Miércoles, 29 de julio de 2026
EL PODER EN VENEZUELA

¿Qué papel jugará el Ejército en Venezuela ante la nueva estrategia de Donald Trump?

Rut Diamint y Laura Tedesco, expertas en política latinoamericana, advierten sobre la fragilidad del mando militar tras la caída de Maduro. Aunque el ejército fue el "apoyo fundamental" del régimen, bajo la presidencia de Delcy Rodríguez se abre un vacío de poder en las filas: a excepción de Diosdado Cabello, ningún funcionario parece capaz de ejercer un control real sobre una institución clave para la estabilidad del país.

Rut DiamintLaura Tedesco
Rut Diamint, Laura Tedesco 14 de enero de 2026
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A la izquierda, el ministro de defensa del Gobierno venezolano, Vladimir Padrino López durante una rueda de prensa en Caracas. | Marcos Salgado / Xinhua News / ContactoPhoto
A la izquierda, el ministro de defensa del Gobierno venezolano, Vladimir Padrino López durante una rueda de prensa en Caracas. | Marcos Salgado / Xinhua News / ContactoPhoto
Las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) han sido una herramienta y un apoyo fundamental durante los gobiernos de Nicolás Maduro. Sin embargo, existen dudas sobre el control que Maduro ejercía sobre las FANB.
 

"El plan de Donald Trump, por ahora, no parece orientarse a frenar el poder de las FANB, aunque ese tema debe estar en su carpeta"
Quienes han escrito profusamente sobre la concordancia entre el Gobierno de Nicolás Maduro y los militares, remarcan esa estrecha relación, así como la penetración militar en la política venezolana que ha caracterizado al gobierno del PSUV. Mientras Francine Jácome, profesora de la Universidad Simón Bolívar,
apunta a la existencia de una directa influencia militar sobre el Gobierno, Michael Penfold, profesor y exdecano del Instituto de Estudios Superiores de Administración en Caracas, sugiere que Maduro pudo construir una relación con las FANB que combinó palos y zanahorias. La cúpula de la FANB obtuvo durante los años del Gobierno chavista múltiples beneficios. El plan de Donald Trump, por ahora, no parece orientarse a frenar el poder de las FANB, aunque ese tema debe estar en su carpeta. 

Luego de los sucesos de los últimos días, no interesa dilucidar si las acusaciones provenientes de Estados Unidos, denunciando a militares que manejaban los circuitos de narcotráfico, son veraces. Nos interesa dejar constancia que Hugo Chávez, ya muy enfermo y cerca de su muerte, habló con Fidel Castro quien le sugirió nombrar a un sucesor y le reveló que Diosdado Cabello estaba demasiado vinculado a las fuerzas armadas para ocupar ese puesto, y que no se podía confiar en ellas, según cuenta Alberto Garrido, escritor y periodista argentino muy cercano a Hugo Chávez. Chávez, como militar, conocía internamente cómo funciona la mentalidad de los oficiales.

Partiendo de la noción que Trump se jugó por la gobernabilidad y no por la democracia, y que sostuvo un cambio gradual que asentara la estabilidad, se puede constatar que el presidente de Estados Unidos no definió acciones contra las FANB. Sobre la base de ello, se puede hipotetizar sobre tres escenarios para las fuerzas.

Tres escenarios para las fuerzas armadas nacionales bolivarianas

El primer escenario, que consideramos menos probable, es que las FANB no acepten la dominación de Estados Unidos y que, contando con los colectivos chavistas, se organice una reacción violenta para despedazar a la oposición. Esto podría provocar enfrentamientos internos entre Jorge Rodríguez, el hermano de la presidenta y presidente de la Asamblea Nacional, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, que siempre tuvo en sus manos la represión de los opositores al régimen. De todas formas, la liberación de presos políticos estaría dando una señal de modificación de la represión.

"La alianza cívico-militar generada por Hugo Chávez en 1999 no solo creó la idea del soldado-ciudadano, sino que empoderó a amplios sectores civiles conocidos como colectivos chavistas"
Un segundo escenario sería el de la negociación. Las cúpulas de las FANB no serían acusadas de narcotráfico por el Gobierno estadounidense, pero perderían beneficios económicos y políticos que han tenido durante la gestión de Maduro.
Recordemos que la alianza cívico-militar generada por Hugo Chávez en 1999 no solo creó la idea del soldado-ciudadano, sino que empoderó a amplios sectores civiles, los denominados colectivos chavistas a los cuales armó y concedió la tarea de denunciar a las FANB a aquellos que se mostraran tibios frente al modelo chavista. Maduro luego agudizó esa relación otorgando a los militares un control capilar sobre la sociedad —muy a tono con lo que sucedió en Cuba— al otorgarles el poder de vigilancia sobre regiones de defensa integral (REDI) y las zonas operativas de defensa integral (ZODI). En estas condiciones, es posible que los militares acepten este acuerdo, pero mantendrían una amplia cuota de poder que no se relegaría con una futura elección transparente. Al menos no serían juzgados, pero ¿aceptarán perder privilegios?

