Virginia Barcones y Pilar Bernabé: "Las emergencias climáticas simultáneas exigen sistemas preparados y coordinados"
Menos de un año después de la DANA y llegando a la recta final de un verano marcado por los incendios forestales, Virginia Barcones y Pilar Bernabé conversan en 'Agenda Pública' para dar un análisis desde dentro de estas crisis. La directora general de Protección Civil y Emergencias y la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana dialogan con el periodista Víctor Guillot sobre la gestión de las crisis, "la necesidad de un pacto de Estado", "la amenaza del cambio climático" o "el papel de los partidos políticos" y sus" cálculos electorales en las tragedias climáticas".
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, y la directora de Protección Civil, Virginia Barcones, conversan con el periodista Víctor Guillot. | Agenda Pública / Tania Sieira
En el último año, España ha enfrentado dos de las crisis climáticas más virulentas de su historia reciente: la DANA que devastó la Comunitat Valenciana en 2024 y la ola de incendios forestales que arrasó cientos de miles de hectáreas en el verano de 2025. Estas emergencias han puesto a prueba no solo la capacidad operativa de los sistemas de protección civil, sino también la fortaleza política e institucional del país para coordinar respuestas eficaces en un contexto marcado por la emergencia climática y la confrontación partidista.
En este diálogo, Agenda Pública reúne a Virginia Barcones, directora general de Protección Civil y Emergencias, y a Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, dos mujeres que han estado en primera línea de la gestión de estas catástrofes. "Es necesario un pacto de Estado: hemos enfrentado catástrofes climáticas nunca vistas en la historia europea reciente", subraya Barcones, convencida de que el futuro pasa por reforzar la cooperación institucional y la prevención. Bernabé coincide en que el reto es político además de técnico: "Hay actores que rompen consensos y pasan a la confrontación por interés electoral", advierte, alertando de los riesgos de banalizar tragedias que han costado cientos de vidas.
Ambas reflexionan sobre lo aprendido en situaciones extremas, los desafíos estructurales que siguen pendientes, el papel que juega la política en la eficacia de la respuesta institucional y la necesidad de alcanzar un pacto de Estado en emergencias climáticas que supere la lógica del enfrentamiento.
Barcones y Bernabé durante la conversación para Agenda Pública. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Ven posible un Pacto de Estado entre el PSOE y el PP?
Virginia Barcones (V. B.): Cuando el presidente del Gobierno dice "tiene que haber un pacto de Estado, precisamente por la emergencia climática y ante las emergencias", es porque es necesario que exista ese consenso y ese pacto en el que dejemos de lado todo y nos pongamos a trabajar.
La obligación de responsables institucionales serios es proteger a los españoles por encima de otras estrategias. La magnitud de lo que nos enfrentamos es desconocida hasta el momento: la virulencia, rapidez e intensidad.
En relación a los incendios: independientemente del origen —que lo investigan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado—, a cada causa tendremos que aplicar políticas públicas para intentar minimizarlo.
Algunas no las vamos a poder evitar, como una tormenta seca que provoque un rayo e incendio. Pero, independientemente de la causa, la evolución es de una magnitud desconocida.
"Hay que escuchar a los expertos. Su experiencia y trayectoria nos explican que estos incendios jamás habían sucedido"
Es tan fácil como escuchar a los científicos, a la comunidad universitaria y, de manera especial, a los profesionales que se enfrentan al fuego. Muchos, con dilatada trayectoria, cuentan que jamás han visto nada parecido: incendios capaces de generar sinergias propias.
Algo ha cambiado y es la emergencia climática que se ha cebado con España. El último año hemos vivido la DANA, con cientos de muertos, y ahora la peor ola de incendios de nuestra vida.
¿Qué más tiene que pasar en este país para que haya altura de miras, para apartar la confrontación política y anteponer la seguridad de los españoles? Esto es un llamamiento a responsables políticos e institucionales, pero también a la sociedad en su conjunto. Estamos todos llamados, como país, a conjurarnos: responsables institucionales, políticos, organizaciones sociales, tercer sector, sector privado. Si vuelve a pasar algo, que desgraciadamente volverá a pasar, debemos estar mejor preparados, más fortalecidos y con capacidad de respuesta.
Pilar Bernabé (P. B.): Debo añadir que el elemento que más distorsiona el consenso es Alberto Núñez Feijóo. En los incendios ha copiado exactamente el comportamiento de lo que pasó con la DANA.
