

"Es como si creyéramos que la paz llegará sola una vez que hayan desaparecido las razones para seguir la guerra"La realidad es que vivimos en un presente donde los gobiernos se concentran en gestionar amenazas inmediatas y construir capacidades defensivas. Pero mientras invierten energía en seguridad, casi no invierten en el trabajo paralelo: imaginar y diseñar cómo debería funcionar la paz. Los analistas estudian escenarios de conflicto. Los políticos negocian posiciones de fuerza. Las instituciones se preparan para crisis. Nadie trata la paz como lo que es: un proyecto que requiere arquitectura, consenso y planificación deliberada. Es como si creyéramos que la paz llegará sola una vez que hayan desaparecido las razones para la guerra.
"Un armisticio donde cada parte cede lo mínimo, mantiene su capacidad ofensiva y espera una oportunidad de volver no es reconciliación, es congelamiento"La nueva paz no espera que el vencido resurja. Espera que nadie sea lo suficientemente fuerte para ganar nuevamente, que todos estén lo suficientemente heridos para detenerse. No es una paz que construye algo nuevo: es una paz que evita que se repita lo viejo. Cuando Donald Trump propone resolver el conflicto de Gaza o cuando se negocia una tregua en Ucrania sin abordar las causas de la invasión, lo que en realidad se está negociando es una pausa. Un armisticio donde cada parte cede lo mínimo, mantiene su capacidad ofensiva y espera una oportunidad de volver. No es reconciliación. Es congelamiento.
"Cuando venga la paz, pasará algo parecido, porque vendrá a un mundo que no sabemos cómo navegar tras haber estado enfocados en ganar conflictos"Cuando venga la paz, pasará algo parecido. Vendrá a un mundo que no sabemos cómo navegar porque mientras hemos estado enfocados en ganar conflictos, el tablero cambió. Las estructuras que tardaron setenta años en construirse operan en un contexto que ya no es suyo y los que tendrán que construirla serán los mismos que la rompieron. No porque exista un grupo especialmente elegido para construir la paz; el diseño del futuro suele quedar, en realidad, en manos de quienes ya ocupan las posiciones de poder cuando el conflicto se detiene.
"Imaginar la paz significa reconocer que el mundo que viene será irreconocible para quienes lo construyeron y eso es tan aterrador como liberador"Pero más que eso: imaginar la paz significa reconocer que el mundo que viene será irreconocible para quienes lo construyeron y eso es tan aterrador como liberador. Aterrador porque no sabemos si nuestra civilización aguantará el viaje. Liberador porque significa que el futuro no está escrito en piedra. Las élites que guiaron las guerras no necesariamente guiarán la paz. Las instituciones que fallaron pueden ser reemplazadas. Los perdedores pueden tener voz.
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