"El Mediterráneo es el epicentro de la vinculación entre la subida de temperatura y el PIB. Ante esto, y ante el hecho de que habrá todo tipo de inclemencias del tiempo, pensar solo en reconstruir no tiene sentido. Se trata de un replanteamiento global que tiene que afectar, evidentemente, a la política territorial", sostiene. "Las infraestructuras se tienen que hacer con una resiliencia determinada. Si algunas infraestructuras que se pueden volver a hacer continúan siendo un dique, serán un problema", lamenta.
Puig analiza en esta conversación con nuestro director Marc López Plana los aprendizajes de la gestión de emergencias que afectaron a su Comunidad cuando estaba al frente de la Generalitat, profundiza y afronta el debate competencial ante las catástrofes naturales o su impacto en nuestro modelo de Estado y habla con perspectiva de la situación de España desde su actual posición como embajador en la OCDE en París: "Hace poco, Le Monde publicaba una comparativa de lo que ha pasado en los últimos quince años en Francia, desde la crisis financiera. Se veía cómo Francia ha ido hacia abajo y cómo España ha ido hacia arriba en todos los ámbitos".
Ximo Puig saluda a Marc López, director de Agenda Pública, a su llegada a la entrevista. Foto: Agenda Pública / Jorge Gil
¿President o embajador?
Lo de embajador es un honor circunstancial. Realmente, ser president es para mí la mayor responsabilidad política. Es cierto que no ha sido siempre así. Muchos de los presidents que hemos tenido quizá no otorgaban la relevancia institucional y emocional que tiene la Generalitat, con 600 años de historia. Algunos lo que querían era ser ministros y veían la presidencia de la Generalitat como una plataforma.
Recuerdo como si fuera hoy el día de las elecciones autonómicas y sus palabras: "Ha sido un honor ser vuestro president". ¿Qué pasó en las últimas elecciones?
"Nosotros tenemos una parte de responsabilidad, porque no fuimos capaces de generar un espacio político valenciano más potente y autónomo, al menos mediáticamente, del resto de España"
Nosotros subimos cinco puntos, pero Compromís perdió 100.000 votos y Podemos, 129.000 votos. También fueron unas elecciones en clave española y, aunque sacamos el mejor resultado del PSOE en España y todo el mundo decía que no había alternativa a nuestro Gobierno, no fue suficiente. Nosotros tenemos una parte de responsabilidad, porque no fuimos capaces de generar un espacio político valenciano más potente y autónomo, al menos mediáticamente, del resto de España.
Sostiene que no se ha consolidado un espacio valenciano ni político ni mediático…
La realidad sociológica y política de la Comunitat Valenciana está caracterizada por la diversidad. Tenemos dos lenguas, diferentes versiones de la identidad y reflejos distintos respecto a la visión sobre el hecho político Comunitat Valenciana. Siempre intenté coser el país de los valencianos desde una gestión respetuosa del activo que significa la diversidad. No fue suficiente. El caso específico de algunas comarcas de Alicante, con una agenda propia, tiene una trascendencia que, tal vez, no se haya sabido interpretar adecuadamente. No ayuda tampoco a la cohesión, el mapa mediático interno y las miradas respecto a Madrid.
Hablemos de la gestión de la DANA. ¿El problema es la persona que ostenta la presidencia de esta comunidad o realmente estamos ante un problema de cierta incapacidad de las comunidades autónomas para responder a una situación de estas características?
La arquitectura institucional respecto a las emergencias es correcta. Esta arquitectura determina un tipo de decisión descentralizada basada en el principio de subsidiariedad. El problema es la toma de decisión, no el autogobierno de la emergencia. El problema no es la competencia, es la incompetencia.
Ahora se quiere aprovechar para tener una visión recentralizadora. Es un gran error porque, entre otras cosas, es una de las pocas cuestiones en las que está bien el sistema. Tenemos un sistema federalizante con corresponsabilidad. La función del president de la Generalitat, como responsable y como representante del Estado en la comunidad, es muy clara. Los servicios del Estado, la Policía, la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME)… Están coordinados bajo su dirección operativa. Se puede decidir desde aquí, teniendo en cuenta a todos los organismos del Estado. Lo vimos en la pandemia.
