

"En menos de dos años, siete países han elegido a presidentes que hablan con la voz gruesa del extremismo más implacable"Y luego está la violencia. Como deja ver el artículo "The Dramatic Trumpification in Latin America" ("La dramática trumpificación de América Latina"), publicado en The Economist, la violencia aparece como un telón de fondo que todo lo ensombrece. América Latina concentra un tercio de los homicidios de todo el mundo. Y esa cifra se ha convertido en una suerte de mantra electoral que sirve para todo propósito: para justificar la militarización de cualquier región, destinar fondos a la creación de más cárceles (y menos escuelas), etc. Es la doctrina de la mano dura, del autoritarismo sin matices. ¿Los iconos? El modelo Bukele y sus megaprisiones, sus detenciones masivas transformadas en fetiche. En resumen, lo que en algún tiempo tuvo el nombre de totalitarismo ahora se diluye bajo la nobleza de la eficacia. Y los ciudadanos de localidades como Bogotá, Buenos Aires, Santiago o Quito, hartos de funerales, de extorsiones, de sangre corriendo en las calles y de impunidad instaurada en los despachos policiales, han aceptado el pacto: menos derechos a cambio de menos muertos. Y, a estas alturas, otros muchos repiten otro mantra: "cueste lo que cueste".
"Muchos líderes, obnubilados por el poderío económico que representa Estados Unidos, han encontrado en él un espejo que les permite sacar rédito al hartazgo social"No se trata solo de votar a la derecha, o a las opciones más conservadoras, sino de un fenómeno que siempre lleva el aval de Donald Trump. Los nuevos líderes ultraderechistas representan esa radicalidad que sabe más a salida fácil que a convencimiento. Por lo pronto, Milei, con casos de corrupción en la cúpula de su gobierno y las promesas rotas que han fragmentado a su electorado, ya paga el precio político de su bravuconería. Noboa ya paga cara la soberbia con la que rompió las relaciones diplomáticas con México. ¿El resto? Aún tiene mucho por demostrar. En todo caso, las preguntas que corresponde hacerse en este momento son: ¿cómo fue que nació la trumpización en América Latina? ¿Y por qué el péndulo se ha estancado en la derecha radical?
"Trump representa la idea de que la propia democracia —ese sistema que apuesta, ante todo, por la voluntad popular— ya corre peligro desde el país que es y ha sido capaz de todo"Luego, vivimos diez años de una suerte de impasse en la que el balance de poder permitía advertir que la democracia, pese a sus tropiezos, seguía siendo un sistema ideal. Perfectible, sí, pero, sin duda, la mejor de las opciones políticas a nivel global. No obstante, como mencionamos antes, en 2025 Donald Trump regresó al gobierno estadounidense y todo cambió. Y, ahora sí, radicalmente. Por si a alguien le quedaba alguna duda, el populismo arrasa allí donde la democracia ha tropezado.
"Si algo ha sabido explotar bien Bukele es el dato de que El Salvador, antes de él, era el país más peligroso del mundo y, bajo su mandato, se convirtió en el más seguro del continente"Después está el voto antipolítico, como lo definen en GobernArte. Es decir, que poblaciones como la colombiana o la argentina han premiado al outsider que promete cambios radicales. El hartazgo principal de muchas de las poblaciones en América Latina ha nacido de las promesas rotas e incumplidas de los gobernantes tradicionales. Y, por eso mismo, mucha gente ha preferido apostar por los pragmáticos ultras que prometen resultados inmediatos (aunque suenen a fantasías dignas de futuros idílicos).
"La gente se cansó de ver a generaciones cada vez más empobrecidas, de perder la idea de un futuro próspero"En definitiva, el mapa geopolítico se ha recompuesto en América Latina. Aún quedan dos años de Donald Trump en la Casa Blanca y, teóricamente, todo puede suceder. Quedan las elecciones de medio mandato en noviembre, y eso podría, de alguna manera, limitar el furibundo expansionismo del líder republicano. No obstante, países como Chile, Colombia y Perú apenas entrarán en el fenómeno de derechización que está recorriendo el continente americano.

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