Miércoles, 29 de julio de 2026
EN PROFUNDIDAD

¿Por qué la inteligencia artificial china ha movido el tablero geopolítico?

La irrupción de DeepSeek esta semana ha socavado las bases de la competición geopolítica y ha puesto en cuestión el modelo de innovación estadounidense. 'Agenda Pública' analiza los efectos del fenómeno chino y sopesa las opciones de la Unión Europea en esta carrera.

Agenda Pública Agenda Pública 1 de febrero de 2025
Añadir AgendaPública en Google
La carrera por la innovación en la inteligencia artificial se ha convertido en el mayor exponente de la nueva era geopolítica. | Unsplash
La carrera por la innovación en la inteligencia artificial se ha convertido en el mayor exponente de la nueva era geopolítica. | Unsplash
La irrupción de DeepSeek no solo desafía el modelo de innovación estadounidense, hasta ahora considerado inalcanzable, sino que también expone las limitaciones de un sistema que, pese a su dominio, enfrenta crecientes restricciones energéticas y estratégicas.

"La innovación en IA en EE. UU. ha seguido un modelo claro: más capacidad de procesamiento implica mejores modelos y resultados más precisos"
La innovación en IA en EE. UU. ha seguido un modelo claro: más capacidad de procesamiento implica mejores modelos y resultados más precisos. Esta premisa ha impulsado una estrategia basada en la inversión masiva en centros de datos y el control de la cadena de valor de semiconductores, reforzada por restricciones de exportación a China. Washington considera que este dominio tecnológico aseguraba su liderazgo global y su ventaja estratégica en la competencia geopolítica.


Sin embargo, incluso antes de la irrupción de DeepSeek, este modelo enfrentaba desafíos estructurales. Uno de los más críticos es el consumo energético: el entrenamiento de modelos avanzados requiere entre diez y quince veces más energía que otras aplicaciones digitales. En EE. UU., se estima que los centros de datos absorberán el 8% de la electricidad total en 2030, frente al 3% en 2022. En otras economías, la demanda proyectada ya supera la capacidad de generación renovable disponible.

Las grandes tecnológicas, como Amazon, Microsoft y Google, han intentado mitigar esta presión con optimización de chips, refrigeración avanzada y redistribución de cargas de trabajo. No obstante, algunos líderes del sector, como Sam Altman, advierten que será necesario un salto tecnológico en el ámbito energético, posiblemente con nueva capacidad nuclear. Empresas como Amazon ya han comenzado a invertir en esta dirección.

DeepSeek ha conseguido socavar los pilares de la IA occidental

Desde el lunes, el nuevo modelo chino de DeepSeek ha puesto en entredicho dos de los principales pilares sobre los que se ha sostenido el liderazgo de la IA en Occidente: la necesidad de ingentes recursos económicos y el acceso a tecnología de vanguardia para desarrollar modelos avanzados.

"DeepSeek-R1 tuvo un costo de apenas 0,03 dólares por cada dólar invertido en el modelo o1 de OpenAI"
El modelo de IA desarrollado por la
start up china fue entramado con un clúster de solo 2.048 GPU Nvidia H800 durante dos meses —2,8 millones de horas de GPU—, y consiguió resultados similares al modelo LlaMa 3 de Meta, que requirió 16.384 GPU H100 en el transcurso de cincuenta y cuatro días —30,8 millones de horas de GPU—. El chip H800 es un modelo diseñado específicamente por Nvidia para China bajo las restricciones de exportación impuestas por EE. UU. en octubre de 2023. "El momento Sputnik ha llegado a la industria estadounidense cuando se ha demostrado que no solo batía a LlaMa 3, sino también a ChatGPT-o1 de OpenAI", el modelo occidental más avanzado hasta la fecha, explica Emilio García, exdirector de gabinete de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales.

Judith Arnal, investigadora sénior asociada en el Real Instituto Elcano, subraya en conversación con este medio el impacto de este avance: "Si realmente DeepSeek ha logrado desarrollar un modelo de IA tan avanzado, con tan pocos recursos económicos, en tan poco tiempo y sin acceso a la tecnología más puntera, estamos ante algo revolucionario, con implicaciones geopolíticas importantes".

