La política económica y, en particular, la industrial, está llamada a ser la principal seña de identidad de la próxima Comisión Europea, presidida por segunda vez por Ursula von der Leyen.
La nueva agenda encaja a la perfección con las credenciales de la futura comisaria española, Teresa Ribera, que según el reparto de carteras anunciado este martes por la presidenta electa se convertirá en una de las principales fuerzas motrices del nuevo equipo. La alemana ha otorgado a Ribera una vicepresidencia ejecutiva que incluye la cartera de Competencia y se extiende a áreas tan diversas como la fiscalidad, con los impuestos verdes en el punto de mira, la agenda industrial, con la reducción de emisiones como gran objetivo, o el mercado de la energía.
"El nuevo mandato, según ha explicado Von der Leyen, se centrará en la mejora de la competitividad europea"
El relanzamiento de una nueva política industrial intentará acompasar mejoras de productividad, abaratamiento de los costes energéticos de las empresas y descarbonización eficiente, para recortar distancias con EE. UU. y China, en línea con las recomendaciones planteadas por
el informe de Mario Draghi publicado la semana pasada.
El nuevo mandato, según ha explicado Von der Leyen, se centrará en la mejora de la competitividad europea. También, se abordará una reforma en profundidad tanto del presupuesto de la Unión como de sus principales partidas de gasto —fondos de cohesión y agrícolas— hasta el punto de que, según detalla la presidenta, acometerá una reestructuración de su ejecutivo cuando se hayan consumado esos cambios.
Las quinielas sobre el reparto de carteras en la Comisión echaban humo desde que el 30 de agosto expiró el plazo concedido por Von der Leyen para concretar las candidaturas de cada país. Varios países, entre ellos España, pugnaban por colocar a sus candidatos al frente de los departamentos encargados de poner en marcha las iniciativas de desarrollo industrial, tecnológico y energético que marcarán el próximo lustro.
La todavía vicepresidenta del Gobierno español, Teresa Ribera, partía en el grupo de favoritos para situarse en el núcleo duro que pilotará junto a Von der Leyen en la próxima Comisión.
La española se ha forjado en Bruselas una excelente reputación en el área de política energética y climática tanto como impulsora de la llamada "excepción ibérica", que permitió a España y Portugal contener los precios de la electricidad en la reciente crisis energética, como durante el semestre de la presidencia española de la UE, en la que se cerró una importante reforma del sector energético.
Pero Ribera no lo tenía fácil porque otros pesos pesados también aspiraban a asumir importantes responsabilidades en la próxima Comisión. Algunos contaban con la ventaja de repetir mandato en Bruselas y de haberse ganado la confianza de Von der Leyen en los últimos cinco años, como es el caso del letón Valdis Dombrovskis o del eslovaco Maros Sefcovic. El gran rival de Ribera, sin embargo, parecía el francés Thierry Breton, que a pesar de no mantener una relación muy fluida con la presidenta, podía reivindicar un mandato de éxito como comisario de Mercado Interior.
"La española se ha forjado en Bruselas una excelente reputación en el área de política energética y climática"
La sorpresa saltó este lunes, a 24 horas de que Von der Leyen anunciase su equipo. París anunció la repentina e inesperada sustitución de Breton por Stéphane Séjourné.
El comisario saliente acusó a Von der Leyen de haber presionado para forzar el cambio so pena de otorgar a Francia una cartera devaluada. El relevo, en efecto, ha permitido que Séjourné se haga con una vicepresidencia ejecutiva en el área de política industrial, área que compartirá en parte con Ribera. El peso político de la española, sin embargo, parece mucho mayor, tanto por su experiencia de gobierno (seis años frente a los ocho meses de Séjourné) como por la fuerza de los socialistas en el Parlamento Europeo, donde son la segunda fuerza, 136 escaños, mientras que los liberales del francés ocupan la quinta posición con 77 eurodiputados.
A favor de Ribera juega, además, su reconocida trayectoria en materia de defensa medioambiental, su pragmatismo abierto a una gestión de consenso (como ha demostrado en las crisis de Doñana y del mar Menor) y su capacidad de liderazgo basada en un conocimiento detallado de cada expediente.
