En un trílogo reciente, los negociadores del Parlamento Europeo (PE) y del Consejo acordaron
endurecer de forma notable la política migratoria europea con
la creación de "centros de retorno" fuera de la UE.
La posición del PE se apoyó en una mayoría formada por el Partido Popular Europeo (PPE), de centroderecha, y los grupos de derecha radical. Pero
no se trata de un giro aislado en una política concreta, sino del síntoma de un cambio estructural mucho más profundo.
El PE ya no funciona a partir de
mayorías estables entre la centroderecha y la centroizquierda europeístas. En su lugar, cada vez se parece más a algo bien conocido en los parlamentos nacionales: un gobierno en minoría, en este caso con el PPE como árbitro de las mayorías.
Comprender esta nueva dinámica resulta esencial para la Comisión Europea, los gobiernos nacionales y cualquiera que quiera
anticipar hacia dónde se dirige la legislación europea.
Una nueva forma de pensar
El PE, con su configuración política singular,
nunca ha funcionado como un parlamento nacional "tradicional". Nunca ha tenido una estructura de gobierno frente a oposición en la que un solo partido o una coalición multipartidista respalde al gobierno. En su lugar, cada mayoría se negocia caso por caso, con apenas un acuerdo laxo entre los grandes grupos políticos para apoyar una agenda compartida.
"La posición del PE se apoyó en una mayoría formada por el Partido Popular Europeo (PPE), de centroderecha, y los grupos de derecha radical. No se trata de un giro aislado"
Sin embargo, a lo largo de la historia de la UE, y hasta 2019, el grupo de centroderecha del PPE y el grupo de centroizquierda de los Socialistas y Demócratas (S&D)
siempre habían sumado mayoría. Entre 2019 y 2024, el grupo liberal Renew Europe pasó a ser necesario para que PPE y S&D alcanzaran esa mayoría. Aun así, esto significaba que, cuando
había acuerdo en el centro europeísta —cuyos partidos también formaban parte de la mayoría de gobiernos nacionales—,
podía construirse una mayoría en el PE.
El Parlamento elegido en 2024 es distinto. Sigue dependiendo del PPE como grupo político más grande, que formó una mayoría con S&D y Renew para reelegir a
Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión, dando forma a la llamada "plataforma Von der Leyen". Pero, a medida que ha avanzado la legislatura,
la creciente desconfianza entre los tres grupos ha eclipsado su colaboración.
La laxa "plataforma Von der Leyen" se parece cada vez más a un acuerdo de apoyo externo.
"En el PE, cada mayoría se negocia caso por caso, con apenas un acuerdo laxo entre los grandes grupos políticos para apoyar una agenda compartida"
Esto significa que las dinámicas actuales de toma de decisiones en la UE
se asemejan cada vez más a las de un gobierno nacional en minoría. Tres rasgos ilustran este cambio:
una mayoría central en votaciones fundamentales, como
las del presupuesto europeo; la capacidad del PPE para recurrir a mayorías distintas; y el hecho de que el PPE también puede quedarse en minoría.
La entrada en modo minoría
En primer lugar, la "plataforma Von der Leyen" —la mayoría formada por PPE, S&D y Renew—
todavía se mantiene en torno al 85% de las votaciones en pleno. Todas las votaciones sobre el presupuesto ordinario y el marco financiero plurianual de la UE descansan sobre el centro europeísta.
Pero, como ocurre con muchos gobiernos en minoría,
esta frágil alianza se ve puesta a prueba con regularidad por las mociones de censura contra la Comisión.
Cada vez que esto ocurre, Von der Leyen y el PPE tienen que renegociar con buena parte de S&D y Renew para mantenerlos de su lado. Y, una vez que la derecha e izquierda radical han descubierto esta herramienta y cuentan con los números necesarios para usarla,
cabe esperar más mociones de censura en el futuro.
