Martes, 28 de julio de 2026
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A la legislatura europea le quedan tres años… pero se puede 'terminar' en menos de uno

"El posible cambio en el Elíseo puede marcar un giro histórico en la política europea de Francia y en las dinámicas de trabajo de la Unión Europea", pero las citas electorales en otros Estados miembros también. Con ello en mente, el corresponsal en Bruselas Nacho Alarcón plantea que el ciclo electoral europeo puede interrumpir un momento muy dinámico de la legislatura europea cuando "ya existe sensación de urgencia en varios dosieres".

Nacho Alarcón Nacho Alarcón 18 de mayo de 2026
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El autor insiste en que la cooperación entre el Gobierno francés y el alemán ha sido el verdadero 'motor' negociador en Bruselas. | Unión Europea
El autor insiste en que la cooperación entre el Gobierno francés y el alemán ha sido el verdadero 'motor' negociador en Bruselas. | Unión Europea
Hay un momento, cuando queda poco para que termine la legislatura europea, de auténtica fiebre negociadora. Se termina el tiempo para cerrar expedientes, lograr acuerdos políticos y poner a rodar leyes importantes con previsión de la hibernación que precede a unas elecciones europeas, los meses previos de campaña, cuando ya todo funciona a medio gas, y el típico entumecimiento del inicio de la siguiente legislatura, cuando los nuevos eurodiputados están todavía empezando a aprender qué es un "trílogo" y cómo se negocia tanto dentro de su institución como con el Consejo.

Esa sensación de urgencia es clave en ocasiones para cerrar acuerdos y acercar posturas que, en otras circunstancias, serían imposibles. El último momento de fervor negociador lo vivió de primera mano el Gobierno español, porque se produjo durante la presidencia española del Consejo de la Unión Europea en la segunda mitad de 2023. Las dos siguientes presidencias, la belga, la última de la legislatura anterior, y la húngara, la primera de la actual legislatura, sufrieron los ya mencionados efectos. Ese momento de inspiración no siempre da lugar a buenas leyes, pero desde luego sí ayuda a desatascar muchas negociaciones.

"A pesar de que las siguientes elecciones serán en primavera de 2029 y que, por lo tanto, quedan tres años de legislatura, a nivel político el ciclo puede terminarse mucho antes"
A medida que avanza 2026 estamos empezando a alcanzar el punto de velocidad crucero de la legislatura, cuando la maquinaria ya ha empezado a engrasarse y se ponen en marcha muchas de las cuestiones que llegan maduras a ese momento de fiebre negociadora. En la dinámica habitual de la política europea, durante el próximo año se seguirán presentando piezas clave, que se aprovechan de la tensión negociadora y de la familiarización de todos los actores con los dosieres para enfocar la fase final de la legislatura en condiciones óptimas para el acuerdo.


El problema es que, a pesar de que las siguientes elecciones serán en primavera de 2029 y que, por lo tanto, quedan tres años de legislatura, a nivel político el ciclo puede terminarse mucho antes. Todo el mundo está prestando atención a las elecciones presidenciales francesas del año que viene. Porque es cierto que el posible cambio en el Elíseo puede marcar un giro histórico en la política europea de Francia y en las dinámicas de trabajo de la Unión Europea, donde París tiene un rol central y la cooperación entre el Gobierno francés y el alemán ha sido el verdadero motor negociador en Bruselas.

Pero son muchas más las elecciones que pueden marcar el fin de ciclo. También en 2027 se celebran elecciones en España, y la experiencia apunta a un periodo prolongado de negociaciones en el que el Gobierno se encontrará en funciones. Además, en primavera del año que viene se celebran las legislativas de Finlandia. Las elecciones parlamentarias italianas deben celebrarse hacia finales de 2027, mientras que las próximas elecciones generales en Polonia se celebrarán también hacia finales de 2027 si no hay ningún adelanto.

"Muchos quieren cerrar la negociación del próximo MFP antes de finales de 2026, precisamente para evitar que el cambio de presidente en el Elíseo pueda hacer descarrilar esas negociaciones"
Ya existe sensación de urgencia en varios dosieres. Son muchos los que quieren cerrar la negociación del próximo marco financiero plurianual (MFP) para el periodo 2028-2034 antes de finales de 2026, precisamente para evitar que las elecciones presidenciales francesas o el cambio de presidente en el Elíseo puedan hacer descarrilar esas negociaciones. Pero no es únicamente el caso francés. Si no logran cerrarse antes de esos comicios, todos los gobiernos que afrontan elecciones tienen incentivos para retrasar unas negociaciones que siempre requieren importantes concesiones y sacrificios que las capitales pueden no estar dispuestas a hacer en pleno ambiente electoral.

Cambio de signo

Las elecciones no solamente ralentizan los acuerdos. También pueden modificar la composición del Consejo de la UE y el Consejo Europeo de manera notable, haciendo que el espacio de consenso se desplace hacia la izquierda o, habitualmente en los últimos años, hacia la derecha. En este sentido, los comicios más relevantes son, evidentemente, los de Francia, ya que las encuestas apuntan a la posibilidad de que el partido de derecha radical Agrupación Nacional, de Marine Le Pen y Jordan Bardella, pueda alcanzar la presidencia de la República, lo que representaría un auténtico seísmo para la política europea y la cooperación franco-alemana.

En España, si se produjera un cambio de Gobierno, con la entrada del PP y Vox en el Ejecutivo también se detectaría un cambio en algunos puntos clave de la política europea. Aunque no hay grandes diferencias entre populares y socialistas españoles en los grandes asuntos europeos, la entrada de Vox en el Consejo de Ministros sí podría representar un cambio muy relevante en las carteras que pudieran asumir.

"En Polonia se podría agotar el tiempo de gracia que ha obtenido la política europea con la Coalición Cívica de Donald Tusk"
En Italia, el posible elemento novedoso que pueden introducir las próximas elecciones generales no sería tanto un cambio de signo en el Gobierno, con los ultraconservadores de Fratelli d'Italia liderando las encuestas con ventaja frente a los socialdemócratas, sino más bien el posible final de un tiempo de inusual estabilidad en Roma que ha representado el gabinete de la primera ministra Giorgia Meloni en una política nacional habituada al cambio de primeros ministros cada pocos meses. En Polonia se podría agotar el tiempo de gracia que ha obtenido la política europea con la Coalición Cívica de Donald Tusk en el Gobierno desde finales de 2023, aunque las luchas intestinas de los ultraconservadores de Ley y Justicia (PiS) dejan en el aire hasta qué punto en Varsovia habrá un cambio de signo político.


Hay muchos elementos de la legislatura que ya están sobre la mesa, más allá de la negociación del próximo MFP. Los diferentes paquetes de simplificación, la pieza restante del Pacto de Migración y Asilo y varios dosieres conectados con la competitividad, como el régimen 28, son solamente algunos de ellos. Habitualmente no habría una presión enorme por cerrarlos. Aquellos que queden pendientes pueden beneficiarse del momento de inspiración del final de legislatura. Pero el atasco electoral de 2027, que puede ralentizar los acuerdos, frenar el ritmo de negociación y aumentar el "cuello de botella" legislativo de 2028, hace recomendable adelantar esa "fiebre del acuerdo".
Nacho Alarcón
Nacho Alarcón
Corresponsal en Bruselas y experto en política europea
Corresponsal en Bruselas de 'El Confidencial' y autor de la 'newsletter' de asuntos europeos Nexo Europa. Premio de periodismo europeo Salvador de Mariaga 2024.
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