Jueves, 6 de agosto de 2026
CONVERSACIONES

Enric Juliana: "Aconsejaría comprar acciones de buena educación en España. Estamos llegando a un punto de saturación"

Marta Pascal, consejera de Agenda Pública, comparte con Enric Juliana, periodista político de referencia y adjunto al director de 'La Vanguardia', una conversación en profundidad sobre los retos globales y las dinámicas de la política española. Desde la reelección de Donald Trump hasta las tensiones en València y la evolución del catalanismo, Juliana ofrece un análisis agudo y provisional —como él mismo lo define— del presente y futuro político.

Agenda Pública Agenda Pública 1 de diciembre de 2024
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Pascal y Juliana coinciden en la importancia de la centralidad y la serenidad en la política actual. | Agenda Pública / Tsun Ho
Pascal y Juliana coinciden en la importancia de la centralidad y la serenidad en la política actual. | Agenda Pública / Tsun Ho
Nuestra consejera Marta Pascal conversa con Enric Juliana, uno de los periodistas políticos de referencia en España. Adjunto al director de La Vanguardia y al frente de la redacción en Madrid desde el año 2004, Juliana es seguramente uno de los periodistas que mejor interpreta los movimientos políticos y sociales de fondo de nuestro mundo. Sus años de corresponsal en Roma le permitieron empaparse de la cultura política italiana y europea, observar España y Catalunya desde la distancia, para acabar marcando sus agudos análisis hasta la actualidad. Periodista vocacional y acostumbrado a leer y analizar todo tipo de fuentes: conversaciones, mapas, fuentes escritas y orales, así como redes sociales. De este cóctel, de su pluma fina y aguda, salen artículos y libros leídos a izquierda o derecha.
 

Marta Pascal y Enric Juliana en pleno diálogo, reflexionando sobre el impacto global de la reelección de Donald Trump. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


Hay una primera pregunta obligada: ¿cómo cree que evolucionará el mundo después de la reelección de Donald Trump? 


La impresión que tengo es provisional; es mejor expresarse provisionalmente en lugar de pontificar. La relación de Estados Unidos con Europa ya venía dada y difícilmente habría cambiado fuera cual fuera el resultado de las elecciones del 5 de noviembre. Los Estados Unidos se miran a sí mismos y miran al Pacífico. También hubiera ocurrido con una presidencia de Harris. Lo que pasará, de nuevo, a título provisional, es que esto ahora será más acentuado, más descarnado. Más imprevisible y con más riesgos. 

En líneas generales, el mundo anglosajón se ha dado cuenta de que concederle a China el estatus de fábrica del mundo ha provocado problemas muy grandes en Occidente. Ahora esto se intenta corregir, pero no basándose en una política ideal mancomunada entre Estados Unidos y Europa. Se trata de recuperar posiciones y, de ahí, la expresión trumpista América primero. La cuestión entonces es si la respuesta europea es aplicar la filosofía de Europa primero, o si la respuesta europea es Alemania y Francia primero, Italia primero y, en última instancia, España primero. Esta es la disyuntiva.

La realidad es que Europa no puede dar una respuesta muy tajante porque se mezclan las dos posibilidades. Hay un intento de mancomunar decisiones con más fuerza, pero podemos estar absolutamente seguros de que se aplicarán soluciones nacionales. Ya está pasando. En estos momentos se están elaborando políticas de interés nacional. Claramente, Francia lo está haciendo y lo hará Alemania de forma más acentuada. Hace unos días escuché al candidato de la CDU, Mertz, en la radio y afirmó que Alemania es una potencia dormida que tiene que despertar. Esto, pronunciado en alemán, causa cierta impresión.

Entonces, ¿no todo es blanco o negro? 

En Europa, no. Europa ha acumulado una cultura política muy fuerte y tiene un nivel de bienestar muy alto, pero sí que veo unas tensiones internas muy fuertes que irán modificando el edificio. 

La victoria de Trump corona una determinada manera de hacer política basada en la tensión, la polarización, el insulto, etcétera. ¿Tendrá efectos en la política europea y española? 

Cuando esta manera de hacer política gana unas elecciones tan importantes como son las de Estados Unidos, inmediatamente surgen imitadores. Ocurre igual que con las franquicias comerciales. Trump está en el mercado desde el 2016 y han surgido muchos imitadores. 

"Hay un exceso de virulencia en el debate público y puede llegar un punto de saturación"

Sin embargo, todo esto puede llegar a un punto de saturación. De hecho, en España ya está empezando a pasar. Se equivocan quienes siguen este camino. En estos momentos, por ejemplo, hay un exceso de virulencia en el debate público. Cada día estoy más convencido de que puede tener consecuencias negativas para aquellos que lo promueven.

La táctica del escorpión. 

Ahora pasa en València. Hay una grandísima indignación por lo que ocurre, pero también por el comportamiento de la política. Puede parecer que no vende bastante, pero, si tuviera que aconsejar, aconsejaría comprar acciones de buena educación. 
 

