La "gran renovación" de la cúpula del Banco Central Europeo (BCE), con hasta tres de los seis puestos disponibles en el Comité Ejecutivo a punto de quedar vacantes, ha pisado el acelerador y
España ha decidido ir a por la presidencia del Banco, uno de los cargos más poderosos y codiciados de la Unión Europea. La apuesta del Gobierno de Pedro Sánchez por Pablo Hernández de Cos como candidato español para sustituir a la actual presidenta, la francesa Christine Lagarde, coloca a España ante la histórica oportunidad de hacerse por primera vez con las riendas de la máxima autoridad de la política monetaria de la zona euro,
un hito comparable a lograr la presidencia de la Comisión Europea o, incluso, de mayor valor si el mandato al frente del BCE coincide con
turbulencias económicas.
"La apuesta coloca a España ante la histórica oportunidad de hacerse por primera vez con las riendas de la máxima autoridad de la política monetaria de la zona euro"
La candidatura de Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales,
goza de indudables posibilidades de salir adelante, dada su buena reputación en Fráncfort y su importante predicamento entre analistas y banqueros. Pero el órdago de España a favor de Cos no está exento de riesgo porque dos de las tres vacantes en el Comité Ejecutivo parecen reservadas para Alemania y Francia, así que España solo dispone de una bala
en un contexto en que los países medianos y pequeños podrían revolverse contra un dominio tan abrumador de los socios de mayor tamaño.
Por lo pronto,
Países Bajos ha reforzado su apuesta por Klaas Knot tras el respaldo público de Sánchez a Hernández de Cos. Un rival de mucho peso para Cos que anticipa una pugna entre el perfil de halcón del neerlandés y el prestigio ortodoxo y tecnocrático del español.
La carrera por la futura presidencia del BCE se ha precipitado ante la acuciante impresión de que
Christine Lagarde renunciará a ese puesto antes del final de su mandato, previsto para el 31 de octubre de 2027. La presidenta del BCE ya ha dado varias señales sobre su disposición a renunciar a una parte de su mandato, lo que permitiría a la UE elegir la futura presidencia antes de una posible victoria en Francia del partido eurófobo de Marine Le Pen.
A ese inesperado relevo de la francesa
se suma la salida del Comité, también antes de lo previsto, de la alemana Isabel Schnabel. Al gran regateo se añade el final del mandato del irlandés Philip Lane, economista jefe del Banco, que expira el 31 de mayo de 2027.
El plan no escrito, pero evidente, es
repartir los tres puestos de una tacada y lo antes posible para que el BCE entre con una cúpula totalmente renovada en un año tan cargado electoralmente como 2027, en el que hay comicios previstos en varios países de la zona euro, en particular, en Francia, España y, tal vez, Italia.
"El plan es tener una cúpula totalmente renovada en un año tan cargado electoralmente como 2027"
La prematura salida de Christine, si llega a confirmarse,
brinda a España una oportunidad de oro para hacerse con uno de los cargos más relevantes de la Unión Europea y que hasta ahora solo han ocupado tres países: Países Bajos, Francia (dos veces) e Italia. El presidente del Gobierno español, consciente de la envergadura del envite, reivindicó este miércoles la idoneidad para el puesto de Hernández de Cos, uno de los nombres que más había sonado como posible aspirante pero que hasta ahora no había disfrutado de un claro e imprescindible apoyo por parte del Gobierno de su país.
"Por supuesto que él [Hernández de Cos] tiene mi apoyo",
aseguró Sánchez en una entrevista en Nueva York con Bloomberg TV, uno de los principales canales televisivos del mundo de las finanzas. El presidente del Gobierno alabó "las capacidades, el conocimiento y el liderazgo" de Cos y aseguró que "sería algo muy positivo no solo para España, sino también para el conjunto de Europa, el contar con alguien como él al frente del banco central".
El órdago por la presidencia del BCE está sobre la mesa y España es el primer país que lo ha lanzado con tanta claridad, lo que puede indicar la confianza del Gobierno en sacarlo adelante.
"El órdago por la presidencia del BCE está sobre la mesa y España es el primer país que lo ha lanzado con tanta claridad"
España jugaba hasta ahora con varias apuestas abiertas, a sabiendas de que el calendario de relevos previstos en el BCE abriría tres vacantes, incluida la presidencia, pero en un período de varios meses (entre mayo y diciembre de 2027). El objetivo declarado por el Gobierno era
hacerse con uno de los tres puestos disponibles para poner fin a la ausencia de España en el Comité Ejecutivo del BCE, que se inició tras la salida de Luis de Guindos el pasado 31 de mayo.
La precipitación del calendario puede jugar a favor de España porque
ha sorprendido fuera de juego a Alemania, el otro país "grande" que nunca ha ocupado la presidencia del BCE y que aspiraba a tomar el relevo de Lagarde. De momento, sin embargo, Berlín no cuenta con ninguna candidatura clara. El adelanto del nombramiento obligaría, además, a la convivencia durante casi tres años de una presidencia alemana de la Comisión Europea (Ursula von der Leyen) con una presidencia alemana del BCE, algo difícilmente tolerable para otros socios, en particular para Francia. Y la frágil situación política del canciller alemán, Friedrich Merz, tampoco parece animarle a batallar por un cargo europeo que pueda abocarle a otra estrepitosa derrota.
Aun así, España no debería echar las campanas al vuelo.
El exgobernador del banco central neerlandés, Klaas Knot, puede concitar los apoyos de los países partidarios de una política monetaria muy restrictiva. Y beneficiarse de un posible acuerdo entre Berlín y París para repartirse las otras dos vacantes, con el puesto de economista jefe como pieza más preciada. En ese caso, la carambola sacaría del Comité Ejecutivo al actual miembro holandés, Frank Elderson, lo que daría a España la posibilidad de optar a un premio de consolación y volver de nuevo a la cúpula del Banco.
La fragilidad del Gobierno de Sánchez y su ausencia de aliados claros en Bruselas tampoco juega a favor de Cos.
Además de España, solo dos países de la zona euro (Malta y Lituania) tienen un Gobierno presidido por los socialistas. Como se ha demostrado durante la crisis de Ceuta, Sánchez no puede esperar muchos gestos de apoyo y comprensión entre sus colegas del Consejo Europeo, los encargados de elegir al próximo presidente del BCE. España tiene buenas papeletas para lograr la presidencia del BCE, pero falta que lo decida el Consejo Europeo.