Lunes, 17 de agosto de 2026
CARTA DEL DIRECTOR

PP y PSOE tienen que hablar más y sobreactuar menos

El director de 'Agenda Pública', Marc López Plana, reivindica la necesidad de que el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, como expresiones políticas de la mayoría de los españoles, colaboren para hacer frente a los problemas y retos que tiene planteados España en el marco europeo y global tras la victoria de Trump. Y hoy, que celebramos el aniversario de nuestra Constitución, debería parecernos lo más obvio.

Marc López Plana Marc López Plana 6 de diciembre de 2024
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 Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no.  | Guillermo Gutierrez / Zuma Press / ContactoPhoto
Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no. | Guillermo Gutierrez / Zuma Press / ContactoPhoto

Como medio nacido en Barcelona, Agenda Pública ha vivido de cerca las tensiones del procés. Un episodio que adelantó hace una década al resto de España en la ruptura del terreno de juego compartido, sin que de ello surgiera nada positivo. Ahora, en cambio, también anticipamos al resto del país en la defensa del valor de la institucionalidad, consciente de que mucho está en juego. 

La polarización, lejos de ser un debate exclusivo de politólogos, periodistas o filósofos, afecta profundamente la capacidad de una sociedad para desarrollar las políticas públicas necesarias. Sin ellas, resulta imposible que los ciudadanos podamos llevar a cabo nuestros proyectos vitales, que la economía prospere o que las empresas generen la actividad esencial para sostener el Estado de Bienestar.

Ese mismo espíritu de consenso y cooperación entre quienes piensan diferente es lo que garantiza que nuestras instituciones sigan siendo útiles y eficaces. Defender el Estado de Bienestar y el Estado democrático de derecho no es solo una cuestión de principios, sino una tarea colectiva para preservar y mejorar las condiciones que hacen posible nuestra calidad de vida. 

En este contexto, el PP y el PSOE representan las dos principales familias políticas que articulan la convivencia entre españoles, junto con los partidos nacionalistas hegemónicos en algunas comunidades autónomas, con los que ambos han pactado para sostener esa convivencia. Renunciar a este principio de entendimiento pone en riesgo los cimientos del progreso social, económico y político que hemos construido.

"Si el PP y el PSOE continúan sobreactuando de la manera que lo hacen, se cierne un peligro evidente sobre la convivencia de España: el marco democrático sobre el que hemos desarrollado nuestras vidas quedará sustituido y caerá en manos de aquellos que quieren acabar con él"
En un momento como este para España, este medio no va a renunciar a defender un espacio propio y la esencia de la democracia liberal. Si el PP y el PSOE continúan sobreactuando de la manera que lo hacen, se cierne un peligro evidente sobre la convivencia de España: el marco democrático sobre el que hemos desarrollado nuestras vidas quedará sustituido y caerá en manos de aquellos que quieren acabar con él. Ambos partidos defienden que esta alternativa es peor, entonces, debería costar poco reivindicar que ambos forman parte de la solución y que deben construirla juntos. Cuando lo han hecho, España ha sido un país mejor. 

Apostar hoy por el entendimiento no cotiza al alza. El periodista Enric Juliana alertaba hace unos pocos días en Agenda Pública que "estamos llegando a un punto de saturación". En economía, las inversiones no se hacen siempre pensando en el valor actual de un activo, sino sobre todo en su valor futuro. Por eso, Juliana recomienda comprar acciones de buena educación. Precisamente, en Catalunya, la presidencia de Salvador Illa, un político que basa su proyecto político en la racionalidad, el respeto a la diferencia y la reivindicación de la institucionalidad, es la consecuencia de una sobresaturación que no ha sido inocua. 

"La realidad es que defender la vía del consenso y el entendimiento es el único camino posible y deseable"
La realidad es que defender esta vía es el único camino posible y deseable. El PP no es un partido de extrema derecha, y por eso el PSOE votó la nueva Comisión Europea y el PSOE no es un partido antisistema, y por eso el PP pactó con él la renovación del Consejo General del Poder Judicial. No se trata de un planteamiento equidistante, como si exigirlo señalara que ambas partes tuvieran la misma responsabilidad en que no haya prácticamente ningún puente entre ellas. Tampoco es iluso. Lo que sí lo es, es que nadie parece querer asumir el coste de defenderlo. 

