

"La crisis ocurría en una ciudad autónoma con competencias propias exiguas, con recursos limitados y con una presión social creciente"Por su parte, la creación del mando único dirigido por el ministro de Política Territorial confirma esta necesidad. También responde a una demanda, a una petición de ayuda, sostenida en múltiples ocasiones por el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Su aprobación semanas después coloca al Gobierno en una posición crítica: si el mando único es útil a finales de agosto, resulta difícil explicar por qué no lo era a comienzos de la crisis en julio; la brecha entre la realidad y la narrativa deja poco margen para malabarismos dialécticos.
"Una convocatoria temprana del Consejo de Seguridad Nacional en los primeros días de crisis habría permitido, facilitado e impulsado múltiples oportunidades para una mejor gestión"También habría favorecido, por consiguiente, una mejor coordinación entre administraciones. El Consejo de Seguridad Nacional, en su condición de Comisión Delegada del Gobierno para la Seguridad Nacional, está concebido para asistir al presidente del Gobierno en la dirección de esta política pública. Además, cuenta con el apoyo del Comité de Situación, órgano previsto para la gestión de crisis en el conjunto del Sistema de Seguridad Nacional. Ese comité puede centralizar información, analizar escenarios, proponer medidas, facilitar la coordinación preventiva y elevar recomendaciones. Justamente lo que parecía necesario en Ceuta.
"Si cada crisis se gestiona primero desde la lógica política del desgaste, de la competencia ministerial o de la oportunidad comunicativa, la seguridad nacional queda reducida a lenguaje burocrático muerto"Ceuta necesitaba presencia del Estado, pero también necesitaba método de Estado. La sociedad requería capacidad y unidad de acción estatal. El método se expresa mediante coordinación, dirección, anticipación y aprendizaje. En esta crisis, lo que ha faltado desde el inicio es un marco de gestión suficientemente reconocible para una crisis de tal magnitud y gravedad. Se intenta proyectar la seguridad nacional como un garante de la protección de la vida cotidiana de los españoles, y es justo lo que han sufrido y están sufriendo los ceutís desde finales de julio: su normalidad destrozada.

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