Martes, 28 de julio de 2026
AGENDA PÚBLICA UE

Europa y México relanzan una alianza comercial clave para nuestra autonomía estratégica

Con la aprobación del Parlamento Europeo, el acuerdo UE-México entra en una nueva fase: elimina aranceles, protege indicaciones geográficas y encaja en la búsqueda europea de aliados ante el proteccionismo de Trump. La eurodiputada Hana Jalloul, negociadora socialista en la Eurocámara, lo interpreta como un "imperativo estratégico" de seguridad económica.

Hana Jalloul Muro Hana Jalloul Muro 8 de julio de 2026
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Claudia Sheinbaum y Ursula von der Leyen firman el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, con António Costa como testigo de honor. | Cristian Leyva / Zuma Press / Europa Press
Claudia Sheinbaum y Ursula von der Leyen firman el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, con António Costa como testigo de honor. | Cristian Leyva / Zuma Press / Europa Press
"Y al llegar ustedes a esta tierra nuestra, entregaron su talento y sus energías a intensificar el cultivo de los campos, a aumentar la producción de las fábricas, a avivar la claridad de las aulas, a edificar y honrar sus hogares y a hacer, junto con nosotros, más grande a la nación mexicana".

Así hablaba el presidente mexicano Lázaro Cárdenas sobre los españoles que, huyendo de la Guerra Civil, llegaron a un México que acogió al Gobierno republicano en el exilio.

Casi un siglo después, la profundidad de nuestro vínculo se siente patente con más fuerza que nunca, cuando el Parlamento Europeo da luz verde al llamado Acuerdo Global Modernizado entre la Unión Europea y México. Un instrumento que redefine el encuentro de dos aliados con profundos lazos políticos y económicos que, sentados en igualdad de términos, buscan dar un impulso decisivo a su relación.

"El Acuerdo Global Modernizado entre la Unión Europea y México es un instrumento que redefine el encuentro de dos aliados con profundos lazos políticos y económicos"
La aprobación del acuerdo, negociado durante casi una década, no es un evento menor. Tras su firma durante la cumbre bilateral celebrada en Ciudad de México el pasado mayo, lo que ahora sellamos es algo más profundo que la revisión de un acuerdo político y comercial: es el reconocimiento de la necesidad de cooperar al máximo con aliados estratégicos que compartan nuestra visión del mundo.

La ambición de impulsar nuestro vínculo comercial

Desde una perspectiva global, México se ha consolidado como un actor central en las cadenas de valor de un gran número de sectores productivos y como un socio comercial fundamental para la UE en la región, con una inversión europea en México superior a 207.000 millones de euros en 2024.

De ahí la importancia de que el acuerdo elimine barreras arancelarias en prácticamente cada área —el 95% de los aranceles actuales desaparece— y de que actualice los mecanismos de protección de inversiones, impulsando la certidumbre para operadores europeos y mexicanos. Elementos clave que facilitarán las operaciones de las más de 45.000 empresas europeas que exportan a México, la mayoría de ellas pymes que se verán particularmente beneficiadas por la armonización de estándares regulatorios.

Junto con ello, el acuerdo abre la contratación pública en 14 de los 32 estados mexicanos, consiguiendo que por primera vez en la historia las empresas europeas puedan acceder a la inversión estatal en el país. El nuevo marco también protege 568 indicaciones geográficas europeas, como el Rioja o el Queso Manchego, reforzando la protección y dando garantías sólidas a nuestros productores.

La industria española es una de las grandes beneficiadas por este acuerdo. México es el primer destino latinoamericano de exportaciones españolas de bienes y servicios y más de 5.600 empresas españolas tienen base en el país, con una fuerte presencia en el sector agroalimentario, donde España supone un 37% de todas las exportaciones europeas hacia México.

"México es el primer destino latinoamericano de exportaciones españolas de bienes y servicios y más de 5.600 empresas españolas tienen base en el país"
El acuerdo llega en un contexto en el que España y México buscan afianzar de nuevo su relación bilateral, especialmente tras la visita de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, a la cumbre de líderes progresistas En Defensa de la Democracia, celebrada el pasado mes de abril en Barcelona por invitación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No fue un viaje casual, sino la primera visita de un presidente de México a España en ocho años.


Este gesto ha tenido continuidad con el viaje del rey Felipe VI, así como con las visitas de distintos miembros del Gobierno español a México. Encuentros con los que el Ejecutivo ha marcado una dirección clara para el futuro de nuestra relación económica bilateral: España aspira a duplicar el comercio bilateral con México de aquí a 2030.

Pero además de lo estrictamente técnico, la firma del acuerdo UE-México nos habla de una política exterior y comercial que tiene que buscar ir más allá de lo transaccional. Quizás el mejor ejemplo sean las obligaciones jurídicamente vinculantes que se incluyen en materia de protección ambiental, laboral y social. Mediante estos elementos, además de consagrar el respeto a los objetivos del Acuerdo de París, el acuerdo impulsa a México a ratificar convenciones clave de la Organización Internacional del Trabajo.

