Domingo, 8 de noviembre de 2026

¿Hay que salvar todos los pueblos? Una conversación entre los alcaldes de Arganda y El Recuenco

Alberto Escribano, alcalde de Arganda del Rey, y Kike Collada, alcalde de El Recuenco, conversan con Clara Esteban, coordinadora de 'Agenda Pública', en CaixaForum Madrid sobre vivienda, inmigración, envejecimiento y servicios públicos en la España urbana y rural. "Yo suelo decir que ya no es despoblación, sino desaparición", sostiene Collada. Por su parte, Escribano señala que "el ser humano elige, sí, pero elige en unas circunstancias preestablecidas".

Añadir AgendaPública en Google
Los alcaldes de El Recuenco (centro) y Arganda del Rey (derecha) conversan con 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Tania Sieira
Los alcaldes de El Recuenco (centro) y Arganda del Rey (derecha) conversan con 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Tania Sieira
No es lo mismo gobernar una ciudad que no deja de crecer que un pueblo donde conseguir que lleguen nuevas familias ya es una pequeña victoria. Pero en España tendemos a hablar de la despoblación y de la concentración urbana como si fueran dos fenómenos independientes, cuando buena parte de sus causas y consecuencias están relacionadas. Las ciudades necesitan los recursos que llegan de otros territorios y los pueblos dependen, en buena medida, de las oportunidades que se concentran en los grandes núcleos de población. Quizá el problema no sea tanto dónde vive la gente, sino hasta qué punto puede elegir dónde quiere vivir.

Buscando respuestas a estas cuestiones, hablé con Alberto Escribano, alcalde de Arganda del Rey, y Kike Collada, alcalde de El Recuenco, durante el último microespacio de Agenda Pública en CaixaForum Madrid dedicado al reto demográfico. El primero gobierna una ciudad madrileña cuya población, según explica, se ha duplicado en poco más de dos décadas. El segundo está al frente de un pequeño municipio de Guadalajara donde mantener el número de habitantes ya supone un esfuerzo considerable. Los dos pertenecen a una nueva generación de alcaldes, aunque sus experiencias y sus formas de entender la intervención pública no siempre coinciden. Escribano pone el acento en las decisiones individuales y los cambios culturales; Collada recuerda que buena parte de esas decisiones están condicionadas por cómo hemos organizado el territorio.

A partir de ahí, la conversación nos llevó a algunos de los grandes problemas demográficos de España: la falta de vivienda, las dificultades para formar una familia, la inmigración, el envejecimiento y la prestación de servicios públicos. Escribano cree que detrás de la baja natalidad también hay una cuestión de prioridades: "Creo que ha habido un cambio generacional total". Collada, por su parte, pone el acento en las dificultades de gobernar pensando en los próximos veinte años cuando los vecinos esperan resultados antes de las siguientes elecciones. "El arte de la política consiste en priorizar, porque los retos son inagotables", sostiene. Son, en resumen, dos alcaldes que gestionan realidades muy distintas, pero que se enfrentan a un reto similar: cómo conseguir que sus municipios sigan siendo lugares donde la gente quiera, y pueda, construir su futuro sin desigualdad.
 

Kike Collada (izquierda) y Alberto Escribano intercambian posiciones sobre el futuro de los pueblos y las ciudades durante el encuentro en CaixaForum Madrid. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


¿Cómo pueden gestionarse de manera simultánea dos fenómenos aparentemente contrapuestos, como la despoblación de las zonas rurales y la creciente concentración de población en las ciudades?

Alberto Escribano (A. E.): Siempre intentamos dirigir la vida de todo el mundo. Los tiempos cambian, las prioridades cambian y los gustos de las generaciones son diferentes. No tenemos por qué hacer lo mismo que hacían nuestros padres. Eso es lo primero que hay que respetar.

"Los tiempos cambian, las prioridades cambian y los gustos de las generaciones son diferentes. No tenemos por qué hacer lo mismo que hacían nuestros padres"
Alberto Escribano - Alcalde de Arganda del Rey
Es incongruente que, por un lado, hablemos de políticas para fomentar la natalidad o la vuelta a los pueblos y que, por otro, sin haber hecho demasiado en ese sentido durante los últimos años, observemos que desde la COVID la gente está volviendo a los pueblos. Eso es un hecho, aunque no sabemos en qué medida ni cuánto durará.

