Martes, 28 de julio de 2026
LA BRÚJULA EUROPEA DE LÓPEZ PLANA

Feijóo entre Washington, Bruselas y Vox: los retos de la moderación

"La Unión Europea es el anclaje esencial para el proyecto económico y político del PP", señala Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública' en este análisis sobre la figura política de Alberto Núñez Feijóo. "Soy un ciudadano progresista que intenta entender, más allá del ruido diario de la política española, a una figura que podría ser el próximo presidente del Gobierno", apunta López Plana. "Desde la convicción de que comprenderlo es también una forma de comprender a una parte esencial de España", acaba concluyendo.

Marc López Plana Marc López Plana 13 de octubre de 2025
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Alberto Núñez Feijóo ha estado en el centro del debate político en la última semana. | Agenda Pública / Yanka Soto
Alberto Núñez Feijóo ha estado en el centro del debate político en la última semana. | Agenda Pública / Yanka Soto
Soy un ciudadano progresista que intenta entender, más allá del ruido diario de la política española, a una figura que podría ser el próximo presidente del Gobierno. Lo hago desde el respeto —porque Feijóo representa a más de diez millones de votantes y el PP es el primer partido de España— y desde la convicción de que comprenderlo es también una forma de comprender a una parte esencial de España.

"Si Feijóo llega al poder, tendrá la responsabilidad de conducir a España hacia la máxima integración europea posible y de gestionar la relación con los EE. UU. de Trump"
Si Feijóo llega al poder, tendrá la responsabilidad de conducir a España hacia la máxima integración europea posible y de gestionar la relación con unos Estados Unidos gobernados por Donald Trump o, quizá, por J. D. Vance, con una visión más cerrada, más nacionalista y menos compatible con Europa.


Esa tarea —definir el lugar de España entre una Unión Europea que duda y un Atlántico turbulento— exige algo más que instinto político. Exige método, estabilidad y una idea clara del país

Confieso que cuando el Partido Popular lo eligió líder, lo celebré. Era una oportunidad para aportar serenidad a la política española: una derecha institucional, moderada, capaz de recuperar el diálogo con el centro político. Vi en él la posibilidad de un conservadurismo pragmático, sin estridencias, que bajara la temperatura del país.

"Feijóo es el político que prometía calmar la política, pero se ha visto obligado a vivir en estado de alerta"
Pero pareciera que la política nacional lo hubiera empujado a un terreno que no le pertenece. "No está enfadado. Está en guardia. No es una cuestión de temperamento, sino de contexto: hoy en España ser moderado es exponerse", afirma una persona próxima al líder popular. La frase, que suena sencilla, resume bien la paradoja de Feijóo: el político que prometía calmar la política se ha visto obligado a vivir en estado de alerta.


"Alberto Núñez Feijóo nunca ha sido un político de impulsos, sino de método". Así lo describen quienes han trabajado con él: alguien que desconfía de la improvisación, pide "papeles claros" antes de tomar una decisión y evita las grandes proclamas ideológicas. "No es un talibán ideológico de ninguna especie". En su entorno, se repite la idea de que el líder gallego no quiere construir un programa electoral, sino un programa de Gobierno.

Quien fue presidente gallego llegó a la política nacional con una prioridad: demostrar que la gestión, el pragmatismo y la reivindicación del Estado liberal pueden volver a ser virtudes políticas. En su entorno no niegan las tensiones: Feijóo convive con un partido donde la urgencia electoral comporta impaciencia y donde algunos barones consolidan poder propio. Una —Isabel Díaz Ayuso— que parecería que tiene su propia agenda y otros que —como el presidente de Andalucía—, por ser presidentes autonómicos, tienen protagonismo más allá de la figura de Feijóo. Pero quienes lo conocen sostienen que su fuerza reside precisamente en esa disciplina callada: "Reparte el trabajo, delimita bien quién es responsable de cada cosa y exige siempre un documento de vuelta", dicen.

