

"La obesidad y el sobrepeso a nivel mundial alcanzan ya a más del 42% de la población, y ese porcentaje sigue creciendo cada mes"La obesidad se considera no solo una enfermedad, sino también una dolencia social. La obesidad y el sobrepeso a nivel mundial alcanzan ya a más del 42% de la población, y ese porcentaje sigue creciendo cada mes. En 2030 será el 50% de las personas del planeta. Se estima que, si se mantiene la tendencia actual, en 2035 representarán el 54% de la población mundial. Estos niveles de obesidad son responsables de un 10% de las muertes anuales en el planeta. La mayoría de estas personas vivirán en países de ingresos medios, no tanto en los más desarrollados del hemisferio norte. En la actualidad, el 65% de la población adulta con obesidad habita en países de ingresos medios y bajos. En la infancia y la adolescencia, el 80% de quienes tienen obesidad vive también en esos países. Algunos de ellos afrontan ambos problemas a la vez: malnutrición y sobrenutrición.
"Hoy la población con obesidad se incrementa con más rapidez en países de desarrollo medio que copian la «modernidad» de los más desarrollados"La obesidad —y, en general, el sobrepeso— no se limita a los países desarrollados del hemisferio norte. Hoy la población con obesidad se incrementa con más rapidez en países de desarrollo medio que copian la "modernidad" de los más desarrollados. En el mundo hay países en vías de desarrollo donde la obesidad coexiste con una nutrición deficiente y, en ocasiones, con hambre y pobreza. También hay países y regiones donde se es más permisivo con el sobrepeso o donde, culturalmente, se promueve la obesidad en las clases altas. No son, necesariamente, los países más desarrollados.
"La obesidad es una responsabilidad social y médica, incluso más que una responsabilidad individual. Por ahora, sin embargo, es un problema prácticamente invisible"El descubrimiento de medicamentos que reducen la obesidad puede representar un gran cambio frente a esta enfermedad. Va a ser también un gran negocio, pues se aplicaría a la mitad de la población mundial y a más de un tercio de la población infantil y adolescente. Dado su precio inicial, no llegará a todas las personas. Además, son medicamentos que hay que seguir tomando toda la vida. La enfermedad y su tratamiento serán un factor adicional de desigualdad social en el futuro. Pero la solución no está solo en los medicamentos nuevos, sino también en un cambio drástico de hábitos: alargar la lactancia, reducir de forma drástica el consumo (y la producción industrial) de bebidas azucaradas, resolver la adicción al tabaco y el consumo excesivo de alcohol, disminuir los alimentos ultraprocesados, aumentar la preferencia por frutas y verduras, limitar el tiempo de pantalla, asegurar el descanso y favorecer la actividad física regular. Entre otras políticas, hay que reducir la propaganda y la distribución de alimentos con altas concentraciones de azúcares, grasas y sal, sobre todo la dirigida a la infancia y la adolescencia. La obesidad es una responsabilidad social y médica, incluso más que una responsabilidad individual. Por ahora, sin embargo, es un problema prácticamente invisible, típico de un mundo feliz y afluente.
"España es el país de toda la Unión Europea —y de Europa— con más hombres con obesidad o sobrepeso; es el 12.º país del mundo con más obesidad masculina"España es el país de toda la Unión Europea —y de Europa— con más hombres con obesidad o sobrepeso; es el 12.º país del mundo con más obesidad masculina (no tanto en el caso de las españolas). Otros países europeos con obesidad masculina exagerada son Malta, Reino Unido, República Checa, Grecia, Bulgaria, Islandia y Montenegro. Con la excepción del Reino Unido, no son los países más desarrollados de Europa los que tienen más obesidad masculina. Esto lleva a una primera hipótesis: los países más desarrollados —salvo Estados Unidos— no son los más obesos, sino los menos avanzados o menos ricos. Estados Unidos tiene un problema cultural agudo que favorece la obesidad, sobre todo en hombres.
"La dominación occidental ha destrozado tradiciones culturales (por ejemplo, de dieta y ejercicio físico), sustituyéndolas por la aparente modernidad occidental, generadora de obesidad y muertes"Efectivamente, los datos actuales señalan que el consumo de azúcar es máximo en algunos países del Pacífico Sur: Fiyi llega a un consumo de 144 kilogramos de azúcar por persona y año; Australia, a 104 kilogramos por persona y año. Esto se puede comparar con España, que consume unos 31 kilogramos de azúcar por persona y año (en Portugal son 23). Pero la inteligencia artificial no señala suficientemente los efectos del colonialismo y los protectorados europeos en esas islas del Pacífico. La dominación occidental ha destrozado tradiciones culturales (por ejemplo, de dieta y ejercicio físico), sustituyéndolas por la aparente modernidad occidental, generadora de obesidad y muertes. Eso hace que esos archipiélagos e islas tengan una población con obesidad alrededor del doble de la media mundial (42%).
"En obesidad infantil hay seis países europeos, pero no son los países centrales y más avanzados, sino del sur de Europa, entre ellos Italia, Portugal y España"En obesidad infantil hay seis países europeos, pero no son los países centrales y más avanzados, sino del sur de Europa, entre ellos Italia, Portugal y España. Son algunos de los países con más obesidad infantil del mundo. Por tanto, no parece que la manida "dieta mediterránea" proteja demasiado. Una hipótesis esencial es la permisividad social. Eso está claro en los países del Pacífico Sur, pero no éramos conscientes de que se producía también en la infancia masculina del sur de Europa. Habría que analizar mejor esta hipótesis de permisividad con los niños en nuestro entorno. Lo curioso es que esa permisividad no funciona igual con las niñas, para quienes la exigencia mediterránea sigue siendo la de "guardar la línea". En cambio, en Latinoamérica no se produce esta exigencia con las niñas. Y en las islas del Pacífico Sur la permisividad es prevalente para todos.
