La política exterior siempre ha ocupado una posición particular en el debate público español.
Está presente en las grandes decisiones de cualquier gobierno, pero
tradicionalmente ha competido con dificultad por la atención de los ciudadanos, que determinan su voto por otros asuntos. La última encuesta de Cluster17 para Agenda Pública permite poner algunos números a esa relación de los españoles con el mundo.
Con un trabajo de campo elaborado a últimos de agosto, se aprecia que
los asuntos domésticos siguen pesando más. Cuando se pregunta qué importancia tienen distintas cuestiones a la hora de valorar a los partidos, la inmigración —aunque con un cierto componente internacional— obtiene un 6,38 sobre diez; los servicios públicos, un 6,33; la vivienda, un 6,10, y el empleo y los salarios, un 6,06. Sin embargo,
inmediatamente después aparecen varias cuestiones internacionales.
Las
relaciones con Estados Unidos y la Administración de Donald Trump reciben una importancia media de 5,83.
La defensa y el gasto militar alcanzan el 5,68; la Unión Europea, el 5,64, y las posiciones ante las guerras de Ucrania y Gaza, el 5,62.
La distancia respecto a la agenda interna existe, pero no es demasiado grande. Además,
alrededor de la mitad de los encuestados concede entre seis y diez puntos de importancia a cada uno de estos asuntos. En el caso de Estados Unidos, el porcentaje llega al 53,5%.
La política internacional difícilmente puede considerarse ya una cuestión reservada a una minoría especialmente interesada en ella.
Otra cosa es que todos los españoles miren hacia fuera de la misma manera.
Dos Españas cuando se pregunta por la influencia del país
La división aparece con toda su fuerza cuando se pregunta directamente por la
posición de España.
El 49% de los encuestados considera que la influencia internacional del país ha empeorado durante los últimos años. Frente a ellos, el 40% cree que ha mejorado y el 9% piensa que sigue aproximadamente igual. El resultado general apunta hacia un balance negativo, aunque esconde una fractura enorme.
"La política internacional difícilmente puede considerarse ya una cuestión reservada a una minoría especialmente interesada en ella"
Entre quienes votaron al PP en 2023,
el 93,9% cree que España ha perdido influencia. Entre los votantes de Vox, el porcentaje sube al 94,8%. La imagen es prácticamente inversa entre los electorados que sostuvieron al actual Gobierno:
el 77,7% de los votantes socialistas considera que la influencia ha mejorado y entre los de Sumar el porcentaje alcanza el 85,3%.
Las diferencias son demasiado grandes como para tratar esta pregunta únicamente como una medida de política exterior. La respuesta parece estar atravesada por la evaluación que cada elector hace del Gobierno. Medir la "influencia internacional" exige al ciudadano hacer una valoración abstracta sobre cuestiones muy distintas: el peso de España en Bruselas, sus relaciones bilaterales, su presencia diplomática o su posición ante las principales crisis.
Es razonable que las preferencias políticas ayuden a ordenar esa información.
La diferencia aparece también, aunque de forma mucho menor, por edad.
El 61,1% de los españoles de entre 25 y 34 años cree que la influencia ha empeorado y solo un 27,5% considera que ha mejorado. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el balance también es negativo: 52,1% frente al 31,5%.
Este último dato resulta especialmente interesante al compararlo con el peso que los más jóvenes conceden a las cuestiones internacionales. Son críticos con la evolución de la influencia española y, al mismo tiempo, están entre quienes más importancia dan a buena parte de la agenda exterior.
Los jóvenes miran más al exterior
Los españoles de entre 18 y 24 años son quienes más importancia conceden a la defensa: un 6,67 sobre diez;
son, con distancia, la cohorte que más la valora.
También puntúan con un 6,47 tanto a la Unión Europea como a las relaciones con Estados Unidos. Las guerras de Ucrania y Gaza reciben un 5,94.
"Son críticos con la evolución de la influencia española y, al mismo tiempo, están entre quienes más importancia dan a buena parte de la agenda exterior"
No hay una relación lineal entre edad e interés por estas cuestiones. De hecho,
el grupo de 65 a 74 años presenta algunas de las puntuaciones más bajas: 4,97 en defensa, 5,13 en Unión Europea y 5,15 tanto en guerras como en la relación con Washington. Entre los mayores de 75 años vuelven a aumentar varias de estas valoraciones.
Por tanto,
la juventud no está concentrada exclusivamente en asuntos como la vivienda, los salarios o el cambio climático. Estas preocupaciones pueden convivir con una atención considerable hacia lo que ocurre fuera de España. Para quienes hoy tienen veinte años, la guerra de Ucrania, Gaza, el regreso de Trump o el debate sobre el rearme europeo forman parte del contexto político en el que han entrado en la edad adulta.
