Martes, 28 de julio de 2026
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La Eurocámara ante Goliat: una cuestión de credibilidad ante Trump

El Parlamento Europeo desafía la peligrosa estrategia de apaciguamiento frente a Washington. Desde Bruselas, el corresponsal Nacho Alarcón explica cómo los eurodiputados han establecido condiciones a la aplicación del acuerdo comercial con EE. UU. Ahora, la cámara tendrá que afrontar la decisión entre plantar cara a los Estados miembros o ceder.

Nacho Alarcón Nacho Alarcón 28 de marzo de 2026
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Los alemanes Bernd Lange, eurodiputado socialdemócrata, y Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. | © Unión Europea 2019
Los alemanes Bernd Lange, eurodiputado socialdemócrata, y Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. | © Unión Europea 2019
La Eurocámara votó el pasado jueves a favor de proceder con la aplicación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y EE. UU., por el que el club comunitario aceptaría aranceles del 15% por parte de Washington sin tomar contramedidas, reduciendo los gravámenes comerciales a bienes industriales estadounidenses y con compromisos de inversiones y de compra de material militar y de energía. Lo hizo de manera firme, con 417 votos a favor, 154 en contra y 71 abstenciones. El texto votado tendrá ahora que ser acordado con los Estados miembros, representados en el Consejo, después de que los eurodiputados incluyeran una serie de modificaciones al pacto que cerraron políticamente en junio de 2025, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Donald Trump, presidente de EE. UU. 

"Las capitales quieren un acuerdo rápido sobre el texto para así poder dar por concluido rápidamente el proceso de adopción del llamado acuerdo de Turnberry"
La contundencia con la que los miembros de la Eurocámara votaron esconde una profunda desconfianza. Y no solamente ante la Casa Blanca. También hacia la Comisión Europea, que negocia las cuestiones comerciales en nombre de toda la Unión Europea, y hacia el Consejo. Fuentes diplomáticas indican que las capitales quieren un acuerdo rápido sobre el texto para así poder dar por concluido rápidamente el proceso de adopción del llamado acuerdo de Turnberry y apuntan a una oposición frontal a las condiciones que han incluido los eurodiputados. 

¿Qué cambios quiere introducir la Eurocámara en el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU.?

Estas incluyen, por ejemplo, varias cláusulas de suspensión, de manera que el Parlamento Europeo pueda paralizar el acuerdo en caso de que EE. UU. amenace con medidas comerciales a un Estado miembro por decisiones políticas, como ocurrió cuando Washington señaló que impondría aranceles contra Dinamarca y los Estados miembros que respaldaban a Copenhague en su pulso para evitar que EE. UU. se hiciera con Groenlandia, o más recientemente cuando el presidente Trump amenazó con cortar todas las relaciones comerciales con España por la negativa del Gobierno a permitir el uso de las bases de Rota y Morón en su guerra contra Irán. 

Los eurodiputados han añadido también una "cláusula de caducidad", de forma que a mediados de 2028 el acuerdo expire salvo que la Eurocámara vuelva a dar su consentimiento, un intento de poner un límite temporal a lo que los legisladores consideran un desajuste de las condiciones comerciales. Además, han incluido otra cláusula por la que exigen que EE. UU. reduzca del 50% al 15% los gravámenes comerciales sobre bienes europeos que contengan más de un 50% de acero o aluminio, un intento de presionar a Washington para que delimite sus aranceles contra el acero europeo, que se está viendo afectado por la inclusión de bienes presentes en la lista de "productos derivados". 

"El mensaje que están recibiendo es que las empresas europeas necesitan este acuerdo para tener predictibilidad y para poder seguir exportando de manera estable a EE. UU."
Algunas de estas cláusulas pueden resultar de utilidad para la Comisión Europea, que está cada vez más preocupada con la cuestión del acero y el aluminio. Pero por lo demás, los negociadores de la Eurocámara que ahora se sientan con los del Consejo van a tener una presión brutal. Ya la han afrontado hasta ahora. El mensaje que están recibiendo es que las empresas europeas necesitan este acuerdo para tener predictibilidad y para poder seguir exportando de manera estable a EE. UU. Que se debe adoptar rápidamente el texto para evitar que descarrile el pacto y que las relaciones con Washington tomen una muy mala dirección, especialmente en el momento en el que la Casa Blanca aumenta la presión contra los Estados miembros por no participar en su guerra unilateral contra Irán, de la que en ningún momento informaron por adelantado a sus aliados europeos de la OTAN. 


