

"Desde que se conoció la magnitud de la catástrofe que ha causado más de 200 muertos, las diferentes fuerzas de la derecha española no han escatimado energías compitiendo entre sí en culpar al Gobierno Central del desastre natural"Desde que se conoció la magnitud de la catástrofe que ha causado más de 200 muertos, las diferentes fuerzas de la derecha española no han escatimado energías compitiendo entre sí en culpar al Gobierno Central del desastre natural. Más de un año después de la investidura de Sánchez, en las que no ha abandonado el sueño de derribar su Gobierno al que considera ilegítimo. La emergencia de la DANA y la ola emocional de rabia, indignación y desesperación que ha desatado son vistas como una excelente oportunidad para renovar la movilización antigubernamental y forzar finalmente la dimisión del Gobierno.
"La ola propagandística de la derecha parece haber logrado hasta cierto punto dar la vuelta a la narración de los hechos"Este aluvión de acusaciones ha desempeñado un papel importante a la hora de encender la ira pública contra las autoridades, que se hizo patente el domingo 3 de noviembre en el barrio valenciano de Paiporta. Los habitantes de la zona —y, según se supo más tarde, activistas de extrema derecha que habían preparado la visita— arrojaron barro, huevos y otros objetos contra el rey, la reina, el presidente Sánchez y president Mazón, que visitaban el barrio. El incidente fue acompañado del grito de "asesinos", considerándoles claramente responsables de la tragedia ocurrida, por no haber avisado con suficiente antelación.
"En estos tiempos de radicalización de la derecha, ya no se puede esperar que incluso en momentos de emergencia suspenda su partidismo y evite utilizar noticias falsas y desinformación en nombre del interés general del público"La oleada de desinformación procedente de la derecha en estas circunstancias es moralmente despreciable en su intento de explotar la comprensible ira popular ante un acontecimiento nacional, suspendiendo así cualquier sentido de unidad popular incluso ante las mayores tragedias. Sin embargo, el Gobierno y los partidos de centro-izquierda que lo apoyan, quizás deberían en este punto tomar nota.

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