Carla Tavares es una de las voces que más directamente va a intervenir en la negociación del próximo marco financiero plurianual. Eurodiputada socialista portuguesa y coponente del Parlamento Europeo para el presupuesto de la UE, tiene sobre la mesa una de las discusiones más delicadas de la legislatura:
cómo financiar una Europa que quiere reforzar la competitividad, la seguridad y la autonomía estratégica sin vaciar al mismo tiempo políticas tradicionales como la cohesión, la agricultura o el Fondo Social Europeo. Esta entrevista se complementa con la del otro ponente del MFF en el Parlamento Europeo,
el popular Siegfried Mureșan.
Cuando llegó la propuesta de la Comisión, el Parlamento no dudó en criticarla. Tavares me explicó que
el problema está tanto en el tamaño del presupuesto como en la arquitectura política que lo sostiene: una parte importante de los fondos quedaría sin asignar y podría distribuirse durante los siete años del marco a discreción de la Comisión. A ojos del Parlamento,
esa flexibilidad desplaza poder desde la autoridad presupuestaria hacia el Ejecutivo comunitario y deja demasiado poco espacio a la ciudadanía, los municipios y las regiones.
El desacuerdo de fondo atraviesa casi todas las grandes carpetas europeas. En la conversación aparecen los nuevos recursos propios, la deuda común
, la política agrícola común, el papel de las regiones y el debate entre cohesión y competitividad. Tavares rechaza esa falsa oposición y defiende que las dos deben avanzar juntas. La negociación llega, además, con un calendario electoral cargado en varios Estados miembros y con una Eurocámara más fragmentada. E
l resultado no decidirá solo cuánto dinero tendrá la UE, sino qué capacidad política conserva para actuar.
Marc López Plana conversa con Carla Tavares sobre la negociación del próximo presupuesto europeo. Foto: Agenda Pública
¿Cuál es el papel del Parlamento Europeo y sus primeras impresiones sobre la propuesta del marco financiero plurianual recibida desde la Comisión Europea?
Recibimos la propuesta de la Comisión en julio de 2025 y la primera reacción del Parlamento fue muy crítica por varios motivos.
En primer lugar, el tamaño global del presupuesto es una preocupación importante. La Comisión propuso un presupuesto equivalente al 1,15% de la RNB de la UE, más un 0,11% adicional vinculado al reembolso de la deuda de NextGenerationEU. En la práctica, se sitúa más o menos en el mismo nivel que el marco financiero plurianual actual.
Al mismo tiempo, la propuesta no responde adecuadamente a las necesidades de las regiones ultraperiféricas, que son extremadamente importantes para países como España, Portugal y Francia. La Comisión también fusionó la política agrícola común y la política de cohesión, redujo el Fondo Social Europeo y, a nuestro juicio, no dotó de recursos suficientes a nuevas prioridades como la competitividad, la seguridad y la defensa.
Otra cuestión clave para el Parlamento es el papel de la ciudadanía, los municipios y las regiones. En la propuesta de la Comisión, esa dimensión está en gran medida ausente.
"Estamos de acuerdo en que la flexibilidad es necesaria, pero la flexibilidad que plantea la Comisión es, esencialmente, flexibilidad para la propia Comisión"
Estamos de acuerdo en que la flexibilidad es necesaria, pero la flexibilidad que plantea la Comisión es, esencialmente, flexibilidad para la propia Comisión. Alrededor del 25% de los fondos quedan sin asignar y pueden distribuirse durante el periodo de siete años a discreción de la Comisión. El Parlamento no cree que este sea el punto de partida adecuado para el próximo marco financiero plurianual.
Lo que vemos en la propuesta es, en esencia, una arquitectura similar a la del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El propio Tribunal de Cuentas Europeo ha criticado varios aspectos de ese modelo.
Por eso, el Parlamento empezó a trabajar internamente para construir una posición mayoritaria y prepararse para las negociaciones. Durante los últimos nueve meses, trabajamos estrechamente con todas las comisiones pertinentes y con los grupos políticos proeuropeos, en particular con Los Verdes y Renew Europe, cuyos ponentes alternativos desempeñaron un papel importante.
El mes pasado votamos primero en la Comisión de Presupuestos, en Bruselas, y después en el pleno, en Estrasburgo.
La propuesta del Parlamento introduce varios cambios importantes. En primer lugar, sobre el tamaño global del presupuesto, proponemos aumentarlo hasta el 1,27% de la RNB de la UE, además de los reembolsos de NextGenerationEU. Esto supondría aproximadamente 169.000 millones de euros adicionales. Distribuimos este incremento entre las rúbricas 1, 2 y 3, sin trasladar recursos de unas a otras.
También proponemos reforzar el papel del Parlamento como autoridad presupuestaria y de control democrático, al tiempo que reforzamos el papel de la ciudadanía y de los actores locales.
Nuestra propuesta incluye aumentos para la política de cohesión, la agricultura, el Fondo Social Europeo y el Fondo de Competitividad. También proponemos reforzar programas como LIFE y EU4Health, con alrededor de 10.000 millones de euros más para
política sanitaria. La propuesta de la Comisión también incluye nuevos recursos propios, y este es ahora uno de los debates centrales. Hoy, por ejemplo, el Parlamento debate en el pleno la fiscalidad sobre el juego en línea.
La realidad básica es sencilla: es imposible hacer más con menos. Europa afronta nuevos desafíos, y el Parlamento considera que esta es la cuestión clave en esta fase.
Tavares defiende en el Parlamento Europeo la necesidad de reforzar los recursos propios de la Unión. Foto: Parlamento Europeo
¿Qué ocurre con la deuda común? Hace poco, Friedrich Merz sostuvo que un mecanismo permanente de deuda común europea es imposible. ¿Podría la deuda común seguir siendo una vía para aumentar la capacidad financiera de la UE?
La posición del Parlamento deja abierta la puerta a instrumentos de deuda común, especialmente en ámbitos como la seguridad y la defensa. Sin embargo, nuestra prioridad es avanzar primero en el debate sobre nuevos recursos propios. Antes de avanzar hacia más deuda, debemos abordar seriamente el lado de los ingresos.
La propuesta de la Comisión ya incluye varias ideas en este ámbito, y el Parlamento considera que el Consejo debe reabrir el debate sobre los recursos propios. Sabemos que ha sido políticamente difícil desde 2020, pero es inevitable.
El Parlamento ha planteado varias ideas nuevas, entre ellas impuestos digitales sobre plataformas y empresas en línea, impuestos vinculados al juego en línea, a los criptoactivos y mecanismos conectados con los ingresos del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono y del régimen de comercio de derechos de emisión.
"La deuda común debe seguir siendo una opción. Pero antes debemos agotar las posibilidades en torno a los nuevos recursos propios"
La Comisión también propuso impuestos vinculados a los automóviles y al tabaco, aunque sabemos que afrontarán una fuerte resistencia en el Consejo porque se requiere unanimidad. Así que sí, el Parlamento cree que la deuda común debe seguir siendo una opción. Pero antes debemos agotar las posibilidades en torno a los nuevos recursos propios.
¿Existe un amplio acuerdo entre la mayoría proeuropea —S&D, PPE, Renew y Los Verdes— sobre estos nuevos recursos?
Sí. Si se observan los resultados de las votaciones de los últimos meses, queda claro que los dos ponentes trabajaron estrechamente con Los Verdes y Renew durante todo el proceso. Entre estos cuatro grupos políticos proeuropeos hay una amplia coincidencia sobre la necesidad de nuevos recursos propios.
Todos entendemos que sin ellos será imposible financiar adecuadamente la competitividad, la seguridad y la defensa, al tiempo que se protegen políticas tradicionales como la cohesión y el Fondo Social Europeo. De lo contrario, existe el riesgo de que esas políticas tradicionales sufran recortes.
La eurodiputada portuguesa interviene en el debate presupuestario sobre cohesión, competitividad y agricultura. Foto: Parlamento Europeo
Actualmente hay un gran debate en Bruselas: ¿cohesión o competitividad?
En realidad, cohesión y competitividad son dos caras de la misma moneda. Fui alcalde durante muchos años y creo firmemente que no puede haber cohesión sin competitividad, ni competitividad sin cohesión.
Por supuesto, la política de cohesión debe evolucionar y modernizarse para responder a los nuevos desafíos. Pero eliminarla o debilitarla sería un grave error.
En muchos países, el aumento de la competitividad solo fue posible porque las políticas de cohesión crearon las condiciones para ello. Alemania es un claro ejemplo.
Por tanto, para el Parlamento, la idea de oponer cohesión y competitividad simplemente no tiene sentido.
¿Y qué ocurre con el futuro de la política agrícola común?
El Parlamento está firmemente comprometido con proteger la agricultura y la PAC en el próximo marco financiero plurianual. Al mismo tiempo, la agricultura debe estar más conectada con la competitividad y la seguridad alimentaria. Hoy, la seguridad alimentaria se ha convertido en una cuestión estratégica para todos los Estados miembros.
Eso significa modernizar la agricultura y dar a los agricultores las herramientas que necesitan para adaptarse. Europa debe reducir sus dependencias de actores externos, incluidos Estados Unidos y otros. La autonomía estratégica también implica autonomía alimentaria.
Por eso el Parlamento propone aumentar el apoyo a la agricultura en el próximo presupuesto. La carta enviada durante el verano por los líderes del PPE, S&D, Renew y Los Verdes a la presidenta Von der Leyen fue muy importante en este sentido, especialmente en lo relativo a los planes nacionales y regionales. La respuesta de la Comisión sobre agricultura fue significativa, en particular tras los debates en torno a Mercosur.
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Otra cuestión importante es el papel de las regiones en la gestión de los fondos europeos. Países como España, Alemania, Italia y Portugal están preocupados por una posible renacionalización del presupuesto siguiendo el modelo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
La posición del Parlamento sobre esta cuestión es extremadamente clara. Curiosamente, dentro de la Comisión REGI hubo una unanimidad casi completa —desde la derecha radical hasta la izquierda radical— sobre la importancia de las regiones.
Durante los últimos meses, el Parlamento trabajó muy estrechamente con el Comité Europeo de las Regiones, que ayudó a construir una posición institucional sólida. Los municipios y las autoridades regionales de toda Europa estuvieron profundamente implicados.
Al Parlamento le resultará muy difícil dar su aprobación al próximo marco financiero plurianual si el papel de las regiones y los municipios no queda claramente garantizado.
"No apoyamos replicar el modelo de gobernanza del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia"
No apoyamos replicar el modelo de gobernanza del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El Tribunal de Cuentas Europeo ha criticado repetidamente ese modelo, en particular la falta de proximidad territorial y de participación local.
Como exalcalde, trabajé ampliamente tanto con el marco financiero plurianual como con el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El mecanismo fue esencial durante la crisis, pero su ejecución a menudo
excluyó a las autoridades locales y regionales. Y ahora, cuando analizamos las tasas de ejecución, queda claro que algo no funcionó correctamente.
En mi país, implicar desde el principio a los municipios y las regiones habría mejorado significativamente la ejecución.
En 2027 habrá elecciones importantes en Europa: España, Francia, Italia, Polonia. ¿Le preocupa que esto pueda complicar las negociaciones?
Sí. Al Parlamento le preocupa mucho el calendario electoral. Las elecciones siempre complican las negociaciones porque los gobiernos se vuelven más cautelosos y aumenta la incertidumbre política.
Por eso el Parlamento quiere que las negociaciones empiecen lo antes posible. Ahora estamos esperando la caja de negociación del Consejo con las cifras, que esperamos en torno a junio.
Todavía queda mucho trabajo informal por hacer antes de que empiecen las negociaciones formales, pero el tiempo se agota.
La combinación de elecciones y una nueva arquitectura del marco financiero plurianual hace que el proceso sea todavía más difícil.
En términos más generales, las relaciones entre el PPE y S&D parecen más difíciles en esta legislatura.
En el marco financiero plurianual, la cooperación ha sido en realidad muy buena. Trabajar con Siegfried Mureșan, del PPE, no siempre ha sido fácil internamente para ninguno de los dos, pero ambos entendemos la importancia de defender los intereses generales de Europa.
En otras comisiones, la situación puede ser más complicada. En algunos expedientes, el PPE está claramente más cerca de la derecha radical que de S&D.
"Necesitamos construir puentes constantemente y buscar consensos entre las fuerzas proeuropeas"
Pero el Parlamento refleja cada vez más la fragmentación política que vemos en nuestros Estados miembros. En Portugal, por ejemplo, la política ha cambiado de forma drástica en los últimos años. Eso significa que necesitamos construir puentes constantemente y buscar consensos entre las fuerzas proeuropeas. A veces es difícil y a veces los compromisos son imperfectos, pero sin mayorías no hay nada posible.
Las elecciones regionales en Alemania a finales de este año también podrían afectar significativamente a Merz y a la CDU, lo que tendría consecuencias para toda la UE.
Absolutamente. La situación política dentro del Parlamento es cada vez más compleja.
Pero las personalidades también importan. Trabajar con colegas moderados marca una gran diferencia.
Por supuesto que hay tensiones y desacuerdos, pero al final seguimos trabajando juntos porque entendemos lo que está en juego para Europa.
Muchas gracias.