"El president de la Generalitat tiene siempre la posibilidad de apretar el botón rojo para decretar nivel de emergencia tres. No es criticable la arquitectura institucional en este punto"
Cuando gestionamos la respuesta a la COVID, en la Comunitat Valenciana decidimos adoptar las primeras medidas restrictivas de España, en aquel momento muy impopulares, como fueron la suspensión de las Fallas o el cierre de la hostelería. Fuimos los primeros en cerrar los bares. Fuimos los últimos en levantar perimetrajes. Tuvimos autonomía para diseñar una gestión que primaba la salud pública y que redujo el número de personas fallecidas en nuestro territorio; aquí hubo casi 3.000 muertos menos que la media estatal por población. En otros sitios se eligió una vía muy distinta a la que llamaron libertad en su neolengua orwelliana, que traducido al román paladino equivaldría a sálvese quien pueda. Allá cada uno con su conciencia.
Está muy bien la aplicación del principio de subsidiariedad hasta el ámbito local. En el nivel de emergencia uno, se puede hacer frente a lo que haya ocurrido con los recursos locales y autonómicos. En el dos está al frente la comunidad. En el nivel tres, ya se trata de una emergencia de interés nacional. El president de la Generalitat tiene siempre la posibilidad de apretar el botón rojo para decretar nivel de emergencia tres. No es criticable la arquitectura institucional en este punto. Es más, me gustaría que esto hubiera funcionado en otros ámbitos de las políticas públicas. El president es el representante del Estado en la comunidad autónoma y tiene todos los elementos para decidir, como hicimos en la DANA de 2019. Ahí, por ejemplo, activamos a la UME antes de que llegara el agua. Hubo seis personas fallecidas.
Ximo Puig analiza el impacto de la DANA en València y las respuestas políticas necesarias. Foto: Agenda Pública / Jorge Gil
La tesis de que lo mejor hubiera sido que el Gobierno central hubiera intervenido de entrada es transversal.
Sí, me ha sorprendido porque lo han dicho hasta los nacionalistas. Hay que entender esta respuesta porque, ciertamente, nadie puede esperar tal nivel de incompetencia e irresponsabilidad del Gobierno autonómico.
¿Cree que hay un riesgo de que haya una involución?
Es cierto. La experiencia de la cogobernanza en la lucha contra la pandemia funcionó y fue un ejemplo de gobernanza federalizante. Otra cosa es que en esta DANA se haya actuado con frivolidad e irresponsabilidad, pero puede pasar en Madrid, aquí, en Catalunya o donde sea. Y esto no tiene nada que ver. Cada vez que un gobierno se equivoca, no se puede poner en cuestión la arquitectura del Estado.
"Cuando Mazón accedió al poder, negoció con Vox y le regaló seguridad y emergencias"
El problema de fondo es no tomarse en serio las emergencias. En mi opinión, lo que ha pasado, sinceramente, es esto. Cuando Mazón accedió al poder, negoció con Vox y le regaló seguridad y emergencias. Recuerdo que en una de las pocas declaraciones que hice en aquel momento dije que me parecía una muy mala idea entregar a la extrema derecha seguridad, emergencias y cultura.
¿Es ideológico?
Sin duda. Son cuestiones fundamentales para nuestro país. La emergencia no es una cuestión coyuntural. La emergencia, en nuestro caso, es una política prioritaria y fundamental. Además, desde que se constata el cambio climático, con mucha más gravedad.
Por eso, en mi primera legislatura como president, las competencias de emergencias estaban en presidencia. Creamos la Agencia de Respuesta a las Emergencias. Lo tenía muy claro: una de las cuestiones del Estado liberal es dar la máxima seguridad y protección de los ciudadanos. A mi juicio, Mazón no se lo tomó en serio en ningún momento. Después designó como responsable a una persona que, como se ha visto, no se ha leído ni el plan de inundaciones, que no sabía que existía un sistema de alertas... Se ha actuado con mucha frivolidad.
Entonces, ¿qué pasa? Que te vas a una comida. Yo no sé lo que estaba haciendo ni me importa. Lo que sí sé es lo importante: que no estaba donde tenía que estar. Eso sí que lo sé. Y esto es real. Irrefutable. Recuerdo que el día anterior a la DANA de 2019 tenía una comida con los rectores de las universidades públicas valencianas y me fui. Suspendí la comida, me fui a Ontinyent y después a la Vega Baja. En realidad, no hice nada extraordinario. Lo que es extraordinario es lo que no se ha hecho ahora.
¿Por qué la sociedad valenciana votó a Mazón?
