Martes, 28 de julio de 2026
CAMBIO DE ESTRATEGIA

Bienvenidos al caótico mundo de las múltiples alineaciones

"No nos dirigimos hacia un mundo claramente dividido en una nueva Guerra Fría", más bien a un escenario donde "muchos Estados están aplicando una estrategia de alineamiento múltiple", apunta Thorsten Benner. El director del Global Public Policy Institute (GPPi) de Berlín analiza el ejemplo de Arabia Saudí, que se mueve entre Alemania, Estados Unidos, China y Pakistán, para entender "un mundo cada vez más inhóspito" a través de esta "estrategia de alineamiento múltiple".

Thorsten Benner Thorsten Benner 30 de septiembre de 2025
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Donald Trump junto a Mohammed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudí. | The White House
Donald Trump junto a Mohammed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudí. | The White House
A mediados de noviembre, la ministra alemana de Economía, Katherina Reiche, viajará a Arabia Saudí. Allí podrá observar de cerca la dirección que está tomando actualmente la política mundial. No nos dirigimos hacia un mundo claramente dividido en una nueva Guerra Fría entre EE. UU. y China, en la que todos los países se alinean con uno u otro bando. En cambio, muchos Estados están aplicando una estrategia de alineamiento múltiple. Precisamente, Arabia Saudí es un ejemplo llamativo de ello.

En marzo, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salmán cortejó al presidente estadounidense Donald Trump en Riad. Anunció inversiones récord en Estados Unidos y firmó un acuerdo armamentístico por valor de 142.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, sin embargo, Arabia Saudí está considerando si aceptar la invitación para unirse al grupo BRICS, dominado por China. Pero lo más significativo es que Arabia Saudí firmó la semana pasada un pacto de defensa con la potencia nuclear Pakistán.

"Las dudas de Arabia Saudí sobre la fiabilidad de Estados Unidos comenzaron a crecer ya en 2019, durante el primer mandato de Trump"
Esto supone, sobre todo, un voto de desconfianza hacia Washington. Durante mucho tiempo, Riad confió en su alianza militar con Estados Unidos y buscó garantías formales de seguridad por parte de este país. Pero las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos comenzaron a crecer ya en 2019, durante el primer mandato de Trump, cuando Washington respondió sin contundencia a los ataques masivos contra las instalaciones petroleras saudíes, un acto atribuido a Irán.


El sucesor de Trump, Joe Biden, inicialmente dio la espalda a Arabia Saudí debido al asesinato del residente permanente estadounidense Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. El apoyo prácticamente incondicional mostrado tanto por Biden como por Trump a las acciones militares del primer ministro israelí Netanyahu en la región intensificó aún más las preocupaciones de Riad. Además, Trump permitió que el ataque directo de Israel a Catar, un aliado cercano de Estados Unidos, pasara sin consecuencias para Netanyahu, a pesar de que allí se encuentra una importante base militar estadounidense.

La conclusión desde Arabia parece clara: los aliados de Estados Unidos no pueden contar con una protección fiable. El acuerdo con Pakistán llevaba tiempo gestándose, pero el hecho de que se anunciara poco después de que Israel violara la soberanía de Catar probablemente no sea una coincidencia. Al hacerlo, Riad, cada vez más preocupada por Israel, que posee armas nucleares, y por Irán, que podría tenerlas, está colocando a Pakistán directamente de su lado.

"La perspectiva es más amplia: la disminución de la credibilidad de las garantías de seguridad de Estados Unidos podría acelerar la proliferación nuclear"
Según el periodista estadounidense Bob Woodward, bin Salmán le dijo al senador estadounidense Lindsey Graham que, si fuera necesario, simplemente podría comprar una bomba atómica saudí a Pakistán. Esto ilustra una cuestión más amplia: la disminución de la credibilidad de las garantías de seguridad de Estados Unidos podría acelerar la proliferación nuclear.


Además, el pacto también refuerza el acceso militar de China a Arabia Saudí. Pakistán es, con diferencia, el cliente más importante de la industria armamentística china. La integración militar entre Islamabad —capital paquistaní— y Pekín es profunda, como quedó patente, para gran consternación de Delhi, en la última guerra entre la India y Pakistán.

India, que se ha posicionado como pionera de la estrategia de alineamiento múltiple, había invertido mucho en los últimos años en profundizar sus lazos con Arabia Saudí. Sin embargo, la decisión de Riad de estrechar lazos con el archirrival de la India demuestra que el alineamiento múltiple puede convertirse fácilmente en un juego lleno de sorpresas desagradables, sobre todo a medida que más países adoptan esta estrategia.

"Trump no tiene ningún interés en construir un bando liderado por Estados Unidos en la competencia global con Pekín"
Una cosa está cada vez más clara: Trump no tiene ningún interés en construir un bando liderado por Estados Unidos en la competencia global con Pekín. En cambio, está socavando el mayor activo estadounidense: sus alianzas. Cuanto más golpea Trump con su maza las instituciones internacionales creadas por Estados Unidos (como ha hecho esta semana en la Asamblea General de la ONU), más margen tiene China para
promover su propio marco para un orden mundial centrado en China.

La reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin y el anuncio de Xi Jinping de una "Iniciativa de Gobernanza Global" son solo un ejemplo de ello.

Mientras tanto, Alemania y Europa deben luchar por preservar su capacidad de actuar en un mundo cada vez más inhóspito diversificando sus alianzas. No debemos dejarnos impresionar en exceso por el reciente cambio de tono de Trump con respecto a Moscú en Nueva York. De ello no se puede deducir ningún apoyo fiable para Ucrania o Europa. Después de pedir a los aliados de la OTAN que derribaran los aviones rusos, se le preguntó si entonces podrían contar con el apoyo de Estados Unidos. "Depende de las circunstancias", fue su evasiva respuesta. Y sobre Ucrania y Rusia, la declaración clave de Trump fue:

"En cualquier caso, deseo lo mejor a ambos países... Buena suerte a todos".

La necesitaremos.
Thorsten Benner
Thorsten Benner
Cofundador y director del Global Public Policy Institute (GPPi) de Berlín
Participación