Paolo Gerbaudo, investigador sénior en Ciencias Sociales de la Universidad Complutense de Madrid, explica que el modelo introduce dos innovaciones clave: "La primera es la adopción de un sistema de mezcla de expertos (mixture-of-experts), en el cual distintos componentes de la IA se activan únicamente cuando son relevantes. La segunda es la implementación, en la fase de entrenamiento, de un sistema de aprendizaje por refuerzo (reinforcement learning), donde la IA aprende a través de los feedbacks que recibe". Según Gerbaudo, este enfoque reemplaza el entrenamiento supervisado tradicional, que requiere bases de datos curadas para enseñar a la IA a razonar paso a paso, un proceso que implica un alto costo en tiempo y recursos. Estas dos innovaciones permiten reducir significativamente el consumo de potencia de cálculo y energía en comparación con los modelos que no emplean estas técnicas. "Esta eficiencia significa que el sistema depende de menos microchips avanzados, lo que echa por tierra el supuesto de que el progreso de la IA depende de una infraestructura que consume muchos recursos", precisa el investigador de la UCM.

Las cifras parecen confirmar la magnitud del avance. Según estimaciones de UBS, DeepSeek-R1 tuvo un costo de apenas 0,03 dólares por cada dólar invertido en el modelo o1 de OpenAI. Sin embargo, persisten dudas sobre la transparencia de los datos. Como recuerda García, "en toda guerra existe un cierto nivel de desinformación y hay que tomar el anuncio con precaución". DeepSeek tiene un acceso ilimitado a proveedores de nube chinos y extranjeros, por lo que su modelo ha podido ser entrenado con más horas de GPU de las que proclaman.

"El nuevo modelo arroja luz sobre si las lógicas de innovación estadounidenses estaban respondiendo a la pregunta correcta en un comienzo"
Más allá de la reducción de costes y consumo energético, DeepSeek ha logrado superar a sus competidores occidentales en capacidad de procesamiento.
Faÿçal Hafied, autor del informe A National Deep Tech Strategy for Spain del Real Instituto Elcano, señala que "DeepSeek v3, que no salió al mercado hasta diciembre de 2024, utiliza 685.000 millones de parámetros frente a los 405.000 millones del modelo Llama 3.1 de Meta". Este enfoque más eficiente no solo reduce la necesidad de inversión —DeepSeek v3 costó seis millones de dólares, unas diez veces menos que Llama 3.1 de Meta—, sino que también minimiza el uso de hardware: "DeepSeek v3 utiliza solo 2.000 chips, frente a los 16.000 de Llama 3.1 v3 de Meta", añade Hafied.

DeepSeek no es la panacea que resolverá la ecuación de la innovación ni el problema climático. De hecho, las afirmaciones de la empresa china suscitan serias dudas. En cambio, el nuevo modelo arroja luz sobre si las lógicas de innovación estadounidenses estaban respondiendo a la pregunta correcta en un comienzo. 

La estrategia geopolítica estadounidense en entredicho

Cuando la Administración Biden llegó al poder, se daba por hecho que China superaría económicamente a EE. UU. en los próximos años y que lideraría el mundo en IA. Sin embargo, el presidente demócrata tomó una serie de medidas que mantuvieron el liderazgo estadounidense durante su mandato. "Nadie habla ya de que China vaya a superar a EE. UU. en un futuro cercano, o quizá nunca. Y hoy, la primera potencia en IA no es China, sino EE. UU. Y pretendemos que siga siendo así", declaraba Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Biden y uno de los principales arquitectos de esta estrategia. Sin embargo, los avances del modelo de DeepSeek ponen en cuestión lo que hasta la semana pasada era la ortodoxia en Washington.

