Martes, 28 de julio de 2026
EN PROFUNDIDAD

La COP30 en Brasil: una cumbre climática atravesada por la geopolítica

Para Gonzalo Diéguez, director ejecutivo del 'do tank' por el crecimiento global CAGG, la COP30 evidenció que las tensiones geopolíticas están condicionando cualquier avance climático. El peso de los países petroleros, la ausencia del Gobierno de EE. UU. y la fragilidad del multilateralismo han limitado los avances en la conferencia climática más importante del mundo. En este contexto, España juega un papel clave al estar frente a una "ventana de oportunidad estratégica" en transición verde.

Gonzalo Diéguez Gonzalo Diéguez 29 de noviembre de 2025
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Exterior de la sede en Belém (Brasil) de la trigésima COP. | Bianca Otero / Zuma Press / ContactoPhoto
Exterior de la sede en Belém (Brasil) de la trigésima COP. | Bianca Otero / Zuma Press / ContactoPhoto
Ha finalizado una nueva cumbre de la ONU sobre el clima, en un contexto geopolítico en el que varias potencias como EE. UU., China, la UE, India o Rusia, entre otros actores regionales con interdependencias económicas complejas, compiten por el liderazgo político, tecnológico y económicoCon esta multipolaridad fragmentada como telón de fondo, la agenda de la última cumbre climática arroja como saldo un pronóstico de chubascos y nubarrones varios en el horizonte cercano. 

"La agenda de la última cumbre climática arroja como saldo un pronóstico de chubascos y nubarrones varios en el horizonte cercano"
Un total de 194 países han sido invitados a participar en Brasil, aunque los líderes políticos más importantes han brillado por su ausencia. Esto explica las expectativas más bien humildes sobre los resultados concretos de la COP30 en torno a la implementación de los compromisos asumidos en conferencias anteriores para lograr la meta del límite de +1,5 °C de calentamiento del planeta establecida en el Acuerdo de París de 2015.


La sede seleccionada por el presidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva ha sido un mensaje cargado de simbolismo político: la ciudad de Belém, en el corazón de la Amazonia como pulmón verde del planeta y en momento de las definiciones finales de la letra chica del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. También constituye un claro mensaje hacia el interior del sistema político brasilero, mirando de reojo el calendario electoral de la principal economía de Latinoamérica, que celebrará elecciones presidenciales en octubre del año próximo.

El regreso de organización de la cumbre a un país democrático luego de las tres ediciones anteriores —Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán— dotó de mayor visibilidad a las movilizaciones masivas de numerosos activistas de la sociedad civil. En esta ocasión, las protestas fueron lideradas por comunidades indígenas, con reclamos y críticas explícitas al negacionismo climático y la situación de vulnerabilidad socioambiental que afrontan las comunidades aborígenes y los pueblos originarios.

La cocina de la COP30: brecha entre las discusiones técnicas de la zona verde y las negociaciones políticas en la zona azul

El contraste del tono y la dinámica de las conversaciones técnicas entre la zona verde —integrada por organismos de la sociedad civil y la cooperación internacional— y las negociaciones políticas de la zona azul, que está compuesta por ministros y altas autoridades políticas, ha sido elocuente en esta COP30. 

Para la agenda de transición energética, la bilateralidad de los poderes geoeconómicos parece encaminarse como el modus operandi predominante. Brasil, Chile, Uruguay y Colombia en representación de Latinoamérica y Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania y España por el lado de la Unión Europea, impulsaron durante la primera semana una declaración (official statement) de fuerte contenido político que contó también con la adhesión de la UNESCO

"Las referencias explícitas propiciando una reducción significativa de la dependencia en el uso de combustibles fósiles fueron directamente suprimidas del texto final de esta COP"
Expresaron una gran preocupación por el impacto deslegitimador que los mecanismos de desinformación y los ataques contra periodistas y la comunidad científica generan en la calidad e integridad de la información concerniente al cambio climático. Sin embargo, poco de esto fue recogido finalmente en la declaración oficial de la COP30 e incluso las referencias explícitas, propiciando una reducción significativa de la dependencia en el uso de combustibles fósiles, fueron directamente suprimidas del texto final.


La ausencia del Gobierno federal de Estados Unidos —el presidente Donald Trump retiró al país por primera vez en tres décadas de una conferencia sobre cambio climático y un par de meses antes, durante la 80° asamblea de la ONU, mencionó al cambio climático como una "fantochada"—, sumada al soft power de los países árabes productores de petróleo, lograron su efecto disuasorio.

Un llamativo contraste del federalismo y la política americana también se hicieron presentes en la cumbre: un centenar de representantes de estados y gobiernos locales estadounidenses participaron de la COP30 como muestra de oposición a la postura de Trump. El gobernador de California, Gavin Newsom, uno de los principales aspirantes en la interna del Partido Demócrata, fue de los críticos más activos.

No obstante, al cabo de las rondas finales de negociación, la discusión por abandonar las fuentes de energía contaminantes y financiar las energías renovables con impuestos a los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) fue perdiendo terrenoFrente a los imperativos geoestratégicos como el creciente consumo de energía eléctrica que demanda la carrera por la inteligencia artificial, la diplomacia del clima luce impotente de la mano de un multilateralismo fragmentado y frágil.

El hilo conductor programático en las posiciones de la UE y España: de la cumbre UE-CELAC en Colombia a la COP 30 en Brasil

Mirando la mitad del vaso lleno, la hoja de ruta programática impulsada por la UE y particularmente la de España mostraron atisbos de un hilo conductor coherente y consistente, lo que a estas alturas de la contienda entre modelos de desarrollo divergentes no parece poca cosa. 