Todos recordarán la frase del president Mazón: "Querido presidente, muchas gracias por todo lo que estás haciendo y por la ayuda que nos está dando el Gobierno". Mazón estaba agradeciendo al presidente Sánchez la ayuda, y tras recibir una llamada de su jefe de filas, todo se convierte en desastre. Los medios también son un problema, porque no defienden los intereses donde toca. Pero hay alguien que está torpedeando la normalidad democrática: presidentes autonómicos que, teniendo la competencia de proteger a sus ciudadanos, deberían entenderse con quien puede ayudarles.
Y vimos, antes del 15 de agosto, cómo las CC. AA. decían que lo tenían todo solventado. De repente, lanzaron una petición desmesurada en apenas dos horas, cuando acababan de decir que lo tenían todo y que recibían los medios necesarios. El patrón se repite: en el minuto 33 agradecen al presidente del Gobierno, en el minuto 34, tras una llamada, todo es un desastre.
Virginia Barcones y Pilar Bernabé abordan un análisis como actores clave los dos desastres naturales más importantes en los últimos años. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
V. B.: Detrás de la Administración General del Estado hay personas: servidores públicos que llevan días sin dormir, sin comer, que activan protocolos en tiempo récord.
Cuando dicen "han llegado tarde, lo hacen mal", yo veía las caras de la gente que llevaba días sin descanso, corriendo para ayudar. ¿Qué pensarán esas personas? En la DANA, en Navidad, eran nuestras fuerzas armadas quienes estaban allí, sin sus familias, sirviendo a su país, mientras recibían críticas injustas.
¿La ansiedad por querer gobernar del PP está siendo perjudicial para los intereses de los españoles?
P. B.: Y de la seguridad de la ciudadanía. Había un trabajo de coordinación, presidentes autonómicos agradeciendo medios, y bastó una llamada de su jefe para que todo cambiara.
"Hay actores políticos que rompen consensos y pasan a la confrontación por interés electoral"
¿Esto qué significa? Por simple aritmética electoral, dinamitan acuerdos y confrontan porque es lo que les dicen sus encuestas.
Yo lo he vivido en mi comunidad: 228 personas murieron porque no se hizo bien. No es que no se hiciera nada, es que se banalizó algo fundamental.
V. B.: El Partido Popular ha sido un partido de Estado, de Gobierno, de alternancia. Cuando corresponda y los españoles lo decidan, tendrá que coger las riendas del país. Pero detrás de ese "todo vale para llegar", se ponen en peligro cosas muy delicadas: la seguridad de las personas.
Estoy convencido de que, si Alberto Núñez Feijóo siguiera siendo presidente de Galicia…
P. B.: Actuaría de una manera completamente distinta. Y lo siento, pero tengo que decirlo: no es de recibo que salga un señor llamándola "pirómana", deshumanizando, a la D.G. de Protección Civil.
Me gustaría que esbozarais los elementos principales del Pacto de Estado que se ha ofrecido, a la luz de lo que se ha hecho bien en la gestión de esta crisis y lo que debe mejorar.
V. B.: El pacto de Estado busca abordar todo lo que incide en una emergencia climática: política forestal, medios disponibles, coordinación… El fin último es hacer todo lo posible para evitar daños como los de la DANA o los incendios.
Sabemos que la emergencia climática es enorme, pero debemos ser más fuertes para proteger mejor a los ciudadanos. En prevención, anticipación, respuesta, recuperación: sin excusas competenciales, como país. Y debemos hacerlo rápido. Llega el otoño, va a llover, y tenemos 330.000 hectáreas devastadas por incendios. El mar Mediterráneo está a 30ºC. Todos sabemos lo que implica.
Cuando uno está al frente de instituciones o partidos, debe ser responsable. No cabe otra cosa que preguntarnos en qué podemos ayudar todos. Más allá de lo que pasó, cada uno dará explicaciones. Yo he intentado dar cuenta cada día de lo que hizo el Estado, en qué momento, cómo y por qué.
P. B.: El sistema, cuando se ejecuta bien, funciona. Esto genera confianza en la ciudadanía. El problema es cuando no hay voluntad: no funciona y genera riesgo.
Si hay consenso general, independientemente del color político, y se establece que la prioridad es proteger al país frente al cambio climático, podremos trabajar coordinados. Yo, como delegada del Gobierno, sé que una comunidad autónoma no puede abordar sola una emergencia de nivel dos sin los recursos del Estado.
