, las acciones argentinas se dispararon en Wall Street: Trump defendió que la elección hizo ganar dinero a EE. UU."
¿Cuál fue la respuesta de Trump? "Creo que ahora mismo hemos ganado mucho dinero gracias a esa elección, porque los bonos han subido. Toda la calificación de la deuda ha mejorado. Esa elección le hizo ganar mucho dinero a Estados Unidos", dijo. Como así era previsible, el lunes inmediato al domingo electoral, las acciones argentinas se dispararon en Wall Street. Las principales alzas fueron del Banco Supervielle, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, y BBVA Argentina. Además, algo muy importante fue que el riesgo país (el indicador financiero que mide la probabilidad de que un país no cumpla con sus obligaciones de pago, especialmente, en relación con su deuda externa) se desplomó. Cabe destacar que si hay dos conceptos que los argentinos escuchan todos los días a la primera hora del telediario, estos son: la cotización del dólar (el oficial, y el dólar blue, es decir, el que se compra y vende en el mercado negro), y el riesgo país.
En resumen, ¿estamos ante uno de los efectos de la política injerencista de Donald Trump, o sencillamente los argentinos han decidido que la apuesta por el proyecto ultra libertario está rindiendo más frutos que el kirchnerismo y que Macri? Aún es pronto, quizá, para responder con certeza a esa interrogante. Por lo pronto, a Javier Milei, aún le queda la segunda parte de su mandato; pero a Trump, tres años más.