Juliana y Pascal analizan el futuro del catalanismo político en Catalunya. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


¿Visualiza una legislatura más corta o más larga en España? 

Ya no estamos en el día después del pacto PSC-Esquerra; hemos pasado a otro nivel. En este contexto, no veo claro el final de la legislatura.

A mí me ha sorprendido la reacción del PP en València. El tema valenciano marca. Ha condensado en pocos días una indignación política y moral muy alta. No nos hacemos a la idea. 

El mundo de Madrid tiene un problema. Cuando se produjo el 11M, el PP quedó sorprendido por la reacción de la gente. Carlos Aragonés, jefe de gabinete de Aznar durante sus mandatos, me dijo que uno de los problemas de España es que, cuando hay un rumor de fondo, la Cámara de Comercio de Granada no lo detecta y no avisa al centro porque hay una debilidad de la sociedad civil. También pasó con las manifestaciones contra la guerra de Irak. Como ganaron las elecciones municipales, les pareció que no había un malestar. En València ha vuelto a pasar lo mismo. 

"Madrid es una ciudad en la que cada día hay cientos de conspiraciones y donde solo dos tocan la tierra"
Este es uno de los temas españoles, es decir, cómo circula la información. En Madrid DF es muy fácil; con un margen de dos horas, las últimas conspiraciones de la Castellana de abajo llegan a la Castellana de arriba y todo el sistema mediático-político madrileño lo sabe al acabar el día. Cuando llegué a Madrid, Ignacio Camacho —que en aquel momento era director de ABC— me dijo que Madrid es una ciudad en la que cada día hay cientos de conspiraciones y donde solo dos tocan la tierra. Ahora, este sistema en el que estamos inmersos está muy atento a noventa y ocho conspiraciones de hechos no reales, pero no tiene mecanismos de información para que le llegue una señal fuerte desde València. 

Ha dicho muchas veces que en España el partido que tiene más sensores es el PNV. 

"València le ha dicho a España que tiene puntos vulnerables"
El drama de València lo ha condensado todo de una forma muy intensa, muy dramática. València le ha dicho a España que tiene puntos vulnerables. Durante unos días hemos vuelto a ver la España trágica y pintoresca. Una España con unas deficiencias de atención visibles y, a la vez, rodeada de una política pintoresca que nos lleva a los años cincuenta.

Estos días se ha generado un vacío que podría ser aprovechado por un liderazgo populista de nuevo tipo que no existe. No me estoy refiriendo a Vox. Vox es incapaz de cambiar esto si no hay un tipo inteligente que tiene un discurso. Estoy pensando en un exmiembro del establishment que decidiera lanzarse. Por ejemplo, del ámbito empresarial, alguien con una fuerte vocación política. Un Garamendi… 

No me extrañaría que en las próximas elecciones generales tengamos algún experimento, personajes del ámbito de YouTube. En las europeas ya tuvimos un acontecimiento.

Depende de cómo se gestione, pero esta manera exagerada de gritar del PP en estos momentos no le está beneficiando, sino que está ensanchando el sentimiento antipolítico. La gente no quiere esto. No han entendido el resultado de las elecciones americanas. De hecho, el problema de la derecha española es que tiende a tomarse las cosas siempre demasiadas al pie de la letra. Son demasiado literales. No saben leer el Evangelio de los nuevos tiempos. 

España es el cuarto país con mayor polarización, según el Edelman Trust Barometre. Pero hay un lugar pequeño que parece que ha comprado centralidad y tranquilidad, que es Catalunya. Hay quien dice incluso que la única persona capaz de hacer una política fuera del griterío es Salvador Ila y que, por eso, seguramente tenga un camino político de más recorrido. ¿En qué medida cree que esto puede acabar afectando a la política española? 

La paradoja es evidente: Catalunya, históricamente foco de tensiones políticas, parece ahora una balsa de aceite. Aunque afronta las mismas contradicciones sociales que otras sociedades avanzadas, está políticamente exhausta. El PSC ha logrado canalizar un deseo mayoritario gracias al liderazgo de Illa, pero no debemos olvidar que su investidura dependió de una financiación singular negociada por Pedro Sánchez con Esquerra Republicana. Sin eso, seguramente estaríamos de resaca electoral en estos momentos. Además, no conviene pasar por alto que la financiación ha provocado descargas eléctricas tanto en el propio DF como fuera de él. 

València entra ahora en escena, reclamando una financiación adecuada para su reconstrucción. En el mapa político, València y Catalunya son puntos críticos: Catalunya se encuentra en una fase de calma relativa y València, en recuperación. El diálogo entre ambas regiones es crucial, no solo políticamente, sino también socialmente. El otro día escuché a Feijóo diciendo que con lo que nos gastaremos con la financiación singular de Catalunya podemos reconstruir València. La España mediterránea —Catalunya, València y Baleares— debe articular una voz común en esta nueva etapa.

València fue un suceso que no se podía evitar, que puede pasar una vez cada mil años. No obstante, sí se podían prevenir sus peores efectos y aminorar la pérdida de vidas humanas. También se puede leer como señal de que el Mediterráneo es una zona climáticamente cada vez más inestable. Si esta es la lectura, se tienen que cambiar muchas cosas, y esto es bueno.
 