Bernd Lange, presidente de la comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara y eurodiputado alemán del SPD, ha comprobado ya esa presión en las últimas semanas, y no únicamente de las capitales. Maroš Šefčovič, comisario de Comercio, ha urgido en numerosas ocasiones a los eurodiputados de la comisión parlamentaria a que concluyeran ya sus trabajos respecto al texto, y que el Pleno de la Eurocámara diera luz verde en el mes de marzo, como finalmente ha ocurrido. 

Si el Parlamento Europeo ha recibido presión por parte de Šefčovič, de Valdis Dombrovskis, comisario de Economía, o de las capitales, ha sido porque, ante la crisis de Groenlandia primero, y tras la sentencia del Tribunal Supremo americano que tumbó todo el andamiaje legal de los aranceles globales de Trump después, la comisión parlamentaria congeló el proceso de adopción del texto. En este sentido, la Eurocámara ha sido capaz de mostrar un mayor nivel de reacción de lo que lo han hecho la Comisión Europea y la mayoría de Estados miembros. 

¿Puede realmente el Parlamento Europeo frenar el acuerdo de Turnberry?

En las próximas semanas, los eurodiputados se enfrentan a Goliat y tienen todo en contra. Lange ha afirmado que el Parlamento Europeo tendrá "la última palabra", pero la Eurocámara, que tiene esa última palabra en muchas ocasiones, suele no utilizarla. Cede en nombre de la estabilidad o en nombre de la seriedad institucional, pero la realidad es que rara vez hace uso de ella. "Creo en el poder del Parlamento Europeo. Tenemos el poder de garantizar un sistema que sea predecible y estable en el futuro", defendió el eurodiputado alemán ante la Eurocámara antes de la adopción del texto. 

"El 52% de los europeos había sentido "humillación" al conocer el acuerdo y un 60% de los encuestados consideraba que Von der Leyen debería dimitir"
Ninguna medida tomada por la Comisión Europea desde la llegada de Von der Leyen a la presidencia en 2019 ha sido tan polémica y ha generado tanto enfado como el acuerdo comercial con EE. UU. del verano de 2025. Los legisladores han sido muy duros contra la alemana y su equipo por la gestión que hizo de esas negociaciones. No son los únicos. Una encuesta a unos 5.000 europeos elaborada por Cluster17 y Grand Continent en la resaca del acuerdo comercial indicaba que el 52% de los europeos había sentido "humillación" al conocer el acuerdo y un 60% de los encuestados consideraba que Von der Leyen debería dimitir y el 76% se oponía a la aplicación del acuerdo. 


¿Qué hacen con ese enfado los eurodiputados? Los negociadores van a tener que navegar entre la responsabilidad de evitar a toda costa hacer descarrilar un acuerdo que, lejos de ser óptimo, ya está cerrado y da una mínima predictibilidad, sacrificando unas condiciones que no son para nada excesivas, o forzar un posible enfado de EE. UU., que ha amenazado con complicar el acceso europeo al gas natural licuado (GNL) americano si se modifica de forma sustancial el acuerdo, al no ceder en su petición de una serie de cláusulas. 

Esa es la decisión que debe tomar la Eurocámara de cara a estas negociaciones con el Consejo para terminar el proceso de ratificación, que se ve envenenado por una creciente sensación entre los diplomáticos de los Veintisiete de que el Parlamento Europeo no es una institución responsable. Los cambios propuestos por los eurodiputados son mínimos, y por lo tanto creen que ya están siendo sensatos y serios. La pregunta que queda por responder es qué va a hacer el Parlamento Europeo con esa última palabra.
Nacho Alarcón
Nacho Alarcón
Corresponsal en Bruselas y experto en política europea
Corresponsal en Bruselas de 'El Confidencial' y autor de la 'newsletter' de asuntos europeos Nexo Europa. Premio de periodismo europeo Salvador de Mariaga 2024.
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