En la DANA participaron 33.000 efectivos del ejército. En los incendios, la movilización fue inmediata. En el incendio de Teresa de Cofrentes, el 75% de los efectivos eran del Estado, supliendo espacios que la comunidad autónoma no cubría. Y eso se ve en los presupuestos: en 2024, el Gobierno valenciano recortó 14 millones en prevención y se cargó la Agencia Valenciana de Emergencias y la Unidad Valenciana de Emergencias. Lo mismo ocurre en Castilla y León, otro ejemplo clarísimo de dejación en políticas de protección civil y prevención de incendios. Llevan años desmontando el sistema público de gestión de emergencias.
V. B.: Pensemos en lo que vimos en Valencia: la utilización del ES-Alert. Está clarísimo que en simulacros y activaciones reales, todas las comunidades lo venían usando con normalidad en esta ola de incendios. Confinamientos, evacuaciones… ¿Habéis oído a algún responsable autonómico sembrar dudas? No, porque no existía. Se ha usado 259 veces, 183 en emergencias reales. Y sin embargo, lo que tuvimos que oír en la DANA con la ES-Alert.
P. B.: Esta semana el conseller lo ha repetido. La Generalitat intenta justificar que el problema central de las 228 muertes fue que no se avisó. Por eso todo el debate gira sobre si se cumplió la obligación de alertar a la población.
Pilar Bernabé es delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana y lideró la gestión de la DANA en el año 2024. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
"Hay procedimientos que existen pero que en la DANA o en algunos incendios no se han aplicado"
¿Qué falla en la DANA o en algunas comunidades en la gestión de incendios? Que el sistema de emergencias no está bien trabajado: no se ha reforzado, no se han mejorado los procedimientos. El problema es que existen, pero no se aplican.
En 2019 hubo una DANA en la Comunitat Valenciana y no murió nadie. Se convocó un CECOPI el 24 de octubre, cuando ya había alerta, y se activó el Plan Especial de Inundaciones. En 2024, sin embargo, el CECOPI se convocó el 29 de octubre a las cinco de la tarde, cuando ya había muertos.
V. B.: El sistema nacional de protección civil es muy complejo, porque hemos decidido —y lo hemos decidido así en la Constitución— que hay materias que se gestionan mejor desde el territorio. Y por eso decidimos que las CC. AA. y los ayuntamientos tienen la competencia.
Algunos hacen mucho hincapié en tres ideas: más centralismo, más presencia militar y más punitivismo a la hora de gestionar las crisis de emergencias climáticas.
P. B.: No es casual que el general Pampols sea quien esté, supuestamente, gestionando la reconstrucción de Valencia.
Desde la DANA de Valencia y pasando por los incendios, la ciudadanía es cada vez más consciente de la importancia de la responsabilidad que suponen para los gobernantes autonómicos las políticas de emergencias y de prevención. Y eso llevará necesariamente a que los responsables políticos autonómicos entren en esa dinámica.
Te voy a poner un ejemplo: en la DANA de Valencia hay gravísimos errores. Estos, sin embargo, se han ido corrigiendo. Lo hemos visto: en la siguiente DANA sí se envió el ES-Alert, sí se convocó la reunión previa en cuanto se activó la alerta meteorológica naranja y se convocó a todos los organismos del Estado.
Es decir, los ciudadanos saben perfectamente ahora quién tiene la responsabilidad sobre la protección, porque han muerto 228 personas.
Aunque la DANA era como un banco de pruebas de la extrema derecha —y también de la derecha— para defender el centralismo español y para cargarse el Estado de las Autonomías.
Las emergencias sirven, como cualquier otro tema, al discurso del partido al que el PP está haciendo fuerte con el apoyo de Alberto Núñez Feijóo: Vox.
Pero el Estado de las autonomías es efectivo cuando se gestiona bien. El problema es que, cuando se gestiona mal, eso no significa que no sirva.
V. B.: Hay cosas muy significativas: pasar de "tenemos todos los medios del Estado, pero llegan tarde y mal" a "¿qué cambiaría tener un nivel tres solo quien dirige la emergencia?". Por lo tanto, en un nivel estás pidiendo una cosa y, en otro, donde tienes la responsabilidad de gobernar, dices la contraria.
Esos discursos contradictorios, al final, lo que tratan es de confundir a la gente, basándose en que el sistema es confuso.
¿De confundirla o de generar una desafección hacia el sistema democrático y descentralizado que tenemos? Porque, en realidad, nadie mejor que Feijóo sabe cómo funciona la España de las autonomías.
V. B.: No se puede reescribir la historia ni el sistema cada vez que hay una emergencia. A mitad de una, cuando las cosas no van como consideras, no puedes reescribir ni lo que ha pasado —porque en Valencia pasó lo que pasó y en los incendios pasó lo que pasó—, ni el sistema. Tú no puedes reescribir el sistema cuando la gente está viendo que se le está quemando la casa.
