

"No existen indicios sólidos que permitan afirmar que Marruecos haya decidido instrumentalizar nuevamente la migración como mecanismo de presión política sobre España"Entre las hipótesis que manejan tanto las autoridades como diversos especialistas destaca la circulación de informaciones falsas y rumores en redes sociales sobre una supuesta imposibilidad legal de devolver a quienes consiguieran entrar en Ceuta tras una reciente sentencia del Tribunal Supremo relativa a determinadas devoluciones en frontera. Aunque la resolución judicial introduce matices importantes sobre las garantías procedimentales, de ella no puede deducirse que cualquier persona que alcance territorio español vaya a permanecer automáticamente en él.
"No sería la primera vez que una interpretación distorsionada de una decisión judicial desencadena un efecto llamada de carácter puntual"En este sentido, reducir automáticamente cualquier aumento de las llegadas a una operación política del Gobierno marroquí resulta tan simplificador como negar que Marruecos dispone de capacidad para modular la intensidad del control fronterizo cuando así lo considera conveniente. Ambas cosas pueden ser ciertas dependiendo del contexto y, precisamente por ello, es conveniente analizar cada episodio con cautela y no proyectar sobre todos ellos el precedente de 2021.
"Una parte esencial de la política europea, en este caso la seguridad de la frontera exterior, depende de decisiones adoptadas fuera de la propia Unión"Pero si las causas de la crisis merecen un análisis riguroso, la respuesta política también resulta reveladora. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), ha solicitado la declaración de una emergencia nacional que permita establecer un mando único semejante al utilizado en grandes incendios forestales o catástrofes naturales. La petición tiene un evidente contenido simbólico, pero también jurídico. La Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no menciona expresamente los flujos migratorios entre los supuestos de emergencia de interés nacional. La figura está concebida para situaciones que, por su gravedad o dimensiones, exigen una coordinación extraordinaria de los recursos públicos, como terremotos, inundaciones, accidentes industriales o grandes incendios. Ahora, la pretensión de incorporar las migraciones a esta categoría supone un paso más en un proceso mucho más amplio: la securitización de la movilidad humana.
"La inmigración se enmarca dentro de un discurso de amenaza existencial ante la cual es legítimo activar «respuestas excepcionales»"No es casual que la solicitud de emergencia nacional vaya acompañada de la demanda de un mando único. El propio vocabulario remite a escenarios de crisis extraordinarias, contribuyendo a construir una percepción social según la cual la migración constituye una amenaza comparable a un desastre natural o a una gran emergencia de protección civil. Sin embargo, los datos invitan a otra reflexión. España gestiona desde hace años decenas de miles de llegadas irregulares anuales mediante instrumentos administrativos, policiales, judiciales y humanitarios ya previstos en el ordenamiento jurídico. Puede discutirse si esos instrumentos necesitan más recursos, reformas o una mejor coordinación. Ahora bien, eso es muy distinto de intentar hacer valer la conveniencia de redefinir jurídicamente la migración como una emergencia nacional (permanente).
"Mientras externaliza la gestión de sus fronteras hacia terceros países, depende cada vez más de ellos para controlar los flujos"Ceuta vuelve a recordarnos que Europa continúa sin resolver su principal dilema migratorio. Mientras externaliza la gestión de sus fronteras hacia terceros países, depende cada vez más de ellos para controlar los flujos. Mientras reclama cooperación, evita asumir plenamente las consecuencias políticas de esa dependencia. Y mientras la movilidad humana sigue respondiendo a factores económicos, sociales y demográficos profundamente estructurales, una parte creciente del debate público insiste en presentarla como una amenaza extraordinaria que justificaría respuestas igualmente extraordinarias.

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