Creo que en la vida se dan circunstancias que nos llevan a tomar unas decisiones u otras. Mi reflexión personal es que suelen ser naturales, sociales o culturales, y que todo lo que intente dirigir un Gobierno o un Estado, casi siempre, va a salir mal en ese sentido, porque la gente tiene sus propias costumbres.

Kike Collada (K. C.): Bueno, sí y no. Cuando hacemos planeamiento urbano, decidimos dónde colocar un hospital o dónde situar un parque. Eso también es una forma de dirigir. Si todo se hiciera sin planificación, ¿qué ocurriría? La cuestión es hasta qué punto podemos controlar algo y qué cosas sí y cuáles no.

Al final, la virtud está en el término medio. No se puede pensar que se va a dirigir absolutamente todo, pero tampoco que todo va a desarrollarse por sí solo sin generar otros problemas. No creo que el debate sea si tiene que seguir habiendo una España más urbana. Hay cuestiones que vienen de un diseño previo: cómo hemos creado nuestra red de transporte o la red de distribución energética. No es casualidad que algunas cosas se concentren en unos lugares y no en otros. Hay un diseño y una intención detrás.

"Si todo se hiciera sin planificación, ¿qué ocurriría? La cuestión es hasta qué punto podemos controlar algo y qué cosas sí y cuáles no"
Kike Collada - Alcalde de El Recuenco
En la época de mis abuelos, irse a la ciudad era una forma de ascenso social frente a la economía de subsistencia que había en muchos pueblos. Hoy la situación es distinta y plantea otros retos. Mi mirada se centra en cómo el territorio puede ser parte de la solución, aunque no tenga todas las soluciones. ¿Qué aporta el territorio al conjunto de la sociedad? Si garantizamos unos servicios mínimos y la posibilidad de habitar determinados lugares, tendremos más oportunidades y podremos gestionar mejor nuestros recursos.

Hace unos meses, en Guadalajara, se consiguió la unión de dos embalses para los agricultores de la zona. ¿Y dónde está ahora la demanda de esa agua? En Madrid, porque la necesita. También hay un debate sobre los recursos: Madrid puede seguir creciendo porque recibe energía y agua de otros lugares.

No quiero plantearlo en términos de que las ciudades nos necesiten a nosotros. Hablo de interdependencia, de entender el territorio, tanto las ciudades como los pueblos, como un continuo. Lo que sucede en unos sitios afecta a los demás. Igual que muchas soluciones están en las ciudades, otras pueden estar en el territorio rural.

¿Hasta qué punto debería ser una prioridad política mantener vivos todos los municipios, incluso aquellos que llevan décadas perdiendo población? ¿Hay que plantear límites a los recursos destinados a combatir la despoblación o el equilibrio territorial debe garantizarse independientemente del coste?

A. E.: Estamos viviendo las consecuencias de cómo nos han enseñado a vivir. Todas las familias, queriendo lo mejor para sus hijos, les han dicho que fueran a la universidad. Eso significa empezar a trabajar más tarde, ganar dinero más tarde y formar una familia más tarde.

Y también se nos ha transmitido esa idea de las películas: ir a una gran ciudad a cumplir tu sueño, sea cual sea. Debemos ser honestos al reflexionar sobre esto, porque no ha ocurrido porque sí. Es consecuencia de las decisiones y las directrices de las generaciones anteriores.

"Se nos ha transmitido esa idea de las películas: ir a una gran ciudad a cumplir tu sueño, sea cual sea. Debemos ser honestos al reflexionar sobre esto"
Alberto Escribano
Ahora hay quienes ven mal la construcción de autovías o líneas de AVE. A mí me parece un poco hipócrita. Nadie puede ver como algo malo que ahora recorrer trescientos kilómetros lleve dos horas y media y no cinco. Hay que juzgar esas decisiones con los ojos de entonces, no con los de ahora. Cuando se construía una autovía cerca de su casa, a todo el mundo le parecía que le había tocado la lotería. Juzgarlo ahora de esa manera es bastante ventajista. Juzgar el pasado es muy fácil.

