"Un año después del apagón aún no sabemos sus causas". Seguro que han leído frases similares varias veces en los últimos días. Es una frase socorrida, pero es falsa. El 20 de marzo se publicó el último de los informes sobre el apagón, de 470 páginas y realizado por ENTSO-E, la asociación europea de los gestores de transporte de electricidad. Este informe, que no decía nada especialmente distinto al informe que publicó el Gobierno en junio del año pasado o al que publicó Red Eléctrica de España (REE) ese mismo mes, habla de diecisiete factores que contribuyeron a la causa fundamental del apagón: un evento de sobretensiones en cascada que no se pudo controlar. Hablamos, por tanto, de un evento multifactorial, como llevan diciendo los análisis serios desde hace diez meses. Esta imagen, que pueden encontrar en la página veintitrés del citado informe, es el mejor resumen que se puede hacer de un evento de esta complejidad.
"Si las renovables hubiesen podido realizar control de tensión el 28A, con casi toda probabilidad se hubiese evitado el apagón"
El informe de ENTSO-E no solo habla de diecisiete factores que contribuyeron al apagón, también hace veintiuna recomendaciones para mejorar el sistema eléctrico, alguna de las cuales ya se ha comenzado a aplicar. La más importante de todas es haber habilitado a las energías eólica y solar para hacer control dinámico de tensión, algo que no tenían permitido hacer hace un año. Si estas energías hubiesen podido realizar control de tensión el 28A, con casi toda probabilidad se hubiese evitado el apagón. Ahora que ya se han habilitado los primeros 4.600 MW renovables para controlar tensión, comenzamos a ver cómo la programación de centrales de gas para ese fin está siendo menor. A partir del mes que viene, veremos cómo los servicios de ajuste, carísimos estos meses, vuelven poco a poco a niveles previos al apagón.
Informe de ENTSO-E. Pulse para hacer 'zoom'.
Por qué el apagón se convirtió en una batalla por el relato
Si esto está tan claro como indican los informes, ¿por qué seguimos escuchando eso de que aún no se sabe la causa del apagón o tantas acusaciones cruzadas? La respuesta es clara, pero triste a la vez: porque el apagón, desde el primer día, se convirtió en un artefacto de guerra y un instrumento para perseguir determinados intereses. Como en la novela de Cixin Liu El problema de los tres cuerpos, aquí ha habido también tres cuerpos, en este caso doctrinales, que han condicionado desde el primer día la caótica trayectoria del debate mediático.
Cuando se produjo el apagón, sabíamos que no tardaría en aparecer gente que culparía a la transición energética del suceso. Lo sabíamos porque eso era lo que había pasado en todos los países donde ha habido un apagón similar en los últimos veinte años. Las renovables nunca fueron las causantes de ninguno de ellos, pero quienes quieren paralizar la transición energética usan el miedo y la incertidumbre para intentar frenar lo que no pueden frenar con argumentos.
"Las primeras semanas después del apagón, muchos medios se llenaron de 'inerciólogos', pero los distintos informes han mostrado que ese relato era falso"
En España, sin embargo, este clásico se juntó con un segundo cuerpo doctrinal específicamente español: el debate sobre el cierre nuclear. Algunos defensores del mantenimiento de las nucleares en España intentaron usar el suceso para forzar su continuidad y achacaron el apagón a que ese día había tres centrales nucleares paradas y a una supuesta falta de inercia en el sistema. Las primeras semanas después del apagón, muchos medios se llenaron de inerciólogos, pero los distintos informes han mostrado que ese relato era falso, que no había falta de inercia y que haber tenido más no hubiese evitado el apagón. Es más, unos meses después se conoció que las centrales nucleares no podían realizar eficazmente el control dinámico de tensión. Para colmo, recientemente la CNMC ha abierto expedientes a dos centrales nucleares por infracciones muy graves aparentemente relacionadas con el incumplimiento reiterado de la obligación de disponibilidad o con reducciones de generación sin autorización. A pesar de todo esto e impertérritos ante los hechos, seguimos asistiendo a sorprendentes afirmaciones desacomplejadas que aseguran que la nuclear es imprescindible para evitar otro apagón.