"La gente no votó a Mazón, votó al PP, votó al PP como respuesta a un ambiente hostil formado en un magma de percepciones alejadas de la pregunta electoral"
Votó por otras razones. No votó en clave valenciana. Realmente, la gente no votó a Mazón, votó al PP, votó al PP como respuesta a un ambiente hostil formado en un magma de percepciones alejadas de la pregunta electoral. Sinceramente, esa es la realidad. Aunque después, por mucho que parezca una contradicción, Mazón ha sido el gran aliado para que la extrema derecha no gobernase en España. Con el pacto de la servilleta, ayudó a tomar conciencia de lo que podía venir en toda España en las elecciones generales y así frenó a las derechas. Mazón pactó con un personaje que había ido veintinueve veces ante el colegio de sus niños a insultar a su mujer. ¿Cómo es posible? La agenda de ese Gobierno ha sido clara: la contrarreforma.
¿Y dónde queda el proceso de intentar reconvertir la economía valenciana y llevarla hacia la innovación? Se cargan la Agencia Valenciana de Innovación, que es un órgano al que nosotros habíamos dado una dimensión no partidista.
Después de la DANA del 19, vimos que teníamos que mejorar y profesionalizar más el sistema de emergencias. En primer lugar, porque existían problemas de coordinación importantes y había mil efectivos que ahora no se han utilizado. Se trataba de generar más profesionalización y capacitación en todos los ámbitos. Queríamos generar un sistema de mandos, prepararlos para las emergencias y darles estabilidad, acabar con la precarización y pagarles mejor. Es cierto que algunos no estaban de acuerdo, pero nosotros tomamos la decisión. Queríamos ir a un cuerpo único de bomberos de la Generalitat, hacer un cuerpo único. ¿No te gusta esto? Está bien: puedes hacer otra cosa. Pero no hacer nada no es una opción. Porque sabíamos que no funcionaba y que había que modernizarlo.
La base fundamental es que el cambio climático necesita medidas más estructurales. Lo primero que hicieron PP y Vox al llegar fue cargarse todos los instrumentos que teníamos, como el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (PATIVEL) y, ahora, permitir la construcción al lado de la playa.
Puig y López conversan durante la entrevista. Foto: Agenda Pública / Jorge Gil
Se ha introducido una variable en el debate político de la cual no puedo escapar. Se ha dicho que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no habría asumido la coordinación esperando a que Mazón se quemara políticamente.
Se ha dicho todavía más. Se ha hablado hasta de que tendría que haber activado el artículo 155 de la Constitución. Sinceramente, esto no hubiera arreglado nada. Pensemos en la pandemia: el Ministerio de Sanidad no podía afrontarla a solas. Por suerte, estaba Salvador Illa, que sí que entendía esto. Si hubiera sido otro, hubiera sido un desastre. ¡Ay!, si alguien hubiera pensado que podía resolverlo desde el Ministerio…
"De alguna manera, la pandemia sirvió para reforzar el autogobierno. Y ahora, la gestión de esta tragedia está sirviendo para debilitar el autogobierno"
En la pandemia, el ciudadano reconoció que estaba orgulloso porque nosotros, conjuntamente, desde la corresponsabilidad con la ciudadanía, conseguimos, entre comillas, mejores resultados que otros. De alguna manera, la pandemia sirvió para reforzar el autogobierno. Y ahora, la gestión de esta tragedia está sirviendo para debilitar el autogobierno. Eso me preocupa.
Cuando se produjo la suspensión de las Fallas, hablé con Salvador Illa. Aquello fue durísimo. Estuve dos días hablando con él. En ningún momento me dijo lo que tenía que hacer, me dijo que se fiaba de mí. Me llamaron de todo e incluso aseguraron que éramos unos catalanistas por suspender las Fallas. Pero es mejor equivocarse por prevención. Y fíjate que, en aquel momento, solo había muy pocos enfermos en la Comunitat Valenciana.
En un artículo en Agenda Pública, el geógrafo Josep Vicente Boira plantea que no hemos reflexionado suficiente sobre cómo vivimos, donde vivimos, cómo nos organizamos, cómo nos trasladamos, dónde construimos, etc. Y sostiene que ahora quizás es un buen momento.
