Jueves, 6 de agosto de 2026
COP30

Bill Gates y el falso dilema entre salud y clima

¿Malaria o cambio climático? El planteamiento del magnate Bill Gates antes de la COP30 encierra, según Paloma Baena, un error de fondo. La profesora en IE University y antigua directiva de la OCDE argumenta que los efectos del calentamiento global ya cuestan miles de vidas y millones en pérdidas cada año. "No es momento de reducir ambiciones, sino de integrarlas", subraya.

Paloma Baena Paloma Baena 9 de noviembre de 2025
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Bill Gates durante una visita al Parlamento Europeo. | Parlamento Europeo
Bill Gates durante una visita al Parlamento Europeo. | Parlamento Europeo
En vísperas de la COP30 en Belém, Bill Gates ha reavivado el debate global al proponer que, ante una escasez de recursos que va en aumento, la ONU y los líderes mundiales prioricen la erradicación de la malaria, la tuberculosis o el VIH sobre la lucha contra el cambio climático, dada la magnitud del sufrimiento que estas enfermedades causan cada día a millones de personas.

Según Gates, ante los recursos limitados la clave está en enfocarlos donde tengan un impacto más inmediato y directo en la vida de los más vulnerables: en combatir la pobreza y las enfermedades antes que perseguir objetivos climáticos cuyo beneficio podría verse más a largo plazo.

Si bien presenta un argumento razonado, introduce una falsa dicotomía. Gates nos plantea elegir entre salud o clima, cuando la realidad exige abordar ambas de manera integrada. Esta premisa es problemática, al menos por tres razones fundamentales.

El error argumentativo de Bill Gates

En primer lugar, el coste del cambio climático no es una amenaza difusa del futuro: es un coste concreto, tangible y en rápida escalada que ya estamos pagando, tanto en sufrimiento humano como en pérdidas económicas. En 2024, los desastres naturales causaron pérdidas globales por valor de 320.000 millones de dólares, de los cuales el 93 % se atribuyen a fenómenos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático, según la aseguradora internacional Munich Re en una información contrastada por informes sectoriales. En Europa, las pérdidas aseguradas por inundaciones y olas de calor durante 2024 se estimaron en torno a 10.000 millones de dólares, una de las cifras más altas de la historia reciente, según Swiss Re y Munich Re. Las pérdidas económicas totales —incluidos daños no asegurados— por fenómenos vinculados al clima en la UE rondaron los 47.000 millones de dólares en 2023, según datos oficiales de la Comisión Europea. Además, regiones enteras están siendo abandonadas por las aseguradoras, considerándolas "inasegurables", lo que limita gravemente las posibilidades de desarrollo en esas zonas, salvo que se asuman riesgos desmesurados.

"El sufrimiento que se pretende eliminar mediante la erradicación de la malaria y otras enfermedades está profundamente vinculado al cambio climático"
El sufrimiento humano que Gates aspira a eliminar mediante la erradicación de la malaria y otras enfermedades está profundamente entrelazado con incendios, inundaciones y sequías agravadas por la crisis climática. Instituciones multilaterales y la comunidad académica advierten que la exposición a riesgos climáticos multiplica la pobreza, la inseguridad alimentaria y la migración. No son solo estudios, sino cifras concretas. En 2024, Europa registró 62.775 muertes asociadas al calor extremo, según el estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona publicado en Nature Medicine.

Investigaciones recientes atribuyen más de la mitad de estas muertes al cambio climático antropogénico. A nivel mundial, los excesos de mortalidad vinculados al calor superan el medio millón de personas anualmente (The Lancet y OMS). Los desplazamientos internos por desastres climáticos alcanzaron un récord de casi 46 millones de personas en 2024, muy por encima del promedio de la década anterior. Esta cifra engloba desplazamientos por tormentas, inundaciones, sequías e incendios, forzados a menudo por medidas de evacuación que salvan vidas, pero generan desarraigo y vulnerabilidad social y económica.

En segundo lugar, el dilema salud o clima es falso. Gates formula la discusión como una suma cero: o invertimos en erradicar la malaria o en mitigar el cambio climático. Se trata, sin embargo, de invertir en salud y en clima. Los hechos demuestran que ambos frentes están muy conectados. Un tercio de los nuevos casos de malaria está hoy asociado a la expansión del hábitat del mosquito por efecto del calentamiento global (The Lancet, 2023; OMS). El calor extremo, las inundaciones y las sequías ya superan a las infecciones como principales causas de mortalidad en el Sur Global. El propio Gates lo señalaba en una nota de agosto de 2023: "el cambio climático amenaza con frenar o incluso revertir los avances sanitarios". A medida que suben las temperaturas y se intensifican los eventos extremos, ofrecer atención sanitaria básica se hace más difícil en las comunidades vulnerables.

En tercer lugar, el recurso verdaderamente escaso no es el dinero, como suele creerse. El capital abunda en los mercados globales, que gestionan hoy entre 147 y 164 billones de dólares estadounidenses (trillones americanos) en activos bajo gestión, según McKinsey. La demanda inversora por infraestructura sostenible, salud y agricultura adaptada al clima sigue creciendo. La emisión global de bonos verdes y sostenibles superó el billón de dólares por primera vez en la historia (Climate Bonds Initiative) y en países como China no deja de aumentar.

Las verdaderas trabas a la acción

Si no es por escasez de capital, ¿qué falta entonces? Los organismos multilaterales llevan décadas anclados en un enfoque especializado en silos temáticos y con mecanismos rígidos de originación, aprobación y ejecución que dificultan enormemente la vinculación del sector privado.

Ante unas restricciones presupuestarias cada vez más reales, es necesario innovar en la forma de concebir la ayuda al desarrollo. Para ello, y de manera urgente, se trata de poner visión y ambición al servicio de soluciones integradas y de alto impacto, en las que el sector privado pueda aportar capital y también conocimiento. Existen instrumentos probados —bonos sociales, bonos verdes, plataformas de finanzas mixtas, garantías— que pueden canalizar inversiones hacia donde más se necesitan, pero es necesario un mayor alcance, más proyectos viables, certidumbre regulatoria y liderazgo multilateral para lograrlo.

"No es momento de reducir ambiciones, sino de integrar instrumentos, actores e incentivos alrededor de una visión común"
Esta es la llamada urgente que debe cobrar fuerza en la COP: movilizar recursos públicos y privados con agilidad y ambición, superando la fragmentación de agendas. Hoy, toda política sanitaria seria exige adaptación al clima, y toda estrategia climática eficaz fortalece la salud pública y la resiliencia económica. No es momento de reducir ambiciones, sino de integrar instrumentos, actores e incentivos alrededor de una visión conjunta.

Bill Gates ha hecho más que la mayoría dedicando recursos a la innovación en salud y la lucha contra la pobreza global. Pero ahora, el liderazgo que urge es el que amplía la ambición, orientando recursos y voluntades hacia una agenda realmente integrada. Con visión y colaboración internacional no tenemos que elegir entre vencer la malaria o frenar el cambio climático: podemos y debemos hacer ambas cosas.
Paloma Baena
Paloma Baena
Profesora del IE School of Politics Economics and Global Affairs
Experta en políticas públicas, relaciones internacionales y gobernanza. Actualmente profesora del IE University. Es graduada por Harvard y posee un máster en políticas públicas y desarrollo económico por la Harvard Kennedy School.
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