K. C.: Hay que salir un poco de Disney, de los buenos y los malos. Tomamos decisiones que tienen ventajas y costes. La cuestión es qué costes estamos dispuestos a asumir. Hubo una tendencia natural de la gente a ir a las ciudades que generó otras dinámicas y sinergias: las empresas se agrupan, el talento llama al talento. Y hoy tenemos problemas que también se han originado por eso.

Cuando hablamos del futuro, ¿quién puede predecirlo? ¿Somos oráculos? No. Me gusta la idea de que el futuro no se predice, sino que se diseña. Eso no significa que se pueda dirigir el futuro a nuestro gusto, sino trabajar para que la realidad futura se parezca, en la medida de lo posible, a lo que queremos que sea.

"Cuando hablamos del futuro, ¿quién puede predecirlo? ¿Somos oráculos? No. Me gusta la idea de que el futuro no se predice, sino que se diseña"
Kike Collada
Claro que hay dinámicas que pueden llevar a los pueblos a desaparecer. Yo suelo decir que ya no es despoblación, sino desaparición. Pero ¿qué costes tiene eso? ¿Los hemos calculado? No sabemos qué puede pasar mañana. Una guerra en cualquier lugar, por ejemplo, puede cambiar las tendencias. Podemos analizar qué es más probable, pero también ver el futuro como un escenario sobre el que tenemos capacidad de influir y de condicionar. ¿Qué futuro queremos? Esa es la pregunta que debemos hacernos como sociedad respecto al territorio en su conjunto.
 

Alberto Escribano, alcalde de Arganda del Rey, reflexiona sobre cómo las oportunidades económicas condicionan la elección de dónde vivir. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


Han comentado que esta situación es fruto de una serie de elecciones personales tomadas a lo largo de la historia. Pero hoy, ¿cuánto queda realmente de elección cuando uno decide dónde vivir? ¿Hasta qué punto está condicionado por las circunstancias económicas?

A. E.: La elección, en sentido estricto, se va reduciendo, porque uno elige dependiendo de factores que ya existen y están prácticamente establecidos. No hablo solo de dónde vivir, sino, por ejemplo, de dónde trabajar o establecer una empresa.

"La elección, en sentido estricto, se va reduciendo, porque uno elige dependiendo de factores que ya existen y están prácticamente establecidos"
Alberto Escribano
Es mucho más fácil que una industria se instale donde ya existen otras complementarias, que pueden hacerla más competitiva y prestarle servicios cerca, como ocurre en Arganda del Rey, que en un pueblo pequeño de Guadalajara donde estaría sola y sin acceso a esos recursos. El ser humano elige, sí, pero elige en unas circunstancias preestablecidas. Eso no tiene por qué ser malo; es la realidad.

K. C.: El trabajo es importante, por supuesto. En Castilla-La Mancha hay industrias que quieren crecer y tienen energía al lado, pero existen muchos factores que determinan si una industria puede establecerse o no en un lugar.

En El Recuenco, por ejemplo, no va a encontrar una gran empresa que le contrate por cuenta ajena. Ahora bien, si olvidamos que emprender y crear un negocio también es una posibilidad laboral y solo contemplamos trabajar para otros, limitamos muchísimo lo que se puede hacer. La mayoría de quienes trabajamos en El Recuenco somos autónomos o tenemos nuestra pequeña empresa. También está la transformación tecnológica.

Hay trabajos, como los de la hostelería, que pueden realizarse tanto en una ciudad como en un pueblo. Y las diferencias en las condiciones de vida son hoy mucho menores que antes, cuando en una ciudad se podía tener agua corriente y en un pueblo no. También se ha mecanizado el campo y se ha transformado la ganadería, por ejemplo, con el uso de drones y otras herramientas tecnológicas.