España está llamada a liderar un proyecto netamente proeuropeo

El consenso es posible y deseable para evitar destrozar el espacio político, económico y social que, tras las barbaridades de la Segunda Guerra Mundial, no solo ha traído paz, sino que ha permitido a quienes vivimos en él desarrollar una vida en libertad, construir un sistema económico avanzado y alcanzar cuotas de bienestar que son aspiracionales en todo el mundo: la Unión Europea. En el caso de España, este espacio ha significado el periodo de mayor desarrollo, democracia y bienestar de nuestra historia, iniciado con la Transición y consolidado con la Constitución, cuyo aniversario celebramos hoy. 

"Es responsabilidad del PP y del PSOE ejercer de estabilizadores del proyecto europeo ante los extremos, a partir de un liderazgo español común"
El entendimiento entre las dos grandes familias políticas españolas es necesario porque, en este momento, nuestro país tiene la gran oportunidad de liderar un proyecto netamente proeuropeo. El PSOE lidera su grupo parlamentario en Bruselas. Su presidenta, Iratxe García, es una operadora política muy influyente en la UE. El PP, después de la CDU, tiene el grupo más importante de eurodiputados en el grupo popular europeo. 

Por tanto, es responsabilidad del PP y del PSOE ejercer de estabilizadores del proyecto europeo ante los extremos, a partir de un liderazgo español común, y que deberá servir de apoyo para Alemania, que muy probablemente recuperará la fórmula de la gran coalición, y para Polonia, con el proyecto antiextremista de Donald Tusk. 

Claramente, se abre una etapa a nivel europeo en que los dos principales partidos en España son claves para desarrollar una alianza proeuropea, que debería convertir esta legislatura europea en la de la Gran transformación, con las reformas a las que apuntan Enrico Letta y Mario Draghi en sus informes. 

España necesita reconstruir los espacios comunes

La disminución de los espacios habituales puede acarrear desastres, y nuestra historia nos brinda suficientes lecciones al respecto. Es deseable —y también posible— que las transformaciones vitales para Europa y España no necesiten ser precedidas por desgracias, como lo fueron en su día la Constitución española o la fundación de la Unión Europea.

El Estado de Bienestar no es una entelequia, es un instrumento que mejora nuestras vidas y que existe porque  gente que ha pensado diferente diseñó un sistema institucional y económico que lo hizo posible. Existen los partidos políticos, los medios de comunicación o los sindicatos porque gente que pensaba distinto diseñó un Estado democrático y de derecho. El Estado democrático y de derecho no es un concepto abstracto, es un instrumento que nos permite desarrollar nuestros derechos fundamentales.

España puede y debe avanzar por ese mismo camino, lo que exige esfuerzos —por asimétricos que parezcan— para reforzar la credibilidad de un Estado democrático, social y de derecho.

"Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no"
España no puede permitirse parapetarse en excusas vacías como "mientras esté Pedro Sánchez es imposible" o "mientras esté Alberto Núñez Feijóo es imposible" para seguir evitando el consenso. Esta trampa retórica e intelectual ignora que, no solo es posible alcanzar acuerdos, sino que es imprescindible intentarlo. Los líderes políticos son coyunturales; los ciudadanos a los que representan y el país que comparten, no. 

Es hora de que PP y PSOE hablen más y sobreactúen menos. Solo desde la colaboración será posible abordar retos urgentes como la crisis de la vivienda, la refundación que necesita València, la construcción de instituciones leales ante situaciones de emergencia, la reindustrialización de nuestra economía —que también requiere un sector privado sólido y estable— y una política exterior que defienda nuestros intereses en un mundo en transformación.

La victoria de Trump es un síntoma muy alarmante del estado de nuestra democracia liberal. España y Europa merecen una defensa firme de este modelo, y esa tarea requiere unidad, no confrontación.

Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Participación