Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

El PP y la CDU alemana: ¿cómo podría llegar antes Feijóo al poder?

"Renunciar a la idea de apoyarse en Junts o el PNV como aliados podría ser el primer paso de Feijóo hacia la Moncloa". Joan López Alegre, analista político, compara los liderazgos de Alberto Núñez Feijóo y Friedrich Merz, favorito en las encuestas para ser el próximo canciller alemán, y señala que ambos comparten la intención de "no abrazar las opciones a su derecha". Sin embargo, advierte que el PP debe ser realista sobre sus posibilidades en el escenario político nacional.

Joan López Alegre Joan López Alegre 12 de diciembre de 2024
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Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, saluda a Friederich Merz, líder de la CDU.  | Partido Popular PP / Flickr
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, saluda a Friederich Merz, líder de la CDU. | Partido Popular PP / Flickr
Alberto Núñez Feijóo y Friederich Merz, líderes del PP y la CDU alemana, tienen mucho en común y a la vez la situación de ambos es absolutamente distinta. Merz y Feijóo son los presidentes de las dos principales fuerzas del Partido Popular Europeo en el Europarlamento, la organización política que controla el destino de la Unión Europea, no es poca cosa. 

"Merz y Feijóo coinciden en su intención de no abrazar las opciones a su derecha como peaje para acceder al Gobierno, pero la AfD alemana no es equiparable a VOX"
Ambos quieren ganar el poder por el centro, pero ahí terminan las coincidencias. Merz afronta unas elecciones con fecha ya fijada para el 23 de febrero. Feijóo, por su parte, no para de pedirle a Sánchez que convoque elecciones y este le responde que se lo tome con calma. 

Merz es consciente de que, si gana las elecciones, como señalan todas las encuestas, el SPD, actual partido líder de la coalición de Gobierno, estará dispuesto a pactar con la CDU. El objetivo sería impedir que los extremos, tanto de derecha como de izquierda —AfD, Die Linke y BSW, la nueva formación de izquierdas contraria a la inmigración—, logren acceder al poder.

Feijóo está en la situación adversa. Sánchez acuñó en su día el "no es no", con relación a apoyar a Rajoy, y lo ha llevado a rajatabla pactando con fuerzas radicales de derecha e izquierda como Junts, Podemos o Bildu para evitar que el centroderecha acceda al poder. A Sánchez, el mensaje que dejó Angela Merkel, antigua líder de la CDU, a su paso por Barcelona, donde presentó su autobiografía abogando por qué "los partidos lleguen a compromisos entre ellos" no le llegó ni lo quiere oír. 

Merz y Feijóo coinciden en su intención de no abrazar las opciones a su derecha como peaje para acceder al Gobierno, pero la AfD alemana no es equiparable a VOX. Los primeros han creado un grupo político muy radical en el Parlamento Europeo, Europa de las Naciones Soberanas, y parecen tener vínculos con Moscú. Los segundos llevaron a cabo un movimiento poco explicado en Bruselas al abandonar el grupo conservador de Meloni e irse con Orbán y Le Pen al grupo de Patriotas Por Europa, que Abascal ha acabado presidiendo. No obstante, aunque a trazo grueso a muchos les interese concluir que AfD y VOX son lo mismo, no es cierto. 

En pocos meses, Europa tendrá a Von der Leyen, una alemana de la CDU al frente de la Comisión, y a Merz, otro miembro de la CDU, al frente del Gobierno más importante de Europa. Mientras España parece condenada a una espiral de crispación en la que Sánchez se mueve con comodidad y Feijóo no parece encontrar la tecla para precipitar el final del sanchismo. 

"Feijóo, a pesar de su insistencia, tiene difícil emular a Merz"
Feijóo, a pesar de su insistencia, tiene difícil emular a Merz. Gestos como los de la presidenta balear, Marga Prohens, rompiendo las negociaciones con VOX para aprobar los presupuestos, son, sin duda, del agrado de Feijóo, pero los obstáculos de Feijóo van más allá de la obstinación de Sánchez en evitar cualquier acuerdo con el PP. 

En la cúpula de Génova ven el acuerdo con Junts para evitar la prolongación del impuesto sobre las energéticas como brotes verdes sobre la posibilidad de llegar a pactos de más caldo con Junts. Mientras tanto, los de Puigdemont no piensan en cambiar de bando, sino en utilizar al PP para advertir al PSOE sobre el riesgo de no atender sus demandas. 