Creo que, como somos una sociedad que ha nacido y se ha criado sobre todo en las ciudades, vemos el pueblo como un lugar para veranear, pero no sabemos lo que significa vivir allí ni las oportunidades que ofrece. Yo nací en Alcalá de Henares y me fui a vivir al pueblo con veinte años. Allí aprendí a mirar de otra forma los sectores productivos, los retos del país y las posibilidades de emprender. Si no hubiera vivido allí, no me habría dado cuenta.

"Vemos el pueblo como un lugar para veranear, pero no sabemos lo que significa vivir allí ni las oportunidades que ofrece"
Kike Collada
Hay un programa del Ministerio, Campus Rural, que es como un Erasmus rural: estudiantes que van a los pueblos a trabajar en empresas o ayuntamientos. Yo lo extendería también a los funcionarios del Estado, para que trabajaran durante un tiempo en un pueblo antes de legislar sobre determinadas cuestiones. Hay una reflexión que me gusta mucho: no podemos amar lo que no conocemos y no cuidamos lo que no amamos.

Tenemos que enseñar a la gente a redescubrir el territorio y sus recursos. Nos gastamos mucho dinero en ahorrar agua o en descarbonizar, y a veces perdemos recursos por no gestionar una infraestructura natural que presta servicios que pocas tecnologías pueden ofrecer. Todos desconocemos algunas realidades, pero si viviéramos únicamente en entornos urbanos, desconoceríamos por completo la vida fuera de ellos.
 

Kike Collada, alcalde de El Recuenco, plantea la necesidad de planificar el futuro de los pueblos más allá de los mandatos municipales. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


Muchas de las políticas necesarias para afrontar el reto demográfico exigen pensar a veinte o treinta años, pero los mandatos municipales duran cuatro. ¿Cómo se gobierna pensando en una generación que todavía no vota o que ni siquiera ha nacido?

A. E.: Es una cuestión del ser humano, no solo del político. Cuando se toma una medida, se buscan resultados a corto plazo, porque a uno le van a medir por los resultados que sea capaz de ofrecer. La primera vez pueden votarle por la confianza que inspira o por creer en su palabra, pero no pueden mantener una confianza ilimitada si no ven resultados.

"La primera vez pueden votarle por la confianza que inspira o por creer en su palabra, pero no pueden mantener una confianza ilimitada si no ven resultados"
Alberto Escribano
Nosotros necesitamos resultados rápidos, pero la gente también. Está muy bien decir que hay que pensar a largo plazo y legislar para muchos años; probablemente es verdad. Pero la realidad es que tenemos un sistema en el que se vota cada cuatro años y se evalúa lo que se ha hecho o lo que se ha cumplido de lo prometido.

Muchos proyectos requieren años de tramitación. Como alcalde, cuando le paran por la calle, tiene que explicar qué pasa con ellos. Le dicen: "Parece que no están haciendo nada, ¿lo han olvidado?". Y no, estamos trabajando, pero los trámites son así. Muchas veces no dependen del político, sino de los procedimientos administrativos o de los funcionarios. Que no haya algo visible no significa que no se esté trabajando en ello.

K. C.: El arte de la política consiste en priorizar, porque los retos son inagotables. Y al priorizar hay que equilibrar el corto y el largo plazo. A veces tendrá más efecto electoral arreglar una calle que trabajar para atraer una industria, aunque a ese proyecto se le dedique una cantidad ingente de tiempo y quizá al final no salga adelante.

Aquí parece que todo lo que se hace sale bien. Pero la gente fracasa, y así se aprende. Cuando algo sale adelante es porque se han intentado muchas otras cosas.

Creo que el verdadero liderazgo tiene mucho que ver con la pedagogía. Yo tengo que ser capaz de explicar a mis vecinos que hay cuestiones que van a sobrepasar mi legislatura. Quizá en mi pueblo sea más fácil transmitirlo porque estamos hablando de supervivencia. Si queremos que nuestros hijos o nuestros nietos puedan disfrutar de lo que nosotros hemos disfrutado, necesitamos que haya más familias. Y para que haya más familias tenemos que trabajar en vivienda, en emprendimiento y en otras cuestiones a largo plazo.