Finalmente, un tercer cuerpo doctrinal ha envenenado aún más el debate: el político. En esta época de polarización tóxica y batalla cultural permanente, era demasiado tentador como para no usar un suceso de este impacto para atacar al Gobierno. En un arrebato populista, se quiso relacionar el apagón con la "agenda verde" impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica, con la mano del Gobierno sobre la operación técnica de REE o con la responsabilidad gubernamental respecto de la CNMC.
La acción de estos tres cuerpos sobre el debate técnico del apagón nos ha llevado a una discusión pública que, en muchas ocasiones, no podemos calificar de otra forma que de posverdad. Por si no fuera suficiente, todo se ha envenenado mucho más por la guerra pública abierta entre REE y algunas compañías por las responsabilidades del apagón. El frente judicial acecha, ya que las compañías de seguros y muchas empresas van a querer reclamar los daños causados por el apagón. Que en los medios se establezca un relato que apunte a otro agente en lugar de a ti puede reducir las demandas, y por eso se están dedicando enormes esfuerzos comunicacionales a establecer un relato conveniente en el frente mediático. Y quien destina más recursos a estas cosas tiene más eco en los medios. Pero el kilo de relato también tiene otro precio: la incapacidad de distinguir la verdad de la propaganda.
Cuando hago ponencias sobre desinformación energética o fake news, siempre las acabo con el caso del apagón. Lo que ha pasado con este caso es la sublimación de todo lo que explico habitualmente: medias verdades interesadas, bulos descarados, falsos expertos en los medios, uso del miedo para paralizar los cambios, informes pagados, trampantojos para contraprogramar informaciones inconvenientes, expertos "sugeridos" por las empresas en platós y tribunas, ofensivas mediáticas desde el primer minuto para marcar una primera información que deja poso… Hemos asistido a un caso de libro de lucha por el relato y desprecio por la verdad.
Más allá de todo esto, hay dos conclusiones positivas. La primera es que, a pesar de los esfuerzos y las estratagemas argumentales para culpar a las renovables de lo sucedido, dos tercios de los españoles no han comprado ese relato, según una reciente encuesta de Sigma Dos. Quienes intentaron poner a la opinión pública contra las energías renovables han fracasado. En todo caso, que haya un tercio de las personas que sigan pensando eso a pesar de los reiterados informes que lo niegan tampoco es una buena noticia.
"El apagón ibérico es uno de esos sucesos que catalizará cambios importantes en los sistemas eléctricos, tanto en los ibéricos como en los del resto de Europa"
La segunda conclusión es que, hoy, nuestro sistema eléctrico es más robusto que ayer. El haber permitido a las renovables controlar tensión es el gran avance de este último año y un elemento de importancia capital para un sistema eléctrico fuertemente dominado por renovables, pero también se han hecho otras mejoras: se han limitado las rampas de generación para los generadores que funcionan a factor de potencia fijo, se han encargado una decena de compensadores síncronos que estarán operativos en 2029 y se ha modificado el procedimiento de operación 11.1 de criterios generales de protección del sistema eléctrico. Si el apagón ya fue de por sí un evento improbable en el que tuvieron que coincidir varias causas, hoy un evento así sería más improbable todavía.
El apagón ibérico es uno de esos sucesos que catalizará cambios importantes en los sistemas eléctricos, tanto en los ibéricos como en los del resto de Europa. Sus aprendizajes nos permitirán avanzar hacia sistemas eléctricos más modernos basados en electrónica de potencia, con códigos de red más exigentes y con una seguridad igual o superior a la de los sistemas eléctricos tradicionales. Otros sistemas eléctricos, como Australia o California, ya han demostrado que con renovables y almacenamiento se puede mejorar la calidad de suministro respecto a la realidad anteriormente existente.
Europa ha vuelto a ver las orejas al lobo por la situación en Oriente Medio y la tentación inmovilista de frenar ya no está entre las opciones aceptables. Aprendamos de lo que falló (que lo sabemos), concienciémonos de que tenemos que dar un salto en modernización de normativa y no tengamos miedo a las nuevas tecnologías. Si lo hacemos, muy probablemente nunca volveremos a experimentar un apagón como el que vivimos hace un año.