Feijóo y su equipo creen, equivocadamente, que es posible viajar en el tiempo y volver a 1996 para pactar con fuerzas como Junts o el PNV, que en su mundo imaginario son vistas como partidos de centroderecha. Cuando, en realidad, se han convertido en catch-all parties (partidos que buscan un votante transversal). Incluso si Feijóo estuviera en lo cierto y estas fuerzas estuvieran dispuestas a llegar a un acuerdo con el PP —lo que implicaría, en el caso del PNV, renunciar a Ajuria Enea, y tendría un coste político inasumible para el PP, Junts y, lo más importante, para España—, el PP necesitaría alcanzar al menos 161 escaños, un escenario que ninguna encuesta prevé.

"Incluso si Feijóo estuviera en lo cierto y [Junts y el PNV] estuvieran dispuestas a llegar a un acuerdo con el PP, necesitaría alcanzar al menos 161 escaños, un escenario que ninguna encuesta prevé"
¿El PP acierta al pensar que el centro se gana pactando con los nacionalistas o como afirmaba Rosa Díez, Ciudadanos y algunos dirigentes del PP actual, cuanto más lejos del nacionalismo más se ocupa la centralidad política en España? ¿Qué precio tendría que pagar Feijóo para pactar con Junts y el PNV? ¿Qué nuevas concesiones? ¿Qué dirigentes territoriales se plantarían ante Feijóo, como hace García-Page ante Sánchez? ¿Soportarían las estructuras del Estado seguir despedazando España a petición de los independentistas? Es más, ¿no es contradictorio criticar las acuerdos del PSOE con Junts o el PNV y a la vez aspirar a llegar a esos mismos acuerdos?  

VOX está gobernando con el PP en 130 ayuntamientos españoles, muchos de ellos capitales de provincia. No parece haber hordas fascistas paseando por las calles de esos municipios ni ha ardido Troya. Es cierto que hay intercambio de votantes entre el PP y VOX, pero también es verdad que hay electores de uno y otro partido que jamás cambiarían la papeleta azul por la verde o al contrario. El PP, al enzarzarse con VOX aquí y allá, alimenta la estrategia de criminalización y de asimilación de la derecha que tan buen resultado le ha dado al PSOE. 

Sánchez no tuvo reparo en llamar a Meloni ni a Orbán para conseguir la entronización de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea, pero, en cambio, afea al PP una relación con VOX que, al parecer, en realidad ni tan siquiera existe. 

Los gobiernos del PP con VOX no han pasado factura al PP en las encuestas; lo que sí afecta demoscópicamente a los populares son los errores de gestión en la Comunidad Valenciana, los bandazos en política económica con propuestas como la semana de cuatro días o pasearse por el congreso de UGT o la sensación de impotencia como oposición ante Sánchez. 

"Abandonar la idea de abrazarse a Junts o al PNV para llegar al poder puede ser el primer paso de Feijóo para acercarse a la Moncloa"
Feijóo no está en la situación de Merz, Sánchez no es Scholz, España no es Alemania, AfD no es VOX y el espantajo de "que llega la ultraderecha" con un PP y un VOX al alza simultáneamente en las encuestas empieza a parecer un argumento desgastado. 

Es difícil de comprender que un día Cayetana Álvarez de Toledo retrate de forma brillante de qué calaña es Boye y al día siguiente Feijóo busque su apoyo. Es más, abandonar la idea de abrazarse a Junts o al PNV para llegar al poder puede ser el primer paso de Feijóo para acercarse a la Moncloa, en cambio, utilizar la sesión de control para advertir a Nogueras de que Sánchez no es de fiar, suena a "vengase conmigo, yo sí le daré lo que pide".
Joan López Alegre
Joan López Alegre
Analista político
Es un político, analista y escritor español. Fue diputado en el Parlamento de Catalunya durante su VII legislatura como miembro del Partido Popular, destacando su labor junto a figuras como Josep Piqué y Alejo Vidal-Quadras, con quien también trabajó en el Parlamento Europeo. Durante el procés, ganó notoriedad como el 'català tranquil' por sus intervenciones en los principales medios de comunicación. En la actualidad, es un destacado analista en temas de política catalana.
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