"Creo que el verdadero liderazgo tiene mucho que ver con la pedagogía. Yo tengo que ser capaz de explicar a mis vecinos que hay cuestiones que van a sobrepasar mi legislatura"
Kike Collada
Hay que estar explicando continuamente cuál es la dirección. Pero también hay urgencias inmediatas. No se puede gobernar pensando solo en lo que pasará dentro de unos años. Es un equilibrio constante.

También creo que a veces se peca mucho de cortoplacismo. Hay gente que vive de la política y cuyo puesto de trabajo depende de ella. Eso genera ciertos incentivos. Puede haber decisiones que uno entiende que serían buenas a largo plazo, pero perjudiciales para sí mismo o para su partido a corto plazo, y por ese interés no las toma. Eso también ocurre.

¿Existe un conflicto generacional en la política municipal?

A. E.: Yo defiendo que haya conflicto. Creo que el que estamos viviendo es más generacional que ideológico o partidista. Es clarísimo cuando miramos quién tiene vivienda y quién no. Quienes tienen vivienda suelen ser personas a partir de cierta edad, mientras que quienes vienen después tienen más dificultades para acceder a ella.

"Quienes tienen vivienda suelen ser personas a partir de cierta edad, mientras que quienes vienen después tienen más dificultades para acceder a ella"
Alberto Escribano
Nos quejamos mucho de los alquileres, pero quienes fijan esos precios no son los jóvenes: son, muchas veces, sus padres o sus abuelos, que son los propietarios y ponen el precio que les conviene. Creo que la sociedad es a veces hipócrita porque criticamos algo de lo que también somos partícipes.

Y en política hay otra cuestión. Cuando uno se reúne con grandes empresarios o con personas de cierto nivel y edad avanzada, nota que no le están tomando en serio. Eso se sufre, pero con el tiempo va cambiando.

Ahora voy a sitios a los que hace tres años y medio o cuatro intenté ir y donde no me prestaron la más mínima atención. Hoy ocurre lo contrario. No hay que creérselo ni cuando le tratan mal ni cuando le tratan bien. Es la realidad del puesto que ocupa.

K. C.: Las bajas expectativas tienen una ventaja: es muy fácil sorprender. Parece que le toman a uno de una determinada manera hasta que abre la boca y piensan: "Ostras, este tío tiene algo que decir".

A. E.: En Arganda, el cambio ha sido muy grande, tanto en la forma de actuar como en la de transmitirlo. Veníamos de un alcalde tradicional y hemos pasado a algo diferente. Que cada uno juzgue si es mejor o peor, pero las expectativas eran las que eran.

Cuando me anunciaron como candidato, quien era alcalde entonces dijo: "Arganda no merece un alcalde joven que no ha trabajado en su vida". Esa frase está escrita en Twitter. Pero cuando uno empieza a trabajar como cualquier otro, eso cambia. Para dedicarse a la política nadie le dice qué edad tiene que tener. A mí me benefició no entrar en aquel debate absurdo sobre la edad, porque yo tampoco hablaba de la edad del alcalde anterior, y la gente terminó recibiéndolo de una forma totalmente distinta.
 

Clara Esteban, Kike Collada y Alberto Escribano. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


La inmigración suele presentarse como una de las respuestas al envejecimiento y a la pérdida de población. Pero ¿hasta qué punto estamos tratando a las personas inmigrantes como una solución estadística, en lugar de pensar en las condiciones que necesitan para construir una vida y echar raíces?

A. E.: Existen distintas interpretaciones entre los expertos sobre el papel de la inmigración ante el reto demográfico. Mientras algunos consideran que puede contribuir a solucionar el problema, otros señalan que su impacto sobre la natalidad responde fundamentalmente a una cuestión estadística, ya que las personas inmigrantes suelen llegar en edad de tener hijos, sin que ello implique necesariamente que tengan más descendencia que la población española.

Desde mi experiencia personal, Arganda es una ciudad joven que ha crecido muchísimo; su población se ha duplicado en los últimos veintitantos años. Hemos recibido miles de personas de otros países, especialmente de Europa del Este y, en concreto, de Rumanía. Muchas se instalaron en Alcalá, Coslada, San Fernando y Arganda del Rey.

