En un mundo cada vez más caracterizado por la fragmentación y las crisis, la educación sigue siendo, con diferencia, la herramienta más poderosa para conectar a las personas. Mientras la Unión Europea se prepara para poner en marcha su Nuevo Pacto por el Mediterráneo, buscamos situar a las personas, especialmente a los jóvenes, en el centro de esta nueva etapa en las relaciones euromediterráneas, y
nada nos une más que la educación. Esto será tan importante como estrechar los lazos de colaboración en los ámbitos económico y político, ya sea en las áreas de energías renovables, mitigación del cambio climático, conectividad digital, migración o seguridad.
Por esta razón, la UE aboga por la nueva y audaz idea de crear una universidad mediterránea: una red de instituciones interconectadas dotada de diversos campus y alianzas académicas en ambas orillas del Mediterráneo, que reúna a estudiantes, académicos y culturas de
Europa, Oriente Próximo y el norte de África.
No se trata únicamente de educación, sino de construir un futuro común.
"La universidad mediterránea será la piedra angular en el plano humano y cultural del Nuevo Pacto por el Mediterráneo"
El Mediterráneo siempre ha sido un crisol de civilizaciones, un centro de comercio, de intercambio de conocimientos y de destinos comunes. En las últimas décadas, se ha visto, con demasiada frecuencia, dividido por malentendidos y oportunidades desaprovechadas. Queremos revertir esta tendencia invirtiendo en las personas, en la confianza y los conocimientos que nos unen. La universidad mediterránea será la piedra angular en el plano humano y cultural del Nuevo Pacto por el Mediterráneo, símbolo de colaboración, prosperidad y paz.
Esta iniciativa se sustenta en tres pilares.
En primer lugar,
mejoraremos el acceso de nuestros socios del Mediterráneo meridional al programa Erasmus +. Queremos que más estudiantes, investigadores, profesores y miembros de la comunidad académica puedan estudiar y trabajar a través de las fronteras del Mediterráneo, y que esto incluya no solo la movilidad física, sino también una verdadera integración académica, mediante titulaciones conjuntas, planes de estudios comunes y el reconocimiento mutuo de títulos en ámbitos de interés estratégico, como el clima, las tecnologías limpias, las competencias digitales, la economía azul y el diálogo intercultural.
En segundo lugar, queremos establecer una alianza universitaria que coordine la cooperación académica, los consorcios de investigación y el intercambio cultural. Contará con dos centros —uno en la UE y otro en la región del Mediterráneo meridional— para racionalizar los esfuerzos, poner en común los recursos y ampliar el acceso a la universidad.
Queremos que las ideas y el talento fluyan libremente, no solo de norte a sur, sino también de sur a norte y por toda la región.
En tercer —y más ambicioso— lugar, sentaremos las bases de una universidad mediterránea con múltiples campus repartidos a lo largo y ancho del mar que compartimos. Los títulos se reconocerán tanto en la UE como en los países socios meridionales. Los estudiantes podrán pasar temporadas en diferentes países a lo largo de sus estudios, adquiriendo nuevas perspectivas y construyendo redes de contactos para toda la vida. La universidad mediterránea no será un simple edificio: formará un ecosistema de cooperación que vive y respira.
"La universidad mediterránea no será un simple edificio: formará un ecosistema de cooperación que vive y respira"
Por supuesto, un proyecto de esta índole presenta retos. He vivido épocas en las que era prácticamente impensable imaginar normas comunes o una movilidad educativa que trascendiera las fronteras. Al haber crecido en una sociedad cerrada y haber experimentado una guerra en mi país de origen,
soy consciente del tesoro que es la paz, y del valor transformador de la educación. Se trata de una misión personal para mí.
A través de la educación,
podemos formar a una nueva generación que no esté definida por las fronteras ni por el miedo, sino por las oportunidades y las metas. Esta iniciativa relativa a una universidad mediterránea no se limita a aulas y títulos, sino que versa sobre inclusión, crecimiento y visión común.
Ha llegado el momento de cumplir este sueño.
Aprovechemos esta oportunidad, no solo como responsables políticos o académicos, sino como personas que creen en el poder imperecedero de la conexión humana a través de nuestro querido Mare Nostrum.