"De los 47 países de esta tabla general, hay siete cuyo crecimiento de obesidad en población infantil (cinco a diecinueve años) es negativo, entre ellos España (-0,6%)"De los 47 países de esta tabla general, hay siete cuyo crecimiento de obesidad en población infantil es negativo, entre ellos España (-0,6%). No se proporciona una explicación para el caso de España. Los demás países con incrementos negativos son Italia, Bélgica, Grecia, Kuwait, Japón y Corea del Sur. En África, algunos países crecen de forma desorbitada en obesidad infantil: Nigeria 8,0% anual, Sudáfrica 6,2% y Egipto 3,5%. Los países del Pacífico Sur siguen creciendo en obesidad infantil, sobre todo Samoa (3,4%). Lo más llamativo es el crecimiento en países de Asia: Pakistán (7,1%), India (6,2%), Filipinas (5,6%) e Indonesia (5,6%). Asia y África están incrementando mucho la obesidad infantil, que en el futuro se convertirá en obesidad adulta. Los países menos desarrollados experimentan un proceso de catching up, mientras que los europeos mantienen sus tasas. La prevalencia de la obesidad está, por tanto, desplazándose desde países desarrollados hacia otros de desarrollo menor. Es un efecto de la "modernización" de países dependientes y de la progresiva superación de la pobreza y de minorías con hambruna. Son dos formas —pobreza y obesidad— diferentes de morir, pero ambas muy negativas.
"Los países del Pacífico Sur, con niveles altísimos de obesidad, mantienen una actividad física relativamente elevada (Samoa 13% de población con actividad física insuficiente; 17% en Fiyi y Tonga)"En la misma tabla asocio dos factores con la obesidad: la proporción de población adulta que no realiza suficiente actividad física y el consumo de azúcar (en kilogramos por persona y año). Estados Unidos no solo tiene una obesidad considerable —que exporta al resto del mundo con su soft power—, sino que además tiene un 40% de población con actividad física insuficiente (en Canadá es el 29%). En España ese porcentaje es del 27%. Otros países europeos superan los niveles de inactividad física de Estados Unidos: Alemania, Italia y Portugal. En otros casos la inactividad es todavía mayor: Arabia Saudí 53% o Kuwait 67%. Sin embargo, los países del Pacífico Sur, con niveles altísimos de obesidad, mantienen una actividad física relativamente elevada (Samoa 13% de población con actividad física insuficiente; 17% en Fiyi y Tonga).
"Es probable que en el futuro el problema no se concentre en los países más ricos, sino en países de desarrollo intermedio, que variará con la introducción de medicamentos reductores (o contenedores) de la obesidad"En la Tabla 5 divido al mundo en cuatro grupos según los ingresos, de acuerdo con las estadísticas del Banco Mundial. En 2020 los países de ingresos altos tienen un 61% de población adulta con obesidad. Mientras que los países de ingresos bajos "solo" tienen un 25%. Las diferencias por desarrollo son, por tanto, determinantes: 2,4 veces entre ingresos altos y bajos. La correlación entre desarrollo y obesidad adulta se mantiene en las proyecciones de 2035, aunque las diferencias entre extremos disminuyen (1,9 veces). En el caso de la obesidad infantil y adolescente las diferencias entre extremos son mayores: 3,1 veces. También en 2035 la obesidad infantil disminuye en los extremos de ingresos. Pero hay una excepción a destacar: según las proyecciones, en 2035 los países de ingresos medios-altos superarán los niveles de obesidad infantil (59%) de los países de ingresos altos (48%). Es probable que en el futuro el problema no se concentre en los países más ricos, sino en países de desarrollo intermedio. Esta evolución —necesariamente lenta— variará con la introducción de medicamentos reductores (o contenedores) de la obesidad.
"Estos medicamentos pueden salvar ya dos o tres millones de vidas al año. Por ahora se aplican sobre todo en países desarrollados"Los medicamentos para controlar y reducir la obesidad han proliferado: Mounjaro, Ozempic, Wegovy, Zepbound, etc. Se conocen también como fármacos GLP-1, originalmente indicados para tratar la diabetes y, después, el sobrepeso. Actualmente se investiga para producir pastillas (con menos efectos que las inyecciones semanales, pero más convenientes) y dosis mensuales, en lugar de semanales. Las pastillas no requieren refrigeración y serían aplicables en países más pobres. Estos medicamentos pueden salvar ya dos o tres millones de vidas al año. Por ahora se aplican sobre todo en países desarrollados. Dos tercios de las ventas se realizan actualmente en Estados Unidos. Alcanzan ya a más del 12% de la población de ese país y concentran alrededor del 70% del mercado mundial. El precio actual supera los 400 euros al mes por el medicamento, sin contar el coste de la atención médica y farmacéutica.
"Hasta hace poco, la obesidad era una característica de Occidente, pero hoy es un problema más global, sobre todo en países menos desarrollados que imitan la supuesta modernización occidental"Hasta hace poco, la obesidad era una característica de "Occidente", es decir, de los países desarrollados del hemisferio norte. No se consideraba siquiera un problema sanitario complejo. Hoy es un problema más global, sobre todo en países menos desarrollados que imitan la supuesta modernización occidental. Comer en exceso ya no es un indicador de un nuevo mundo feliz. La obesidad se considera una pandemia mundial, responsable de otras enfermedades, y que produce varios millones de muertes. Es, además, una enfermedad —y su tratamiento— que ya está produciendo un aumento de las desigualdades sociales y regionales.
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