El Mediterráneo es el epicentro de la vinculación entre la subida de temperatura y el PIB. Ante esto, y ante el hecho de que habrá todo tipo de inclemencias del tiempo, pensar solo en reconstruir no tiene sentido. No se trata de reconstruir. Se trata de transformar y refundar. Las infraestructuras se tienen que hacer con una resiliencia determinada. Si algunas infraestructuras que se pueden volver a hacer continúan siendo un dique, serán un problema. Se trata de un replanteamiento global que tiene que afectar, evidentemente, a la política territorial.
En Ontinyent, por ejemplo, en su momento derribamos un conjunto de casas que se habían inundado. Se dio otra vivienda a las familias y allí se ha hecho un parque inundable. Evidentemente, no se puede construir en lugares donde no es razonable construir.
"Se habla mucho de reconstrucción y de lo que se trata es de refundar. Parece que predomina el paradigma de los resultados […] Mazón ya lo ha vinculado a su futuro político. Él depende de que todo se haga lo más rápido posible y esto es un incentivo contra la refundación"
Se habla mucho de reconstrucción y de lo que se trata es de refundar. Parece que predomina el paradigma de los resultados, que es el que defenderá el president actual. Que quede todo igual. Mazón ya lo ha vinculado a su futuro político. Él depende de que todo se haga lo más rápido posible y esto es un incentivo contra la refundación. De momento no se ha cuestionado y se tendría que hacer.
La gente es prioritaria. Se tiene que dar respuesta a las personas, porque la gente no puede esperar el cambio. Hay cuestiones estructurales que se tienen que abordar y no se pueden hacer de hoy para mañana. Sería necesario un gran acuerdo político, social y económico que vaya más allá de las legislaturas. Entre otras cosas, el barranco del Poyo quizás no es lo más adecuado ya, porque a lo mejor incluso no se puede hacer con la normativa actual, que es una normativa de la Unión Europea y que además tiene bastante más sentido.
El problema básico es que esta crisis tiene un componente social humano, pero también tiene uno moral. La refundación no la puede liderar quien no tiene crédito. Pienso incluso en que fuera otro president del PP, que tiene mayoría, pero alguien que intente empatizar con la gente y buscar acuerdos. Mazón no puede porque, en estos momentos, no tiene ninguna credibilidad. No tiene autoridad moral.
¿Mazón le ha llamado?
"La refundación no la puede liderar quien no tiene crédito. Pienso incluso en que fuera otro president del PP"
No. Le envié un mensaje y me respondió. Y ya está. Tengo respeto a todas las personas, y estoy seguro de que tiene virtudes, pero también observo un gran déficit: su cimiento ético. Por eso no parece lo más razonable que lidere este proceso. Porque este proceso exige autoridad moral, liderazgo moral. Y aquí no caben partidismos.
¿Por qué Feijóo defiende a Mazón?
Feijóo está atrapado porque, si hace una cosa, Ayuso hará lo contrario. Al PP lo único que le importa es la partida de ajedrez para conseguir el Gobierno de España.
¿Hasta qué punto Vox puede sentir que es el momento de sustituir al PP en València? ¿Podría apoyar una moción de censura con la condición de que haya elecciones?
Tu visión tiene una coherencia extraordinaria. Si fuera una jugada de ajedrez, es un análisis magnífico, porque es verdad que es una oportunidad óptima para los intereses de su formación. No lo hará porque es darle la presidencia a la izquierda. Aquí no hay mirada valenciana y si a Abascal, por lo que sea, le interesa hacer esto, lo que podría pasar es que se abstuvieran. Sería la manera de evidenciar que dejan solo a Mazón.
En cualquier caso, la política valenciana debe dar una respuesta moral al desprestigio y censurar el desacato.
¿Es el momento de que el president Puig se ponga a disposición del partido?
Estoy siempre a disposición de la Comunitat Valenciana y, desde luego, colaborando con la dirección del partido. No puedo entender la política sin esa doble mirada: la justicia social y el meu país.
Si hubiera elecciones…
"No creo que haya elecciones. El PP no se puede permitir las elecciones ahora, porque esas elecciones enterrarían a Feijóo"
Debería haberlas tras atender las urgencias prioritarias, pero no creo que haya elecciones. El PP no se puede permitir las elecciones ahora, porque esas elecciones enterrarían a Feijóo. No habrá elecciones, pero sí puede haber cambio de president. Porque lo que sí que parece cada día más insostenible es aguantar tres años más con Mazón. El problema del PP, al parecer, es que el PSOE le ha ofrecido cambiarlo. Después de Navidad, ya veremos qué pasa… Pero todos sabemos que los cambios de opinión son más rápidos que el hambre. A eso es a lo que juega el PP.
