Martes, 28 de julio de 2026
ESTRATEGIA MILEI

Elecciones en Argentina: el purismo libertario se pone a prueba

Argentina acude a las urnas en lo que "se trata de un examen decisivo para Javier Milei y para la consolidación de su fuerza política", afirma Mariana Sendra, doctora en Ciencia Política. Estos comicios son, más allá de un "plebiscito al Gobierno", un posible punto de inflexión marcado por las denuncias por "corrupción que involucran a figuras cercanas al presidente" o la estrategia "anticasta" de Milei.

Mariana Sendra Mariana Sendra 25 de octubre de 2025
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Javier Milei en el parque de Lezama durante un evento de su partido, La Libertad Avanza (LLA). | Matias Rosingana / Zuma Press / ContactoPhoto
Javier Milei en el parque de Lezama durante un evento de su partido, La Libertad Avanza (LLA). | Matias Rosingana / Zuma Press / ContactoPhoto
Este 26 de octubre Argentina celebra unas elecciones legislativas en las que se renovarán 127 bancas de la Cámara de Diputados y veinticuatro del Senado. Más allá del recambio parlamentario, se trata de un examen decisivo para Javier Milei y para la consolidación de su fuerza política, La Libertad Avanza (LLA), en el territorio nacional. Los resultados pondrán a prueba la capacidad del oficialismo para expandir su representación y avanzar en su agenda legislativa, así como el margen de la oposición —fragmentada, pero con capacidad de bloqueo— para establecer límites a la acción del Ejecutivo.

En Argentina, las elecciones legislativas de medio término suelen leerse menos por la composición resultante del Congreso que por el mensaje político que expresan. Funcionan, en buena medida, como un plebiscito de la gestión del partido gobernante: un voto de confianza o de advertencia hacia el rumbo del Gobierno. En este caso, esa lógica se intensifica. La campaña de Milei, altamente personalizada y centrada en su imagen, convierte la elección no solo en un referéndum sobre su liderazgo, sino también en una prueba sobre su capacidad de construcción partidaria en todos los distritos electorales. 

La estrategia territorial de Karina Milei

Milei ha delegado la conducción política y la expansión territorial de su fuerza en su hermana y principal estratega, Karina Milei —a quien él mismo denomina "El Jefe"—, actual secretaria general de la Presidencia y, en palabras de Milei, la arquitecta y hacedora de su triunfal ascenso en política. Sin experiencia política previa, pero con vínculos en el entorno menemista, Karina ha sido la encargada de llevar la marca La Libertad Avanza a las provincias, encabezando una construcción partidaria desde cero.

"Karina Milei adoptó una estrategia basada en construir de cero candidaturas «propias», buscando candidatos pertenecientes exclusivamente a su partido político"
Dado que se trata de una fuerza política
sui generis, y debido a la alianza primigenia con Mauricio Macri desde el balotaje presidencial en 2023, se esperaba que LLA realizara acuerdos con su socio natural, el PRO (partido de centroderecha) en la mayoría de los distritos. Esto le posibilitaría al gobierno futuro un apoyo legislativo, así como mayor gobernabilidad de cara a las políticas que el Gobierno busca plantear en la segunda parte del mandato. Sin embargo, en lugar de seguir este camino, Karina Milei adoptó una estrategia basada en construir de cero candidaturas "propias", es decir, buscando candidatos pertenecientes exclusivamente al partido de LLA en la mayoría de las veinticuatro provincias de Argentina, en lugar de establecer alianzas con coaliciones más consolidadas.

Esta estrategia ha dado como resultado un armado electoral heterogéneo y poco tradicional de candidatos con casi nula experiencia política. Un análisis descriptivo de las candidaturas que encabezan las listas de diputados y senadores arroja que para un 75% de los candidatos es la primera vez que se presenta a un cargo legislativo nacional, mientras que solo un 25% ya ha tenido antes un cargo de estas características. Asimismo, el 60% de los candidatos no tiene experiencia previa en ningún cargo público, ya sea de designación política o partidario. Esta escasa experiencia política se evidencia también en las profesiones de los candidatos, donde la que más sobresale es la de empresario, pero también encontramos profesiones poco convencionales, desde estrellas de televisión e influencers a un exjugador de tenis o una pastora religiosa. 

El siguiente gráfico refleja la estrategia purista de Karina Milei: el 68,8% de los candidatos que encabezan las listas empiezan su carrera política por primera vez en La Libertad Avanza, mientras que las alianzas con el PRO representan un 15,6% de las candidaturas, un 9,4% proviene del peronismo (Partido Justicialista), y un 3,1% de la Unión Cívica Radical o de partidos provinciales.
 

Este modelo de incorporación de outsiders fue, en su momento, un activo electoral para Milei, coherente con su discurso "anticasta". Sin embargo, en los últimos meses la narrativa comenzó a erosionarse a raíz de denuncias por presunta corrupción que involucran a figuras cercanas al presidente, incluyendo a su hermana. Karina Milei es señalada en unos audios filtrados del exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad como beneficiaria indirecta de una compra irregular de insumos médicos, tensionando gravemente la credibilidad del Gobierno en uno de sus pilares discursivos.

El significado político del resultado electoral

En este escenario, los Milei llegan a las elecciones del 26 de octubre con un entramado de listas poco negociado con sus socios partidarios, candidaturas con escasa trayectoria política y dominio legislativo, y pérdida de credibilidad de su discurso antisistema.
 

"La victoria electoral, marcada en el 35% de los votos, consolidaría la ccantidadde bancas de la LLA en las dos cámaras y su fuerza política como oficialismo"
Si bien LLA no tiene tanto que perder en términos numéricos (en la Cámara de Diputados arriesga solo el 22% de sus bancas y en el Senado ninguna), el peso simbólico de la interpretación que se hará del resultado electoral es considerable. Por un lado, una victoria —es decir, obtener más del 35% de los votos— y aumentar la cantidad de bancas de LLA en ambas cámaras, significaría un avance en la consolidación de esta fuerza política como "oficialismo".

Hasta ahora, el Gobierno de Javier Milei se sustenta en su liderazgo, pero no es todavía una mayoría oficialista fuerte con capacidad de marcar la agenda y de desplegar su proyecto de gobierno. Por lo tanto, un buen resultado electoral de la LLA implicaría no solo un respaldo de la ciudadanía al Gobierno, sino también empezar a construir una mayoría sólida. Por otro lado, un desempeño inferior al 30% de los votos se va a interpretar necesariamente como una desaprobación de una parte importante de la ciudadanía de las políticas de ajuste de Milei, la falta de gestión institucional y los escándalos recientes. En ese escenario, el Congreso —y no el Ejecutivo— podría volver a marcar la agenda política, como ya ocurrió con el rechazo legislativo al veto de la Ley de Financiamiento Universitario o la Ley de Emergencia en Discapacidad.


En definitiva, lo que se juega Milei en estas elecciones no es solo la renovación de bancas, sino el respaldo de su estrategia purista y la posibilidad de transformar el rasgo personalista de su espacio en un proyecto político estable y con anclaje territorial.
Mariana Sendra
Mariana Sendra
Analista política e investigadora Post-Doctoral de la Universidad de Deusto (España)
Participación