El tercer escenario supone una rendición de las FANB, un corte abrupto de las cúpulas y la presencia de numerosos soldados norteamericanos para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad. Es posible que Trump no obtenga el apoyo del Congreso de Estados Unidos, requerido para enviar fuerzas del país al extranjero. Tampoco contará con el apoyo de las Naciones Unidas, luego de desprenderse de treintaiún regímenes dependientes de la ONU. Le queda la Organización de los Estados Americanos (OEA), que está paralizada y sin legitimidad. Con todos estos elementos en contra del plan presidencial, Trump tendría dificultades para neutralizar a las FANB y sus aliados.

"Es muy poco probable que las FANB acepten relegarse y perder las amplias ganancias que acumularon ilegalmente durante los tiempos de Maduro"
De todas formas, es muy poco probable que las FANB acepten relegarse y perder las amplias ganancias que acumularon ilegalmente durante los tiempos de Maduro. Es sabido que la democracia no se consolida mientras las fuerzas armadas mantengan un alto grado de autonomía. En las transiciones del autoritarismo a la democracia en América Latina, todos los gobiernos intentaron (en la mayoría de los casos con poco éxito) encauzar a los militares como una institución obediente del poder civil electo. África no logró el control civil democrático de sus fuerzas y en los últimos años tuvo golpes militares en Gabón, Níger, Burkina Faso, Chad y Mali.


Durante el gobierno de Maduro, las FANB han sido una herramienta de poder y represión. Con el arresto de Maduro, no hay un funcionario —tal vez fuera de Diosdado Cabello— que tenga capacidad de controlarlas. 

Un futuro complicado sin instituciones y sin derecho internacional

Aunque el inquilino de la Casa Blanca demostró que puede despreciar a las instituciones nacionales y al derecho internacional, ha sido más cauteloso en dominar al chavismo, pues no tiene condiciones para derrotar políticamente a estas fuerzas armadas. ¿Espera que Delcy Rodríguez aplaque a las FANB? ¿Se imagina que unas elecciones transparentes pueden reencauzar a los militares? ¿Cree que cambiando el régimen político los militares volverán a los cuarteles? Son suposiciones demasiado ingenuas. Los militares no aceptarán fácilmente que se limiten sus prerrogativas.

La alegría que ha generado la detención de Maduro y su mujer, Cilia Flores, especialmente entre los venezolanos expatriados, como el primer paso hacia un proceso de democratización, puede verse destruida con la realidad que muestra que las fuerzas armadas chavistas tienen aún recursos como para frenar cualquier iniciativa de cambio. En los últimos años han realizado tareas sociales, políticas y económicas que distan en mucho del profesionalismo militar. Están muy enlazadas con el poder. 

El futuro de Venezuela es complicado. América Latina conoce bien las consecuencias de que la fuerza sustituya al derecho y que el futuro quede supeditado a la voluntad de las potencias. La vigencia del derecho internacional y el multilateralismo pueden servir a quienes desean una democracia en Venezuela. Sin embargo, tanto Trump como las FANB apuestan a que prevalezca la ley del más fuerte.
Rut Diamint
Rut Diamint
Profesora en la Universidad Torcuato Di Tella e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet)
Fue asesora del ministro de Defensa (2003-2005) y coordinadora general del presidente del Senado argentino (2006-2009). Es miembro del Consejo Asesor del Club de Madrid. Fue asesora de la Junta de Desarme del Secretario General de las Naciones Unidas (2013-2016). Se especializó en seguridad regional e internacional, cuestiones cívico-militares, temas de desarme y democracia y defensa. Ha publicado seis libros y más de cien artículos y capítulos. Miembro de Red de Politólogas.
Laura Tedesco
Laura Tedesco
Profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y vicedecana de Humanidades en la Saint Louis University (Madrid)
PhD por la Warwick University (Reino Unido), es profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y vicedecana de Humanidades en Saint Louis University (Madrid Campus). Está especializada en liderazgo político en América Latina. Su último libro, con Rut Diamint, se titula '¿Demócratas o Usurpadores? Un análisis de líderes sudamericanos' (Eudeba, 2019). Desde 2016 coordina, junto con Diamint, una investigación sobre escenarios políticos futuros en Cuba.
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