Pese a la ola ascendente de las fuerzas políticas de orientación conservadora y populista en los órganos de gobierno de Estrasburgo y Bruselas, la UE sigue liderando la acción en materia climática a nivel mundial. Con Estados Unidos en franco retroceso, China e India parecen eludir la posta por tomar el liderazgo de la agenda verde, subsumiendo la seguridad energética y el desarrollo de energías limpias en el altar del crecimiento económico. 

"La dualidad china es latente: su electrificación del transporte y el incremento de infraestructura solar choca con la construcción récord de centrales de carbón"
Algunos ejemplos de la dualidad china son los avances en la electrificación del transporte —dos de cada tres automóviles vendidos son eléctricos— o el incremento significativo de la nueva infraestructura solar, procesos que coexisten con la construcción récord de centrales de carbón (el combustible fósil más sucio) tanto a nivel global como fronteras adentro del gigante asiático.


Tan solo diez días antes de la COP30, en la IV Cumbre de la UE-CELAC celebrada en Colombia, 58 países de los dos continentes habían sentado un precedente importante para la cumbre climática llamando a fortalecer el multilateralismo, reivindicando el comercio biregional, evitando la imposición de aranceles arbitrarios y promocionando acciones contra el cambio climático. Todo ello en una postura crítica implícita a la política oficial de Estados Unidos. 

Con la ausencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la participación de Antonio Costa por el Consejo Europeo, el presidente de España, Pedro Sánchez, y el presidente Lula, cobraron mayor protagonismo, marcando el tono de los contenidos de la cumbre, casi como una antesala de las posturas institucionales en la COP30.

Cabe recordar que en la cumbre anterior, la COP29 de Bakú en Azerbaiyán, los países debatieron por primera vez cuánta asistencia financiera debería proporcionarse desde el mundo rico a los países más pobres, muchos de los cuales sufren con mayor intensidad las inclemencias del cambio climático.

Una de las principales apuestas de Brasil fue impulsar la creación de un fondo multilateral para el resguardo y protección de los bosques tropicales, cuyos principales aportes provendrían de los sectores corporativos y de los mercados financieros de los países más desarrollados. En tal sentido, la UE se ha desempeñado a lo largo de la cumbre como el bloque más proactivo para conseguir este objetivo, actuando de manera mayormente coordinada y liderando junto con un grupo de países de Latinoamérica y el Caribe un núcleo total de ochenta países que impulsan la agenda de transición energética. 

"España se encuentra con una oportunidad histórica de mostrarse como un caso de verdadero éxito en la gestión de las energías renovables, posicionándose como un líder de la agenda"
Dado su rol estratégico de liderazgo en la región iberoamericana y actuando como uno de los interlocutores privilegiados del bloque UE-CELAC, España se encuentra con una oportunidad histórica de mostrarse como un caso de verdadero éxito en la gestión de las energías renovables, posicionándose como un líder de la agenda de transición energética a nivel biregional y global.


Con una Europa que aún mantiene su ambición normativa y regulatoria pero que también afronta numerosos desafíos de impotencia política y financiera, España se ubica en una posición de ventaja relativa para erigirse como el modelo a seguir para aquellas economías en desarrollo que persiguen una hoja de ruta verde e inclusiva tanto para los 33 países de Latinoamérica y el Caribe como los otros cien que integran el sur global.

¿Podrá España aprovechar la ventana de oportunidad estratégica o la política exterior sucumbirá nuevamente al rigor de las urgencias de la coyuntura doméstica? El antecedente más cercano se remonta al segundo semestre del año 2023, con la presidencia pro tempore española en la UE conviviendo en forma simultánea con el adelantamiento de las elecciones generales, oportunidad dilapidada para impulsar la inclusión de la lengua española como uno más de los idiomas oficiales de la gobernanza de la cooperación europea.

El escenario de polarización creciente no permite hacerse demasiadas ilusiones… 

Lo que viene: COP31 la influencia geopolítica del mediterráneo y el pacífico: el comando bifronte de Turquía y Australia.

El año próximo la COP31 presentará un formato inédito: un representante turco ocupará la presidencia formal de la COP, mientras que un delegado australiano liderará las discusiones oficiales. De esta manera, Australia encabezará el proceso técnico, mientras Turquía se encargará de recibir a delegaciones y jefes de Estado.

Más allá de esta innovación institucional en el formato organizacional, la geoeconomía manda. Por ello, luego de tensas negociaciones, Turquía ejercerá la presidencia formal de la COP31, mientras que Australia obtendrá la vicepresidencia y la coordinación de todas las mesas de negociación temática.

El sentimiento predominante en la mayoría de los activistas de la sociedad civil tras esta COP30 es que el mundo se encamina a resignarse en adoptar mecanismos de adaptación al cambio climático en lugar de propiciar activamente políticas de reversión del calentamiento global. De acuerdo los estudios recientes de Bloomberg (2024) y World Economic Forum (2025) el daño físico infligido por el calentamiento global repercute en un costo para la economía mundial estimado en alrededor de 1,2 billones de euros al año.

La falta de coordinación multilateral y los liderazgos regionales competitivos extienden la brecha entre la consistencia de los compromisos asumidos y las capacidades efectivas de los países para ponerlas en práctica. Un auténtico tormento para blindar la legitimidad política de las políticas ambientales
Gonzalo Diéguez
Gonzalo Diéguez
Director ejecutivo en el Center for Advocacy & Global Growth (CAGG)
Es director ejecutivo en el Center for Advocacy & Global Growth (CAGG) en Suiza. También es profesor e investigador en la Universidad de Buenos Aires, donde forma partes de diversos proyectos en el área de la Ciencia Política.
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