Lunes, 17 de agosto de 2026
QUO VADIS, TRUMP?

El mundo puede bascular

El analista Andrés Ortega lo tiene claro: "el mundo de ayer ha quedado atrás". A través de un análisis de Donald Trump, que va desde su deseo de "acabar con la autonomía estratégica de la Fed" a una guerra de Ucrania la cual "ha durado más de lo que se proponía", Ortega concluye que "lo que ocurra en Estados Unidos en las elecciones a medio mandato" será determinante para saber hacia dónde puede bascular el mundo.

Andrés Ortega Andrés Ortega 20 de septiembre de 2025
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Donald Trump puede acabar decantando la balanza en el paso del mundo de ayer al de mañana. |  Number 10 / Oficina del primer ministro de Reino Unido
Donald Trump puede acabar decantando la balanza en el paso del mundo de ayer al de mañana. | Number 10 / Oficina del primer ministro de Reino Unido
De vez en cuando, conviene aplicar el gran angular. Estamos en otro mundo. El de ayer ha quedado atrás, aunque los contornos del nuevo no están definidos. Pero en medio de esta transición, a corto y medio plazo el mundo puede bascular. Para bien o para mal. Dependerá de cómo resulten algunos procesos. El asalto de Trump a la Reserva Federal —que pone en duda la confianza en el dólar—, la guerra arancelaria que ha provocado este presidente —y que genera inflación—, las deudas públicas crecientes —especialmente con la crisis francesa—, por separado serían motivo de preocupación. Juntas, peor. Pero aún lo serán más en un entorno de posible guerra, aunque limitada con Rusia, o de grandes movimientos en Oriente Próximo. Estos conflictos que dividen a Occidente, y dentro de este a Europa, frente a un Sur Global que se une. El mundo está en un punto en que puede bascular hacia una desestabilización general o rehacerse. La policrisis de la que hablaba —ya no— Adam Tooze, se puede tornar en una gran crisis. O las piezas pueden acabar encajando. 

Los pasos dados por Trump para acabar con la autonomía de la Reserva Federal (Fed) —las presiones sobre el presidente de la Fed, Jerome Powell; la acusación contra la gobernadora Lisa Cook, que de momento ha resistido; y el nombramiento temporal de su asesor proteccionista Stephen Miran a la Junta de Gobernadores— han causado gran preocupación en el mundo económico, en Estados Unidos y fuera de él. Puede socavar la confianza en las instituciones estadounidenses, en el dólar y en los bonos estadounidenses o de otros países denominados en esa moneda, que guste o no sigue siendo la de referencia y de refugio. Aunque la pérdida de confianza en el dólar acabe reduciendo el "privilegio exorbitante" de ese país.

"Donald Trump no tolerará la intención de China de aumentar el uso del yuan chino a través de bloques como los BRICS o la OCS"
Tras la congelación de haberes rusos a raíz de la guerra de Ucrania, todo esto alimenta la desconfianza de muchos países del Sur Global en depósitos en Occidente, mientras crece el uso o la intención de mayor uso en su seno del yuan chino —intención y creciente realidad que ha quedado de manifiesto en las últimas cumbres de los BRICS ampliados o de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS)—, algo que Trump no tolerará. El orden monetario y financiero que conocemos podría tambalearse. Europa tiene el euro, pero a Europa le falta pegada en todo esto. Y la crisis política francesa se puede convertir en una crisis de deuda para la zona euro, cuando, además, la deuda pública tiende a aumentar en muchos países, a comenzar por Estados Unidos. Aunque
las deudas no se paguen. Solo los intereses. 

Todo esto no es lo mismo con guerra que sin guerra. No nos referimos a lo que está ocurriendo en Oriente Próximo a corto plazo, pese a los excesos de Israel, en todos los sentidos, incluida la masacre de palestinos y el ataque en Catar. No parece que pueda llevar a un conflicto regional y más general. Los países árabes e islámicos, 50 de ellos reunidos en Doha, han tardado mucho en hacer oír su voz ante lo que está ocurriendo en Gaza, y se han mostrado timoratos. Irán, por su parte, se intentará vengar del ataque contra sus centros y científicos nucleares, pero no está para embarcarse en una guerra. 

La cuestión central es Ucrania. Que evidentemente no es solo Ucrania, es la recomposición del imperio ruso o soviético, y la búsqueda por Putin de un reconocimiento de Rusia como potencia global. La guerra ha durado más de lo que se proponía Trump. Y no cabe descartar que Rusia siga penetrando defensas polacas, rumanas o de otros vecinos con drones. O que en algún momento, Putin —como ya ha alertado— mande lanzar un ataque nuclear limitado en el campo de batalla para indicar que está dispuesto a una escalada cualitativa. En todo caso, esta guerra puede transformarse de un enfrentamiento indirecto entre Occidente (OTAN) y Rusia, en uno directo. Entonces, el mundo podría bascular hacia una situación mucho peor.

"Si Trump sale debilitado en las elecciones a medio mandato, puede caer en tentaciones involucionistas, internas y externas"
Ahora bien, si se pusiera fin a esta guerra —el cuándo es tan importante como el cómo— se podría abrir un escenario general más positivo. Aunque una cuestión es si el mayor desorden monetario acentuaría o no un mayor desorden geopolítico, cuando la política arancelaria de Trump ha conseguido acercar India a China, como la de Biden ante Ucrania llevó a Moscú a los brazos de Pekín. En medio de sus despropósitos, Trump ha hecho dos cosas sensatas: intentar buscar una paz entre Rusia y Ucrania —pero Putin está alargando el proceso—, y ser algo más cauto con China, como refleja la suavización de sus embargos tecnológicos (exigidos por las empresas estadounidenses) o el acuerdo anunciado sobre la continuidad de TikTok en Estados Unidos. Sin embargo, sigue la idea, prevalente desde 2017 en Estados Unidos, de frenar o incluso frustrar el ascenso de China. Con el efecto contrario al buscado, pues China ha impulsado su autonomía tecnológica y su peso geopolítico. Esta sigue siendo la gran cuestión global. Con repercusiones en el tipo de orden mundial que surgirá, como se vio en la cumbre de la OCS, que plantea un orden paralelo entre sus miembros, aunque a la vez pidiendo una reforma de la ONU que refleje las nuevas realidades. 


Crucial en estos escenarios es lo que ocurra en Estados Unidos en las elecciones a medio mandato en el Congreso en noviembre de 2026. De aquí a entonces, Trump impondrá medidas efectistas para intentar recuperar su electorado. Si, como es más que posible, sale debilitado, puede caer en tentaciones involucionistas, internas y externas. A lo que hay que sumar la evolución de la política en varios estados europeos, a comenzar por Francia, Reino Unido, Alemania, y la propia España. Demasiadas cosas se están moviendo, interconectadas.
Andrés Ortega
Andrés Ortega
Analista, escritor y periodista
Escritor galardonado con el Premio Jovellanos de Ensayo (2025) por 'Soledad sin solitud', y autor de la novela de anticipación 'Sé agua' (2025). Es experto en diversos campos y cuenta con experiencias como corresponsal internacional, editorialista y columnista, asesor gubernamental e investigador del Real Instituto Elcano.
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