Lunes, 17 de agosto de 2026
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¿Puede Venezuela volver a ser una potencia petrolera?

A pesar de que Estados Unidos aspira a tener "el control sobre la riqueza petrolera de Venezuela", la producción del país adolece "de la falta de inversiones y mantenimiento" y está lejos de alcanzar su potencial. La economista Eva Valle compara la situación de Venezuela a la de otros países y explica que, si bien el país cuenta con grandes reservas, serán necesarios "volúmenes de inversión muy fuertes" y prolongados en el tiempo.

Eva Valle Eva Valle 8 de enero de 2026
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Un pescador junto a un antiguo sistema de bombeo de petróleo en Cabimas, Venezuela. | Davide Bonaldo / Zuma Press / ContactoPhoto
Un pescador junto a un antiguo sistema de bombeo de petróleo en Cabimas, Venezuela. | Davide Bonaldo / Zuma Press / ContactoPhoto
Con independencia de la opinión que se tenga sobre la intervención de principios de año de Estados Unidos en Venezuela, la época pos-Maduro parece abrir la posibilidad de que el país vuelva, con el tiempo y las inversiones necesarias, a ser un actor significativo en la producción de crudo a nivel mundial. El papel que desempeñe finalmente Venezuela y las dinámicas que pueda generar en el mercado dependen de varios factores, como su capacidad de producción, sus reservas de crudo, las inversiones que se realicen, la estructura del mercado, la evolución de la demanda de crudo frente a fuentes alternativas o la posible reacción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
 
"Venezuela ya fue un importante productor de petróleo en los años sesenta hasta la crisis del petróleo de 1973, disputándose la cuarta plaza en la clasificación de países productores"
Venezuela ya fue un importante productor de petróleo en los años sesenta hasta la crisis del petróleo de 1973, año en el que producía casi 3,4 millones de barriles al día, disputándose la cuarta plaza en la clasificación de productores de petróleo con Kuwait. Tras la crisis, mantuvo un nivel de producción algo más modesto (entre los 1,9 y 2,3 millones de barriles), para aumentar progresivamente su producción hasta nuevos máximos a finales la década de los noventa: en 1997 Venezuela producía 3,28 millones de barriles al día y era el sexto productor mundial de petróleo. Hasta 2015 mantuvo una producción significativa, en torno a los 2,5 millones, que pasa a desplomarse a partir de entonces hasta los 0,9, como resultado de la falta de inversiones y mantenimiento, tanto en yacimientos como en refinerías y de las sanciones impuestas por Estados Unidos a partir de esa fecha.


Esto puede apreciarse en el gráfico siguiente que muestra la evolución histórica de la producción de petróleo de varios de los principales productores. Se observa claramente el declive de Venezuela en un entorno de fuerte crecimiento de otros, notablemente desde 2008 en Estados Unidos (gracias al petróleo de esquisto) y, en menor medida, Canadá.



En la actualidad, la producción mundial de crudo está fuertemente concentrada en unos pocos: diez países suministran el 70% del petróleo mundial. El principal productor individual es Estados Unidos, que, con una producción de unos 13,5 millones de barriles al día, tiene una cuota de mercado de más del 15%; le siguen Arabia Saudí y Rusia, con producciones de 10,5 millones de barriles al día y una cuota de más de un 10%, cada uno de ellos. A distancia, se sitúan Canadá y China, con cuotas del 6% y 5%, respectivamente. Por grupos significativos de países, la OPEP produce aproximadamente el 32% del crudo en el mundo y la OPEP+ (que incluye, además de la OPEP, a otros diez países, entre los que se incluyen Rusia, Kazajistán o México) alcanza algo más del 41%. Por tanto, son los países ajenos a la OPEP los que dominan la producción global, encabezados por Estados Unidos, Canadá, China, Brasil y Noruega (que, todos juntos, representan aproximadamente el 33%). 

"Si nos centramos ahora en las reservas probadas de petróleo, encontramos que Venezuela, con 303,2 miles de millones de barriles, es el país con más reservas de petróleo del mundo"
Si nos centramos ahora en las reservas probadas de petróleo, encontramos que Venezuela, con 303,2 miles de millones de barriles, es el país con más reservas de petróleo del mundo, casi el 20% del total; le siguen Arabia Saudí (17,38%) e Irán (13,57%). Es decir, con las inversiones y políticas adecuadas, Venezuela podría tener una gran capacidad exportadora de petróleo y volver a ocupar una posición relevante como productor.