¿Por qué en Asturias se contiene mejor el riesgo de incendios cuando arden cerca de Cangas de Onís? ¿Igualmente así fue en Navarra, el País Vasco y Cataluña?
P. B.: Porque los sistemas de emergencia funcionan, están bien dotados y hay una coordinación perfecta. Ayer, en una reunión con los delegados del Gobierno, la delegada de Asturias contaba que incluso ayudaban a Castilla y León, porque allí los servicios estaban al límite. En Asturias, los jefes de equipo son gente muy preparada, con medios y personal suficientes. En Castilla y León, en cambio, las plantillas estaban esqueléticas: cualquiera que llegaba lo ponían de jefe, aunque no conociera el terreno.
¿Dónde se han visto las costuras? En aquellos lugares donde ha habido dejación y abandono. Virginia, además de ser ahora directora general de Protección Civil, fue delegada en Castilla y León. En 2022, en un verano terrible de incendios, se encontró con lo mismo: el sistema desmantelado. Allí, la UME aportaba el 75%-80% de efectivos, porque lo demás estaba destruido.
V. B.: De cada crisis en emergencias se trabaja mucho con las lecciones aprendidas. Cada cosa que nos pasa tiene que servirnos para mejorar, y por eso hay que elevarlo a un pacto de Estado. Sin entrar a valorar la escasez de medios, hay emergencias tan grandes —como la de Valencia— que nadie puede tener tantos mandos intermedios especializados. Allí llegaron a instalarse 79 puestos de mando avanzado, y eso exige líderes con relevo, porque las crisis cada vez duran más. No puedes tener a un mando cuatro meses sin descanso. En Valencia se volvió a ver la necesidad de formar más mandos intermedios, interoperables y preparados para dirigir simultáneamente distintos focos.
"Es necesario un pacto de Estado: hemos enfrentado catástrofes climáticas nunca vistas en la historia europea reciente"
Es decir, si ya nos están pasando cosas, tenemos que aprender de ellas. Y si son tantas, necesitamos un pacto de Estado para fortalecer el sistema. No podemos volver a tener carencias que ya hemos visto antes. Nos hemos enfrentado a la mayor catástrofe climática de Europa en la historia reciente y a la mayor ola de incendios de la campaña en todo el continente. Un tercio de los medios europeos tuvieron que venir a España. Eso exige adaptar el sistema, porque antes no teníamos emergencias simultáneas de esta magnitud.
Virginia Barcones, directora general de Protección Civil y Emergencias, ha recibido críticas y elogios a raíz de la gestión de las oleadas de incendios este verano. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
Decíais antes que el pacto facilitaría o agilizaría la contratación de personal en momentos de emergencia. ¿Eso es la Agencia Estatal de Emergencias?
V. B.: Exacto, eso es la Agencia. Al final, cada emergencia es distinta. La Dirección General, y posteriormente la Agencia, lleva todo el ciclo de la emergencia: desde preparar a la población hasta la recuperación de las zonas devastadas. Siempre habrá un tiempo desde que ocurre el hecho hasta que los servicios llegan: un minuto, diez minutos… Ahí cada ciudadano tiene que saber qué hacer; eso puede salvar vidas en una DANA, por ejemplo, sabiendo que hay que buscar altura y no quedarse en sótanos.
Después viene la recuperación de las zonas afectadas. Este edificio de enfrente lleva desde la DANA con gente trabajando todo el verano, con interinos y procedimientos ágiles, para avanzar lo más rápido posible. Cada emergencia tiene sus circunstancias, y necesitamos un instrumento capaz de adaptarse a ellas.
P. B.: En la DANA no nos habíamos enfrentado a algo semejante. Además, siguiendo las lecciones aprendidas, en las primeras semanas, como nos pidió el presidente del Gobierno, hablamos con otros países que habían sufrido catástrofes similares —Alemania, Italia— para saber cómo gestionaron cosas como la extracción de residuos. Nos decían: "Nunca nos hemos enfrentado a algo así. Contadnos cuando acabéis para que podamos apuntar y aprender de lo que hacéis".
En Europa, en 2025, se han heredado un millón de hectáreas quemadas, de las cuales más de 388.000 han sido en España. La emergencia climática adquiere una dimensión política supranacional. ¿Qué lecciones se han aprendido de la incorporación de políticas comunitarias de protección civil a la española?
