Martes, 20 de octubre de 2026
ELECCIONES

Si Sánchez logra seguir

Aunque estas van a ser las primeras elecciones en las que la IA va a tener un papel, para el politólogo Andrés Ortega la situación actual guarda cierta similitud con el acoso y derribo contra Felipe González entre 1993 y 1996. A su juicio, si Sánchez logra gobernar, esas tensiones se recrudecerán. Pero si fracasa, las tensiones inmediatas se desplazarán al PSOE y a la previsible "confusión" que reinará entre PP y Vox para formar gobierno.

Andrés Ortega Andrés Ortega 19 de octubre de 2026
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El presidente del Gobierno en su escaño en el Congreso de los Diputados. | SOPA Images / Zuma Press / Europa Press
El presidente del Gobierno en su escaño en el Congreso de los Diputados. | SOPA Images / Zuma Press / Europa Press
Si Sánchez sale de estas elecciones con la posibilidad de gobernar en coalición, las tensiones políticas, mediáticas y judiciales se recrudecerán, como, salvando las distancias, entre 1993 y 1996. Si, por el contrario, se plantea un gobierno de coalición entre PP y Vox, junto a la confusión que se generará para el encaje entre estos posibles socios, las tensiones en el seno del PSOE aumentarán ante la posibilidad de prestar un cierto apoyo al PP para evitarlo. Sea como sea, estas son las primeras elecciones que se celebran con la IA generativa ampliamente difundida en España y en el mundo, lo que influirá. ¿Cómo? Con más capacidad de manipulación de hunos y hotros (por usar la expresión de Unamuno), españoles y extranjeros.

"Estas son las primeras elecciones que se celebran con la IA generativa ampliamente difundida en España y en el mundo"
Domingo, 6 de junio de 1993. Aznar esperaba ganar unas elecciones que el presidente del Gobierno, Felipe González, había convocado, esencialmente ante problemas internos del PSOE. Aznar le ganó el primer debate televisado a un González que no estuvo en su mejor momento, lo que paradójicamente activó el voto de muchos que se iban a abstener ante la perspectiva de la derecha en el poder. Y en el segundo debate se recuperó. González y el PSOE volvieron a ganar, aunque esta vez sin mayoría absoluta. Necesitó a la Convergència i Unió de Jordi Pujol y al PNV para gobernar. Desde diversos nodos empezó una campaña de acoso y derribo contra González. De otro modo, debieron pensar, nunca perdería. Campaña basada en algunos hechos que, de otro modo, quizás no hubieran salido a la luz, como aspectos de los GAL y diversos casos de corrupción, siendo el más sonado el de Roldán, director de la Guardia Civil, además de otros que afectaron al gobernador del Banco de España y a algunos ministros. Pero cuando una parte del Estado profundo se revuelve…

3 de marzo de 1996. Felipe González había convocado al decidir Pujol que no iba a apoyar unos nuevos presupuestos generales. La derecha nacionalista catalana fue clave para las elecciones anticipadas, como ahora. El presidente había intentado ceder la batuta a algunos de los brillantes políticos que le acompañaban, convencido de que el nivel de rechazo que suscitaba le aconsejaba retirarse. El favorito era Javier Solana, pero se había "escapado" a la Secretaría General de la OTAN, un puesto al que un español no podía renunciar. Y Helmut Kohl, entonces canciller alemán, convenció a González de que un político de raza no debía retirarse, sino salir tras perder unas elecciones. Aunque el PSOE salió a ganar con aquella "campaña del dóberman", que en parte funcionó, el PP iba en cabeza en las primeras proyecciones, como en el recuento. Entre las 22 y las 23 de la noche, desacompasadas con el recuento (más lento que ahora), las simulaciones de ODEC (Oficina de Estudios y Control) empezaron a vaticinar una victoria del PSOE, lo que causó preocupación en el equipo electoral socialista y en el propio presidente, por si se ponía en duda el escrutinio y por las perspectivas que se abrían. El PP acabó ganando, sin mayoría absoluta. Necesitaría los votos de Convergència i Unió. "Dulce derrota", la consideró González. Un aviso de que, cuando se pierden las elecciones, los primeros juicios pueden ser erróneos. Es difícil para un partido digerir una derrota y las consecuencias en forma de cesantes.

"Cuando se pierden las elecciones, los primeros juicios pueden ser erróneos. Es difícil para un partido digerir una derrota y las consecuencias en forma de cesantes"
29 de noviembre de 2026. ¿Y si "ganan" Pedro Sánchez y el PSOE? Entiéndase por ganar, lejos del bipartidismo de los noventa, no ya ser el partido más votado, sino estar en situación de seguir al frente del Gobierno apoyándose en una mayoría estable. Entre 2023 y 2026 ha habido una campaña de acoso y derribo, una vez más basada en algunos hechos (como el caso Ábalos) y otros que no lo son, pero cuyo centro de gravitación ha sido la ley de amnistía. Si Sánchez "gana", ¿qué harán el Estado profundo y también el epidérmico? Sería el fin político de Feijóo. Las recientes declaraciones de Aznar (que decidió no presentarse a un tercer mandato en 2004) diciendo que "si repite el Gobierno de coalición, el sistema constitucional se termina", y se incitará una "rebelión constituyente", no dejan de ser inquietantes. Algunas decisiones recientes —como aprovechar el cambio de mayoría en la Diputación Permanente del Congreso— generan inquietud en estos sectores. A otros, que el Tribunal Supremo impida votar a un número importante de españoles nacionalizados por la "ley de nietos", muchos de los cuales pudieron hacerlo en 2023.