Esto significa blindar una mayor protección para los trabajadores, pero también demuestra la importancia de que —aunque muchas veces no resulte fácil— la UE siga apostando por hacer de las negociaciones comerciales una herramienta para impulsar el trabajo digno, rechazando la lógica de la carrera a la baja que dominó los acuerdos de libre comercio de décadas anteriores. El "efecto Bruselas" en la mejor de sus versiones.

"Es importante que la UE siga apostando por hacer de las negociaciones comerciales una herramienta para impulsar el trabajo digno"
Porque la adopción de un acuerdo no es solo su marco jurídico, sino las oportunidades que este trae. Buen reflejo de ello es el lanzamiento de un paquete de inversiones conjuntas bajo la iniciativa Global Gateway —el programa de inversión exterior de la UE— para proyectos en energía renovable, movilidad sostenible o investigación biosanitaria. Se trata de 5.000 millones de euros que buscan impulsar el desarrollo de sectores de alto valor añadido, guiados por criterios de desarrollo sostenible.

 

La eurodiputada Hana Jalloul en la sesión plenaria del Parlamento Europeo sobre la cooperación política y económica con México. Foto: Parlamento Europeo

Una Europa que acelera la diversificación de sus alianzas comerciales

La dimensión del acuerdo que ahora ratifica el Parlamento va más allá de las oportunidades de negocio que se crearán para empresas a ambos lados del Atlántico. Su adopción llega en un momento en el que la UE entiende que su autonomía estratégica pasa por pisar a fondo el acelerador para cerrar nuevos acuerdos (o reforzar los que ya existen) con socios como Sudáfrica, Australia o la India.

Porque Europa y México compartimos algo fundamental en tiempos de proteccionismo creciente. Además de tener compromiso firme con el derecho internacional, ambos actores hemos defendido con fuerza la urgencia de la reforma de la Organización Mundial del Comercio, como un paso más necesario en la resistencia al unilateralismo.

Para Europa, el acuerdo no es un instrumento aislado para impulsar las exportaciones hacia un socio concreto, sino un refuerzo a nuestro vínculo global con América Latina; una región en la que —pese a las excepciones— sigue primando el apoyo a un comercio global basado en reglas y donde, junto con México, nuestra asociación comercial con Mercosur también será fundamental.

Los aranceles de la Administración Trump o el auge de los controles a la exportación dan a nuestro vínculo con México una trascendencia mucho mayor que hace una década, cuando se iniciaron las negociaciones del acuerdo: lo que antes era la modernización de un texto comercial es hoy un imperativo estratégico para nuestra seguridad económica.

"Lo que antes era la modernización de un texto comercial es hoy un imperativo estratégico para nuestra seguridad económica"
En otras palabras, el partenariado Europa-México es un capítulo clave —y no menor— en el camino imprescindible que la UE debe recorrer para diversificar nuestra red de socios comerciales y reducir nuestras dependencias estratégicas. El acceso a las materias primas estratégicas para la industria europea, donde México es uno de los principales exportadores de minerales como la fluorita, el cobre o el zinc, es un ámbito central en esta discusión; y un área de importancia transversal en los debates sobre nuestra seguridad económica en la que tengo el honor de representar a los socialistas europeos en la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo.


Para las pequeñas empresas europeas que exportan a México, para los trabajadores mexicanos cuyas protecciones laborales están ahora vinculadas a este acuerdo, para las mujeres y las comunidades indígenas, y para las empresas energéticas europeas, este acuerdo tiene que ser tangible y traer consecuencias reales.

Esta ha sido mi prioridad como negociadora del grupo socialista europeo para las relaciones comerciales con México: conseguir que el Parlamento Europeo deje claro a la Comisión y a los Estados miembros que este nuevo marco no puede quedarse en palabras.

"Europa deberá corregir el rumbo cuanto antes para dejar claro que las disposiciones relacionadas con el respeto al desarrollo sostenible no son negociables"
Ahora, tras el visto bueno del Parlamento, será fundamental asegurar que su implementación contribuya a estos objetivos, una tarea en la que será imprescindible contar con la voz de la sociedad civil. Si no fuera así, Europa deberá corregir el rumbo cuanto antes para dejar claro que las disposiciones relacionadas con el respeto al desarrollo sostenible no son negociables. En esa tarea, los socialistas europeos (y en particular los españoles) seremos un baluarte firme.


Con la ratificación del Acuerdo Global Modernizado, el Parlamento envía un mensaje claro, que supera lo económico y la propia relación bilateral: la autonomía estratégica, pero también la influencia de la Unión en el escenario global, depende más que nunca de alianzas con todos aquellos que entienden que el sistema multilateral no es una opción, sino una necesidad.

Una realidad que muchos, en la derecha global y española, parecen ser incapaces de asumir.
Hana Jalloul Muro
Hana Jalloul Muro
Eurodiputada del PSOE
Es eurodiputada del S&D, vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores (AFET) y ponente para Arabia Saudí en el Parlamento Europeo.
Participación