"NVIDIA se ha convertido en un monopolio virtual, mientras que los gigantes tecnológicos han configurado un oligopolio que, como apunta la teoría económica, podría estar ralentizando la innovación en el sector"
La reacción esta semana de los mercados sugiere que esta hegemonía ha dejado de ser tan evidente. El colapso bursátil de NVIDIA, que sufrió la mayor pérdida de valor en un solo día de la historia, desató una conmoción que va más allá del sector tecnológico: puso en duda la fe en el modelo de innovación estadounidense y en la fuerza que ha impulsado la subida de Wall Street, que el año pasado marcó cincuenta y siete máximos históricos. La analista
Kyla Scanlon sintetizó el problema: "Hemos estado midiendo el éxito por dólares invertidos en vez de por problemas resueltos". El nerviosismo del mercado puede ser una sobrerreacción —la bolsa estadounidense se recuperó durante el resto de la semana por lo general—, pero deja al descubierto una cuestión ineludible: la estrategia de EE. UU. de cimentar su hegemonía sobre una ventaja tecnológica financiada con inversiones multimillonarias y respaldada por una cadena de suministro que excluyera a China ya no parece garantizada.

Esta estrategia ha generado dos efectos colaterales clave. Por un lado, ha conducido a una concentración extrema del mercado: NVIDIA se ha convertido en un monopolio virtual, mientras que los gigantes tecnológicos han configurado un oligopolio que, como apunta la teoría económica, podría estar ralentizando la innovación en el sector. Judith Arnal destaca que "el ascenso de DeepSeek sugiere que no se necesitan corporaciones con recursos financieros ilimitados para producir avances disruptivos".

Por el contrario, las sanciones tecnológicas de EE. UU. tampoco han logrado su objetivo. Pese a los controles sobre la exportación de semiconductores avanzados, China ha conseguido sortear las restricciones y desarrollar un producto competitivo sin recurrir a los chips que Washington vetaba —aunque varios altos cargos de la Casa Blanca y el FBI están investigando si la empresa pudo obtener chips avanzados de NVIDIA a través de un tercer país—. Arnal subraya que esta situación pone en entredicho la eficacia de la política de contención estadounidense. Además, en su intento de frenar el acceso de China a tecnología punta, EE. UU. ha generado un clima hostil para los investigadores chinos en su territorio, con creciente vigilancia y sospechas de espionaje, como advierte The Economist.

"Tratar de impedir que empresas tecnológicas de países intermedios dependan de EE. UU. para el suministro de chips solo las empuja a fortalecer sus vínculos con China"
Las restricciones de exportación, además, han tenido repercusiones más allá de China. Para evitar quedar sujetos a las limitaciones de Washington, varios países han comenzado a desarrollar cadenas de suministro independientes de EE. UU. Brasil, India, Israel y Emiratos Árabes Unidos han intensificado sus inversiones para garantizar nuevas vías de acceso a capacidad de cómputo. En este contexto, tratar de impedir que empresas tecnológicas de países intermedios dependan de EE. UU. para el suministro de chips solo las empuja a fortalecer sus vínculos con China. Su ascenso en IA refuerza esta tendencia, y no sería sorprendente que empresas como DeepSeek sean vistas por EE. UU. como una amenaza para su seguridad nacional, al igual que ocurrió con TikTok.


La carrera geopolítica por la innovación después de DeepSeek

Elisa Lenker, investigadora de EsadeGeo, subraya que la competencia entre EE. UU. y China no es una reedición de la Guerra Fría, sino una pugna dentro del mismo sistema global por el control de mercados y recursos. En su opinión, es fundamental evitar una visión binaria del conflicto: ni China es inherentemente una amenaza, ni su ascenso es intrínsecamente negativo. No obstante, esta rivalidad está obligando a redefinir las reglas del comercio global.

"La competencia entre EE. UU. y China no es una reedición de la Guerra Fría, sino una pugna dentro del mismo sistema global por el control de mercados y recursos"
China se proyecta como una estructura hipercoordinada, aunque en la práctica su estrategia es más descentralizada de lo que parece. Lenker apunta que su objetivo final es claro: dominar el mercado de la IA. Para ello, ha desarrollado un ecosistema de innovación alineado con planes a largo plazo, como explica
Águeda Parra, fundadora de ChinaGeoTech. Aunque no produce los chips más avanzados, su fortaleza radica en la integración de su ecosistema tecnológico en sectores estratégicos como los vehículos eléctricos.

