Martes, 28 de julio de 2026
FIRMAS TOP

¿Se está llenando la España vacía?

Ante los datos poblacionales más recientes, el profesor de la UC3M Santiago Fernández Muñoz se plantea si se "está logrando revertir la tendencia a la despoblación". Viendo que los municipios rurales "reciben más población de la que pierden" impulsados por "cifras récord de inmigración", defiende nuevamente la excepcionalidad demográfica de España frente a Europa.

Santiago Fernández Muñoz Santiago Fernández Muñoz 9 de enero de 2026
Añadir AgendaPública en Google
Dos jóvenes se sientan sobre unos fardos de paja mientras observan su móvil. | Marc Asensio Clupes / Zuma Press / ContactoPhoto
Dos jóvenes se sientan sobre unos fardos de paja mientras observan su móvil. | Marc Asensio Clupes / Zuma Press / ContactoPhoto
Hace unas semanas analizamos en Agenda Pública la excepción demográfica española, caracterizada por un intenso crecimiento de la población en los últimos años, una anomalía entre los grandes Estados europeos —algunos de los cuales ya pierde habitantes—. En las siguientes líneas avanzamos en el análisis y aclaramos cómo se está distribuyendo este crecimiento en el territorio: ¿Se está reforzando la concentración en grandes ciudades y en los corredores de desarrollo, o, por el contrario, se está revirtiendo la despoblación de la España rural o vacía?

Los datos agregados no apuntan a un cambio sustancial en las dinámicas de los últimos veinticinco años. Por el contrario, confirman la continuidad e incluso el refuerzo de la concentración demográfica en las grandes áreas urbanas y en espacios especialmente dinámicos, con un protagonismo destacado del litoral mediterráneo.

La tendencia demográfica de España: concentración

En 2017 se inició un nuevo ciclo demográfico tras cuatro años en los que España perdió algo más de 700.000 habitantes, una más de las consecuencias de la crisis financiera. Desde entonces, la población ha aumentado en 2,8 millones de personas, de los que 1,8 millones —el 64%— se concentran en la Comunidad de Madrid, la Comunitat Valenciana y Catalunya, territorios que ya representaban en 2017 el 41% de la población total. Los dos archipiélagos continúan teniendo también un fuerte tirón para el asentamiento de nuevos habitantes.

"En 2017 se inició un nuevo ciclo demográfico tras cuatro años en los que España perdió algo más de 700.000 habitantes, una más de las consecuencias de la crisis financiera"
La población crece sobre todo en la conurbación del Madrid D. F., que desborda los límites provinciales e integra amplias áreas de Guadalajara y Toledo, así como en Barcelona y su área metropolitana. También aumenta con fuerza en el corredor mediterráneo y en la provincia de Cádiz, especialmente en sus grandes ciudades, Valencia, Málaga y sus áreas metropolitanas, pero también ciudades intermedias como Girona, Tarragona, Alicante, o Murcia todas ellas con un gran dinamismo demográfico y económico. En provincias con grandes ciudades como Bilbao, Zaragoza o Sevilla, el crecimiento es más moderado, pero sostenido.


Como resultado, España es cada vez más urbana. En 2024, más del 80,5% de la población residía en zonas urbanas, cuatro puntos más que a comienzos de siglo. Y el 69% vive en las grandes ciudades. Paralelamente, la población no urbana (reside en municipios de menos de 10.000 habitantes) se ha reducido del 18,5% al 16% desde el 2000. Es también un país más volcado al litoral, cuyas provincias concentran el 62% de la población, un 42% en la fachada mediterránea.

Pero las dinámicas de urbanización y litoralización tienden a ocultar otros procesos de la España rural que reciben escasa atención en el debate económico y político del día a día. El brillante ensayo de Sergio del Molino ha consolidado el titular de una España despoblada y envejecida que se vacía poco a poco. ¿Está el nuevo ciclo demográfico revirtiendo esa tendencia en la España interior?