Juliana expone su visión sobre las tensiones internas en Europa y su efecto en la política española. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


Pero también depende de cómo evolucione el catalanismo político, ¿no? Parece que empieza a evolucionar de forma autónoma hacia un catalanismo no independentista. Muy exigente con el autogobierno, pero en unos términos diferenciados de lo que hemos tenido hasta ahora. Esta pregunta se la está haciendo el PNV también. 

En estos momentos están convergiendo en España varios factores que reforzarán discursos de un renovado centralismo. Uno de ellos es lo que ha pasado en València y la reacción pidiendo discutir sobre el Estado de las autonomías. Mazón ha asestado un golpe contundente a la autonomía.

Hay otro factor, menos visible para el público, que es la nueva política de la Unión Europea respecto a los fondos europeos. Parece que la UE priorizará una gestión centralizada de estos recursos, como de hecho ya ocurre con los fondos Next Generation. En una entrevista de La Vanguardia, el lehendakari destacaba que actualmente ciertas inversiones industriales se deciden en espacios como la sala VIP del aeropuerto de Barajas, no en las autonomías.

Un ejemplo claro es la ubicación de inversiones industriales en España, un país con la ventaja estratégica de producir electricidad a precios razonables. Estas decisiones, al igual que el fortalecimiento de las redes eléctricas, recaen en una empresa cotizada como Red Eléctrica, no en las autonomías.

Además, la política industrial actual es mucho más intervencionista, reflejando que el Estado está reforzando su poder en este ámbito. Esta es una dimensión nueva que redefine las reglas del juego.

Cuesta de entender que el nacionalismo vasco y el catalanismo político renuncien a la batalla política ante estas tendencias. 

La clave es reflexionar sobre qué significa la autonomía en este momento histórico. Si alguien piensa que, en estas circunstancias, es viable apoyar otra aventura independentista en Catalunya, debe explicarlo con seriedad, sin miedo ni comedias.

Vivimos un periodo complejo y cambiante, pero no podemos olvidar que la autonomía en España surgió como un elemento clave para democratizar el país. Podremos debatir si su implementación fue más o menos acertada, pero, en cualquier caso, representó un momento constituyente enfocado en consolidar la democracia.

Hoy el contexto es distinto: vivimos un repliegue, un clima de miedo y nerviosismo sobre el futuro de la Unión Europea a corto plazo, y un cuestionamiento de los impulsos democráticos de los años setenta. En este escenario, la defensa de la autonomía se convierte en un valor político esencial.
 

Marta Pascal, consejera de Agenda Pública, mientras Juliana desgrana la creciente polarización política en España. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho


En una reciente conversación en La Vanguardia entre el presidente Pujol, el presidente Mas y Xavier Trias, Mas afirmó que Junts es quien continúa el legado político de Convergència Democràtica de Catalunya. Usted, que acuñó el concepto de gen convergente, ¿está de acuerdo con Artur Mas?

Yo no estoy de acuerdo, porque si Junts fuese la continuación de Convergència, significaría que el heredero político de Jordi Pujol es Carles Puigdemont y, en términos de Madrid, que la heredera política de Miquel Roca sería Míriam Nogueras.

Junts contiene algo del gen convergente, pero, actualmente, es una mutación inacabada. Por un lado, vemos a Junts dialogar activamente con la patronal Foment del Treball y liderar maniobras políticas como la que tumbó el impuesto a las grandes energéticas, en colaboración con sectores empresariales catalanes y vascos. Por el contrario, mantiene discursos absolutamente psicodélicos sobre la política actual. 

"Junts contiene algo del gen convergente, pero es una mutación inacabada"
La evolución de Junts dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos. Pujol, en sus declaraciones en La Vanguardia, subrayaba la importancia de la cultura política, y aquí entra un factor nuevo: un competidor electoral que antes no existía.

Este competidor es poco visible en Barcelona —donde se concentra buena parte del pensamiento político y periodístico catalán—. Aquello que no se ve en Barcelona a veces parece que no existe. Pero este competidor, que se ha declarado admirador de Donald Trump, parece más fuerte en la Catalunya interior y en las capitales de comarca. Su influencia podría crecer en futuras elecciones municipales. Sin embargo, no hay que apresurarse. El día en que el fuet de Vic tenga aranceles en Estados Unidos, veremos qué postura toman.

Hay quien dice que no sabremos qué es Junts hasta que esté claro si Puigdemont sigue o no. Aliança Catalana puede estar cuestionando algunas bases ideológicas de Junts más de lo que parece. Y tenemos que ver también qué pasa con Esquerra... Por experiencia sé que las luchas fratricidas en un partido nunca acaban bien.

La experiencia de estos últimos años en todo el mundo. Mitterrand promocionó a Le Pen padre, porque dividía la derecha francesa. 


Enric, muchas gracias.
 

Enric Juliana, periodista político de referencia y adjunto al director de 'La Vanguardia'. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho

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