EE. UU., por su parte, mantiene ventajas clave. Los semiconductores de NVIDIA, como las GPU A100 y H100, siguen siendo los más potentes en computación de alto rendimiento. Sin embargo, China ha sabido adaptarse: ha compensado la falta de chips avanzados con ingeniería innovadora y una reserva de talento seis veces mayor que la de EE. UU., como destaca Paolo Gerbaudo. Lenker advierte que la cuestión del talento es crucial en esta competición: "China no solo busca innovar, sino también retener a sus mejores ingenieros y evitar su fuga hacia EE. UU. o Europa". El caso de DeepSeek evidencia que, en IA, el conocimiento y la creatividad pueden ser más determinantes que la inversión en hardware.

Desde una perspectiva económica, Judith Arnal considera que el hecho de que algunos sean de código abierto podría nivelar el terreno de juego, permitiendo que distintas regiones accedan a la tecnología y contribuyan a su desarrollo. Esto, a su vez, beneficiaría a empresas chinas como DeepSeek, cuyo modelo ganaría en adopción y refinamiento gracias a una comunidad global de investigadores. Asimismo, algunas empresas extranjeras han optado por modelos chinos, diseñados para lenguas con escasos recursos digitales —como el urdu o el bengalí— y más asequibles en términos operativos. 

"China ha comenzado a consolidar un poder blando que antes le resultaba esquivo: la influencia cultural y tecnológica a través de sus servicios digitales avanzados"
Aunque en Occidente se insiste en que los modelos chinos están sujetos a censura, China ha demostrado pragmatismo en su gestión para no frenar la innovación. Lenker puntualiza que la censura no afecta al modelo en sí, sino a su implementación en chatbots de acceso público. Por ejemplo, si DeepSeek es preguntado por Taiwán, sugiere cambiar de tema. Sin embargo, si una empresa descarga el modelo lingüístico de gran tamaño en el que se basa y lo usa con fines comerciales, en principio no estaría sujeto a esas restricciones. En este sentido, los laboratorios chinos operan con mayor apertura que su propio Gobierno, en parte porque buscan consolidar un ecosistema empresarial basado en IA. Este enfoque no solo tiene un valor comercial, sino que también genera aliados estratégicos en la disputa con EE. UU. por el liderazgo tecnológico.


Esto ha permitido a China consolidarse en mercados emergentes clave como India e Indonesia, reforzando el desacoplamiento tecnológico global. China ha comenzado a consolidar un poder blando que antes le resultaba esquivo: la influencia cultural y tecnológica a través de sus servicios digitales avanzados. Águeda Parra señala que "cada país busca desarrollar una IA alineada con sus valores y principios éticos. En el caso de China, su estrategia sigue en marcha independientemente de si los modelos son de código abierto o cerrado".

Desde una perspectiva optimista, la estrategia china podría estimular una mayor competencia global en el sector tecnológico. La reducción de barreras de entrada desafía la concentración del mercado occidental y promete una nueva ola de innovación. A esto se suma la mayor eficiencia energética de los modelos chinos, que reduciría la huella de carbono y la dependencia de materiales como el litio y el cobalto, esenciales en la producción de baterías y centros de datos.

Sin embargo, una visión más escéptica advierte de riesgos considerables. La carrera tecnológica por el dominio de la IA intensifica la dependencia energética. El proyecto estadounidense Stargate, por ejemplo, consumirá al menos cincuenta MW, equivalente al consumo de una ciudad de hasta 50.000 habitantes. Además, la desregulación en EE. UU. y China, en su afán de mantener el liderazgo, podría amplificar los desafíos sociales (destrucción de empleo), éticos (manipulación de la información) y económicos (violación de derechos de propiedad intelectual).

