Jueves, 6 de agosto de 2026
LABORATORIO IBÉRICO

Siete conclusiones para entender el auge de Chega en Portugal

Muchos de los cambios relevantes en las tendencias políticas "fueron anticipados por Portugal antes de reverberar en España". Por ello, Antón Gómez-Reino, analista político, se detiene a comprender las consecuencias del éxito —con derrota— de la derecha radical portuguesa de André Ventura y se pregunta si "serán capaces los progresismos de articular bloques democráticos tácticos y electorales".

Antón Gómez-Reino Antón Gómez-Reino 10 de febrero de 2026
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André Ventura, candidato de Chega a la presidencia de Portugal, haciendo su característico gesto de la victoria. | Afonso Guerreiro / Zuma Press / ContactoPhoto
André Ventura, candidato de Chega a la presidencia de Portugal, haciendo su característico gesto de la victoria. | Afonso Guerreiro / Zuma Press / ContactoPhoto
Las lecturas políticas españolas suelen menospreciar discretamente a Portugal. Equivocadamente, se suele despachar al país vecino como a un país menor, ignorando la realidad del dicho popular portugués: "Portugal não é país pequeno". Ni pequeño ni atrasado. Ni mucho menos aislado. De hecho, muchos de los cambios políticos y sociales que marcan la era democrática en la península ibérica fueron anticipados por Portugal antes de reverberar en España.

"Portugal no solo no es ni mucho menos un apéndice de España, sino que es, en muchos casos, un laboratorio político"
La Revolución de los Claveles (Revolução dos Cravos), el 25 de abril de 1974, que derrocó la dictadura salazarista, se anticipó un año a la muerte de Franco y varios años al desenlace de la Transición española. La Geração à Rasca, movimiento juvenil de indignación, estalló en marzo de 2011, meses antes del 15-M.

Y conviene recordarlo hoy. Portugal no solo no es ni mucho menos un apéndice de España, sino que es, en muchos casos, un laboratorio político. Un país pequeño demográficamente, sí, con 10,7 millones de habitantes, pero con una enorme comunidad lingüística y cultural de más de 260 millones de personas repartidas entre Europa, América, África y Asia.

Un país atravesado por dinámicas muy reconocibles en el conjunto de la coyuntura europea: crisis de vivienda en un contexto de urbanización y turistificación aceleradas; debates migratorios caracterizados por un alto grado de maniqueísmo (en un país con un peso similar de emigrantes —con un 14% de su población distribuida en comunidades en Francia, Suiza, Bélgica o Luxemburgo— y de inmigrantes —con un 13% de los habitantes de Portugal de procedencia migrante—); una derecha radical de origen patricio catapultada por discursos de odio y antipolíticos que cabalga sobre la ola autoritaria internacional; pero también una memoria democrática muy vigente y transversal generacionalmente, que sigue operando como muralla democrática ante el avance de la derecha radical encarnada hoy en Chega.

En este contexto, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ha dejado un doble mensaje: una incontestable victoria socialista y un arrollador avance de la derecha radical. Estas son siete lecciones urgentes desde una perspectiva democrática.

1. Atención a las encuestas

Durante meses, la victoria de Chega se daba por hecha en las encuestas. Es bien conocido que las encuestas no solo miden: también influyen en la realidad que describen. Y sus efectos a veces van más allá de lo deseado. La sobrerreacción (demoscópica, mediática, política) ante el ascenso ultra puede acabar aumentando el fenómeno que dice describir. En cualquier campo, el efecto normalizador de los discursos antidemocráticos sigue siendo uno de los mejores aliados de la extrema derecha. Afortunadamente, el ejemplo político portugués ha tenido un efecto doble: frente al aumento de la extrema derecha, ha empujado de forma antagónica la concentración de un bloque democrático electoral y socialmente hegemónico.

2. La derecha radical crece, pero está lejos de ser hegemónica

Sin duda, los resultados de la derecha radical son alarmantes. Que André Ventura haya pasado a segunda vuelta inaugura en Portugal un patrón bien conocido en países europeos como Francia (Le Pen).