"Pese al fuerte crecimiento demográfico de los últimos siete años, trece provincias han perdido 141.715 habitantes, equivalente a un 2,5% de su población"
Pese al fuerte crecimiento demográfico de los últimos siete años, trece provincias han perdido 141.715 habitantes, equivalente a un 2,5% de su población. Los procesos más severos se concentran en el noroeste (Zamora, León, Palencia, Lugo, Ourense y Asturias), las dos provincias extremeñas y Jaén, Córdoba y Ciudad Real. Llama la atención la ausencia en este listado territorios tradicionalmente asociados a la despoblación como Soria, Teruel o Cuenca, que en este periodo han ganado habitantes. Si se pone el foco en los dos últimos años, únicamente Zamora, Córdoba y León registran pérdidas de población, mientras que todas las demás provincias interiores crecen.

¿Es real el crecimiento de la España vaciada?

¿Se está llenando la España interior? Responder afirmativamente sería prematuro para un proceso aún incipiente. No obstante, sí puede afirmarse que se ha producido un cambio claro de tendencia en la dinámica demográfica: desde 2017 los municipios rurales registran saldos migratorios netos positivos, es decir, reciben más población de la que pierden. Este nuevo ciclo migratorio está permitiendo una recuperación demográfica de los espacios rurales. Los datos son claros, desde 2020 los municipios no urbanos han ganado 141.000 habitantes, después de perder más de 450.000 en los ocho años precedentes.

¿Cuáles son las razones de este cambio? La pandemia de la COVID-19 introdujo, entre 2020 y 2021, alteraciones significativas en las dinámicas demográficas rurales como resultado de dos procesos simultáneos: la reducción de la salida de población joven desde los municipios rurales hacia las ciudades y el aumento de hogares urbanos que se trasladaron de forma temporal o permanente, a entornos rurales, en busca de mejores condiciones residenciales para afrontar los confinamientos. Sin embargo, durante este periodo la inmigración extranjera se redujo de forma muy acusada, de modo que el balance de estos movimientos apenas logró traducirse en un aumento de la población rural, debido al persistente saldo natural negativo (más defunciones que nacimientos).

"Las ciudades vuelven a atraer población joven de su entorno, mientras que los espacios rurales mejor conectados mantienen saldos positivos"
Los datos más recientes muestran que, a partir de 2022, las migraciones internas han recuperado en buena medida patrones similares a los previos a la pandemia: las ciudades vuelven a atraer población joven de su entorno, mientras que los espacios rurales mejor conectados mantienen saldos positivos. No se ha producido, por tanto, un éxodo urbano masivo ni estructural, sino flujos moderados y selectivos hacia áreas rurales próximas y bien comunicadas con las grandes áreas urbanas.

Las razones de la vuelta a ciertas áreas rurales

El factor que explica el cambio de tendencia es el fuerte impulso de la migración internacional hacia las zonas rurales en el periodo pospandemia. El intenso crecimiento demográfico reciente ha alcanzado también a la España interior, que ha registrado cifras récord de inmigración, procedente tanto de la Unión Europea como, especialmente, de América Latina y, en menor medida, de Marruecos. Una parte de estos flujos se está estableciendo directamente en municipios pequeños. Este ritmo de entradas, sin precedentes en el medio rural, se ha convertido en el principal motor del crecimiento poblacional incluso en las áreas más remotas.

"Teruel, Soria y Cuenca han incrementado su población en torno al 2%, mientras los municipios de menos de 5.000 habitantes la incrementaron en 22.020 habitantes"
Las tendencias se están consolidando, de forma que entre el 1 de enero 2024 y el 1 de enero de 2025 las áreas no urbanas han ganado más de 65.000 habitantes. Teruel, Soria y Cuenca han incrementado su población en torno al 2%, mientras los municipios de menos de 5.000 habitantes la incrementaron en 22.020 habitantes. En los primeros meses de 2025, únicamente la provincia de Córdoba presenta una pérdida de población de cierta relevancia.


España es cada vez más urbana, con una proporción cada vez mayor de población concentrada en grandes conurbaciones metropolitanas, pero al mismo tiempo está logrando revertir la tendencia a la despoblación de sus áreas rurales. Los datos son todavía insuficientes para esperar cambios estructurales en los territorios interiores, pero es una buena señal que merece ser conocida.
Santiago Fernández Muñoz
Santiago Fernández Muñoz
Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid
Socio de SILO (Sciece & Innovation Link Office). Exresponsable del Plan de Recuperación en Presidencia de Gobierno. Director del 'Spending Review' de Infraestructuras de Transportes de la AIReF.
Participación