"La frágil alianza se ve puesta a prueba con regularidad por las mociones de censura contra la Comisión"
En segundo lugar, y quizá de forma más relevante, el PPE puede buscar ahora mayorías alternativas. Al principio,
una posible mayoría formada por el PPE y los tres grupos de derecha radical —los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), de perfil nacional-conservador; Patriotas por Europa (PfE), populista de derechas; y el grupo más extremo, Europa de las Naciones Soberanas (ESN)—
se consideraba una mera posibilidad técnica. Sin embargo, ya se ha convertido en una opción habitual.
La mayoría liderada por el PPE junto a la derecha radical, se probó primero en votaciones simbólicas, como
una resolución sobre Venezuela, desde entonces conocida como la "mayoría Venezuela". Esa experiencia sentó las bases de una mayoría para
simplificar las normas europeas de sostenibilidad, aplazar y después rebajar la normativa europea contra la deforestación y, más recientemente, impulsar cambios en las reglas migratorias de la UE, como los criterios y
la definición de "terceros países seguros", así como la creación de
"centros de retorno" fuera de la Unión.
Aunque el PPE insiste en que no coopera formalmente con los tres grupos de derecha radical,
esta dinámica es cada vez más frecuente en elementos centrales de la agenda europea. Mientras tanto, los socios de la "plataforma Von der Leyen", S&D y parte de Renew, quedan a menudo en minoría. En los expedientes migratorios, por ejemplo, durante esta legislatura el PPE ha votado más con ECR y PfE que con S&D o Renew.
"La mayoría liderada por el PPE junto a la derecha radical, se probó primero en votaciones simbólicas, como una resolución sobre Venezuela"
Por último, el tercer rasgo de esta tendencia del PPE a comportarse como un partido que sostiene un gobierno en minoría es que
también puede ser derrotado, sobre todo cuando la centroderecha se fractura. El ejemplo más destacado es la decisión de remitir —y, por tanto, intentar retrasar o incluso bloquear— el acuerdo comercial UE-Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en enero de 2026.
En este caso, el voto respondió a una "mayoría de herradura" formada por la izquierda radical, los Verdes y la derecha radical, con algunos rebeldes de la centroizquierda y de la centroderecha. Esto también fue posible por
el voto en contra de la línea del partido de miembros polacos y franceses del PPE.
Una estrategia arriesgada para el PPE y para la UE
Estas tendencias propias de un gobierno en minoría están
cambiando la naturaleza de la política europea.
A corto plazo, sitúan al PPE en una posición fuerte como actor decisivo. Pero el PPE también asume un riesgo:
tendrá que apoyarse en la "plataforma Von der Leyen" para las grandes decisiones europeas y para el presupuesto. Si el PPE vota con demasiada frecuencia junto a la derecha radical, el acuerdo laxo de apoyo externo empezará a resquebrajarse.
A largo plazo, el PPE también corre el riesgo de
legitimar a una derecha radical que sigue siendo, en su mayor parte, euroescéptica y antidemocrática.
"En el bloqueo de Mercosur, el voto respondió a una «mayoría de herradura» formada por la izquierda radical, los Verdes y la derecha radical"
Para la UE en su conjunto, los riesgos son aún mayores. Con una estructura cada vez más parecida a la de un gobierno en minoría,
el PE se ha vuelto mucho más imprevisible. En la legislación futura, la Comisión tendrá que navegar entre distintas mayorías potenciales sin saber cuál se impondrá el día de la votación.
Esto no solo significa que
las instituciones tendrán que colaborar más entre sí. También complica la forma en que se diseñan y negocian las iniciativas. Incluso puede torpedear o alterar de forma significativa partes centrales de la agenda europea.
Por eso, el PE se parece ahora mucho más a un parlamento nacional condicionado por un gobierno en minoría. Avanzar en la agenda de la UE exigirá
mucho más tiempo, energía política y esfuerzo, con el PPE claramente al mando y haciendo equilibrios en una estrategia arriesgada: alternar entre el centro europeísta convencional y la atracción de la derecha radical.
© Centre for European Policy Studies, Bruselas (Bélgica) 2026