Día intenso en las filas de Junts, a pocas semanas de un congreso clave para su futuro. Marejada de fondo en la negociación de los Presupuestos Generales con el PSOE y el fantasmagórico temor que recorrió ayer los pasillos del Congreso.
"Ni el PP ni Junts están en condiciones todavía de acercarse demasiado"
La sirena de Junts que lanzaba el aviso a navegantes ha sido su presidenta, Laura Borràs. Faroleaba al afirmar que no cerraría la puerta a una moción de censura contra el presidente socialista, Pedro Sánchez. Siete votos que podrían llevar a los suyos al pasado si así fuera. Difícil decisión, si tenía algún viso de ser cierta. Horas más tarde, el partido puntualizaba que "Junts no defiende ninguna moción de censura junto a PP y Vox; Junts negocia con el PSOE". O sea, que habrá Presupuestos.
Ni el PP ni Junts están en condiciones todavía de acercarse demasiado. Como señaló José María Aznar sobre la investidura fallida de Alberto Núñez Feijóo, "ni le llega, ni le alcanza y, además, no lo quiere ser". Fue el presidente del PP el que inició el acercamiento: "Podemos entablar conversación con Junts si se reconcilian con la ley, la Constitución y el Estatut", declaró en una entrevista al diario El Mundo.
Pero cada vez que el PP se reúne con Junts, hay un expresidente indicando que "por ahí, no" y Ayuso
afirmando que con Junts "yo no iría ni a la vuelta de la esquina". La derecha conservadora, jacobina y neogaullista de FAES busca reencontrarse con el bipartidismo, la fórmula política de 1996 que le permitía hablar catalán
en la intimidad, sin amnistías y una visión radial de la vida cotidiana, donde todo convergía en el
Madrid D.F. El PP de José María Aznar pretende hoy una hegemonía que no necesite esconder a Vox en el portamaletas. De momento, incluso con Isabel Díaz Ayuso, eso es una quimera.
"Sin el PSOE, a Carles Puigdemont solo le queda Waterloo. O Sánchez o nada"
Al otro lado del Ebro está Junts. Sabe que sin una amnistía aprobada y galvanizada, lo que le queda es un PP presionado internamente por la presidenta de la Comunidad de Madrid y por el expresidente José María Aznar.
Sin el PSOE, a Carles Puigdemont solo le queda Waterloo. O Sánchez o nada.
En vísperas de uno de los congresos más importantes en la historia del nacionalismo catalán, los de Junts han activado el gen convergente que, por ahora, se expresa de una manera áspera y cínica en la negociación de una financiación singular para Catalunya y el cumplimiento íntegro de la amnistía para todos los condenados.
Ya han pasado siete años desde que inició su fuga de la justicia española y todo hace indicar que se retrasa su regreso. La política se comporta como un universo tan absurdo como necesario. Puigdemont se comporta como un asteroide solitario flotando en dirección a la galaxia España, atraído por el campo de gravedad de la justicia y de Junts en el congreso. La amnistía no le protege y Catalunya no le espera. En Soto del Real ya no queda nadie de los que fueron condenados. Junts ha iniciado el regreso a Ítaca. Puigdemont se ha convertido en un polifemo encadenado a una sentencia, mientras su partido retorna a una Convergència reload.
Del caos solo quedan rescoldos que únicamente Borrás y él mantienen vivos y que próximamente dejarán de iluminar las convicciones más profundas del independentismo. No habrá más procés y todo será, sencillamente, un vulgar recuerdo en un océano en calma.
Conviene recordar el espíritu que embarnizó las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. La reunión entre Puigdemont y Yolanda Díaz, antes de que Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE, hiciera lo propio, tuvo lugar en la sala de trabajo Altiero Spinelli del Parlamento Europeo.
Spinelli fue uno de los autores del Manifiesto de Ventotene, el primer documento que defendió la creación de una Europa unida y de una constitución europea. Spinelli redactó fue el fundador del Movimiento Federalista Italiano, tras finalizar la II Guerra Mundial.
El Manifiesto Ventotene proponía una serie de medidas que buscaban la creación de una Federación Europea de Estados, cuyo primer paso habría de ser el acercamiento de los países, impidiendo que volviera a reproducirse la guerra entre ellos. El acercamiento entre el Gobierno y Puigdemont se produjo para la investidura y la mirada a una España federal desde la Unión Europea empieza a acertar con los nuevos tiempos. Veremos qué hace Junts con la senda de gasto y los Presupuestos. Se diría que el espíritu Spinelli sigue vigente en las relaciones entre el Gobierno español y Catalunya.
"Laura Borrás ha colado en el debate la posibilidad de una moción de censura, pero el canto de sirena llega tarde, cuando el propio PP ha vuelto a echar las cuentas y resuelve que no le salen los votos para una investidura"
Aún así, Laura Borrás ha colado en el debate la posibilidad de una moción de censura, pero el canto de sirena llega tarde, cuando el propio PP ha vuelto a echar las cuentas y resuelve que no le salen los votos para una investidura. O César o nada.
Por si alguien sembraba todavía alguna duda, a pesar de la insistencia, hoy se ha filtrado la reunión de Elías Bendodo, vicesecretario de coordinación general del PP, con su grupo de cargos locales en el Senado, a puerta cerrada y sin saber que estaba siendo grabado mientras explicaba el paisaje parlamentario. Desde la Cámara Alta, ha afirmado ante los suyos que es "muy posible" que Junts apruebe los Presupuestos de Sánchez. La olla del PP aumenta su presión después de que Miguel Tellado agitara el árbol de ETA la semana pasada. Cualquiera diría que el mayor enemigo de Alberto Núñez Feijóo está entre los suyos. Alguien quiso dejar en evidencia cuál es su liderazgo. Y parece que lo ha conseguido.