El estilo Feijóo: método, prudencia y control

Su método tiene un coste. Feijóo rara vez se muestra espontáneo ante las cámaras. "Tiene obsesión por no equivocarse, por no dar un titular que se le vuelva en contra. La tensión nace del riesgo de vivir en un clima político donde un error verbal puede costar una crisis de días.

Su forma de pensar es la de un gestor: antes de adoptar una medida, pregunta "cuál es el problema, cuál es la solución y si en algún sitio ha funcionado". Así lo hizo, por ejemplo, en la elaboración de su propuesta migratoria —inspirada en los sistemas de puntos de Canadá y Australia—. 

"En Feijóo hay una desconfianza intelectual hacia los discursos excesivamente doctrinarios, está incómodo con los extremos y su insistencia en una gestión 'mixta'"
En Feijóo hay una desconfianza intelectual hacia los discursos excesivamente doctrinarios: "La ideología, para él, sirve cuando no tienes conocimiento suficiente. Pero si hay evidencia, gobierna la evidencia". De ahí su incomodidad con los extremos y su insistencia en una gestión "mixta" entre lo público y lo privado. El modelo sanitario gallego, más eficiente que el estadounidense, suele aparecer en sus ejemplos.

Feijóo frente a Vox: distancia calculada

El PP de Feijóo no quiere ser un partido atrapado por Vox. "Pactar con Vox puede ser la última posibilidad que tenga, pero su preferencia no es esa", asegura su entorno. "La experiencia demuestra que gobernar con ellos genera tensiones y situaciones incómodas".

Esa distancia no responde sólo a razones tácticas, sino a una convicción política: que el marco constitucional y europeo son "restricciones ineludibles". Frente al lenguaje de ruptura del partido de Abascal, Feijóo quiere representar la fiabilidad institucional. Desde mi punto de vista, este es su "elefante en la habitación". 

La UE, una prioridad silenciosa

A menudo se le critica falta de conexión internacional, un punto que Feijóo intenta corregir. "Nunca falta a una reunión del Partido Popular Europeo antes de un Consejo Europeo" y "sabe que tener buena relación con el canciller alemán es lo más importante en Europa". 

Su relación con Ursula von der Leyen, con Manfred Weber y con los dirigentes de la CDU/CSU alemana forma parte de una estrategia para devolver a España un papel más influyente en el bloque popular europeo. La Unión Europea es el anclaje esencial para el proyecto económico y político del PP.

"El popular muestra preocupación por el hecho de que las promesas de Ursula von der Leyen para lograr su elección como presidenta de la Comisión Europea no se estén cumpliendo"
Dicho esto, muestra preocupación por el hecho de que
las promesas de Ursula von der Leyen para lograr su elección como presidenta de la Comisión Europea —entre ellas, revisar los excesos burocráticos heredados de anteriores ejecutivos— no se estén cumpliendo. Permanece muy atento a que la presidenta de la Comisión respete el pacto político que le garantizó el apoyo del Partido Popular Europeo, y en particular del Partido Popular español, en su investidura.

La mirada transatlántica

El otro gran eje que definirá su posible gobierno es la relación con Estados Unidos. Feijóo sabe que los equilibrios geopolíticos se están desplazando y que España no puede limitarse a ser un socio obediente. 

En mis conversaciones con varios representantes del PP todos coinciden en que el mundo posterior a Trump ya no será el mismo. "Trump ha olido que existen raíces nacionalistas y que sobre ellas se puede construir" y "desaparecerá él, pero no el movimiento". Alertan de que el trumpismo no es una anécdota americana, sino una corriente de fondo que atraviesa a todas las democracias: el hartazgo con la tecnocracia, la pérdida de fe en la competencia y la autoridad de las élites, el voto "con el hígado y no con el cerebro". Y ahí sitúan el reto de Feijóo: entender ese nuevo clima sin caer en su lógica emocional.

