
.jpg)
"Cepeda habla de una Colombia que se construye con transparencia entre la sociedad y los despachos del Gobierno. Habla de territorios olvidados, de derechos humanos, de una democracia expansible"Por una parte, está Iván Cepeda, heredero del Pacto Histórico (una coalición de izquierda y de centroizquierda), que insiste en la paz como horizonte, como la única vía para sostener las instituciones. Él habla de una Colombia que se construye con transparencia entre la sociedad y los despachos del Gobierno. Habla de territorios olvidados, de derechos humanos, de una democracia expansible hacia quienes nunca la tuvieron. Su discurso es de continuidad, pero también es una promesa: que la Colombia que sangró a finales del siglo pasado pueda, al fin, cicatrizar. Frente a él, Abelardo de la Espriella —con un tono que recuerda a Trump, a Milei, a Vox, a Orbán, a Bukele— levanta la voz del orden impuesto por el hierro, la de la disciplina militar. Él dice que el Ejército debe garantizar la voluntad popular "por la razón o por la fuerza". Su tono, en pocas palabras, es el de la ruptura; su apuesta, la mano dura.
"Se decidirá si el país apuesta (y reconoce) la paz prometida por Cepeda, o si se decanta por una versión propia del proyecto autoritario de Bukele"Nunca es demasiado pronto para lanzar alarmas como la que esta controvertida elección ha generado, sobre todo cuando de la supervivencia de una democracia en una república americana se trata. El 21 de junio será la fecha en la que se resuelva esta maraña de acusaciones, de discursos incendiarios, de posiciones divididas. En pocas palabras, será con una segunda vuelta como se decidirá algo más que quién será el presidente de Colombia; se decidirá si el país apuesta (y reconoce) la paz prometida por Cepeda, o si se decanta por una versión propia del proyecto autoritario de Bukele. Ese día, en las urnas, se definirá si las papeletas electorales bastan para contener una fractura o si, como tantas veces en la historia de ese país, la política se convertirá en otro campo de batalla.
"De la Espriella propone la construcción de diez megacárceles administradas por empresas privadas. «Primero los derechos de la gente de bien y luego los bandidos«, es una de sus frases lapidarias"En contraparte, está Abelardo de la Espriella (1978, Bogotá), abogado y empresario que se ha reinventado como candidato presidencial, poniendo como punta de lanza de su discurso el orden y la fuerza. Es, puesto así, otro eco de las posturas radicales de líderes como Trump, Milei o Bukele. Se autodenomina "el Tigre colombiano", y entre sus citas y ejemplos más recurrentes está el presidente salvadoreño. Su propuesta, siguiendo la línea del mandatario antes citado, es la construcción de diez megacárceles administradas por empresas privadas. "Primero los derechos de la gente de bien y luego los bandidos", es una de sus frases lapidarias.

Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono