Martes, 28 de julio de 2026
MOMENTO ESPAÑA

¿Es tan raro que un partido apoye los presupuestos de su rival?

España se queja de su política, pero también demanda más pactos entre rivales. El catedrático de Ciencia Política Xavier Coller (UNED) cruza esa tensión con los datos y observa que, mientras el 33% menciona la política como primer problema del país, más de la mitad de la ciudadanía dice que tendría "una visión más positiva" si hubiera más acuerdo parlamentario. Los presupuestos, precisamente, ilustran una cooperación poco visible.

Xavier Coller Xavier Coller 7 de julio de 2026
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El ministro de Hacienda, Arcadi España, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados | Jesús Hellín / Europa Press
El ministro de Hacienda, Arcadi España, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados | Jesús Hellín / Europa Press
En fechas recientes, el líder del PSOE en Extremadura propuso a la presidenta María Guardiola que cancelara su acuerdo con Vox para gobernar y el PSOE la apoyaría en los presupuestos. Algo parecido sugirió también el candidato del PSOE en Castilla y León durante la campaña electoral. La fórmula no está exenta de tacticismo al buscar reforzar la idea del pacto voluntarista entre PP y Vox tras convocar elecciones, precisamente para evitar tener que gobernar en coalición.

Pero más allá del tacticismo, puede parecer extraño que un partido de la oposición apoye las cuentas del gobierno de su rival. Al fin y al cabo, el presupuesto es una ley principal, ya que establece los márgenes operativos para la acción de gobierno vía políticas públicas. En esta línea, es la ley que más claramente traduce la visión del mundo de un gobierno, la ideología, en políticas públicas; con esta ley no se lanzan proclamas o principios, sino que se muestran las prioridades reales de un gobierno. Se puede decir que se quiere una sociedad más justa y ayudar a las personas más vulnerables, pero solo en el presupuesto se ve si se favorecen las políticas de dependencia, por ejemplo, o si se aumentan los presupuestos para la educación o la sanidad públicas.

En este contexto, se hace raro que un partido de la oposición decida apoyar las cuentas públicas de su rival en el gobierno. Pero, ¿es de verdad tan raro?

La historia de pactos presupuestarios en España

Una manera de responder consiste en ver las votaciones que han recibido las leyes de presupuestos. Se ha utilizado el índice de acuerdo o de inclusividad, cuya dinámica se explica aquí. En resumen: el índice se mueve entre cero (solo los diputados que participan del gobierno monocolor o de coalición apoyan la ley o se abstienen) y uno (todos los miembros de la cámara votan a favor o se abstienen). Naturalmente, valores próximos a cero implican que se ha negociado y se han construido acuerdos con grupos menores, quizá no distantes ideológicamente del partido o partidos del gobierno. En el caso de las leyes de presupuestos, debe hacerse una salvedad. Como se trata de leyes que se suelen aprobar con votaciones al articulado o a grupos de artículos, el índice de acuerdo o inclusividad se construye con la media de las votaciones realizadas.

"Las fuerzas que componen los gobiernos y algunos partidos de la oposición hacen un esfuerzo por negociar y acordar la aprobación de presupuestos"
Veamos los datos que provienen de la base de datos BADELEY, que recoge las alrededor de diez mil leyes aprobadas desde 1977. Si cogemos los 690 presupuestos que se han aprobado entre 1978 y 2025 en las diecisiete cámaras autonómicas y el Congreso, resulta que por término medio el índice de acuerdo o inclusividad es del 0,42. Esto señala que las fuerzas que componen los gobiernos y algunos partidos de la oposición hacen un esfuerzo por negociar y acordar la aprobación de presupuestos. Los motivos pueden ser variados. Para los partidos de la oposición puede resultar beneficioso trasladar a sus posibles votantes la idea de que han introducido cambios en el presupuesto que les pueden beneficiar y por ello votan a favor o se abstienen. Es posible que puedan estar motivados también por aparecer como un partido responsable al acordar medidas por el bien común. Al gobierno le puede interesar también aparecer como un actor que no usa un rodillo parlamentario (si dispone de mayoría absoluta) y que incorpora a sectores de la oposición en la gestión del bien común.


