Después de que el presidente Trump afirmara desde el despacho oval, el martes 3 de marzo, que "vamos a cortar todo el comercio con España", Agenda Pública contactó con varios analistas de políticas públicas, antiguos cargos gubernamentales y especialistas en política comercial para conocer su reacción. Esto es lo que dijeron:
Francis Rooney, excongresista de Estados Unidos por Florida, exvicepresidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y exembajador de Estados Unidos ante la Santa Sede:
La relación de Estados Unidos con España comenzó antes de que Francia controlara Luisiana, cuando España controlaba el río Misisipi. España estuvo con Francia durante nuestra guerra de Independencia, así como en los conflictos del siglo XXI en Irak y Afganistán. Aunque discrepamos del Gobierno del PSOE de Sánchez, sabemos que todos los gobiernos son pasajeros y que la relación entre Estados Unidos y España perdurará.
Ana Amador, abogada especializada en comercio internacional y cumplimiento normativo en Steptoe, radicada entre Nueva York y Bruselas:
Los comentarios del presidente Trump tensan el tono diplomático y la confianza en la relación bilateral entre España y Estados Unidos. En un contexto más amplio de la relación transatlántica entre Estados Unidos y la Unión Europea, también complican las negociaciones bilaterales en curso entre Washington y Bruselas y generan fricciones internas entre los Estados miembros de la UE, ya que algunos son presentados como aliados de Estados Unidos, mientras que otros reciben críticas. También dificultan la cooperación en ámbitos como la seguridad nacional, Ucrania, la migración y las cadenas de suministro estratégicas, al erosionarse la confianza entre aliados y socios históricos.
Aunque las declaraciones del presidente Donald Trump han apuntado a la posibilidad de un bloqueo comercial, ese escenario parece poco probable en la práctica. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha limitado recientemente el uso de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) para imponer aranceles amplios e indefinidos sin una justificación clara de seguridad nacional, lo que restringe la autoridad del poder ejecutivo. Además, la Unión Europea no está actualmente sujeta a sanciones generales por parte de Estados Unidos, aunque medidas comerciales adoptadas al amparo de instrumentos como la Sección 122 y, potencialmente, la Sección 301 siguen afectando al comercio transatlántico. Aun así, podrían surgir restricciones adicionales contra España a través de nuevas investigaciones de defensa comercial, medidas regulatorias con efectos equivalentes de restricción del comercio o resultados de las negociaciones entre la UE y Estados Unidos que afecten de forma desproporcionada a las exportaciones españolas.
Bjorn Beam, exoficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y exmiembro del equipo del Presidential Daily Brief durante el primer mandato de Trump, actualmente responsable de investigación tecnológica y analista geopolítico sénior en Arcano Research:
La amenaza de Trump desde el despacho oval de "cortar todo el comercio con España" es coerción a plena vista, y también revela hasta qué punto ya está tensionado por Irán. Está convirtiendo a España en una advertencia para los gobiernos europeos que se resisten a respaldar las operaciones estadounidenses y a aumentar el gasto en defensa, justo cuando su estrategia sobre Irán está derivando de una demostración rápida de fuerza a una apuesta desordenada y abierta por un cambio de régimen. El mensaje para Madrid y Bruselas es bastante simple: acepten las bases y acepten a Irán o aténganse a la presión sobre el comercio y sobre la relación de seguridad en sentido amplio. Sin embargo, existe una posibilidad real de que pierda el foco a medida que aumenten los costes y la complejidad de la guerra con Irán.
Si Trump sigue adelante, lo primero que se resentirá será el canal de inteligencia. La CIA ya estaba perdiendo confianza en el entorno general de seguridad en España después de que el Gobierno de Sánchez permitiera a Huawei gestionar datos sensibles de vigilancia policial, y una ruptura política total a cuenta de Irán daría a Washington una justificación perfecta para rebajar a España de socio de confianza a riesgo gestionado. Al final, Trump tiene más que temer del impacto de esta guerra en el coste de vida en Estados Unidos y en la política de las elecciones de mitad de mandato que de sus propios exabruptos contra dirigentes europeos.
Kristina Kausch, directora adjunta del programa South and Wider Europe y sénior fellow del German Marshall Fund, con sede en Madrid:
No es la primera vez que Sánchez se sitúa de forma abierta y manifiesta en contra de lo que Trump quiere y también se desmarca de la corriente principal de la Unión Europea. Conviene recordar, además, que Trump no ha llevado a la práctica su retórica desde el despacho oval. Cuando Sánchez defendió una excepción para España respecto al objetivo del 5% de gasto en la OTAN, no hubo ninguna consecuencia posterior por parte de Trump tras mostrar su desacuerdo. Esa misma ausencia de continuidad se dio también después de que España reconociera a Palestina.
España todavía no ha sufrido repercusiones significativas. Los comentarios recientes de Trump desde el despacho oval sobre España son, sencillamente, representativos de declaraciones anteriores. Trump no puede cortar por sí solo las relaciones comerciales con España porque existe el mercado único europeo y la competencia comercial corresponde a la UE, no a los Estados miembros. Lo que vemos aquí es un patrón de retórica sin consecuencias posteriores. No esperaría nada de estas declaraciones: se trata simplemente del enfado por la actitud díscola de Sánchez.
Juan Luis Manfredi, doctor y profesor de Periodismo y Asuntos Internacionales en la Universidad de Castilla-La Mancha:
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está construyendo su propio perfil internacional. Ocupa un espacio que hoy escasea entre las grandes economías y busca posicionarse como alternativa a la ola conservadora global. La confrontación con el presidente Donald Trump y con Elon Musk refuerza su liderazgo interno y reduce el margen de la oposición. Es difícil destacar. Además, sitúa a Vox en un papel polarizador.
El verdadero riesgo en relación con Estados Unidos no está en la política comercial, sino en la energía: la dependencia del gas natural licuado estadounidense define la vulnerabilidad de España. Europa está acelerando en defensa; España necesita su propia estrategia para no quedarse en la periferia.
Daniel F. Runde, asesor sénior del Center for Strategic and International Studies:
Al igual que el presidente Trump, admiro profundamente al pueblo español, pero por desgracia mantenemos un desacuerdo importante con el actual Gobierno español. Conviene dejarlo claro: España sigue siendo un aliado clave de Estados Unidos, como lo ha sido desde la fundación del país.
Sin embargo, las acciones del presidente del Gobierno, Sánchez, resultan profundamente decepcionantes para quienes en Estados Unidos deseamos una relación sólida entre ambos países, incluida una cooperación militar fuerte. Las recientes declaraciones de Trump desde el despacho oval están en línea con su deseo declarado de que nuestros socios europeos contribuyan de forma más activa a hacer frente a desafíos globales que amenazan la seguridad de Estados Unidos y de Europa, como es el caso de las ambiciones nucleares de Irán.
Federico Steinberg, profesor visitante distinguido Príncipe de Asturias en la School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown y sénior fellow del Real Instituto Elcano:
Estados Unidos no puede imponer aranceles específicamente a los productos españoles porque la Unión Europea constituye un único bloque comercial. Además, el Tribunal Supremo ha declarado ilegales los aranceles justificados en la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), lo que obligaría a la Administración Trump a recurrir a otros instrumentos jurídicos que no son tan inmediatos. Podrían producirse otro tipo de actuaciones, como medidas que afecten a las exportaciones estadounidenses a España, a las inversiones o a los visados, así como a cuestiones financieras.