Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

Seis lecciones tras el gran apagón en España

El geógrafo Josep Vicent Boira vuelve a acertar con su enfoque analítico tras una crisis en España. En este análisis, comparte los principales aprendizajes que deberíamos extraer sobre la importancia de la geografía, las vulnerabilidades tecnológicas, las interconexiones energéticas o nuestro estilo de vida. Y advierte: "No es una crisis aislada. El apagón de ayer forma parte de un tiempo de advertencias que no estamos sabiendo leer". Tras solucionar la crisis, ahora tocará el tiempo de las reformas.

Josep Vicent Boira Maiques Josep Vicent Boira Maiques 29 de abril de 2025
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Un tren estacionado en mitad de la vía debido al apagón, a 28 de abril de 2025, en Albacete, Castilla-La Mancha (España). | Víctor Fernández / Europa Press / ContactoPhoto
Un tren estacionado en mitad de la vía debido al apagón, a 28 de abril de 2025, en Albacete, Castilla-La Mancha (España). | Víctor Fernández / Europa Press / ContactoPhoto
Este lunes, 28 de abril, la península ibérica sufrió un apagón masivo sin precedentes. Aunque todavía hay que esclarecer qué falló, ya se pueden extraer varias lecciones.

1. La geografía sigue importando
 
 
La península Ibérica es un destino común en lo universal. El iberismo obtiene nuevos argumentos con el destino compartido de estos dos países en una península con específicos rasgos geográficos. Es hora de que ambos países acuerden una estrategia ibérica de desarrollo y convergencia de estructuras políticas y administrativas. Y la Unión Europea debe volver a un análisis cartográfico y geopolítico de su territorio, reforzando la sensibilidad geográfica ante las diferentes regiones del continente. Unidad sí. Diversidad también: lo que funciona en los países nórdicos puede no hacerlo en la península Ibérica. Europa es una, pero plural.

2. La red es el futuro
 

Lo ocurrido demuestra que no es conveniente vivir solo y que la red es preferible mil veces a una vida tras muros y barreras (y aranceles). La interoperabilidad eléctrica es solo una manifestación más de la interoperabilidad de todo tipo como estrategia de futuro. Ojo a la red ferroviaria española y portuguesa. Que ambas tengan mayoritariamente un ancho de vía diferente al del resto de Europa es un hecho que hay que subsanar mediante la apuesta clara por la implantación del ancho estándar o internacional, como se está haciendo con el Corredor Mediterráneo. Ante una crisis geopolítica, militar o de asistencia urgente, los Pirineos no pueden ser una barrera. La interoperabilidad debe ser un paradigma, no una elección à la carte.

3. La tecnología puede ser una pesadilla
 

El apagón de ayer muestra que la confianza ciega en el progreso tecnológico puede acabar siendo una pesadilla. La tecnoutopía está fuera de control. Ayer triunfaron las llaves que abren mecánicamente una puerta (y no las combinaciones digitales o los mecanismos eléctricos), las pilas que dan energía (y no los cargadores inalámbricos), lo analógico en la comunicación (y no las radios digitales). De esta manera, lo material se erigió en frontera del conocimiento y lo físico en realidad de lo que nos rodea.

La sociedad contemporánea está apostando con gran riesgo por la desmaterialización de su cotidianeidad. Y esto no solo es un error, sino que es falso, lo que todavía es peor. El paradigma tecnológico y ultracientífico puede deslumbrar, pero es irreal. Lo humano es más complejo y resiliente. Y por ello, las humanidades son más necesarias que nunca, aunque jamás tengan un Premio Nobel.

4. Lo material es vital
 
 
Obnubilados por la tecnología 5G y la inteligencia artificial olvidamos lo material. El saber está en la red, hasta que la red estalla, y entonces el saber corre el riesgo de desaparecer. Nadie guarda ya enciclopedias en papel donde el saber se acumule. Nadie guarda en la nevera nada para mañana. La renuncia a lo material y la previsión es un suicidio. Como en la crisis del COVID, como en la crisis de la DANA, como en el apagón de ayer, la reserva de materiales se erige en opción estratégica de supervivencia. Para un país, pero también para una familia.

5. El apagón se debió también a nuestro estilo de vida
 

En 2010, Jane Bennett propuso que la idea de una red eléctrica no puede concebirse solo desde un punto de vista orgánico —como la conexión de energía procedente de hidrocarburos en combustión, agua recogida y procesada en turbinas, aerogeneradores, microprocesadores y plantas nucleares, y distribuida por conexiones hasta los aparatos de consumo eléctrico— sino que, para comprender su esencia y su funcionamiento, debía tenerse en cuenta también una miríada de prácticas sociales y culturales.

De esta manera —escribió Bennett—, la red eléctrica es una mezcla volátil de carbón, sudor, campos electromagnéticos, programas de ordenador, flujos de electrones, motivos de lucro, calor, estilos de vida, combustible nuclear, plástico, fantasía de dominio estático, legislación, agua, teoría económica, cable y madera —por nombrar solo algunos de los actantes—.

Así, la autora proponía superar la idea de una infraestructura asentada en un modelo organicista para adentrarse en una nueva terminología descriptiva de lo que es una infraestructura en la que, junto a lo material, haya cabida también para la naturaleza por donde discurre y las ideas, conceptos, filias, fobias, programas políticos, percepciones del espacio, sueños de riqueza y pesadillas de bienestar. El ensamblaje es la solución para entender lo ocurrido —según Deleuze y Guattari—, y no solo el cable afectado.

6. No es una crisis aislada
 
 
El apagón de ayer forma parte de un tiempo de advertencias que no estamos sabiendo leer. Solo si la colocamos en un orden preciso, como el tercer gran aldabonazo a nuestra soberbia, estaremos en condiciones de asumir plenamente su significado. En este sentido, las tres últimas crisis (COVID mundial, DANA de València, Apagón ibérico) nos han lanzado avisos de revisar el modelo de sociedad que estamos construyendo.

La aceleración con la que nos alejamos de cómo realmente funciona nuestra vida es una locura que se asemeja a la levedad con la que estamos planificando nuestro presente y nuestro futuro. Se necesita una actitud mucho menos prepotente hacia el entorno de vida y hacia nuestra relación con los demás.

En el fondo, aunque no lo parezca, la crisis de electricidad que hemos padecido es una crisis, también, y sobre todo, una crisis moral. Y de actitud.
Josep Vicent Boira Maiques
Josep Vicent Boira Maiques
Doctor en Geografía por la Universidad de València y Catedrático del Departamento de Geografía.
Premio Extraordinario de Licenciatura en 1986 y de Doctorado en 1992. Ha ampliado sus estudios en universidades italianas y ha sido profesor invitado en Estados Unidos y Roma. Coordinador del Gobierno de España para el desarrollo del Corredor Mediterráneo de la red TEN-T (ADIF-Ministerio de Transportes).
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