Antonio López-Istúriz White (Pamplona, 1970) habla como si tejiera
un hilo invisible entre Bruselas y la Ciudad de México: un hilo que, al escucharlo, parece tan sencillo como el relato de una sobremesa. Es un hombre que convierte la maraña de reglamentos, tratados y negociaciones en historias que cualquiera puede seguir, como si la integración europea no fuera un laberinto infinito de pasillos indescifrables, sino
un mapa dibujado con líneas rectas y claras. Y cuando se detiene en la alianza —recién fortalecida— entre México y la Unión Europea, lo hace con esa cadencia que transforma lo técnico en cotidiano, lo abstracto en palpable: como si la política internacional cupiera en la voz de un buen conversador, capaz de hacer que lo complejo se vuelva cercano, casi íntimo.
Tres días después de haber formado parte de
la delegación de la Unión Europea encargada de estrechar las relaciones y llevar las negociaciones diplomáticas con el Gobierno mexicano, el eurodiputado del Partido Popular Europeo dio, al respecto, una charla en uno de los centros académicos más prestigiosos de México, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Una vez que
López-Istúriz tomó el micrófono, no paró de lanzar titulares:
"soy un amigo de este país", "la UE y México nos necesitamos por igual; este es un logro que ha costado muchos años", "solo unidos, los europeos, podremos sobrevivir", entre tantas otras sentencias que no dejaron duda sobre las marcadas intenciones de fortalecer una relación que, según parece, está por vivir un idilio comercial. Después, siguió con una idea aplicable a todos los países, pero que, en el convulso contexto geopolítico, cobra una particular relevancia entre la UE y México:
"cuando las cosas van bien, parece que nos dormimos, y es justo cuando las cosas van mal que nos ponemos más creativos, más imaginativos". Su línea fue clara: ante el cambiante mundo de hoy, Europa necesita socios confiables en América, y México, ante la incertidumbre que ha intentado ensombrecer a la actual Administración, necesita abrir su cartera comercial más allá de las fronteras estadounidenses.
Finalmente, después de su intervención académica,
el eurodiputado se sentó con el periodista que escribe estas líneas.
López-Istúriz es el presidente de la delegación en la Comisión Parlamentaria Mixta UE-México. Foto: Parlamento Europeo
¿Qué importancia tiene la firma de la modernización de este acuerdo, justamente en este momento, tras la reciente y polémica visita de Isabel Díaz Ayuso a México, que tantas reacciones tan radicalizadas ha generado?
No tiene nada que ver. Ese evento no tiene nada que ver con las relaciones de la Unión Europea con México.
Yo he estado testando este tema, incluso, en Bruselas, y eso se ha visto más como una cuestión política, pero que no ha repercutido en modo alguno. No ha cambiado el ánimo en las relaciones, ni muchísimo menos. Nadie ha prestado atención.
Cuando sucedió (hace un par de semanas), yo mismo me preocupé, pero no he visto que sea un tema de mayor importancia. Mire, llevamos más de diez años de negociaciones técnicas, políticas, que tendrán un impacto positivo en la creación de millones de empleos en México, en la Unión Europea, y ese tema no es algo que pueda desbordar lo construido.
Ahora, es cierto que hay bandos al respecto, que hay mucha polarización sobre ese tema, pero yo no estoy en eso. Ni tampoco lo están en Bruselas.
Bien. Sin embargo, esas opiniones radicales son las que construyen mucho del relato sobre esa visita. ¿No tiene eso un impacto en las relaciones entre México y Europa?
De todos los años que llevo viendo a México, no veo reflejado nada de eso. Se trata, en todo caso, de un tema político, pero que no tiene, en mi opinión, un reflejo en la sociedad. Me refiero al trato que tengo con gente en la calle, a mis paseos con amigos, con empresarios, con gente de la sociedad civil. Y nadie me ha sacado, jamás, un tema sobre esas cuestiones.
