

"Le Pen ha situado a una de las democracias constitucionales más antiguas de Europa ante la posibilidad de un enfrentamiento directo entre la política electoral y la autoridad judicial"A primera vista, esto podría parecer poco más que una maniobra jurídica destinada a preservar su candidatura. En realidad, encarna una estrategia política mucho más arriesgada. Coloca al máximo tribunal francés en el centro de una campaña presidencial y abre la posibilidad de un enfrentamiento sin precedentes entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. Le Pen tenía otra opción. Había afirmado en reiteradas ocasiones que no se presentaría a la presidencia si era condenada a arresto domiciliario. Podría haberse apartado en favor de su protegido y presidente de RN, Jordan Bardella, cuya popularidad supera ya la suya. Con casi toda seguridad, habría conservado una influencia considerable sobre una eventual presidencia de su delfín. Al decidir presentarse pese a su condena, ha elevado drásticamente lo que está en juego en las elecciones de 2027.
"El Tribunal de Casación ya ha anunciado que pretende examinar el caso mediante un procedimiento acelerado, con el objetivo de pronunciarse en enero de 2027"El Tribunal de Casación podría, sin duda, rechazar esa cuestión de constitucionalidad en un plazo de veinticuatro horas si la considerara manifiestamente infundada. Pero hacerlo durante una campaña presidencial provocaría acusaciones —incluso más intensas que las surgidas tras la primera condena de Le Pen— de que unos jueces no elegidos intentan eliminar a la "candidata del pueblo" privándola de sus derechos legales. Si posteriormente el tribunal confirmara su condena, esos ataques no harían más que intensificarse.
"Una presidenta Le Pen tendría poderosas razones para debilitar la autoridad y la independencia del poder judicial"La combinación de los problemas judiciales de Le Pen, su fortaleza electoral y el carácter semipresidencial de la Quinta República podría, por tanto, empujar a Francia hacia un enfrentamiento abierto entre el Poder Ejecutivo y la autoridad judicial. Es una posibilidad concreta desde el momento en que decidió presentarse tras su condena. Nunca antes un candidato presidencial con opciones reales había convertido la responsabilidad ante la justicia en un asunto central de una campaña presidencial. François Fillon, después de quedar sometido a una investigación penal en 2017, se retiró de unas elecciones que tenía muchas posibilidades de ganar. Otros presidentes franceses, desde Jacques Chirac hasta Nicolas Sarkozy, se han enfrentado a investigaciones y condenas penales, pero nunca se había producido por ello un conflicto constitucional con el poder judicial. Esta podría convertirse en una de las cuestiones decisivas de la campaña de 2027. Y, si Le Pen alcanzara la presidencia, el orden constitucional francés podría quedar sometido a una enorme tensión.

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