Ahora que es embajador ante la OCDE, ¿cómo ven a España desde fuera?
Como un caso sorprendente, positivo. Hace poco, Le Monde publicaba una comparativa de lo que ha pasado en los últimos quince años en Francia, desde la crisis financiera. Se veía cómo Francia ha ido hacia abajo y cómo España ha ido hacia arriba en todos los ámbitos.
¿Cómo ve al Gobierno español?, ¿y la situación política española?
La situación española es de una gran complejidad. La configuración de un Gobierno de estas características, muy lejos de que sea una anomalía, es una manera de entender la capacidad de gestionar la diversidad. La España posible es esta: que ERC, Junts y Bildu colaboren en la gobernanza. Cualquier persona que tenga cierta lealtad con su país tendría que estar aplaudiendo con las orejas.
La DANA de València, un punto clave en la conversación entre Ximo Puig y Marc López Plana sobre políticas territoriales. Foto: Agenda Pública / Jorge Gil
De hecho, están construyendo España.
El Gobierno y sus aliados están construyendo una España diferente. Claro que sí. España no es como algunos la piensan. La España posible, o será así o no será. La nueva etapa de Catalunya ya ha merecido una legislatura. Lo que ha conseguido Pedro Sánchez es extraordinariamente positivo. Cualquiera que tenga cierta idea de España tendría que estar agradecido. Ahora la bandera española ondea en el Palau de la Generalitat de Catalunya, y eso se ha podido hacer con el apoyo de ERC.
"El Gobierno y sus aliados están construyendo una España diferente"
Las grandes aportaciones del Partido Socialista al proceso de convivencia en España son meritorias. ¿Cuál es el problema del Gobierno de España? Me cuesta identificar el problema real, porque la cuestión económica está razonablemente bien y, si ves el contexto internacional, mejor. Mejor que en el conjunto de Europa. También hay más posibilidades en la política exterior. Por ejemplo, se han hecho avances en el tema de Marruecos. Francia, un año y medio después, ha tenido que ir corriendo.
En general, ¿cuál es el problema? ¿El problema de Catalunya? ¿Es la financiación? Entonces, España tendría que estar rota desde el 78. Porque existe el cupo vasco y la caja única ya está rota desde aquel momento. Ahora podrías incorporar las nuevas singularidades. Para los valencianos es la gran oportunidad que se pueda discutir esta cuestión porque, sea cual sea la solución, será mejor. Aunque no sea la óptima, será mejor, porque lo peor es que no cambie el statu quo.
Pero València pierde oportunidades a partir de ahora, con un Gobierno débil.
Por supuesto. València, en estos momentos, está en una situación de excepción y por eso tendría que buscar una respuesta de excepción. Habría que hacer un gran acuerdo de país. Aunque después veamos cómo se concreta, que al menos haya un programa común. Pero siempre debe pasar por la política.
¿Un programa de mínimos?
Un programa de mínimos que tenga un alcance de siete u ocho años porque el destrozo ha sido enorme y ahora no se trata de tener el mismo debate que ya estaba. De forma inmediata se tiene que ver cómo se solucionan los problemas de las personas; hay que hablar de los miles de negocios que han desaparecido y, sobre todo, de las viviendas. Esto necesita una acción directa, potente.
Por ejemplo, se han roto cientos de depuradoras. Lo normal sería que la empresa de saneamiento de la Comunitat Valenciana fuera inmediatamente. Hay que hacer un contrato de urgencia para reparar las depuradoras. Evidentemente, tienes que controlar los gastos, pero se puede adjudicar y se puede hacer directamente. Pasa lo mismo con los veintidós colegios afectados, que se podrían reabrir con prefabricados.
¿No se está haciendo?
No. Yo no lo veo, al menos, con la solvencia que exige este momento.
¿Cómo vive personal y políticamente el momento que vive la comunidad que ha presidido?
Con tristeza y con indignación, pero también con la esperanza que representan tantos jóvenes comprometidos con nuestra tierra, con nuestra gente y con los mejores valores del humanismo: mirar por el otro, no ser indiferentes, tomar partido y ayudar.
Gràcies, president.
En conversación con Agenda Pública, Ximo Puig reflexiona sobre la refundación como clave para afrontar los desafíos posteriores a la DANA. Foto: Agenda Pública / Jorge Gil