V. B.: España es un miembro muy activo del mecanismo europeo de Protección Civil, que incluye todos los países de la UE más diez países adheridos. Somos el segundo país que más medios aporta. Además, estamos involucrados en la defensa y cooperación del Mediterráneo. La emergencia climática exige fortalecer el mecanismo europeo para poder sumar esfuerzos cuando ocurren catástrofes.
La emergencia climática no es solo española; es global. Por eso, España colabora estrechamente con la UE, Naciones Unidas, el G20 y los países del Mediterráneo. Este trabajo previo permite que, cuando ocurren incendios como los recientes, se movilice un tercio de todos los medios europeos para ayudar a España.
El Gobierno de España ha trabajado intensamente a nivel internacional. España es reconocida por su capacidad en emergencias. Por eso, y respetando la estructura autonómica, es necesario un pacto de Estado. No hay alternativa.
P. B.: Además, España fue pionera al poner en marcha la UME, creada precisamente para afrontar catástrofes. Muchos países nos han seguido. El Mediterráneo es un punto caliente y vulnerable: la DANA de 2024 en Valencia se produjo en el año más cálido de la historia reciente. Los diez años más cálidos del Mediterráneo han sido todos en el siglo XXI, especialmente desde 2010.
El cambio climático es real. No es comparable con lo de los pirómanos o con argumentos de siempre: la riada de Valencia no fue solo lluvias, colapsó una presa. El negacionismo mata. La emergencia climática existe y las políticas deben reflejar esa realidad. Las CC. AA. conocen la responsabilidad que esto conlleva y actuarán: la vida de la gente está por encima de todo. Si no estás dispuesto a protegerlas, vete.
V. B.: Pilar mencionaba que 2024 fue el año más cálido, y este verano va a ser el agosto más cálido. Para encontrar veranos con temperaturas similares hay que irse a 1975. Con las temperaturas del Mediterráneo que hemos tenido, cuestionar si llegamos a un acuerdo para ser más fuertes ante esto…
El periodista Víctor Guillot condujo la conversación entre Barcones y Bernabé. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Existe una condescendencia machista por parte de algunas personas que tienden a deshumanizar a las mujeres que lideran crisis?
P. B.: Estoy encantada de haber podido compartir esos meses con Virginia, durante la gestión de la DANA, que fueron los más duros de mi vida política. Con Virginia encontré a alguien que hablaba mi idioma, que empatizaba y sentía lo mismo que yo. Nosotras necesitábamos salir a los pueblos, hablar con la gente y escuchar lo que estaban viviendo. Los liderazgos femeninos son distintos: somos más empáticas y buscamos trabajar en equipo, incluso bajo presión extrema.
Y, sí, existe una agresividad específica hacia las mujeres. Cuando hay que criticar, se ceban más con nosotras que con hombres, incluso cuestionando aspectos personales o físicos, algo que nunca sucede con los hombres en el mismo contexto.
V. B.: Quiero destacar la capacidad de trabajo de Pilar. Durante la crisis en Valencia, ella entendía mejor que nadie lo que estaba pasando, escuchaba a todos en el territorio, coordinaba y aseguraba que las decisiones que tomaba el Gobierno de España fueran las que realmente necesitaba la gente. Esto refleja lo que es un verdadero servidor público: escuchar, analizar y transformar las necesidades de la población en acciones concretas, aunque no siempre sean "bonitas" políticamente.
Para ello, es necesario tener todo el proceso bien organizado: el puesto de mando, el CECOPI, con todos los intervinientes del Estado y los alcaldes. Desde ahí, con firmeza, se llega a la interministerial y se actúa de manera coordinada. Esto es la base de una gestión eficaz.
"Hay que escuchar y entender lo que necesita la gente para poder hacer una política pública efectiva, como vimos a la hora de destinar recursos económicos a quienes lo necesitaban en Valencia"
Un buen gestor escucha, observa, analiza y transforma lo que la gente necesita en políticas reales. En la crisis de Valencia, casi 20.000 millones de euros se destinaron a los lugares y personas que realmente lo necesitaban. Esto es ser un servidor público.
En ambos casos, el enfoque ha sido ayudar a la gente. El hecho de ser mujeres ha generado una agresividad y virulencia en la oposición que no han logrado debilitarnos, porque nuestro objetivo principal ha sido siempre la protección de las personas.
P. B.: Recuerdo la mesa del CECOPI: la dinámica era compleja. Había personas que no eran jefes de la emergencia, pero tomaban decisiones desde su posición. En ocasiones se dirigían por mi nombre, mientras que a otros los trataban de forma protocolaria. Esto refleja la diferencia en el trato y la resistencia que enfrentamos como mujeres en estos contextos.
Gracias a las dos. Una conversación muy interesante.