

Como medio nacido en Barcelona, Agenda Pública ha vivido de cerca las tensiones del procés. Un episodio que adelantó hace una década al resto de España en la ruptura del terreno de juego compartido, sin que de ello surgiera nada positivo. Ahora, en cambio, también anticipamos al resto del país en la defensa del valor de la institucionalidad, consciente de que mucho está en juego.
La polarización, lejos de ser un debate exclusivo de politólogos, periodistas o filósofos, afecta profundamente la capacidad de una sociedad para desarrollar las políticas públicas necesarias. Sin ellas, resulta imposible que los ciudadanos podamos llevar a cabo nuestros proyectos vitales, que la economía prospere o que las empresas generen la actividad esencial para sostener el Estado de Bienestar.
Ese mismo espíritu de consenso y cooperación entre quienes piensan diferente es lo que garantiza que nuestras instituciones sigan siendo útiles y eficaces. Defender el Estado de Bienestar y el Estado democrático de derecho no es solo una cuestión de principios, sino una tarea colectiva para preservar y mejorar las condiciones que hacen posible nuestra calidad de vida.
En este contexto, el PP y el PSOE representan las dos principales familias políticas que articulan la convivencia entre españoles, junto con los partidos nacionalistas hegemónicos en algunas comunidades autónomas, con los que ambos han pactado para sostener esa convivencia. Renunciar a este principio de entendimiento pone en riesgo los cimientos del progreso social, económico y político que hemos construido.
"Si el PP y el PSOE continúan sobreactuando de la manera que lo hacen, se cierne un peligro evidente sobre la convivencia de España: el marco democrático sobre el que hemos desarrollado nuestras vidas quedará sustituido y caerá en manos de aquellos que quieren acabar con él"En un momento como este para España, este medio no va a renunciar a defender un espacio propio y la esencia de la democracia liberal. Si el PP y el PSOE continúan sobreactuando de la manera que lo hacen, se cierne un peligro evidente sobre la convivencia de España: el marco democrático sobre el que hemos desarrollado nuestras vidas quedará sustituido y caerá en manos de aquellos que quieren acabar con él. Ambos partidos defienden que esta alternativa es peor, entonces, debería costar poco reivindicar que ambos forman parte de la solución y que deben construirla juntos. Cuando lo han hecho, España ha sido un país mejor.
"La realidad es que defender la vía del consenso y el entendimiento es el único camino posible y deseable"La realidad es que defender esta vía es el único camino posible y deseable. El PP no es un partido de extrema derecha, y por eso el PSOE votó la nueva Comisión Europea y el PSOE no es un partido antisistema, y por eso el PP pactó con él la renovación del Consejo General del Poder Judicial. No se trata de un planteamiento equidistante, como si exigirlo señalara que ambas partes tuvieran la misma responsabilidad en que no haya prácticamente ningún puente entre ellas. Tampoco es iluso. Lo que sí lo es, es que nadie parece querer asumir el coste de defenderlo.
"Es responsabilidad del PP y del PSOE ejercer de estabilizadores del proyecto europeo ante los extremos, a partir de un liderazgo español común"El entendimiento entre las dos grandes familias políticas españolas es necesario porque, en este momento, nuestro país tiene la gran oportunidad de liderar un proyecto netamente proeuropeo. El PSOE lidera su grupo parlamentario en Bruselas. Su presidenta, Iratxe García, es una operadora política muy influyente en la UE. El PP, después de la CDU, tiene el grupo más importante de eurodiputados en el grupo popular europeo.
España puede y debe avanzar por ese mismo camino, lo que exige esfuerzos —por asimétricos que parezcan— para reforzar la credibilidad de un Estado democrático, social y de derecho.
"Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no"España no puede permitirse parapetarse en excusas vacías como "mientras esté Pedro Sánchez es imposible" o "mientras esté Alberto Núñez Feijóo es imposible" para seguir evitando el consenso. Esta trampa retórica e intelectual ignora que, no solo es posible alcanzar acuerdos, sino que es imprescindible intentarlo. Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no.
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