Homologar la industria española de defensa, la 35.ª en el escalafón mundial, a los niveles de la cuarta economía de la UE. Dicho de otra manera, en una Europa que habla claramente de
rearme,
la industria armamentística española debe equipararse con el crecimiento económico de España en términos europeos.
Ese es el objetivo de Ángel Escribano, el nuevo presidente de Indra, tras el cese de Marc Murtra, nuevo presidente de
Telefónica.
Los planes de Ángel Escribano encajan con los planes diseñados desde el Gobierno de Pedro Sánchez, que está retomando el control estatal de algunas de las principales empresas del IBEX35, corporaciones decisivas que dicen, deciden e influyen mucho en áreas estratégicas globales donde convergen también los intereses de España y de la UE. La resituación de Indra en la defensa española es consecuente con el reforzamiento del Estado español en el sector de las telecomunicaciones (Telefónica) o de la energía (Red Eléctrica).
El orden mundial se tambalea y Maquiavelo ha vuelto a la primera línea del frente, ocupando los consejos de administración de las empresas.
Conviene detenerse en Indra. El 2025 es el año en el que se hablará de imperios y de emporios. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha obligado a todos los estados de la UE a reposicionar sus estrategias de seguridad y defensa ante dos hipótesis de trabajo plausibles.
La primera es una OTAN sin la presencia o, en el mejor de los casos, sin el compromiso actual de los EE. UU. Los intereses de Donald Trump se centran en colocar todos sus buques de guerra en el llamado
Corredor del Pacífico. Taiwán podría dejar de ser el octavo portaaviones de la flota naval norteamericana en el mar de China.
La segunda es la necesidad de la UE de llevar a cabo una política de seguridad y defensa propia, cristalizada en la llamada Autonomía Estratégica.
"El Gobierno ha aprobado en Consejo de Ministros un Plan que contempla un gasto adicional de 10.471 millones de euros"
Con ese paisaje en el horizonte, todos los gobiernos de la UE han comenzado a evaluar su gasto en defensa y seguridad. En ese contexto surge de nuevo la palabra
rearme. El compromiso de España con la OTAN ha sido, hasta la fecha, el de menor cuantía de todos los países que forman parte de la Alianza Atlántica.
Pedro Sánchez, sin embargo, acaba de anunciar que España alcanzará en 2025 el 2% del PIB en gasto de Seguridad y Defensa que exige la OTAN, adelantando significativamente la fecha inicialmente prevista para 2029. Para lograrlo, el Gobierno ha aprobado en Consejo de Ministros un Plan que contempla un gasto adicional de 10.471 millones de euros. Según ha explicado el presidente en una comparecencia desde la Moncloa, estos fondos procederán de tres fuentes: reorientación de parte de los fondos europeos, ahorros generados por la gestión gubernamental que en 2024 "supuso un crecimiento que superó las previsiones de todos los organismos internacionales", y el margen disponible en "ciertas partidas que se incluyeron en los Presupuestos de 2023", todo ello ante la falta de nuevos Presupuestos.
En este contexto, con esos dos escenarios, el papel de Indra cobra un relieve especial bajo los mandos de Ángel Escribano, quien ya posee, junto a su hermano Javier, el 14% de las acciones. Parece que el debate que el consejo de administración abordó sobre las futuras inversiones de la empresa ya ha sido resuelto.
Los tanques han ganado la batalla a los chips, los softwares y los drones. Guerra híbrida sí. Guerra sobre el terreno, también.
La disuasión ante Rusia se consigue con tanques antes que con espías. Se necesitan caballos de acero.
El presidente de Indra ya anunció su intención de recuperar la capacidad propia de fabricación de blindados para el Ejército. La estadounidense General Dynamics, se ha negado a vender la fábrica de Santa Bárbara (situada en Trubia, Oviedo), con las patentes. Es por eso que Escribano ha puesto sus ojos en las instalaciones que Duro Felguera tiene en Gijón. El conocido como
Tallerón, ubicado junto a la playa de Poniente, verá salir de allí los próximos blindados, pero en el futuro ya no podrán ser los
VCR 8x8 Dragón incluidos en el proyecto
Tess Defence (donde participa también la empresa de Escribano, Sapa Plasencia y Santa Bárbara), ya que la patente de este transporte está en manos de General Dynamics.
La guerra de fabricantes es una guerra de patentes y los americanos de Santa Bárbara no piensan soltar la suya.
"El Plan Europeo de Seguridad o Rearme prevé un gasto para que la UE disponga de un paraguas de seguridad propio e independiente ante la seguridad de que Donald Trump retirará la protección"
Las exigencias de la OTAN o de la Administración Trump sobre una mayor inversión en defensa a las naciones aliadas, han disparado las previsiones de negocio de las grandes compañías de la industria militar. Conviene, por lo tanto, dibujar el mapa de la industria armamentística global.
El fondo de inversiones BlackRock detenta el 5,3% de General Dynamics, fabricante de los VCR 8x8. También tiene el 7,4% de Lockheed Martin, que conserva la patente de los F35 cuya compra ha sido paralizada por el Gobierno de Pedro Sánchez, después de que el Consejo Europeo aprobara una partida inicial de 800.000 millones de euros para su
Plan Europeo de Seguridad o Rearme y una línea de préstamos que asciende a los 150.000 millones de euros.
Este programa, aprobado hace un mes, prevé un gasto para que la UE disponga de un paraguas de seguridad propio e independiente ante la seguridad de que Donald Trump retirará la protección o, en el mejor de los casos, amenace con retirarla y así condicionar cualquier otro acuerdo en otras áreas, por ejemplo, el mercado exterior y los aranceles.
El contexto geopolítico y la decidida apuesta de Ángel Escribano por el rearme de Indra han impulsado fuertemente el valor en Bolsa del grupo en las últimas semanas.
La apuesta de Ángel Escribano por la industria pesada apartándose del negocio tecnológico y la inteligencia artificial es manifiesta y cuenta con el respaldo de Vicente de los Mozos, consejero delegado de la compañía, más ocupado en la Fórmula 1 y dirigir IFEMA que en el futuro de la compañía.
"El objetivo de Escribano es producir tecnología netamente española, desde el proceso de diseño hasta su entrega"
Indra participa en el mayor proyecto de defensa europeo, el Future Combat Air System (FCAS), un supercaza con distintos sistemas integrados
que requerirá una inversión de unos 100.000 millones de euros. El grupo Dassault, en representación de Francia, y Airbus, por parte de Alemania, son las otras compañías que lideran el proyecto. Aún así, el objetivo de Escribano es producir tecnología netamente española, desde el proceso de diseño, producción, montaje, integración de sistemas, puesta a punto y entrega.
Y esa es la idea que subyace bajo su proyecto más ambicioso, la creación de una línea de producción propia denominada Indra Land Vehicles, destinada a ser el motor de crecimiento industrial de la firma y el mejor escudo de Sánchez para convencer a sus aliados de que España está preparada para cumplir con sus compromisos atlánticos y dotar de
autonomía estratégica a Europa.