En todo caso, si bien es cierto que Chega consolida un espacio electoral enormemente relevante, también lo es que no logra articular una mayoría social ni institucional. Su voto canaliza malestar y frustración, pero no construye un proyecto compartido capaz de aglutinar una mayoría. Por ahora, crecimiento electoral no equivale a hegemonía política. Pero, al albur de lo que hagan derechas e izquierdas, queda por ver si Portugal atraviesa el camino francés o, por el contrario, se consolida la lógica social y política del polo democrático.

3. La derecha no derrota a la ultraderecha imitándola

La mimetización de la derecha tradicional y radical solo legitima el marco ultra. En Portugal, la derecha tradicional ha caído en los marcos discursivos (seguridad, migración, etc.) de la ultraderecha, abriendo una autopista para la normalización de Ventura y sus discursos.

"Queda por ver si no es ya demasiado tarde para la hegemonía electoral del Partido Social Demócrata (PSD, partido gobernante). Aragón y Lisboa rimaron el domingo"
Si bien es cierto que han reaccionado llamando al voto democrático en segunda vuelta al candidato socialista, queda por ver si no es ya demasiado tarde para la hegemonía electoral del Partido Social Demócrata (PSD, partido gobernante). Aragón y Lisboa rimaron el domingo. Y la derecha española debería fijarse en el sorpasso ultra al PSD.

4. La victoria de la izquierda no es una derrota de la derecha radical

No es un cierre de ciclo. La ultraderecha es hoy más fuerte que hace una década, incluso cuando pierde. El buen resultado del candidato socialista no permite un segundo de autocomplacencia. Las causas estructurales del malestar siguen intactas.

Si el progresismo y las fuerzas democráticas no dan respuestas a las grandes preguntas que atraviesan a la sociedad (vivienda, salarios, coste de la vida, horizonte vital), la derecha radical —aun siendo derrotada, como en el caso portugués y español— continuará capitalizando el descontento.

5. El techo democrático de Chega —y otros—

La amenaza ultra ha activado a amplios sectores de la población, concentrando su voto de forma masiva en un candidato que, por mucho que fuera socialista, representa a un bloque social democrático heterodoxo y plural. Harían mal los socialistas en intentar patrimonializar el resultado y en no entenderlo como una expresión plural: un voto cedido en un contexto puntual que exige respuestas a los debates y cuestiones materiales que atraviesan hoy a la sociedad portuguesa.

6. Un polo democrático coyuntural

En Portugal se ha conformado un polo democrático coyuntural. Electorado comunista, socialista, verde y conservador se ha movilizado ante el avance ultra, materializando un abultado voto útil democrático.

"¿Puede la fotografía de una victoria arrolladora ante la derecha radical emitir conclusiones a quienes se sitúan contra el auge del autoritarismo?"
¿Puede la fotografía de una victoria arrolladora ante la derecha radical emitir conclusiones a quienes se sitúan contra el auge del autoritarismo? ¿Ante la captura de las derechas por las derechas radicales es posible un progresismo de amplio espectro que aglutine votos de todo el campo democrático? Sin duda, el sistema a doble vuelta facilita este escenario. Pero, ¿no tendrán todas las elecciones que vienen en el próximo ciclo portugués —y europeo— ese carácter plebiscitario?

7. Europa en disputa

Todo indica que, a partir de ahora, buena parte de las principales elecciones en el marco europeo se van a disputar entre solo dos alternativas: bloque democrático o bloque autoritario. ¿Dónde se van a situar las fuerzas conservadoras de tradición democrática? ¿Qué discursos van a emplear y qué alianzas van a señalar? ¿Serán capaces los progresismos de articular bloques democráticos tácticos y electorales?

Amália Rodrigues, deliciosa cantante de fado portuguesa, describía en Estranha forma de vida el devenir caótico de un amor sin rumbo:

Se não sabes onde vais / Para que bates no peito? / Eu não te acompanho mais.

Cualquiera diría que la fadista lisboeta señalaba lo bien que harían las fuerzas democráticas en saber responder, con horizontes compartidos, a las amenazas del autoritarismo que ya golpea todas las puertas.
Antón Gómez-Reino
Antón Gómez-Reino
Analista político
Antón Gómez-Reino Varela es un político y consultor. Fue diputado en las Cortes Generales (2016-2023), presidente de la Comisión de Trabajo y vicepresidente de las Comisiones de Exteriores y Constitucional. También ocupó la Secretaría General de Podemos Galicia (2019-2022).
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