Si PP y Vox logran una mayoría absoluta en el Congreso (en el Senado, con las candidaturas unitarias de izquierda, el PP puede perder la mayoría absoluta, con posibles consecuencias en la elección del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, entre otros efectos), significará la entrada en el Gobierno —pues lo querrán— de una fuerza de extrema derecha. El crecimiento de los neorreaccionarios es una tendencia general, y no solo en Europa. Pero España no es un país cualquiera, sino uno que sufrió la dictadura franquista durante casi cuarenta años. Y entonces, la única forma de evitarlo sería ofreciéndole el PSOE al PP un apoyo parlamentario para gobernar en solitario (una gran coalición parece aún imposible), a cambio de una serie de reformas, entre ellas, la de la Constitución, que nunca se logrará con el PP en la oposición. Es una posibilidad que se está moviendo en algunos sectores del PSOE, y que formará parte de las tensiones que se abrirán en el seno de los socialistas si pierden. Aunque un factor definitorio de Sánchez es aquel "no es no" a una abstención en la investidura de Rajoy tras las elecciones de junio de 2016, con todo lo que pasó después en el PSOE.

Una regla no escrita de nuestro sistema es que a los ocho años se cambia de presidente, cansados los ciudadanos, sobre todo los jóvenes. Felipe González, con catorce, fue una excepción. Hoy el PSOE está bloqueado. Sus mecanismos internos (congresos cada cuatro años, comités federales anuales sin votar la gestión) están atorados, entre otras cosas, por la legitimidad paralela de las primarias para su líder. Lo primero que se verá será la hostilidad absoluta del PSOE al nuevo gobierno. Vox se lo pondrá difícil al PP en varios temas. En la precampaña han dejado de criticarse, guante blanco entre ellos. El posible nuevo Gobierno necesitará esclarecer sus objetivos, para lo que tendrá un par de meses, o se verá sumergido en su propia confusión. Pero no hay que engañarse. Una vez se enganchen, será difícil pararlos o separarlos.

Las españolas son las primeras grandes elecciones de la era de la IA. Una serie de doce meses en el mundo (Israel, el Congreso de Estados Unidos) y en Europa (España, Francia, Italia y Polonia, entre los "grandes", además de Estonia, Finlandia, Grecia y Eslovaquia). Las precedentes y las de 2023 fueron elecciones en las que las redes sociales, polarizantes y manipulativas, tuvieron un papel importante, mas no la IA, y la combinación es peligrosa. En 2023, ChatGPT y otras IA generativas ya existían, pero su difusión era limitada. En 2026, su difusión ha alcanzado un 45,1% de las personas de entre 15 y 64 años en España, la sexta posición global, según el Microsoft AI Diffusion Report publicado en septiembre. Todas las partes las están utilizando. ¿Y los ciudadanos?

"Las de 2023 fueron elecciones en las que las redes sociales, polarizantes y manipulativas, tuvieron un papel importante, mas no la IA, y la combinación es peligrosa"
En 1993-96, los medios estaban canalizados, con un puñado de diarios marcando la agenda que recogían las tertulias de radio y los informativos de televisión. Ahora hay un enjambre de medios agresivos, que viven de la agresividad. La información se ha convertido en una selva y ahí la IA tiene un papel que jugar. El espacio habermasiano de debate y crítica se ha convertido en un espacio atomizado de insultos. En comparación con tiempos anteriores —cuando el Brexit o la primera victoria de Trump en 2016—, con la IA crece la capacidad de manipulación, de verbo y de imagen, especialmente cuando una proporción de los votantes decanta su decisión en los últimos días de la campaña. Las redes sociales ya lo hacían y con la IA facilitan el ascenso a los extremos. Si se pregunta a estas IA sobre cómo votar, se suelen evadir. Pero tienden a favorecer más unos puntos de vista que otros, sin olvidar las nuevas posibilidades que brindan a injerencias extranjeras. Quizás no por casualidad, dado quién controla estas nuevas grandes empresas, centrales en el mundo de hoy.

Veremos. Demasiados elementos inquietantes, cuando hoy por hoy, pese a la mayoría de las encuestas, muchas cuestiones siguen abiertas. Nada está decidido. ¿Decidirán las IA?
Andrés Ortega
Andrés Ortega
Analista, escritor y periodista
Escritor galardonado con el Premio Jovellanos de Ensayo (2025) por 'Soledad sin solitud', y autor de la novela de anticipación 'Sé agua' (2025). Es experto en diversos campos y cuenta con experiencias como corresponsal internacional, editorialista y columnista, asesor gubernamental e investigador del Real Instituto Elcano.
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