Martes, 29 de septiembre de 2026
MOMENTO ESPAÑA

Maricarmen le da a la izquierda alternativa la causa que no encontraba

El desahucio de Maricarmen ha devuelto la vivienda al centro de la agenda y ha reunido a una izquierda que llevaba meses sin una causa compartida. El analista político Eduardo Bayón sostiene que la cuestión de la vivienda ofrece a la izquierda alternativa "una causa, una movilización y ya ha producido una foto, que es más de lo que tenía hace un mes".

Eduardo Bayón Eduardo Bayón 29 de septiembre de 2026
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Representantes de Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns, además de Podemos, ERC, Bildu y BNG posan con un cartel en apoyo al decreto Maricarmen, frente al Hospital Gregorio Marañón. | Gustavo Valiente / Europa Press
Representantes de Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns, además de Podemos, ERC, Bildu y BNG posan con un cartel en apoyo al decreto Maricarmen, frente al Hospital Gregorio Marañón. | Gustavo Valiente / Europa Press
El malestar por la vivienda lleva años en los barómetros acumulando frustración, pero le faltaba un rostro, un caso capaz de convertirse en símbolo y de mover a la gente. Lo encontró en Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada la semana pasada de la casa en la que había vivido siete décadas. La manifestación del pasado sábado convocada por el Sindicato de Inquilinas desembocó en una acampada en la Puerta del Sol y en cuatro exigencias concretas: renovación automática de los contratos, congelación de los alquileres, una ley contra las estafas del alquiler de temporada y de habitaciones y ningún desahucio sin alternativa habitacional. Moncloa entendió que no podía dejarlo pasar. El domingo, Sánchez se dirigió a Maricarmen para anunciar que el decreto irá al Consejo de Ministros y pidió a los grupos "un último esfuerzo" para convalidarlo.

Una foto, dos estrategias

El lunes dejó una foto, una que no se veía desde hace tiempo. Si habitualmente las ruedas de prensa se dan en el Congreso o en la sede del partido, la que protagonizaron las fuerzas de la izquierda alternativa y plurinacional se convocó en la puerta de un hospital: Sumar, Podemos, ERC, EH Bildu y BNG citaron a los medios frente al Gregorio Marañón, donde sigue ingresada Maricarmen. El escenario siempre forma parte del mensaje. En esta ocasión más, ya que recuerda que la política llegó tarde. La imagen añade otro elemento no menor: reúne a socios de Gobierno, a quienes salieron de él y a soberanistas. Una foto que ese espacio ha sido incapaz de hacer en una mesa de negociación. A menos de un año de las generales, todavía no existe una marca con la que concurrir a los comicios ni un candidato o candidata concretos.

"La imagen añade otro elemento no menor: reúne a socios de Gobierno, a quienes salieron de él y a soberanistas"
Debajo del encuadre común conviven, además, dos estrategias distintas. Sumar presiona desde dentro del Gobierno, del que sigue formando parte. Podemos lo hace desde fuera: sus cuatro diputados son imprescindibles para que el bloque de investidura sume y apruebe el decreto Maricarmen.

Por qué la vivienda puede sacarles a flote

La izquierda alternativa llegó a este curso político con unas expectativas a la baja en los sondeos electorales: votantes desmovilizados y Sumar y Podemos lejos del 10% cada uno concurriendo por separado. No es tanto que les falten votantes, más allá de la fatiga generalizada del espacio progresista, sino que, sobre todo, lo que faltaba era una razón para que el votante se decante por ellos. En ese sentido, la vivienda le ofrece exactamente lo que no tenía: estímulo y diferenciación del PSOE que sirva para que el electorado se decante por ellos en un contexto en el que la agenda pública les favorece. Lo hace a través de tres vías:

La primera es la diferenciación. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana es competencia del PSOE, y el decreto también. El contexto actual ofrece a la izquierda alternativa el único gran asunto de la legislatura en el que puede exigir más sin que parezca que ataca al bloque progresista, porque la exigencia no viene de los partidos, sino de la calle.

La segunda es la movilización. El problema del voto progresista no es de preferencia, sino de intensidad. Es decir, no se marcha con el adversario; se queda en casa. Una causa con rostro, acampadas y un ultimátum con fecha es el mayor giro hacia lo social que ha tenido lugar en la agenda política y mediática durante toda la legislatura.

