Martes, 28 de julio de 2026
TRANSICIÓN ENERGÉTICA

El apagón ibérico no puede poner en juego nuestro futuro energético

Pedro Fresco, uno de los mayores expertos españoles en energía, combate la desinformación y el discurso del miedo que rodea al apagón ibérico y deja un mensaje claro: "España no puede permitirse, presa del pánico, abortar o ralentizar la transición energética, sería un error estratégico estúpido e imperdonable".

Pedro Fresco Pedro Fresco 7 de mayo de 2025
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Paneles solares en Cariñena, España. | Diego Delso, delso.photo, Licencia CC BY-SA
Paneles solares en Cariñena, España. | Diego Delso, delso.photo, Licencia CC BY-SA
Es bastante habitual en la historia que el miedo haga tomar malas decisiones a los países. No son pocos los países que, presos del pánico, han entrado en guerras que han sido destructivas para ellos. También ha sucedido con malas decisiones económicas producto de análisis precipitados. En estas circunstancias, además, suelen aparecer personajes que aprovechan el miedo para impulsar sus agendas y sus intereses, ya sean belicistas, de transformación social o de otro tipo. Personajes que usan el artificio y la mentira para conseguir sus objetivos, y que aprovechan el miedo como catalizador de sus pretensiones. El miedo y la ansiedad por ofrecer soluciones fáciles suelen ser un cóctel terrible que lleva a tomar decisiones estúpidas.

"Las energías renovables están atrayendo industria al país, están produciendo verdaderas transformaciones económicas en regiones como Aragón y representan la base de un futuro en el que, por primera vez en tres siglos, tenemos una posición de vanguardia"
Después del apagón del pasado lunes 28 de abril, la población demanda soluciones y culpables, pero es imposible conocer las soluciones adecuadas cuando no se sabe la causa. Sin embargo, no han parado de aparecer expertos y generalistas con explicaciones y soluciones prefabricadas con aromas añejos. Es importante tener un poco de perspicacia y darse cuenta de que cuando alguien dice saber lo que ni el Gobierno ni el Operador del Sistema ni los verdaderos especialistas en redes eléctricas conocen, no estamos delante de un visionario, sino probablemente de alguien que trata de aprovechar la inquietud para vender su agenda política, sus intereses económicos o sus obsesiones personales.

Estos días está habiendo, directamente, una ofensiva contra la transición energética, atacándose la política energética actual, las energías renovables u otras cuestiones que de forma torticera se han puesto en el disparadero público con intención de coaccionar y confundir. Los artículos y las tertulias están llenas de datos erróneos, componendas de lugar que no se dieron y medias verdades que les cuelan a los periodistas aprovechando su desconocimiento. Nada de esto es inocente, es parte del uso de la ansiedad pública para conseguir determinados objetivos.

España es hoy —algo inédito en muchos lustros— un país que tiene un precio de la electricidad por debajo de la media europea. Las energías renovables están atrayendo industria al país, están produciendo verdaderas transformaciones económicas en regiones como Aragón y representan la base de un futuro en el que, por primera vez en tres siglos, tenemos una posición de vanguardia. Este es un camino de éxito, que evidentemente dejará a personas y a sectores fuera de juego, pero que es globalmente muy positivo para el país.

Para defender negocios antiguos o para conseguir objetivos políticos, se está poniendo en la diana a nuestra mayor palanca de éxito, que son las energías renovables, y se están replicando relatos que no son ciertos.

"El mix eléctrico del 28 de abril no tiene nada de raro. Ni se había integrado demasiada renovable ni se había descuidado la generación síncrona"
El mix eléctrico del 28 de abril a las 12:30 de la mañana no tiene nada de raro. El porcentaje de energía fotovoltaica y eólica era el habitual un mediodía soleado de primavera y su porcentaje era varios puntos inferior al que hemos visto muchas veces. Sin ir más lejos, el pasado Jueves Santo fue cuatro puntos porcentuales mayor. La cantidad de generación síncrona en el sistema se acercaba a 11.000 MW, una cifra común y suficiente. Ni se había integrado demasiada renovable ni se había descuidado la generación síncrona.