Sea por lo que fuere, parece que también en la aprobación de los presupuestos se construyen acuerdos en la política española. Es más, lo raro es que se aprueben los presupuestos con el único concurso de los partidos de gobierno. Solo ocurre así en 50 de los 690 presupuestos aprobados en el periodo democrático (un 7%). En el resto de los 640 casos ha habido algún tipo de negociación y acuerdo entre rivales. Un dato extra: en 35 leyes de presupuestos (5%), todos los representantes de la cámara que han votado lo han hecho a favor o se han abstenido. Así ha ocurrido en algunas ocasiones en Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, Catalunya, Comunitat Valenciana, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja. Solo en ocho casos eran gobiernos de coalición. En catorce casos gobernaba el PSOE en solitario y en siete casos gobernaba solo el PP.



Recordemos que la aprobación de presupuestos es, probablemente, el escenario menos probable para que nuestros grupos políticos construyan acuerdos. Y, sin embargo, se negocia y acuerda. Ocurre con más frecuencia media en Navarra y País Vasco, que también lideran el grado de acuerdo político en España, y Castilla-La Mancha. Es menos frecuente que los partidos cooperen para aprobar los presupuestos en la Comunitat Valenciana, Andalucía y La Rioja.



También el Congreso muestra un cierto grado de cooperación parlamentaria entre rivales. El índice de acuerdo medio para aprobar presupuestos es más bajo que en las autonomías (0,37), aunque el gráfico muestra una evolución decreciente, como se ha observado también en la actividad legislativa en esta cámara. Veamos cómo va esta cooperación por barrios de partidos. Cuando gobierna la UCD, el acuerdo es el más elevado con una media de 0,78 en el índice. Cuando gobierna el PSOE en solitario, la media de acuerdo es del 0,36. Cuando gobierna el PP, la media es del 0,28. Se cuentan solo los gobiernos en solitario que pueden operar en condiciones diferentes.

"Lo raro es que se aprueben los presupuestos con el único concurso de los partidos de gobierno"
Estos datos muestran que, en el escenario más improbable para el acuerdo entre rivales, también la política española, con intensidad diversa, ha sabido construir acuerdos parciales (o totales) en los que las fuerzas del gobierno y algunas (o todas) las de la oposición han optado por cooperar desde la discrepancia natural y esperable en toda democracia.


Las cuestiones relativas a la política reciben un 33% de menciones (la vivienda, un 22%) como primer problema de España, según el barómetro del CIS de junio de 2026. Hay malestar con la política que se transfiere a la democracia como forma de gobierno, que tiene un apoyo frágil por parte de un tercio de la población. Y, sin embargo, más de la mitad (54%) de la ciudadanía está bastante de acuerdo con la frase "tendría una visión más positiva de la política si hubiera más acuerdo entre parlamentarios rivales" (62% entre votantes declarados del PSOE, 61% entre los de Sumar, 57% entre los del PP y 45% entre los de Vox). Quizás el ruido continuo, las faltas de respeto, los gritos, los insultos, las insidias, las broncas en las cámaras ocultan que también hay colaboración entre rivales, incluso en algunos momentos y territorios, en el escenario menos esperado. Quizás, si se visibilizara más esta dimensión de la política (y se redujera el ruido ensordecedor que nos rodea), habría menos desafectos a la democracia y ayudaríamos a evitar un problema grave.
Xavier Coller
Xavier Coller
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED
Catedrático del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España). Es PhD por la Yale University (EE. UU.) y doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha enseñado en varias universidades en España y Estados Unidos y ha sido 'visiting fellow' en las de Warwick, Berkeley, Harvard, Princeton, Université de Montpellier-1 y Luiss. Es el séptimo catedrático Príncipe de Asturias (Georgetown University) y corresponsal en España de la 'Comparative Candidates Survey'.
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