

"España e Italia (y por qué no, Portugal) deberían elevar su relación comercial y logística a una agenda de trabajos en común en el seno de la Unión Europea"Déjenme que comience esta reflexión por algo que les puede parecer banal: la primera autopista ferroviaria de la península Ibérica, una conexión en tren de mercancías sin paradas entre el puerto de València y la estación de Abroñigal (Madrid), lleva en sus semirremolques un nombre: "Trans Italia". Esta conexión (nacida de una alianza entre esta compañía italiana y Tramesa) permite subir al tren y descargar en destino, el propio semirremolque del camión para que una cabeza tractora, al final del trayecto, lo recoja y lo distribuya en su última milla. Ya se apunta a que el destino final de esta pionera autopista ferroviaria (que permite ahorrar 16.000 toneladas/año de emisiones de CO₂ a la atmósfera y unos 10.000 camiones por nuestras saturadas autovías) prosiga hasta un puerto portugués del océano Atlántico, conformando un paso del Estrecho "seco". De esta manera, un camión que quiera viajar de Italia (digamos Salerno, Savona o Livorno) a España y Portugal podría hacerlo sin tener que pisar un solo kilómetro de carretera en su trayecto principal. Primero viajará en barco y luego en tren. ¿Es casual esta relación? ¿Lo es que entre España e Italia se haya estado trabajando desde 1997 en las llamadas "autopistas del mar", en colaboración con el armador Grimaldi? En 1997, Trans Italia inició su colaboración con este armador en la ruta Salerno-Barcelona, trasladada posteriormente al puerto de València. Hoy, las conexiones marítimas del Grimaldi incluyen varias rutas semanales desde los puertos de Salerno, Civitavecchia, Livorno, Savona, Palermo y Catania hacia la capital valenciana.
"La proyección española en Marruecos podría tener su correspondencia con las relaciones italianas con Argelia y Libia, trabajando por una fachada transmagrebí"El Corredor Mediterráneo es el único de los nueve ejes de desarrollo multimodal, logístico y productivo de la red TEN-T de la UE que conecta el Mediterráneo con el este de Europa, pues comienza en Algeciras y finaliza en Lviv (Ucrania). Vistas en conjunto, España e Italia disponen del 69% de los nodos urbanos de este corredor, el 67% de sus aeropuertos, el 72% de sus puertos marítimos, el 60% de sus puertos interiores y el 70% de sus terminales intermodales. ¿No bastarían estos datos para comenzar a hablar de cómo articular una política de transportes y una logística sostenible en esta porción del Mediterráneo? ¿Sería posible, al tiempo, articular una política de seguridad integral en el sur europeo? La proyección española en Marruecos podría tener su correspondencia con las relaciones italianas con Argelia y Libia, trabajando por una fachada transmagrebí (con las dificultades inherentes a países interesantes pero complejos como Argelia o Túnez) que replique la cooperación transmediterránea septentrional dentro de la UE. Una auténtica política circunmediterránea.
"Propongo un Corredor Mediterráneo multimodal de la red TEN-T de la UE, que anime a una cooperación reforzada entre España e Italia"España e Italia deberían ser las primeras interesadas en apostar por una posible estrategia macrorregional del Mediterráneo Occidental, que se sumaría así a las estrategias europeas ya lanzadas para la región del Báltico (2009), del Danubio (2010), del Adriático y el Jónico (2014) y de la Región Alpina (2015). Esta estrategia macrorregional sería un marco integrado, aprobado por el Consejo Europeo, y que podría contar con el apoyo de los Fondos Estructurales y de inversión de la UE, entre otros, para abordar los desafíos comunes a los que se enfrenta un área geográfica definida en relación con los Estados miembros y terceros países.

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