Para nosotros ha sido un ejemplo de integración. Pero ahora también estamos viendo otro fenómeno: de las 14.000 personas llegadas de Rumanía que llegó a haber, quedan aproximadamente 8.000. Creo que cuando mejoran las condiciones de vida en el país de origen, muchas personas prefieren volver a su casa, salvo que ya hayan formado aquí una familia. Ahí hablamos de otra situación.

K. C.: ¿Regresan los padres o también los hijos que han nacido aquí y han vivido toda su vida en España?

A. E.: Creo que regresan sobre todo las personas que no han formado una familia aquí. Los hijos son prácticamente de nuestra edad y, para ellos, esta es su vida.

K. C.: En El Recuenco también lo veo: la inmigración representa una oportunidad, desde luego. Hay cuestiones negativas asociadas, sobre todo, a la pobreza y a las dificultades que puede generar. Hay que asumir que plantea otros retos.

En El Recuenco hemos conseguido que la población aumente. Hemos ganado vecinos, aunque también ha habido fallecimientos. Solo mantener la población ya cuesta mucho. Una parte importante de ese aumento se debe a la inmigración.

"Hemos ganado vecinos, aunque también ha habido fallecimientos. Solo mantener la población ya cuesta mucho. Una parte importante de ese aumento se debe a la inmigración"
Kike Collada
No me gusta reducir a las personas a los servicios que prestan, como si solo fueran mano de obra. Pero también es cierto que gracias a algunas de ellas podemos cubrir servicios que aprovecha toda la población. Cuando alguien llega al pueblo, no le pregunto de dónde viene. Me importa saber a qué piensa dedicarse, cómo quiere establecerse y conocerle como vecino.

Se suele hablar del envejecimiento de la población en términos económicos. Ustedes, que gestionan municipios, ¿cómo viven el envejecimiento en el día a día y en el plano social?

A. E.: En una ciudad como la nuestra se necesitan servicios para mayores, centros de mayores, servicios sociales, actividades, programas contra la soledad no deseada, comida a domicilio... Todo eso hay que dimensionarlo conforme crece y envejece la población.

Hay una cuestión que me gusta plantear. Nosotros tenemos nueve colegios que permanecen cerrados cuando no están en uso, sin acceso para otras actividades, mientras que a veces los mayores no tienen un lugar donde realizar actividades. Y construir nuevas instalaciones no es tan fácil.

"Nosotros tenemos nueve colegios que permanecen cerrados cuando no están en uso, sin acceso para otras actividades, mientras que a veces los mayores no tienen un lugar donde realizar actividades"
Alberto Escribano
Creo que en el futuro tendremos que utilizar los espacios de una manera más dinámica: centros polivalentes que puedan usar unas personas por la mañana y otras por la tarde. No tiene por qué haber un centro dedicado únicamente a los jóvenes y otro a los mayores. El reto es importante.

K. C.: Lo primero que veo es que no deberíamos presentar los pueblos solo como lugares para viejos. Creo que ese relato forma parte de los problemas que tenemos. Evidentemente, las personas mayores tienen un vínculo muy fuerte con el pueblo; muchas nacieron allí, aunque se marcharan durante años. Y tenemos una población muy envejecida.

Eso no solo significa que necesitemos más servicios. El problema es quién los presta. Necesitamos asistencia y ayuda a domicilio, pero no tenemos a nadie para hacerlo. Es un reto enorme, porque esos servicios, al menos por ahora, no los presta un robot: los prestan personas.

"Necesitamos asistencia y ayuda a domicilio, pero no tenemos a nadie para hacerlo. Es un reto enorme, porque esos servicios, al menos por ahora, no los presta un robot: los prestan personas"
Kike Collada
Por eso intentamos explicar a las personas mayores, que en muchos casos son propietarias de viviendas familiares, lo importante que es que vengan familias y gente joven al pueblo. También necesitamos personas que puedan prestar esos servicios, incluso para quienes no viven allí todo el año y regresan de vez en cuando.

En un lugar como El Recuenco, con la estructura demográfica que tenemos, o conseguimos rejuvenecer el censo o, más allá de la necesidad de servicios, no habrá quién pueda prestarlos.
 