El potencial real de la industria petrolera en Venezuela

Pero ¿qué tipo de petróleo posee Venezuela? Del total de sus reservas probadas de petróleo, entre el 90 y el 95% es crudo pesado o muy pesado, cifra que es muy inferior en el resto de los principales productores, particularmente Arabia Saudí (se estima que, en torno a un 30%), Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Estados Unidos. Aunque países como Irán, Irak o Rusia tienen porcentajes algo mayores de crudo pesado, solo Canadá, cuyas reservas probadas son prácticamente en su totalidad (97%) arenas bituminosas, tiene un porcentaje de este tipo de crudo similar al de Venezuela. La relevancia de hacer referencia al tipo de crudo está relacionada con la rentabilidad de su explotación: si cuenta como reserva probada es que, con muy elevada probabilidad, es explotable económicamente con el estado actual de la tecnología y puede generar beneficios, pero su explotación y refino son más complejos y costosos que las de crudos ligeros, necesitando, por tanto, inversiones específicas.

Además, el crudo pesado o extrapesado tiene importancia estratégica, ya que una gran parte de las reservas probadas actuales son de este tipo y, por tanto, la seguridad de suministro futura de crudo depende de ser capaces de explotar de forma económicamente viable este tipo de producto. Por otro lado, el crudo pesado es esencial para la industria petroquímica y la producción de asfalto. En esto, Venezuela, con las inversiones adecuadas y el tiempo necesario, puede desempeñar un papel crítico.

Con todo lo anterior, ¿de qué tiempos estamos hablando para que Venezuela pueda aumentar su oferta de crudo y en qué cantidades? Es un tema complejo por el número de variables a tener en cuenta; en todo caso, existe cierto consenso en torno a que, en el plazo de dos años, con cambios en las políticas que permitan acceso a financiación, el regreso de compañías internacionales que lleven a cabo las inversiones necesarias y una mejora de la logística de transporte, Venezuela podría llegar a producir entre 1,3 y 1,4 millones de barriles al día desde los 0,9 que produce en la actualidad.

En un horizonte temporal mucho más largo, de unos diez años, y si se dan las condiciones adecuadas, Venezuela podría llegar a los 2,5 millones de barriles, todavía algo por debajo de sus niveles de producción máximos en el pasado (entre 3 y 3,3 millones de barriles). 

"El tiempo y el volumen de inversión necesaria para poner en el mercado el crudo pesado venezolano son dos elementos que deberá tener en cuenta Trump"
Es decir, aunque Venezuela está llamada a volver a ser un productor importante de crudo, esto llevará tiempo. Prueba de ello es que, desde la detención de Maduro, apenas se ha movido el mercado del petróleo y la OPEP ha decidido no reaccionar y mantener sus cuotas constantes hasta abril de 2026. El tiempo y el volumen de inversión necesaria para poner en el mercado el crudo pesado venezolano son dos elementos que deberá tener en cuenta Trump, si su motivación última es ejercer, como parece, el control sobre la riqueza petrolera de Venezuela.


Otro elemento adicional sobre el que deberá decidir es la permanencia de Venezuela en la OPEP, o su salida. En la actualidad, la organización continúa asignando cuotas de producción, con Arabia Saudí como líder y estabilizador del sistema, si bien su influencia ha ido decreciendo en el tiempo a medida que los países productores no OPEP, sobre todo Estados Unidos, han ido ganando cuota de mercado. Con el objetivo de ganar en influencia, a finales de 2016 surgió OPEP+, un grupo ampliado para acordar recortes voluntarios de producción, cuyo éxito ha sido mixto dada la fragilidad de los acuerdos en la práctica, con incumplimientos (sobreproducción) por parte de algunos países (Rusia, Kazajistán o Irak). Venezuela forma parte de la OPEP, pero, desde 2019, no tiene cuotas asignadas habiéndosele otorgado un estatus particularmente flexible. Dependiendo de la situación política de Venezuela en su futuro inmediato, la Administración Trump podría exigir al país su salida de la organización para evitar ver restringida su capacidad de producción en función de los intereses de ese grupo de productores.

En conclusión, frente a una retórica política de control del recurso y de su puesta en el mercado a corto plazo, la realidad es más compleja. Es cierto que Venezuela tiene un gran potencial como productor al poseer un recurso estratégico en abundancia; sin embargo, la situación de la infraestructura tras años de deterioro precisa de volúmenes de inversión muy fuertes en un largo periodo de tiempo, más aún dadas las características del petróleo venezolano que requiere inversiones específicas y complejas. Por último, Venezuela es un país miembro de la OPEP, mientras que Estados Unidos no: alinear intereses contrapuestos como estos puede generar tensiones con los países OPEP+, entre los que están Arabia Saudí y Rusia. 
Eva Valle
Eva Valle
Exdirectora de la Oficina Económica del presidente del Gobierno
Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Zaragoza, es técnico comercial y economista del Estado. Ha sido directora ejecutiva y alterna por España en el Banco Mundial, miembro del Directorio del Fondo Monetario Internacional y ha desempeñado responsabilidades en el Banco de España, el Tesoro Público, la Secretaría de Estado de Energía o la Comisión Nacional de Mercados y Competencia.
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