Una oportunidad de reacción para la Unión Europea

El dilema europeo no es solo tecnológico, sino también de velocidad. "Mientras China avanza con una planificación estratégica definida, Europa sigue atrapada en transiciones energéticas y digitales que a menudo dependen de ventajas históricas sin adaptarse al ritmo de la revolución en curso", advierte la fundadora de ChinaGeoTech. La ausencia de grandes campeones globales en la región debilita su capacidad de liderazgo en la era digital.

"La IA es una tecnología de impacto transfronterizo, y el equilibrio entre regulación e innovación será determinante para que Europa no quede relegada en la nueva era tecnológica"
No obstante, la UE podría convertir esta debilidad en una oportunidad. DeepSeek ha demostrado que innovar no es prerrogativa de las grandes corporaciones. Judith Arnal cree que la clave radica en fomentar un ecosistema donde el talento prospere y las ideas se conviertan en productos reales (
from lab to fab). Si bien la UE es criticada por su tendencia a la sobrerregulación, un marco normativo sólido puede ser un activo si logra establecerse como estándar global, así como prevenir usos indebidos y peligrosos para los humanos. La IA es una tecnología de impacto transfronterizo, y el equilibrio entre regulación e innovación será determinante para que Europa no quede relegada en la nueva era tecnológica.

Sin embargo, la Unión Europea se enfrenta a obstáculos estructurales significativos. Según Gonzalo De Cadenas, subdirector general de Mapfre Economics, la región no domina la cadena de valor de los semiconductores ni de la IA, aunque desempeña un papel en ciertas etapas clave, como en los Países Bajos y el Reino Unido. La competencia en este ámbito se centra en el eje Indo-Pacífico —EE. UU., Taiwán, Japón, Corea del Sur, Singapur y China—, dejando a Europa en una posición secundaria. A diferencia de EE. UU. (Chips and Science Act) y China (Big Fund), la UE no ha desarrollado una estrategia de industrialización agresiva.

Además, la política industrial europea sigue siendo más reactiva que proactiva. La fragmentación del mercado y la fuerte regulación dificultan la escalabilidad de su industria tecnológica, incluyendo los objetivos del European Chips Act, que aspira a un 20% de la cuota global de semiconductores para 2030 pero con recursos limitados. En el plano geopolítico, la UE corre el riesgo de quedar atrapada entre EE. UU. y China en la fractura tecnológica global, viéndose afectada por sanciones comerciales y restricciones en la cadena de suministro.

"Europa debe combinar regulación con incentivos a la producción y la innovación"
Ante este panorama, la autonomía estratégica se convierte en una prioridad. Europa debe combinar regulación con incentivos a la producción y la innovación, adoptando un enfoque de mercantilismo tecnológico similar al de sus competidores. La clave está en conectar su ecosistema de innovación con el desarrollo industrial y comercial, asegurando que la regulación no limite la competitividad de sus empresas.


En cuanto a cómo llevar esto a cabo, Hafied describe dos caminos que se abren. La primera opción se parecería a la estrategia estadounidense. Consistiría en invertir masivamente para reducir la brecha tecnológica. Frente a las estrategias chino-estadounidenses y el plan Stargate, la UE podría inspirarse en el informe Draghi, que recomendaba movilizar entre 750.000 y 800.000 millones de euros anuales (un 4% del PIB comunitario) mediante endeudamiento común. Este capital serviría para reforzar tanto el hardware —industria de semiconductores y operadores europeos de la nube— como el software, con énfasis en I+D en IA.

La segunda vía sería optar por un desarrollo frugal, en línea con China. Modelos como DeepSeek han demostrado que se pueden obtener resultados comparables a los estadounidenses sin una inversión masiva en chips de última generación. Este enfoque abre oportunidades para Europa, donde la falta de gigantes tecnológicos y la debilidad en infraestructuras dificultan una competencia directa con EE. UU. y China. Para aprovechar esta vía, la UE debería coordinar esfuerzos entre Estados miembros en la producción de semiconductores, fomentar ecosistemas de software alternativos y consolidar su estrategia industrial.
Agenda Pública
Agenda Pública
Participación