Alberto Escribano interviene ante Kike Collada y Clara Esteban en el debate sobre natalidad, vivienda y conciliación. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


Las políticas de fomento de la natalidad suelen centrarse en ayudas económicas y, cada vez más, en la conciliación. Pero muchas veces el problema es estructural: vivir de alquiler, no poder afrontar el coste del día a día... ¿Cómo puede abordarse desde otra perspectiva?

A. E.: La conciliación y la vivienda son problemas, y hay muchos más. Pero también hay algo que no es necesariamente un problema: el cambio de prioridades de nuestra generación. No sé si mis padres tuvieron más dificultades que yo para tener hijos, pero no creo que mis abuelos tuvieran más facilidades. Probablemente todo era más difícil. Lo que había era otra costumbre y otra forma de entender la vida.

Existen ayudas a la conciliación, a la maternidad, becas de comedor y de escuela infantil en prácticamente todas las administraciones. Podemos crear todas las becas que queramos, pero a la hora de decidir si queremos tener hijos tenemos en cuenta muchos más aspectos: qué vida queremos, qué futuro imaginamos.

"Podemos crear todas las becas que queramos, pero a la hora de decidir si queremos tener hijos tenemos en cuenta muchos más aspectos: qué vida queremos, qué futuro imaginamos"
Alberto Escribano
No se reduce a recibir una ayuda o una beca. Lo vemos entre la gente de nuestra edad que está en situación de tener hijos. Creo que ha habido un cambio generacional total.

K. C.: Por supuesto que influyen las preferencias. Pero también está la angustia de no poder conseguir lo primero que da seguridad: una vivienda. Quizá tenemos salarios muy bajos en España para lo que ha aumentado el coste de la vida.

Y con la vivienda hay otro problema: en determinados lugares la construcción empieza a dejar de ser rentable. Entre el precio de los materiales, la mano de obra y lo que la gente puede pagar, las cuentas ya no salen. Nos ocurre en muchos pueblos que tienen problemas de vivienda.

Ahí los pueblos sí que ofrecen ventajas. Muchas de las familias que llegan a El Recuenco tienen hijos pequeños. Le pongo dos ejemplos: una familia de Sevilla y otra de Barcelona, ambas con tres hijos. Han pasado de pagar mil y pico o dos mil euros al mes donde vivían a pagar 250 euros en El Recuenco. El coste de vida es inferior, hay más tranquilidad, es un entorno seguro y tienen el parque al lado.

¿Dónde hacemos nosotros el esfuerzo? En que esos niños también puedan tener clases de inglés, de refuerzo o de música. Desde el Ayuntamiento hacemos un esfuerzo muy grande para ofrecerlo aunque sean cuatro niños, porque queremos que sea un sitio donde las familias puedan vivir.

Al principio yo pensaba que tenían que venir jóvenes como yo, sin responsabilidades, que pudieran empezar de cero. Pero no: quienes más aprovechan esas ventajas son las familias con hijos, porque organizan su vida alrededor de ellos. Poder dejar que los niños jueguen fuera de casa, disponer de programas de conciliación y gastar menos en vivienda hace que el pueblo les resulte más deseable.

"Quienes más aprovechan esas ventajas son las familias con hijos, porque organizan su vida alrededor de ellos"
Kike Collada
¿Es la panacea? No. Probablemente sus hijos tengan contacto con menos niños o dispongan de menos servicios. Pero también hay nuevas opciones a través de internet. Son aspectos en los que podemos trabajar y que pueden hacer que, para determinadas familias, los pueblos sean una alternativa más competitiva que las ciudades.

Muchas gracias.
En colaboración con la Fundación "la Caixa"
Clara Esteban García
Clara Esteban García
Gestora de proyectos en 'Agenda Pública'
Traductora, internacionalista y articulista con experiencia en asuntos públicos. Es gestora de proyectos en 'Agenda Pública'.
Agenda Pública Corp
Agenda Pública Corp
Análisis de políticas públicas
'Agenda Publica' impulsa alianzas con organizaciones, empresas y sociedad civil para generar contenidos de interés para nuestros lectores. Las piezas se elaboran por nuestro equipo de forma autónoma.
Participación