Yo soy de los que están en primera línea para defender, siempre, las mejores relaciones con América Latina como eurodiputado español, igual que hacen los eurodiputados portugueses. Lógicamente, otros colegas, de otras nacionalidades, tienden a mirar hacia las relaciones con Europa del Este, con los Balcanes o hacia el sur, por ejemplo. Pero los españoles y los portugueses ponemos, siempre, la máxima presión para consolidar una mejor relación con México y con el resto de América Latina. Y no por interés propio, sino por los intereses de la Unión Europea. Este acuerdo tiene que ser un referente para el resto de América Latina.
"No ha habido discusión política alguna, como sí la hubo con Mercosur por una cuestión en el tema de la agricultura"
Mire, le cuento un caso. Respecto a las negociaciones para lograr la modernización de este acuerdo con México, no ha habido discusión política alguna, como sí la hubo con Mercosur por una cuestión en el tema de la agricultura. Pero con México no hubo problema alguno, en términos políticos. Es más, mi apreciación es que los informes políticos y comerciales, en julio, serán aprobados. No quiero que se me acuse de optimista, pero creo que todo va por muy buen camino. Y, si en septiembre, en lo que respecta a la parte mexicana, también se aprueba, pues serán muy buenas noticias para todos.
En pocas palabras, siendo yo consciente de los años de trabajo que ha llevado este proceso, no voy a meterme en discusiones o cuestiones políticas ajenas. Yo represento a todos los europeos, y no puedo meterme en discusiones que no me atañen.
De izquierda a derecha: Ursula von der Leyen, António Costa y Claudia Sheinbaum. Foto: Unión Europea
Vamos por buen camino. Entonces, tomando en cuenta que esta firma solo forma parte de un paso (uno muy importante) en el proceso para echar a andar este acuerdo, ¿cuándo entraría, finalmente, en vigor?
Vamos a ver: la parte comercial entrará en vigor ya, porque, a raíz de una experiencia que tuvimos hace unos años con el acuerdo de Canadá, hubo un problema con un parlamento regional (en el sistema europeo, estas cuestiones necesitan ser aprobadas por los parlamentos nacionales, pero también por algunos regionales). Se trataba de un conflicto que nació en el Parlamento de Valonia, en Bélgica, por alguna controversia comercial respecto a algún producto canadiense que representaba algún conflicto de intereses en esa región. Ahora, aprendida esa lección, en la que nos dimos cuenta de que no podíamos ser rehenes de una cuestión regional, decidimos apostar por el modelo
split, es decir, el modelo que divide lo político de lo comercial, y cada una sigue su proceso.
"Para julio, en el Parlamento Europeo, el acuerdo puede estar aprobado. Ahora bien, luego tendremos que esperar a la aprobación por parte de los parlamentos nacionales y regionales"
Soy optimista al respecto. En Europa, todo indica que la discusión política pertinente avanza, por parte de las fuerzas moderadas, que somos la mayoría. Ahora, es cierto también que tenemos extremos, posturas radicales, tanto de izquierda como de derecha, que son contrarias a estos modelos. No obstante, las mayorías sólidas son las que están a favor de la integración y de la cooperación. Mi cálculo es que, para julio, en el Parlamento Europeo, el acuerdo puede estar aprobado. Ahora bien, luego tendremos que esperar a la aprobación por parte de los parlamentos nacionales y regionales, pues espero que eso tome el menor tiempo posible.
Cambiando un poco de tema. ¿Este acuerdo usted lo ve como un contrapeso a las políticas impositivas de la actual Administración en Washington?
Este acuerdo no es contra nadie. Es un acuerdo que está a favor de las sociedades mexicana y europea. Punto.
Creo que así lo ha entendido también Washington, ya que no hemos tenido ningún tuit al respecto esta semana (risas). Tengo buenos contactos en Estados Unidos, tanto en el Partido Republicano como en el Partido Demócrata, y he preguntado sobre este tema varias veces, y nadie me ha dicho nada negativo.
El gran problema que tiene Washington es el avance del comercio chino. La Unión Europea no le supone un problema. Ellos tienen sus cuestiones arancelarias con Europa, sí, pero eso no lo mezclan con los acuerdos que Europa tiene con México.