"Si Feijóo tuviera que tratar con Trump, no pelearía por símbolos, preferiría una estrategia pragmática, de negociación constante"
Feijóo no se dejaría arrastrar por el juego de los gestos ni por el ruido mediático. Si tuviera que tratar con Trump, no pelearía por símbolos, preferiría una estrategia pragmática, de negociación constante, de ampliación del concepto de "defensa" más allá de lo militar: España podría hacer valer su papel en el Sahel, en la gestión de fronteras o en cooperación internacional como parte de su contribución a la seguridad occidental.


Para Feijóo, afirma su entorno, la relación con Trump no sería una batalla moral, sino una ecuación estratégica. Evitaría el aislamiento al que lleva el exhibicionismo antiamericano, pero tampoco aceptaría pasivamente las imposiciones. "Con Trump no puedes hacer teatro: hay que hablar de intereses, no de principios abstractos", me resumió un colaborador cercano.
Esa visión —más alemana que francesa, más técnica que emocional— refleja lo que Feijóo piensa del mundo: no una lucha de ideologías, sino una partida de resistencias, alianzas y costes compartidos. Su instinto es siempre el mismo: negociar, sumar, institucionalizar. Y en tiempos de ruido, esa sobriedad puede parecer poca cosa, pero también puede ser una forma de sobrevivir.

El orden interno: Génova como un ministerio 

Una de las facetas menos visibles de Feijóo es su obsesión organizativa. "Lleva el partido como si fuera un gobierno". "De cada reunión se levanta un acta, se archiva en Secretaría General, se sabe quién dijo qué y qué se hizo después". La digitalización de los procesos internos, la coordinación entre Génova y el grupo parlamentario y la creación de un sistema informático para controlar las iniciativas legislativas son, según sus colaboradores, prueba de esa cultura de gestión.

Quizá, en este trabajo "como si fuera presidente del Gobierno", del que habla su entorno tiene que prestar más atención a las formas de comunicarse en la política moderna. "Feijóo busca construir política desde la evidencia", afirma su entorno más directo. Pero en una España donde el ruido mediático –sobre todo del que generan los medios más próximos ideológicamente al PP– se confunde con el debate público, ese estilo tiene un coste: el PP reacciona a la noticia, no crea la noticia. 

El reloj electoral

Varios de los expertos con las que he hablado coinciden en que el Partido Popular podría estar preparando lo que denominan una "trampa autonómica" para Pedro Sánchez: una estrategia orientada a forzar o aprovechar elecciones autonómicas clave —como las de Andalucía, Castilla y León, Extremadura o Aragón— en un contexto de bloqueo presupuestario.
 
Si Sánchez no lograra aprobar los presupuestos, y aunque el propio presidente ha insistido en que esto no le obliga a dimitir, el simple hecho de no poder sacarlos adelante podría marcar el inicio del tiempo electoral. En ese escenario, una cadena de derrotas en territorios estratégicos debilitaría su autoridad política y proyectaría la imagen de un ciclo agotado, reforzando la presión para un adelanto electoral general.

"Hoy, el partido está abierto y tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo podrían gobernar España en la próxima legislatura"
Las encuestas publicadas en los últimos días señalan, cada vez más,
un empate técnico entre PSOE y PP, pudiendo el partido de Sánchez ganar las próximas elecciones. Sin embargo, la suma de PP y VOX sumaría mayoría absoluta. También la de PSOE y PP. Hoy, el partido está abierto y tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo podrían gobernar España en la próxima legislatura. Una legislatura que no será ajena, porque formará parte, del contexto internacional, a lo que pasa en el mundo. Por ello es fundamental entender el proyecto para España y el mundo de Núñez Feijóo. Por anticiparnos. Porque en función de lo que pase, y haga, nuestro país en los próximos años, la Unión Europea, y el mundo, no serán lo mismo. Y conviene no solo prestar atención, sino trabajar para que, en cualquiera de los escenarios, España siga siendo defensora global de la democracia liberal en un momento de máxima debilidad.
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación