Martes, 28 de julio de 2026
MOMENTO ESPAÑA

Por qué España sigue sin un pacto de Estado contra los incendios

Mientras la emergencia nacional por los incendios de Madrid y Ávila devuelve el fuego al centro de la agenda, el Gobierno y el PP mantienen planes con diagnósticos distintos, pero numerosas medidas compatibles. El catedrático de Ciencia Política Xavier Coller explica por qué la polarización y el ciclo electoral bloquean un pacto de Estado que daría continuidad a la prevención, la coordinación y la respuesta frente a los grandes incendios forestales.

Xavier Coller Xavier Coller 27 de julio de 2026
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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | A. Pérez Meca / Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | A. Pérez Meca / Europa Press
Se nos está quemando el futuro y nuestros representantes políticos no parecen capaces de alcanzar ningún acuerdo para aunar fuerzas en pro del combate contra los incendios que vienen. Estamos nuevamente ante un problema de primera magnitud para el que, un año más, no parece haber respuesta clara en forma de acuerdo amplio (llámesele pacto de Estado si se quiere) para prevenir y atajar este tipo de catástrofes. Y no será porque la población no lo vería con buenos ojos, aunque eso también va por barrios partidistas. Pero me temo que no lo va a haber, a pesar de llamamientos diversos. Veamos algunas evidencias.

El Partido Popular (PP) lanzó a finales de agosto del año pasado un Plan Integral de Ayuda, Recuperación y Prevención para el Medio Rural y Forestal que contiene cincuenta medidas razonables propuestas para distintos niveles territoriales (Europa, España, autonomías y municipios) en las que las palabras clave son "ayudar", "recuperar", "prevenir". El Senado (con mayoría del PP) hace suyo este plan mediante una moción aprobada por 147 votos a favor y tres abstenciones, frente a 111 votos en contra, el 10 de septiembre de 2025. No creo que haga falta diseccionar quién votó qué. El propio ponente de la moción resalta que es más importante tener un acuerdo contra los incendios que un pacto de Estado contra el cambio climático.

"Nuestros representantes políticos no parecen capaces de alcanzar ningún acuerdo para aunar fuerzas en pro del combate contra los incendios que vienen"
Pocos días después, el Gobierno lanza su propio plan denominado Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, cuyas diez medidas más concretas se encuentran aquí. Se trata de una propuesta también muy razonable, abierta a la participación de personas de ciencia, del resto de la ciudadanía y, además, de posibles afectados como el sector turístico. Lo presenta el presidente del Gobierno el primero de septiembre y, al día siguiente, en el Consejo de Ministros. Desde el Gobierno se pide a la oposición del PP que, dado que algunas de sus medidas aparecen en el pacto de Estado propuesto, se haga frente común. Se ha sugerido algo similar tras las catástrofes recientes de Los Gallardos (Almería) y de La Mierla (Guadalajara). Silencio.

Ese acuerdo no fue posible entonces ni lo será ahora. Y no porque no sea necesario ni porque los planes de ambos tengan diferencias irresolubles. De hecho, un análisis somero de ambos documentos (si hay actualizaciones, habrá que verlas) permite ver que unos (PP) observan la realidad para diagnosticar desde el primer piso de un edificio y otros (Gobierno) desde la azotea, pero con objetivos similares. Los primeros suelen aportar una visión más próxima y reactiva y ponen el peso de la responsabilidad en la despoblación, el descuido de los montes y la gestión de los incendios, seguramente causas más que creíbles. Los segundos amplían el encuadre y vinculan la frecuencia y virulencia de los incendios al cambio climático, proponiendo prevención y transformación en un marco global de emergencia climática. En ambos resuenan conceptos básicos: prevenir, coordinar y responder.

"Ese acuerdo no fue posible entonces ni lo será ahora. Y no porque no sea necesario ni porque los planes de ambos tengan diferencias irresolubles"
Ambas perspectivas son legítimas y útiles y contienen más medidas asimilables de las que la confrontación política actual haría creer. Me temo que las diferencias son más de "piso del edificio desde el que se mire" y, por tanto, de diagnóstico. La propuesta del PP parece más apegada a la política forestal y de desarrollo rural, señalando la gestión (que, en buena medida, depende de las autonomías) como elemento principal. Evita el concepto de "emergencia climática" (no citado) o "cambio climático" (solo citado una vez en el contexto de facilitar que los agricultores perciban ingresos por su "contribución a la lucha contra el cambio climático" al impulsar la agricultura del carbono, medida 43). La propuesta del Gobierno amplía el foco y vincula los incendios y otras catástrofes naturales a la emergencia climática. Ambos planes coinciden en bastantes medidas, pero no en el diagnóstico ni en el relato político desde el que se justifica la futura acción pública.