¿Es esta una característica que acompañará a esta generación durante los próximos años? ¿O más bien es una consecuencia del momento internacional actual? Por el momento, no hay una respuesta clara.
Lo que sí sabemos es que el interés por la política exterior no aumenta necesariamente con la edad.
"Estas preocupaciones pueden convivir con una atención considerable hacia lo que ocurre fuera de España"
En cuanto al género,
las diferencias entre hombres y mujeres son pequeñas. Ellos conceden a la defensa una importancia media de 5,66 y ellas, de 5,69. En la Unión Europea la diferencia es de trece centésimas; en las guerras, de diecisiete, y en Estados Unidos, de dieciocho. En un momento en el que
la brecha de género aparece con claridad en variables como el comportamiento electoral,
esa fractura apenas se reproduce cuando preguntamos cuánto importan los asuntos internacionales. Hombres y mujeres pueden tener posiciones distintas sobre ellos, pero les conceden un peso muy parecido.
La política exterior tampoco se ordena fácilmente entre izquierda y derecha
Los cruces por recuerdo de voto dejan otra fotografía, difícil de reducir a bloques. Entre los principales electorados analizados,
quienes votaron a Sumar en 2023 conceden la mayor importancia a las relaciones con Estados Unidos: 7,12 sobre diez. También son quienes más puntúan las posiciones ante las guerras de Ucrania y Gaza, con un 6,44. En defensa llegan al 5,91.
Los votantes del PP, por su parte,
conceden un 5,84 a la defensa y un 5,66 a Europa. Entre quienes apoyaron a Vox, las cuatro cuestiones se mueven entre el 4,90 de las guerras y el 5,36 de la Unión Europea. Los socialistas dan un 5,62 a la relación con Estados Unidos, un 5,45 a las guerras, un 5,08 a Europa y un 4,73 a la defensa.
La importancia de una cuestión no indica qué posición adopta un votante sobre ella.
Alguien puede conceder mucha importancia a la defensa porque desea incrementar las capacidades militares o porque quiere limitar el gasto. Una relación similar puede producirse con Trump, Gaza o Ucrania.
"La importancia de una cuestión no indica qué posición adopta un votante sobre ella"
Precisamente por eso los datos resultan interesantes.
La agenda exterior atraviesa los espacios ideológicos de una forma menos ordenada que otros debates. Sumar registra puntuaciones especialmente altas en cuestiones internacionales que pueden movilizar a su electorado desde posiciones muy distintas a las del PP. Vox, pese a construir parte de su discurso alrededor de la soberanía nacional y las relaciones internacionales, no presenta en estas preguntas las puntuaciones más elevadas.
La política exterior importa, pero no pertenece electoralmente a un solo bloque.
Un país más pendiente del mundo y menos de acuerdo sobre su lugar en él
La fotografía que deja la encuesta tiene dos caras. La primera es relativamente clara:
Europa, la defensa, las guerras o Estados Unidos cuentan cuando los españoles valoran a sus partidos. Algo más entre los jóvenes y con pocas diferencias entre hombres y mujeres.
"La política exterior importa, pero no pertenece electoralmente a un solo bloque"
La segunda parte es un poco más compleja, pues
ese interés no produce un diagnóstico común sobre España. Cuando la pregunta deja de ser cuánto importa el mundo y pasa a ser
qué lugar ocupa nuestro país en él, las respuestas se acercan mucho más a las divisiones de la política nacional.
Puede interpretarse, por tanto, que
la política exterior está entrando en la competición política española al mismo tiempo que pierde parte de su capacidad para producir consensos compartidos. Los ciudadanos miran más hacia fuera, pero siguen interpretando buena parte de lo que encuentran desde dentro.
La encuestadora paneuropea Cluster17 se ha consolidado como una de las más precisas de España. Su sondeo de las elecciones generales de 2023 fue el segundo más certero en votos y el tercero en escaños, según Electomanía. En 2024, con el sondeo publicado en Agenda Pública, logró la estimación más precisa de las elecciones catalanas y, también de la mano de este medio, la tercera más acertada en el ranking global de escaños y votos en las europeas.
Encuesta CAWI realizada por Cluster17 del 22 al 25 de agosto de 2026 sobre una muestra representativa de la población española, con 1.637 entrevistas y cobertura de todas las comunidades autónomas. Los resultados se ponderan por edad, sexo, comunidad autónoma, situación socioprofesional y recuerdo de voto en las elecciones generales de 2023 y europeas de 2024.
Para una muestra de este tamaño, la referencia convencional de precisión al 95% sitúa el margen máximo en ±2,4 puntos porcentuales.