El perfil de la española puede venirle muy bien a Von der Leyen. La presidenta necesitará mucha mano izquierda
(ironía off) para impulsar una política industrial que satisfaga los intereses de las grandes patronales europeas, que ya
le han planteado sus exigencias, y al mismo tiempo mantener la ambición por liderar a nivel mundial la lucha contra el cambio climático y por lograr una reducción de emisiones de Co2 del 90% en 2040 y del 100% una década después.
"A favor de Ribera juega, además, su reconocida trayectoria en materia de defensa medioambiental, su pragmatismo abierto a una gestión de consenso y su capacidad de liderazgo basada en un conocimiento detallado de cada expediente"
Ni Von der Leyen ni Ribera ni el resto de la Comisión partirán de cero. En realidad, se trata de un relanzamiento de una política industrial que se ha convertido en la asignatura pendiente de la UE desde hace años. La Comisión saliente ya presentó el proyecto al inicio de su mandato. Pero en uno de esos alardes que a veces hace Bruselas de vivir al margen la realidad, la estrategia para "
un nuevo modelo de industria para Europa" se aprobó a bombo y platillo el 10 de marzo de 2020. Al día siguiente, la Organización Mundial de la Salud declaró la covid-19 como una pandemia global y la UE, como el resto del planeta, entró en modo emergencia y aparcó buena parte de su agenda legislativa ordinaria.
Pero la pandemia, como la invasión rusa de Ucrania y la creciente competencia con China por recursos y mercados, no han hecho sino acrecentar los deseos de Bruselas por reforzar una base industrial que, en estos momentos, da empleo a más de 35 millones de personas y supone más del 20% del Producto Interior Bruto de la UE. Bruselas vuelve a la carga con su impulso industrial cuatro años después del anterior proyecto, pero con importantes lecciones por el camino.
La Comisión cuenta ahora con el histórico precedente de una emisión conjunta de deuda de enorme envergadura (de hasta 800.000 millones de euros) para financiar el plan de recuperación tras la pandemia. En el terreno de defensa, el ejecutivo de Von der Leyen aprobó el pasado mes de marzo la primera estrategia de la Comisión en política de defensa, destinada a potenciar la financiación conjunta de la compra, desarrollo y producción de armamento.
La presidenta ha cifrado en 500.000 millones de euros el gasto adicional en defensa requerido en la UE durante la próxima década. Ha dejado claro que solo ve dos opciones: o cada Estado aumenta su partida de presupuesto militar, lo que resulta difícil para los más endeudados, o se financia con deuda común como con el fondo de la pandemia.
"La UE necesita un cambio radical porque sus políticas, incluida la industrial, estaban pensadas para el mundo de ayer"
Von der Leyen ya tiene trabajo adelantado para su relanzamiento de la economía europea. El ex primer ministro italiano, Enrico Letta, por encargo del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha presentado un informe sobre profundización del mercado interior. Letta recomienda, entre otras cosas, la integración de sectores como el financiero y el energético, y la reforma de la política de competencia para permitir el nacimiento de gigantes empresariales continentales comparables en talla a los de EE. UU. o China.
Además, el año pasado, la presidenta de la Comisión encargó a Mario Draghi, el expresidente del BCE y ex primer ministro de Italia,
un informe sobre cómo mejorar la competitividad de la UE. El informe Draghi se publicó el 9 de septiembre, justo a tiempo para servir de hoja de ruta de la próxima Comisión.
El diagnóstico del italiano es conocido: la UE necesita "un cambio radical" porque sus políticas, incluida la industrial, estaban pensadas para "el mundo de ayer".
Draghi propone una intervención quirúrgica, a base de subsidios para los sectores punteros que deben competir a escala global, y de aranceles para frenar la competencia desleal de empresas extranjeras dopadas por sus respectivos gobiernos.
Plantea un reto histórico: la creación de un "activo seguro" o eurobono para financiar bienes de interés europeo como la inversión en I+D, en defensa o en redes energéticas. Ingente tarea por delante para la próxima Comisión, para el liderazgo de Von der Leyen y para su grupo de cabeza en el que destaca la presencia de Teresa Ribera.