El porcentaje de generación solar (55%) era bastante inferior al 61,5% que se consiguió el lunes anterior. Decir que 55% de fotovoltaica es demasiado para un sistema eléctrico es otra falsedad. Alemania supera habitualmente el 70% de la generación con fotovoltaica los días soleados de primavera. California suele llegar al 75%. Ambos sistemas tienen más interconexiones y baterías, lo que les permite integraciones mucho mayores sin riesgo, un camino que es el que debemos seguir en España y que está contemplado en el PNIEC.

También se está diciendo que fue una parada de una planta solar la que provocó el apagón. Que esa sea la causa —si no medien fallos y errores posteriores— resulta inverosímil. El año pasado hubo nueve sucesos que hicieron caer súbitamente una central nuclear en España. Estas centrales tienen 1.000 MW y su caída fue gestionada perfectamente por el Operador del Sistema; de hecho, el sistema debe estar preparado para que pueda caer otra gran central y aguantar el suministro. La planta fotovoltaica más grande de España tiene 500 MW, es la mitad de potencia que una planta nuclear y, por tanto, no tiene sentido que eso no pueda ser gestionado. Si en la ecuación del apagón está en algún sitio la caída de una planta solar, no es la parte relevante de la fórmula.

"España no puede permitirse, presa del pánico, escuchar cantos de sirena interesados y medias verdades y abortar o ralentizar la transición energética, sería un error estratégico estúpido e imperdonable"
España no puede permitirse, presa del pánico, escuchar cantos de sirena interesados y medias verdades y abortar o ralentizar la transición energética, sería un error estratégico estúpido e imperdonable. De la investigación saldrá la causa del apagón y, como ha pasado en muchos otros países, del evento se aprenderá y se mejorará. Muchos de los apagones en otros países han llevado a mejoras en la seguridad del suministro mediante la instalación de baterías, así que seguramente aprovecharemos en incipiente desarrollo masivo de esta tecnología para emplearla, además, para minimizar el riesgo de apagón futuro.

En todo caso, es importante entender que el riesgo cero no existe. Como dijo acertadamente el otro día Jorge Morales de Labra, no podemos tener riesgo cero porque no queremos tener facturas infinitas. Deberemos tener la cabeza fría para entender que el camino del riesgo cero es infinitamente caro y que la mejora de la seguridad de suministro no puede justificar la existencia de redundancias absurdas o la permanencia de tecnologías obsoletas a precio de oro para mitigar la ansiedad de eventos extremadamente improbables.

Este apagón ha sido un evento que no pensábamos que fuese a suceder. Dentro del hartazgo que todos sentimos ante otro nuevo evento imprevisto después de vivir la pandemia o situaciones como la DANA de hace seis meses, la verdad es que se restauró el suministro relativamente rápido, tanto en España como en Portugal. La normalidad ya ha regresado y este día simplemente nos dejará el aprendizaje de que las cosas que damos por aseguradas a veces pueden fallar y algunas pérdidas económicas.

"Aprendamos, revisemos normativas y protocolos de seguridad, y sigamos en el camino de la transición energética"
Pero el riesgo de que, por intereses particulares, se saquen conclusiones equivocadas y se pretenda abortar la transición energética, tendría unas consecuencias bastante más catastróficas para el país que cualquier apagón. No caigamos en pánico y en esa tendencia tan de esta época de refugiarnos en el pasado. Aprendamos, revisemos normativas y protocolos de seguridad, y sigamos en el camino de la transición energética que nos situará como uno de los países más competitivos de Europa.
Pedro Fresco
Pedro Fresco
Especialista en regulación y transición energética. Ex director general de Transició Ecològica de la Generalitat Valenciana (España).
Licenciado en Química por la Universidad de València. Profesor-colaborador en el máster en Energías Renovables de la Universidad Internacional de València (VIU). Autor de 'El futuro de la Energía en 100 preguntas' (2018), 'El Nuevo Orden Verde' (2020) y 'Energy Fakes' (2024). Director general de la Asociación Valenciana de Empresas del Sector de la Energía (AVAESEN).
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