En campaña electoral y periodos asimilables, los rivales políticos tienen menos motivaciones para construir acuerdos y más para diferenciar sus posiciones, marcando distancias de manera intensa para que sus parroquias respectivas permanezcan fieles y vean con claridad los contornos de su propuesta política. La transparencia con la que se reconoce esta situación (página 122 y ss.) no deja lugar a dudas de su existencia. Prácticamente desde julio de 2023 vivimos algo parecido a la tensión que se vive en campaña electoral, con un recrudecimiento desde finales de 2025 con las convocatorias electorales en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía.

Para amplios sectores políticos, parece que vivamos en una especie de tiempo de descuento prolongado en el que los actores principales no están muy dispuestos a regalarse la foto del acuerdo institucional, ni siquiera en temas tan sensibles como este, no sea que la parroquia les castigue en las urnas. En este escenario es complicado no solo que se acuerden medidas o pactos de Estado, sino que rivales políticos se sienten a conversar con el ánimo de explorar acuerdos. Y mucho menos en un momento político en el que la lógica polarizante del "amigo-enemigo" parece invadir toda la política, incluyendo una buena parte de los medios, que ya son unos actores más para desgracia de sus consumidores.

"En este escenario es complicado no solo que se acuerden medidas o pactos de Estado, sino que rivales políticos se sienten a conversar con el ánimo de explorar acuerdos"
Además, un pacto de Estado implicaría contar con los diecisiete gobiernos autonómicos, algunos de los cuales tienen ya como seña de identidad en este tema de los incendios el rechazo a la etiqueta "cambio climático" o "emergencia climática", ya sea por convencimiento (a pesar de la ciencia) o por rechazo instintivo a las posiciones del contrario. Complicado. Es muy complicado un acuerdo a pesar de que hay posiciones no tan distantes, como puede verse aquí y, una vez superados los tecnicismos iniciales, aquí.

Quizá se pregunte: ¿y por qué es necesario e importante tal acuerdo? Mi respuesta personal: porque se trata de un asunto sensible que nos afecta a todos, a nuestro bien común, y cuando se alcanza un acuerdo parlamentario que se plasma en una ley, la probabilidad de que esta perdure y no sea derogada con una nueva mayoría parlamentaria es mayor. Y esto alumbra escenarios de estabilidad que cualquier democracia necesita para garantizar el bienestar de la ciudadanía, que es de lo que se trata, como ya nos anunciaban los constituyentes de Cádiz en el artículo 13 de la Pepa.

"Además de las medidas más inmediatas, es en el medio y largo plazo donde nos jugamos el futuro. Y este sigue ardiendo"
Se nos quema el futuro. Perdemos todos, independientemente del partido al que se vote. Pierden incluso los que niegan las evidencias científicas por pura ignorancia, miopía o sectarismo, confirmando una vez más la tercera ley fundamental de la estupidez humana formulada por Carlo Cipolla. Se piden acuerdos (con intensidad diferente, es cierto), pero desde que tanto el Gobierno como el PP lanzaron sus planes, no parece que se haya avanzado mucho en acercar posturas para alcanzar algún acuerdo que permita ejecutar políticas eficientes a medio y largo plazo para reducir la frecuencia y extensión de los incendios. Esto dinamita el futuro de nuestros hijos y nietos. Mientras tanto, es probable que unos y otros esperen una victoria contundente en las urnas para ejecutar sus planes en solitario o con los de ideología más cercana. Pero esa victoria contundente puede no llegar, lo que generaría un escenario de nuevas incertidumbres y dificultades para alcanzar acuerdos que garanticen el bienestar de la ciudadanía mirando al medio y largo plazo. Y volvemos a la casilla de salida. Además de las medidas más inmediatas, es en el medio y largo plazo donde nos jugamos el futuro. Y este sigue ardiendo.
Xavier Coller
Xavier Coller
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España). Es PhD por la Yale University (EE. UU.) y doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha enseñado en varias universidades en España y Estados Unidos y ha sido 'visiting fellow' en las de Warwick, Berkeley, Harvard, Princeton, Université de Montpellier-1 y Luiss. Es el séptimo catedrático Príncipe de Asturias (Georgetown University) y corresponsal en España de la 'Comparative Candidates Survey'.
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