"La vivienda le ofrece exactamente lo que no tenía: estímulo y diferenciación del PSOE que sirva para que el electorado se decante por ellos en un contexto en el que la agenda pública les favorece"
La tercera es la biografía. La vivienda no es un tema prestado para el espacio que conforman estas fuerzas políticas. La PAH, el 15M y el Sindicato de Inquilinas forman parte de su genealogía política. También de sus dirigentes, empezando por Ada Colau, que vienen de ahí. Así, por primera vez en mucho tiempo, la izquierda alternativa puede hablar de algo en lo que el electorado la reconoce como actor principal.

Por qué puede no bastar

Nada de esto lo capitaliza por sí solo un espacio político. Una causa no es un proyecto, y la vivienda tiene, al menos, otros tres elementos relevantes. En primer lugar, está la autoría. Si el decreto sale adelante, el éxito será del Gobierno progresista, no de la izquierda alternativa. Si no sale, el coste también será de todos. En ninguno de los dos casos el rédito va automáticamente a quienes estaban en la puerta del hospital.

"En ninguno de los dos casos el rédito va automáticamente a quienes estaban en la puerta del hospital"
El segundo elemento es la competencia interna. Cuanto mejor funcione la causa políticamente, más se disputarán Sumar y Podemos su bandera. En otras palabras, la vivienda los une en la calle y los enfrenta en las instituciones. Para Podemos es la prueba de que se consigue más desde fuera, mientras que para Sumar lo es de que se consigue algo solo desde dentro del ejecutivo.

El tercero es el antecedente. El 15M ya demostró que una movilización puede ser transformadora, pero también que tarda años en encontrar vehículo. La movilización actual es un éxito del Sindicato de Inquilinas, que se ha cuidado mucho de no dejarse apropiar por ninguna sigla.

Un nombre, todavía sin cara

La alianza de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns sigue sin nombre para 2027, al menos oficialmente, ya que todo apunta a que se denominará Frente Amplio. La vivienda les resuelve además el qué, que no es poco para un espacio que llevaba desde 2023 sin causa propia. Pero la causa no resuelve el vacío actual de liderazgo ni los acuerdos internos entre las diferentes organizaciones. En ese hueco ha reaparecido en los últimos días Ada Colau, quien se muestra dispuesta a concurrir a las generales en un frente "realmente amplio" de izquierdas. Con una condición explícita: que Podemos esté dentro.

La foto del lunes acerca la posibilidad de que ese escenario se haga realidad, aunque siga estando muy lejos. Podemos junto a Sumar y la vivienda en el centro. El terreno ideal para Colau, que forjó su biografía en la PAH antes de ser alcaldesa. Además, su figura puede servir para acercar a Podemos al resto de fuerzas que se presentaron en 2023 bajo el paraguas de Sumar. El relato, en este sentido, le viene dado. Si la unidad se produce, podrá decir que era posible; si no, el fracaso será de los partidos que no quisieron participar en la confluencia. También tiene diversos límites: su figura está enmarcada en Barcelona, acusa el desgaste de quien ya ostentó ocho años de gobierno municipal y pertenece a una generación que políticamente parece agotada. Precisamente, esto último contribuye a la falta de alternativa de nombres solventes para liderar el espacio político.

"Si la unidad se produce, podrá decir que era posible; si no, el fracaso será de los partidos que no quisieron participar en la confluencia"
En cualquier caso, la cuestión de la vivienda ofrece a la izquierda alternativa una causa y una movilización, y ya ha producido una foto, que es más de lo que tenía hace un mes y más de lo que ha tenido en toda la legislatura. Les siguen faltando la cara, la lista y un acuerdo sobre quién entra y dónde. La imagen del lunes prueba que un frente amplio es posible en la calle. Salir a flote exige demostrar que también lo es en la papeleta y tener capacidad para reconectar con un electorado todavía fatigado.
Eduardo Bayón
Eduardo Bayón
Analista político y consultor en comunicación pública
Autor del libro 'Lucha de tribus' (La Esfera de los Libros, 2024), en el que analiza las dinámicas identitarias y emocionales del debate político contemporáneo. Colabora habitualmente en medios de comunicación y es docente en programas de posgrado en comunicación política y asuntos públicos.
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